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Leucemia mieloide aguda (AML) infantil


Last Updated: October 14, 2011

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  08/11

Panorama general

La leucemia es un cáncer de la sangre. Comienza cuando las células sanguíneas normales cambian y crecen sin control. La leucemia mieloide aguda (AML, por sus siglas en inglés) es un tipo de cáncer de tejido hematopoyético (formador de sangre), dentro de la médula ósea. También se la denomina leucemia no linfocítica aguda o leucemia mielógena aguda.

Acerca de la médula ósea y las células sanguíneas

La médula ósea es el tejido esponjoso de color rojo que se encuentra dentro de los huesos más grandes y es el lugar donde se producen las células sanguíneas de una persona. Las células sanguíneas inmaduras normales se denominan blastocitos. Al madurar, los blastocitos se convierten en uno de tres tipos de células sanguíneas:

  • glóbulos blancos, que combaten las infecciones del cuerpo;

  • glóbulos rojos, que transportan oxígeno y otros nutrientes por todo el cuerpo;

  • plaquetas, que ayudan a que la sangre se coagule.

Acerca de la AML

En la AML, la médula ósea produce muchas células cancerosas anormales, también llamadas blastocitos o mieloblastos porque se parecen a los blastocitos inmaduros normales. En lugar de convertirse en células sanguíneas maduras normales, las células cancerosas se dividen rápidamente y sin control. Las células cancerosas son incapaces de madurar y funcionar como blastocitos normales, y no mueren fácilmente. Con el tiempo, estos mieloblastos llenan la médula ósea, impiden la producción de células normales y luego se acumulan en el torrente sanguíneo. También pueden invadir los ganglios linfáticos, el cerebro, la piel, el hígado, los riñones, los ovarios (en las niñas), los testículos (en los niños) y otros órganos. En ocasiones, las células de la AML forman una masa sólida o tumor, denominado cloroma.

Tanto los niños como los adultos pueden tener leucemia. Esta sección trata sobre la AML que afecta a los niños, también llamada AML pediátrica. Obtenga más información acerca de la AML en adultos.

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Estadísticas

En general, la leucemia es el cáncer infantil más frecuente. La AML es el segundo tipo más frecuente de leucemia en niños, después de la leucemia linfoblástica aguda (ALL, por su sigla en inglés). La AML infantil es más frecuente durante los dos primeros años de vida y durante la adolescencia.

La tasa de supervivencia a cinco años (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos cinco años después de detectado el cáncer, excluidos aquellos que mueren por otras enfermedades) de pacientes pediátricos con AML es de entre 50% y 70%.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de niños con este tipo de cáncer, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. No es posible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con AML. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Fuente: American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer)

Ilustraciones médicas

Childhood Leukemia Anatomy

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Childhood Leukemia Anatomy

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Factores de riesgo

Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen.

Los médicos y los investigadores no conocen las causas de la mayoría de los tumores malignos en la niñez, incluida la AML. En algunos casos, la AML se puede producir por determinados factores genéticos o ambientales. Por ejemplo, los niños que tienen síndrome de Down presentan un riesgo mayor de desarrollar AML durante los primeros cuatro años de vida. Sin embargo, no se conocen bien los motivos de este riesgo más elevado. niños menores de dos años (en inglés). La cantidad de personas con AML aumenta nuevamente en los últimos años de la niñez (durante la adolescencia; en inglés) y sigue incrementándose en la edad adulta.

Síntomas

Los niños con AML pueden tener los siguientes síntomas o signos. A veces, los niños con esta enfermedad no manifiestan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden deberse a otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa un síntoma o signo de esta lista, hable con el médico de su hijo.

Los signos y síntomas tempranos de la AML se pueden parecer en gran medida a los de la gripe u otras enfermedades comunes de la infancia. La mayoría de los signos y síntomas de la AML son el resultado de una producción deficiente de células sanguíneas normales por parte de la médula ósea y la acumulación de células cancerosas de AML. Con frecuencia, un niño con AML tendrá uno o más de los siguientes síntomas.

  • Fiebre

  • Escalofríos

  • Dolor de huesos y articulaciones

  • Ganglios linfáticos inflamados

  • Hemorragias y aparición de hematomas frecuentes

  • Palidez

  • Fatiga

El médico le hará preguntas sobre los síntomas que experimenta su hijo para ayudar a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que su hijo tiene los síntomas y con qué frecuencia.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con el equipo de cuidados médicos de su hijo sobre los síntomas que el niño experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos.

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar la leucemia. Algunas de estas también pueden ayudar al médico a elegir el tratamiento que puede ser el más eficaz. Es posible que el médico de su hijo tenga en cuenta estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores
Cuando un niño tiene signos y síntomas de leucemia, el médico preguntará acerca de sus antecedentes médicos y le realizará un examen físico. Además, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar la AML:

Análisis de sangre. El hemograma completo (CBC, por su sigla en inglés) y el recuento del tipo de células (fórmula leucocitaria) son análisis de sangre que se realizan para contar la cantidad de cada tipo de células sanguíneas con un microscopio, y para determinar si su aspecto es anormal.

Aspiración y biopsia de médula ósea (en inglés). Si el análisis de sangre muestra hemogramas anormales, se realiza una aspiración de médula ósea. Para esta prueba, se extrae una muestra de médula ósea de la cadera del niño con una aguja y se la examina bajo un microscopio. Previo a esta intervención, se anestesia la piel del niño en esa zona. A partir de esta prueba, el médico puede saber si el niño tiene leucemia y, de ser así, de qué tipo es.

Pruebas citoquímicas e inmunohistoquímicas. Las pruebas citoquímicas e inmunohistoquímicas son análisis de laboratorio que se utilizan para determinar el subtipo exacto de AML (consulte Subtipos). En las pruebas citoquímicas, se utiliza una tinción especial para darle un color distinto a cada tipo de célula de leucemia en función de las sustancias químicas presentes en las células. Las pruebas inmunohistoquímicas para la AML se utilizan para buscar marcadores en la superficie de las células de leucemia. Los distintos subtipos de leucemia tienen combinaciones diferentes y únicas de marcadores de superficie celular.

Citogenética. La citogenética es el análisis de los cromosomas (largas cadenas de genes) de una célula, incluida su cantidad, tamaño, forma y disposición. Este examen se puede utilizar para buscar cambios genéticos en las células de leucemia. A veces, un cromosoma se desprende y se une a otro cromosoma, lo que se denomina traslocación. En otros casos, falta parte de un cromosoma, lo que se conoce como eliminación. Además, es posible que se produzca un cromosoma adicional, lo que frecuentemente recibe el nombre de trisomía.

Algunos subtipos de leucemia son causados por traslocaciones, eliminaciones o trisomías de cromosomas. Determinar la presencia de ciertas traslocaciones puede ayudar a los médicos a establecer el subtipo de AML y planificar el mejor tratamiento. La hibridación in situ fluorescente (FISH, por sus siglas en inglés) es una forma de detectar cambios cromosómicos en las células cancerosas y se usa cada vez más para ayudar a diagnosticar y determinar el subtipo de leucemia. Esta prueba se realiza con el tejido que se extrae durante una biopsia.

Pruebas genéticas. La genética de las células de leucemia también se puede utilizar para averiguar si una persona necesita más o menos quimioterapia o trasplante de células madre (consulte la sección Tratamiento). Las personas con la mutación genética Flt3 (gen flit 3 pronunciado), llamada duplicación interna en tándem (ITD, por sus siglas en inglés), y, específicamente, las que tienen la mutación en ambas variaciones del gen corren más riesgo de que el cáncer regrese después del tratamiento. En estos niños y adultos, el trasplante de células madre puede aumentar la supervivencia cuando se utiliza después de la primera remisión completa (consulte la sección Tratamiento). Más recientemente, las investigaciones han demostrado que los niños con dos mutaciones de los genes de las células leucémicas llamadas nucleofosmina-1 (NPM1) y CEBPa tienen un mejor pronóstico (probabilidades de recuperación) en comparación con aquellos sin estas mutaciones. Si un niño tiene estas mutaciones, el médico quizás recomiende quimioterapia sin trasplante de células madre.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés).

Después de realizadas estas pruebas, el médico de su hijo revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es AML, estos resultados también ayudan a que el médico describa el cáncer y determine el subtipo. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés).

Subtipos

Los blastocitos de la AML se clasifican según su semejanza con blastocitos inmaduros normales de la médula ósea y, más recientemente, según la citogenética (consulte Diagnóstico). En los últimos años, se dividió a la AML en ocho subtipos principales de acuerdo con un sistema llamado esquema de clasificación franco-américo-británica (FAB, por sus siglas en inglés) que utiliza los niveles de M0 a M7. Actualmente, se utiliza un nuevo método para determinar el subtipo de AML que tiene en cuenta las causas citogenéticas de la enfermedad y que se conoce como clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2008. Estos subtipos incluyen:

  • Leucemia mieloide aguda con anomalías genéticas recurrentes
    • AML con t(8;21)(q22;q22); RUNX1-RUNX1T1

    • AML con inv(16)(p13.1q22) o t(16;16)(p13.1;q22); CBFB-MYH11

    • Leucemia promielocítica aguda (APL, por sus siglas en inglés) con t(15;17)(q22;q12); PML-RARA

    • AML con t(9;11)(p22;q23); MLLT3-MLL

    • AML con t(6;9)(p23;q34); DEK-NUP214

    • AML con inv(3)(q21q26.2) o t(3;3)(q21;q26.2); RPN1-EVI1

    • AML (megacarioblástica) con t(1;22)(p13;q13); RBM15-MKL1

    • AML con mutación de NPM1

    • AML con mutación de CEBPa
  • Leucemia mieloide aguda con cambios relacionados con mielodisplasia

  • Neoplasias mieloides relacionadas con el tratamiento

  • Leucemia mieloide aguda, sin otra especificación
    • AML con diferenciación mínima

    • AML sin maduración

    • AML con maduración

    • Leucemia mielomonocítica aguda

    • Leucemia monoblástica/monocítica aguda

    • Leucemia eritroidea aguda
      • Leucemia eritroidea pura

      • Eritroleucemia, eritroidea/mieloide
    • Leucemia megacarioblástica aguda

    • Leucemia basófila aguda

    • Panmielosis aguda con mielofibrosis
  • Sarcoma mieloide

  • Proliferaciones mieloides relacionadas con síndrome de Down
    • Mielopoyesis anormal transitoria

    • Leucemia mieloide asociada con síndrome de Down

Tratamiento

Los siguientes términos se utilizan para describir el estado de la enfermedad en niños con AML:

AML no tratada. El niño no ha recibido tratamiento excepto para aliviar los síntomas de la enfermedad. La sangre o la médula ósea contienen demasiados glóbulos blancos, y el niño presenta signos y síntomas de la enfermedad.

Remisión completa de la AML. Hay muy pocos blastocitos cancerosos en la médula ósea como para distinguirlos de los blastocitos normales con el microscopio (menos del 5 % de blastocitos en la médula ósea). Actualmente, para determinar la remisión, se usan con más frecuencia métodos nuevos de supervisión, también llamados métodos para enfermedad residual mínima (MRD, por sus siglas en inglés; células cancerosas que el tratamiento no destruyó), que son más eficaces para detectar cantidades menores de blastocitos cancerosos, así como para distinguir mejor los blastocitos cancerosos de los normales. Existen estudios de investigación en curso para saber si estos métodos son mejores para predecir las probabilidades de curar la enfermedad. Cuando hay una remisión completa, el niño generalmente no presenta signos ni síntomas de la enfermedad.

Remisión parcial de la AML. La cantidad de blastocitos cancerosos en la médula ósea es reducida (entre el 5 % y el 15 % en la médula ósea), pero aún se pueden reconocer con el microscopio. El niño generalmente no presenta signos ni síntomas de la enfermedad. Esto sucede solo durante el tratamiento inicial llamado inducción (consulte más abajo).

AML recurrente. La enfermedad ha vuelto a aparecer después de que el niño ha tenido un período de remisión (ausencia absoluta de síntomas; consulte más abajo).

AML refractaria. La leucemia no entró en remisión completa después del tratamiento.

Panorama general del tratamiento

En general, el cáncer en los niños es poco común, de modo que puede resultar difícil para los médicos planificar tratamientos, a menos que sepan cuáles fueron más eficaces en otros niños. Por este motivo, más del 60 % de los niños con cáncer reciben tratamiento como parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos son estudios de investigación que comparan tratamientos estándar (los mejores tratamientos disponibles comprobados) con tratamientos más recientes que podrían ser más efectivos. La investigación de nuevos tratamientos implica el monitoreo minucioso mediante el uso de métodos científicos y el seguimiento cuidadoso de todos los participantes para evaluar su salud y la evolución.

Para beneficiarse de estos tratamientos más nuevos, todos los niños con cáncer deberían recibir tratamiento en un centro oncológico especializado. Los médicos de estos centros poseen vasta experiencia en el tratamiento de niños con cáncer y tienen acceso a las últimas investigaciones. El médico que se especializa en el tratamiento de niños con cáncer se conoce como oncólogo pediátrico. En muchos casos, un equipo de médicos se hace cargo del tratamiento de un niño con cáncer, conocido como equipo multidisciplinario (en inglés). Los centros oncológicos pediátricos a menudo cuentan con servicios adicionales de apoyo para los niños y sus familias, como especialistas en apoyo al niño enfermo, nutricionistas, trabajadores sociales y consejeros. También puede haber actividades y programas especiales disponibles para ayudar a su hijo y a los familiares a sobrellevar la situación.

Cada vez son más los centros oncológicos pediátricos que ofrecen servicios para adolescentes y adultos jóvenes (en inglés). A veces, los centros oncológicos para adultos también ofrecen estudios clínicos para adolescentes (en inglés) y adultos jóvenes (en inglés) con cáncer.

A continuación se describen todas las opciones de tratamiento para la AML. Normalmente se usan dos tipos de tratamientos para los niños con AML: quimioterapia y trasplante de médula ósea/células madre. La radioterapia se usa ocasionalmente en determinadas situaciones. A veces se utiliza más de un tratamiento. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el subtipo de AML, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el tratamiento más frecuente para la AML. Es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo pediátrico o un hematólogo, un médico que se especializa en el tratamiento de trastornos de la sangre. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Se han desarrollado varios regímenes de tratamiento que incluyen el uso intensivo de varios medicamentos. Después de estos regímenes, aproximadamente el 85 % de los niños tendrán una remisión inicial, y alrededor del 50 % se curarán (lo que significa que el cáncer jamás reaparece). Durante el tratamiento, los niños con AML deben ser controlados muy de cerca y, a menudo, pasan muchas semanas en el hospital debido a que los valores muy bajos de los hemogramas aumentan el riesgo de desarrollar infecciones.

La quimioterapia se puede administrar por vía oral o se puede inyectar en una vena o en el líquido cefalorraquídeo (LCR) que circula por el cerebro y la médula espinal. La elección de los medicamentos depende de que el niño haya sido tratado anteriormente por AML, así como de otros factores.

La quimioterapia para la AML se suele dividir en dos fases de tratamiento: inducción e intensificación.

La quimioterapia de inducción consiste en quimioterapia para matar todas las células cancerosas posibles y lograr que la AML entre en remisión.

La quimioterapia de intensificación se utiliza para matar las células cancerosas que hayan quedado después de la quimioterapia de inducción. También se puede usar un trasplante de células madre como terapia de intensificación (consulte más abajo).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, hemogramas bajos, riesgo de infección, caída del cabello, náuseas y vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. La intensidad de los efectos secundarios también puede estar influenciada por otros factores, entre ellos, las diferencias genéticas en la forma en que el organismo utiliza los medicamentos, así como el estado general de salud y bienestar del niño.

Los médicos saben que cada persona es diferente. La mayoría de los niños recibe un tratamiento inicial similar al de otros niños con el mismo tipo de cáncer. Sin embargo, en función de los efectos secundarios, es posible que se cambien las dosis o los programas de administración. Se trata de un equilibrio constante entre el esfuerzo por matar todas las células cancerosas y la necesidad de evitar complicaciones graves. El médico de su hijo hablará con usted sobre los cambios en el plan de tratamiento a medida que sean necesarios, y no todos los niños necesitarán que se les cambie la quimioterapia que se les administra.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con el médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron a su hijo, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información acerca de los medicamentos que le recetaron a su hijo en las bases de datos en las que se puede realizar búsquedas (en inglés).

Trasplante de médula ósea/células madre

Los niños con AML tienen diferentes riesgos de recurrencia en función del subtipo. En el caso de los niños con un mayor riesgo de recurrencia, es más probable que el médico recomiende un trasplante de células madre para ayudar a prevenir una recurrencia. Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza por células altamente especializadas, llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas son las células que normalmente se convierten en médula ósea. Estas se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Antes de recomendar un trasplante de células madre, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de leucemia, los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente.

No todos los niños con AML necesitan un trasplante de células madre. Por ejemplo, los niños con síndrome de Down y con el subtipo llamado APL con t(15;17) no necesitan un trasplante de células madre, salvo que la AML reaparezca. La AML con ciertos cambios genéticos (por ejemplo, anomalías cromosómicas conocidas como inv 16 y t[8;21] o con cambios moleculares conocidos como NPM1 o CEBPa) no se trata con un trasplante de células madre, salvo que la leucemia haya reaparecido. Los niños con subtipos de AML que tienen riesgos más bajos de recurrencia (y, por lo tanto, más probabilidades de cura) generalmente pueden ser tratados con quimioterapia sola.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alogénico (alotrasplante) y trasplante autólogo (autotrasplante). El alotrasplante es el que se usa con más frecuencia para la AML.

En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo personas no emparentadas. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células con sus familiares. Su equipo de cuidados médicos buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera la posibilidad de una donación de células madre provenientes de sangre del cordón umbilical, si no hay familiares donantes disponibles.

En niños con un riesgo promedio (también llamado intermedio) de recurrencia y supervivencia, cuando hay un donante emparentado disponible, el trasplante de células madre es la opción de tratamiento preferida después de que el niño tiene una primera remisión. En los niños con el mayor riesgo de recurrencia y la menor probabilidad de supervivencia, a menudo se utiliza un trasplante de células madre con un donante emparentado o no emparentado, además de quimioterapia después de que el niño tiene una primera remisión.

En general, no se realizan trasplantes de donantes no emparentados, a menos que la AML haya vuelto a aparecer. Sin embargo, dado que la seguridad del uso de células madre/médula ósea de donantes no emparentados ha mejorado, estos tipos de trasplantes se usan más frecuentemente para prevenir la recurrencia en niños con alto riesgo de AML. Se están realizando estudios clínicos para evaluar el uso de trasplantes de donantes no emparentados para pacientes con AML que presentan ciertas características de alto riesgo (por ejemplo, una anomalía cromosómica denominada monosomía 7 o un niño que no haya logrado una remisión completa o parcial después de la primera quimioterapia de inducción).

El objetivo del trasplante de células madre es destruir células cancerosas en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo, y permitir que células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad posible de células cancerosas. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime su sistema inmunológico para que el cuerpo no rechace las células del donante en el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis altas, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar los valores de un hemograma normal a partir de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar después de administrar dosis bajas de quimioterapia o radioterapia que aún son suficientes para inhibir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como “minitrasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes más frágiles).

En un alotrasplante, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en un lapso de 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, lo que lo expone temporalmente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta tanto el sistema inmunológico del paciente vuelva a ser normal, el paciente puede necesitar antibióticos y transfusiones de sangre, y debe cumplir ciertas restricciones de seguridad impuestas por su equipo de cuidados médicos para ayudar a evitar las infecciones.

En un alotrasplante, otro riesgo importante es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por sus siglas en inglés). En los alotrasplantes, la GVHD puede ser una complicación grave, incluso fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede ser beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, uno de los motivos principales por los que el alotrasplante generalmente es tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.

Obtenga más información acerca del trasplante de células madre y de médula ósea.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que es la que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

La radioterapia para la AML se suele utilizar solo si el cáncer se ha diseminado al cerebro y no responde a la quimioterapia sistémica o a la quimioterapia en el líquido cefalorraquídeo. La radioterapia también se puede utilizar para tratar un cloroma cuando la quimioterapia no ha funcionado por completo. Como se explicó anteriormente, la radioterapia también se puede usar durante un trasplante de células madre/médula ósea.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento. A veces, la radioterapia puede interferir con el crecimiento y el desarrollo normales del cerebro y del cuerpo de un niño. Por lo tanto, cuando es posible, se utiliza la quimioterapia en primer lugar para evitar la radioterapia. En la sección Después del tratamiento, puede encontrar más información acerca de los efectos a largo plazo. Obtenga más información acerca de la radioterapia.

AML recurrente

Una vez finalizado el tratamiento de su hijo y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con el médico del niño acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchas familias les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. La mayoría de las veces, la AML reaparece en la médula ósea, pero en ocasiones puede reaparecer en el cerebro u otras partes del cuerpo.

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y el médico de su hijo conversarán sobre las opciones de tratamiento. En general, el tratamiento incluye quimioterapia seguida de trasplante de células madre. El tratamiento de cada niño se planifica en función de las circunstancias específicas. El médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. En algunos niños, la AML recurrente se puede curar.

Si el cáncer reaparece, los pacientes y sus familias a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que las familias hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Si bien el tratamiento es exitoso para la mayoría de los niños con cáncer, a veces no lo es. Si el cáncer de un niño no se puede curar o controlar, esto se denomina cáncer avanzado o terminal. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con el médico de su hijo y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar los sentimientos, las preferencias y las inquietudes de sus familiares. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares.

Es recomendable que los padres o los tutores piensen dónde estará más cómodo el niño: en el hogar, en un entorno parecido al hogar en otra parte, en el hospital o en un centro para enfermos terminales (en inglés). El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Algunos niños pueden ser más felices si pueden hacer arreglos para asistir a la escuela tiempo parcial o continuar realizado otras actividades y conexiones sociales. El equipo de cuidados médicos del niño puede ayudar a los padres o a los tutores a decidir el nivel adecuado de actividad. Asegurarse de que un niño esté físicamente cómodo y que no sienta dolor es una parte muy importante de los cuidados en la etapa final de la vida. Obtenga más información sobre cómo cuidar a un niño desahuciado (en inglés) y la planificación de los cuidados avanzados del cáncer.

La muerte de un niño es una gran tragedia, y los familiares pueden necesitar apoyo que los ayude a sobrellevar la pérdida. Los centros de cáncer pediátrico suelen contar con personal profesional y grupos de apoyo para ayudar en el proceso del duelo. Obtenga más información sobre el duelo por la pérdida de un hijo (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Acerca de los estudios clínico

Los médicos y científicos siempre están en busca de mejores métodos para tratar a los niños con AML. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos y nuevos métodos de tratamiento. Los niños que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos niños, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento de la AML. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a personas que tengan la enfermedad en el futuro.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre el cáncer es muy poco frecuente, y nunca se los utiliza en estudios clínicos para el tratamiento de niños con cáncer. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un estudio clínico, los padres y los niños deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con la AML infantil, consulte Investigaciones actuales.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos del equipo de cuidados médicos de su hijo. Antes de comenzar el tratamiento, hable con el médico de su hijo sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general del niño. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento.

Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle los efectos secundarios que experimente su hijo durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes y del cáncer los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Hable con su médico sobre el nivel de cuidado que su hijo puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con AML. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de AML es estresante y puede provocar emociones complejas. Es recomendable que los pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlos con las estrategias para sobrellevar el cáncer (en inglés). Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Un efecto secundario que se presenta más de cinco años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de los efectos tardíos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Para obtener más información acerca de los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte la sección Después de tratamiento o hable con el médico de su hijo.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para la AML, elabore con el médico de su hijo un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para controlar la recuperación del niño durante los meses y años siguientes. Todos los niños tratados por cáncer, incluida la AML, se deben someter a controles de seguimiento de por vida.

E n función del tipo de tratamiento que el niño recibió, el médico planificará qué exámenes y pruebas se necesitan para controlar los efectos secundarios a largo plazo, como problemas de corazón, pulmones u hormonas de crecimiento, el desarrollo de problemas de aprendizaje y la posibilidad de aparición de tumores malignos secundarios. Si bien el riesgo suele ser bajo, su hijo debe ser controlado de cerca y de por vida para detectar la aparición de tumores malignos secundarios. El médico de su hijo puede recomendar los estudios de detección necesarios. La atención de seguimiento también debe abordar la calidad de vida del niño, incluidas las cuestiones emocionales y del desarrollo. Obtenga más información sobre la supervivencia en el cáncer infantil (en inglés).

Se aconseja a la familia organizar y llevar un registro de la información médica del niño, de manera que, cuando sea adulto, pueda tener un historial claro, por escrito, del diagnóstico, el tratamiento administrado y las recomendaciones del médico sobre el cronograma para la atención de seguimiento. En el consultorio del médico lo pueden ayudar a recopilar estos datos. Esta información será valiosa para los médicos que atiendan a su hijo durante toda su vida. ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió su hijo y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Los niños que han tenido cáncer también pueden mejorar la calidad de su futuro siguiendo pautas establecidas para la buena salud al entrar en la adultez y durante toda esta etapa, por ejemplo, no fumar, mantener un peso saludable, tener una alimentación equilibrada y realizar actividad física habitual. Consulte al médico a fin de elaborar el mejor plan para las necesidades de su hijo. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés).

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizar el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Los médicos están trabajando para aprender más sobre la AML, cómo prevenirla, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con el médico de su hijo sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para el niño.

Pruebas genéticas. Se está evaluando la genética de las células leucémicas para saber si estas pueden ayudar a los a médicos a decidir qué pacientes podrían requerir tratamientos más o menos intensos. Estos descubrimientos ayudan a los médicos a comprender mejor las causas de la leucemia, establecer un pronóstico para cada niño y desarrollar medicamentos nuevos dirigidos a estas mutaciones genéticas específicas.

Mejor detección. Los nuevos métodos destinados a medir la enfermedad residual mínima pueden detectar una célula de leucemia en 10 000 células normales, lo que posiblemente ayude a establecer la probabilidad de recurrencia. En un futuro, los cambios que se hagan en los tratamientos de quimioterapia o en el uso de trasplantes de células madre podrían estar basados en parte en estos nuevos tipos de pruebas.

Nuevos medicamentos y combinaciones de medicamentos. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos de un tumor, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe la proliferación y diseminación de las células cancerosas, y, a la vez, limita el daño a las células normales, lo que habitualmente produce menos efectos secundarios en comparación con otros medicamentos para el cáncer.

El sorafenib (Nexavar) es un tipo de terapia dirigida que recibe el nombre de inhibidor de la proteína quinasa, que ataca específicamente los blastocitos de la AML que tienen la mutación Flt3. Se lo está evaluando en combinación con quimioterapia para niños con AML recientemente diagnosticada. Existen otros medicamentos nuevos que se están evaluando en estudios clínicos o están en desarrollo en laboratorios de todo el mundo que se podrían utilizar para la AML. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.

Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para la leucemia, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer.

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Si desea obtener información adicional acerca de las áreas de investigación más recientes sobre la leucemia infantil, explore este material relacionado:

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Preguntas para hacerle al médico

Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de la salud de su hijo. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted.

  • ¿Qué tipo de leucemia se diagnosticó?

  • ¿Qué subtipo de AML se diagnosticó? ¿Qué significa esto?

  • ¿Me puede explicar el informe de patología (resultados del análisis de laboratorio) de mi hijo?

  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

  • ¿En qué estudios clínicos puede participar mi hijo?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué posibilidades hay de que la AML reaparezca?

  • ¿Quiénes integrarán el equipo de cuidados médicos de mi hijo, y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar el tratamiento general y la atención de seguimiento de mi hijo?

  • ¿Qué tipo de quimioterapia recibirá mi hijo?

  • ¿Es aconsejable que mi hijo reciba un trasplante de células madre?

  • ¿Mi hijo recibirá radioterapia?

  • ¿Cuánto tiempo estará hospitalizado mi hijo?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento, tanto a corto plazo como a largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará la vida cotidiana de mi hijo? ¿Podrá ir a la escuela y realizar sus actividades habituales?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer para mi hijo, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitará mi hijo y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo hay a disposición mi hijo? ¿Y a disposición de mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés).