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Linfoma de Hodgkin


Last Updated: August 02, 2011

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net,  04/11

Panorama general

El linfoma de Hodgkin, también llamado enfermedad de Hodgkin, es una categoría de linfoma, un cáncer del sistema linfático. El linfoma se origina cuando las células del sistema linfático cambian y proliferan sin control, lo que puede formar un tumor.

Acerca del sistema linfático

El sistema linfático está formado por tubos delgados que se ramifican por todo el cuerpo. Su tarea es combatir las infecciones y las enfermedades. El sistema linfático transporta la linfa, un líquido incoloro que contiene linfocitos (glóbulos blancos). Los linfocitos combaten los gérmenes del cuerpo. Los linfocitos B (también llamados células B) producen anticuerpos para combatir las bacterias, y los linfocitos T (también llamados células T) destruyen los virus y las células extrañas, y estimulan a las células B para que produzcan anticuerpos.

En diferentes áreas del sistema linfático y diseminados por todo el cuerpo, existen grupos de órganos con forma de guisante llamados ganglios linfáticos.

Los ganglios linfáticos se encuentran en grupos en el abdomen, la ingle, la pelvis, las axilas y el cuello. El sistema linfático también incluye el bazo, que produce linfocitos y filtra la sangre; el timo, un órgano ubicado debajo del esternón; y las amígdalas, que se encuentran en la garganta.

El linfoma de Hodgkin afecta con mayor frecuencia a los ganglios linfáticos del cuello o el área entre los pulmones y detrás del esternón. Este cáncer también se puede originar en grupos de ganglios linfáticos en las axilas, la ingle o en el abdomen o la pelvis.

Si el linfoma de Hodgkin se disemina, se puede extender al bazo, el hígado, la médula ósea o los huesos. Aunque en contadas ocasiones, también puede suceder que se disemine a otras partes del cuerpo.

Esta sección cubre el linfoma de Hodgkin en adultos. Obtenga más información sobre el linfoma de Hodgkin en niños o el linfoma no Hodgkin en adultos.

Tipos de linfoma de Hodgkin

Hay diferentes tipos de linfoma de Hodgkin. Es importante conocer el tipo, ya que de ello depende la elección del tratamiento. Los médicos determinan el tipo de linfoma de Hodgkin observando bajo microscopio una muestra de tejido en busca de células que contengan patrones anormales de determinadas proteínas.

La American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer) reconoce las siguientes categorías principales de linfoma de Hodgkin:

Linfoma de Hodgkin clásico. El linfoma de Hodgkin clásico (LHC) se diagnostica cuando se encuentran células de Reed-Sternberg características. Aproximadamente entre el 20% y el 25% de las personas con LHC en los Estados Unidos y Europa occidental también tuvieron el virus de Epstein-Barr (VEB, el virus que causa mononucleosis infecciosa, también conocida como “mono”). Sin embargo, aún no es clara la función del VEB en el desarrollo del linfoma de Hodgkin.

La siguiente lista describe diferentes subtipos de LHC.

Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular. El linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular es la forma más frecuente de LHC; hasta el 80% de las personas con LHC tienen este tipo. Aparece más frecuentemente en adultos jóvenes, en especial, mujeres. Además de las células de Reed-Sternberg, hay franjas de tejido conectivo en el ganglio linfático. A menudo hay compromiso de los ganglios linfáticos del tórax (mediastino).

Linfoma de Hodgkin clásico rico en linfocitos. Aproximadamente el 6% de las personas con LHC tienen esta forma. Su aparición es más frecuente en hombres y, generalmente, compromete otras áreas además de la torácica (mediastino). El tejido contiene muchos linfocitos normales, además de células de Reed-Sternberg.

Linfoma de Hodgkin con celularidad mixta. Este tipo de linfoma se presenta en adultos mayores y, frecuentemente, aparece en el abdomen. Contiene muchos tipos diferentes de células, entre las que se incluyen grandes cantidades de células de Reed-Sternberg.

Linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica. El linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica es el subtipo menos frecuente de LHC, y aproximadamente el 1% de las personas con LHC tiene esta forma. La mayoría de las veces, aparece en adultos mayores, en personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y en personas de países no industrializados. El ganglio linfático contiene casi todas las células de Reed-Sternberg.

Hay otro tipo de linfoma de Hodgkin que no forma parte del grupo de LHC, sino que, desde el punto de vista genético y de las proteínas, se asemeja más al linfoma no Hodgkin de células B.

Linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular. Aproximadamente el 5% de las personas con linfoma de Hodgkin tiene linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular. Es más frecuente en pacientes más jóvenes y a menudo se encuentra en los ganglios linfáticos del cuello.

Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección.

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Estadísticas

Se estima que este año se diagnosticará linfoma de Hodgkin a 9.060 personas (4.960 hombres y 4.100 mujeres) en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán 1.190 muertes (670 hombres y 520 mujeres) a causa de esta enfermedad. El linfoma de Hodgkin afecta tanto a niños como a adultos. Es más frecuente en dos grupos etarios: de 15 a 40 años (especialmente para adultos entre 20 y 29) y a partir de los 55 años.

La tasa de supervivencia relativa a un año (porcentaje de personas que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, sin contar los que mueren por otras enfermedades) de pacientes con linfoma de Hodgkin asciende al 92%. Las tasas de supervivencia relativa a cinco y a diez años son del 84% y el 79%, respectivamente.

Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos, pero el riesgo real de un individuo específico puede variar. Es imposible decirle a una persona cuánto tiempo vivirá con linfoma de Hodgkin. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de varios años, quizás no representen los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información acerca de cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2012.

Ilustraciones médicas

Adult Lymphoma Anatomy

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Factores de riesgo

Un factor de riesgo (en inglés) es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones más inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud.

Se desconoce la causa exacta del linfoma de Hodgkin, pero los siguientes factores pueden aumentar el riesgo que tiene una persona de desarrollar esta enfermedad:

Edad. Las personas de entre 15 y 40 años, y los mayores de 55 años tienen más probabilidades de desarrollar linfoma de Hodgkin.

Sexo. Los hombres tienen una probabilidad ligeramente mayor de desarrollar linfoma de Hodgkin que las mujeres en general, aunque el subtipo con esclerosis nodular es más frecuente en las mujeres.

Antecedentes familiares. Las hermanas y los hermanos de las personas con linfoma de Hodgkin tienen una probabilidad más alta, aunque aún pequeña, de desarrollar la enfermedad.

Exposición a virus. Las personas infectadas con el VEB (ver Panorama general) pueden tener un riesgo mayor de desarrollar algunos tipos de linfoma de Hodgkin. Sin embargo, es probable que haya algunos otros factores relacionados. El VEB es una enfermedad muy común, pero el linfoma de Hodgkin es muy poco frecuente.

Es importante destacar que, si bien puede haber virus que participan en el desarrollo del linfoma de Hodgkin, no existen pruebas que indiquen que este tipo de cáncer sea contagioso. El contacto cercano con una persona que tiene linfoma de Hodgkin no aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Síntomas y Signos

Las personas con linfoma de Hodgkin pueden presentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con esta enfermedad no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden deberse a otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico. Entre los síntomas frecuentes asociados con el linfoma de Hodgkin se pueden mencionar:

  • Inflamación no dolorosa de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas o el área de la ingle que no desaparece en pocas semanas

  • Fiebre sin razón aparente que no desaparece

  • Pérdida involuntaria de peso

  • Sudores nocturnos (que generalmente empapan)

  • Prurito (comezón generalizada)

  • Fatiga

  • Dolor en los ganglios linfáticos asociado con la ingesta de alcohol

Si los ganglios linfáticos del tórax están afectados, pueden ejercer presión sobre la tráquea y causar dificultad para respirar, tos o molestia torácica.

El médico puede utilizar determinados síntomas para ayudar a describir la enfermedad, lo que se denomina determinación del estadio. Cada estadio puede subdividirse en las categorías “A” y “B”.

La categoría “A” significa que una persona no ha tenido síntomas “B”, que se enumeran a continuación.

La categoría B significa que una persona tuvo los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso sin razón aparente de más del 10% del peso corporal original durante los seis meses anteriores al diagnóstico

  • Fiebre sin razón aparente con temperaturas superiores a 38 ºC (100,4 ºF)

  • Sudores nocturnos que empapan. La mayoría de los pacientes informa que su ropa de dormir o las sábanas terminan literalmente mojadas. En ocasiones, se producen sudoraciones importantes durante el día.

Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluidos los síntomas nuevos o cualquier cambio en ellos.

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y averiguar la magnitud de la enfermedad. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha metastatizado. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Gravedad de los síntomas

  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el linfoma de Hodgkin:

Antecedentes médicos y examen físico. La historia clínica completa y el examen físico pueden mostrar evidencia de los síntomas típicos, como sudores nocturnos y episodios de fiebre, y de los ganglios linfáticos o el bazo afectados o agrandados.

Biopsia (en inglés). Este estudio consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer; sin embargo, el diagnóstico de linfoma de Hodgkin solo se puede formular después de la biopsia de una muestra del tejido afectado. En la mayoría de los casos, será un ganglio linfático del cuello, la axila o la ingle. Si no hay ganglios linfáticos en estas zonas, quizás sea necesaria la biopsia de otros ganglios linfáticos, por ejemplo, los que se encuentran en el centro del tórax. Este tipo de biopsia generalmente requiere cirugía menor, aunque en ocasiones se puede hacer con una aguja y anestesia local mientras se somete al paciente a un estudio, que la mayoría de las veces es una tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés) (ver más abajo). La tomografía computarizada se utiliza durante la biopsia para guiar al médico al lugar correcto.

La muestra extraída en la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Según se describe en el Panorama general, en una biopsia de LHC generalmente hay presencia de células de Reed-Sternberg. En muchos casos, las células de Reed-Sternberg están ausentes en el linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular, en el que por lo general se observa un tipo de célula cancerosa diferente, llamada célula LP (de predominio linfocítico).

Luego de realizar el diagnóstico, otras pruebas pueden ayudar a determinar la magnitud o el estadio de la enfermedad y a obtener otra información que facilite a los médicos la planificación del tratamiento. Entre las pruebas se incluyen las siguientes:

Análisis de laboratorio (en inglés). Los análisis de sangre pueden incluir un hemograma completo (CBC, por sus siglas en inglés) y análisis de los distintos tipos de glóbulos blancos, además de pruebas de la función hepática. Es posible que el médico también indique una prueba de la velocidad de sedimentación eritrocitaria (VSE).

Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A veces, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. La tomografía computarizada del tórax y el abdomen puede ayudar a detectar un cáncer que se ha diseminado a los pulmones, los ganglios linfáticos y el hígado.

Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radioactiva (llamada glucosa radioactiva). Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía producen. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Los estudios de PET también se pueden utilizar para determinar el estadio del linfoma de Hodgkin, aunque es recomendable que siempre se hagan con una tomografía computarizada. Estos estudios también se pueden realizar para determinar la respuesta del linfoma al tratamiento.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. En ocasiones se las utiliza en el linfoma de Hodgkin.

Biopsia de médula ósea y aspiración (en inglés). Estos dos procedimientos son similares y a menudo se realizan al mismo tiempo. La médula ósea (el tejido blando y esponjoso que se encuentra dentro del centro de los huesos) tiene una parte líquida y una sólida. La biopsia de médula ósea consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. En la aspiración se toma una muestra de líquido con una aguja. Luego, las muestras son analizadas por un patólogo.

A menudo, el linfoma se disemina a la médula ósea; por lo tanto, observar una muestra de médula ósea puede ser importante para que los médicos lo diagnostiquen y determinen su estadio. La aspiración también se usa para identificar cualquier anomalía cromosómica.

El lugar más frecuente para realizar una biopsia de médula ósea y una aspiración es la cresta ilíaca del hueso pélvico, ubicada en la parte posterior e inferior de la cadera. Antes de la biopsia de médula ósea y la aspiración, la piel y el hueso se anestesian con un medicamento.

La decisión en cuanto a la necesidad de realizar una biopsia de médula ósea depende de la magnitud de la enfermedad y de los resultados de los análisis de laboratorio.

Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes.

Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer (en inglés).

Determinación del estadio

La determinación del estadio ayuda a definir la ubicación del linfoma de Hodgkin, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, la determinación no se completa hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer.

Al determinar el estadio del linfoma de Hodgkin, los médicos evalúan lo siguiente:

  • el número de áreas de ganglios linfáticos cancerosos;

  • la ubicación de los ganglios linfáticos cancerosos: localizados (se encuentran solo en un área del cuerpo) o generalizados (se encuentran en muchas áreas del cuerpo);

  • si los ganglios linfáticos cancerosos están a uno o a ambos lados del diafragma (el músculo delgado debajo de los pulmones y el corazón que separa la cavidad torácica del abdomen);

  • si la enfermedad se ha diseminado a la médula ósea, al bazo o a los órganos extralinfáticos (órganos externos al sistema linfático; se indican con una “E” más abajo), como el hígado, los pulmones o los huesos.

El estadio del linfoma describe el grado de diseminación del tumor mediante el uso de los términos estadio I a IV (uno a cuatro). Tal como se explica en la sección Síntomas, cada estadio también se puede subdividir en categorías “A” y “B” en función de la presencia o ausencia de síntomas específicos.

Estadio I: El cáncer se encuentra en una región de ganglios linfáticos (estadio I).

Estadio II: Cualquiera de estas situaciones:

  • El cáncer se encuentra en dos o más regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio II).

  • El cáncer afecta a un solo órgano y sus ganglios linfáticos regionales (aquellos ubicados cerca del lugar del linfoma), con o sin presencia de cáncer en otras regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio IIE).

Estadio III: El cáncer se encuentra en áreas de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma (estadio III). Además, puede haber compromiso de un órgano extralinfático (estadio IIIE), compromiso del bazo (identificado con la letra “S”, estadio IIIS) o ambos (estadio IIIES).

Estadio IV: Hay compromiso diseminado (multifocal), lo que significa que el linfoma ha hecho metástasis en varias áreas. Las regiones comunes de enfermedad diseminada incluyen el hígado, la médula ósea o los pulmones.

Recurrente: El linfoma recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede regresar en el área en la que se originó o aparecer en otra parte del cuerpo. La recurrencia se puede producir poco después del primer tratamiento o años más tarde. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Factores de pronóstico. Además del estadio, los médicos utilizan otros factores para determinar el pronóstico a fin de planificar el mejor tratamiento y predecir el éxito que este tendrá. En pacientes con linfoma de Hodgkin, varios factores pueden predecir si la enfermedad reaparecerá y qué tratamientos resultarán satisfactorios. Los pacientes se clasifican como de alto o de bajo riesgo en función de la cantidad de los siguientes factores de pronóstico que presentan.

A continuación se enumeran los factores de pronóstico para los pacientes con linfoma de Hodgkin de estadio temprano. En general, cuantos menos factores de pronóstico desfavorable tenga un paciente, más prolongada debe ser su remisión y más satisfactorios los tratamientos. El pronóstico depende de varios factores:

  • La edad avanzada está asociada con un pronóstico más desfavorable.

  • Las mujeres tienen mejor pronóstico que los hombres.

  • Una mayor velocidad de sedimentación (descrita en la sección Diagnóstico) se asocia con un pronóstico más desfavorable.

  • Las personas con linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico, linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular y linfoma de Hodgkin clásico rico en linfocitos tienen mejor pronóstico, en comparación con otros subtipos de linfoma de Hodgkin.

  • La presencia de una masa mediastínica grande (una gran masa nodular de linfoma en el centro del tórax que mide más de 10 centímetros) se asocia con un pronóstico más desfavorable. (Las masas mediastínicas pequeñas no se asocian con un pronóstico más desfavorable).

  • Un número mayor de sitios de ganglios linfáticos comprometidos se asocia con un pronóstico más desfavorable.

A continuación se enumeran los factores de pronóstico desfavorable para los pacientes con linfoma de Hodgkin avanzado.

  • Tener niveles bajos (menos de 4 g/l) de albúmina sérica (un tipo de proteína)

  • Tener la hemoglobina (recuento de glóbulos rojos) baja (menos de 10,5 g/dl)

  • Ser hombre

  • Ser mayor de 45 años

  • Tener la enfermedad de estadio IV

  • Tener un recuento de glóbulos blancos mayor que 15.000 por milímetro cúbico de sangre

  • Tener un recuento de linfocitos menor que 600 por milímetro cúbico, menos del 8% del total del recuento de glóbulos blancos o ambos

Datos utilizados con autorización de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010)publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Tratamiento

sta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles probados) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la posibilidad de participar en estudios clínicos como una alternativa. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario (en inglés).

Algunos de los tratamientos originales para el linfoma de Hodgkin, desarrollados en las décadas de 1960 y 1970, eran muy eficaces. Sin embargo, la atención de seguimiento a largo plazo de las personas que recibieron estos tratamientos ha demostrado que estas corren el riesgo de presentar efectos secundarios a una edad mayor, entre ellos, infertilidad (la imposibilidad de procrear) y tumores secundarios, como cáncer de pulmón y cáncer de mama en las mujeres. Estos problemas a largo plazo se debieron, en parte, a los tipos de quimioterapia utilizados en aquel momento y, por otro lado, al uso de la radioterapia aplicada en superficies extensas.

Para evitar o reducir el riesgo de estos problemas, el tratamiento moderno del linfoma de Hodgkin incluye tipos y dosis más nuevos de quimioterapias, y el uso de campos mucho más pequeños de radioterapia. Actualmente, se aconsejará a la mayoría de los pacientes con linfoma de Hodgkin, incluso de estadio I o II, que reciban algo de quimioterapia seguida de radioterapia en las áreas de ganglios linfáticos afectados. (En el caso de algunos pacientes con la enfermedad en estadio temprano, quizá sea posible que se les administre un tratamiento con solo un ciclo relativamente breve de quimioterapia, sin la necesidad de aplicar radioterapia. Esto es posible en unos pocos pacientes elegidos cuidadosamente y se debe analizar con el médico). Para la enfermedad de estadio III o IV, la quimioterapia sigue siendo el tratamiento primario, aunque tal vez se recomiende radioterapia adicional, especialmente en áreas de ganglios linfáticos grandes.

A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el linfoma de Hodgkin. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. La radioterapia para el linfoma de Hodgkin siempre es con haces externos, que es la que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Siempre que sea posible, en la actualidad la radioterapia se suele dirigir a las áreas de ganglios linfáticos afectados, a fin de reducir el riesgo de efectos secundarios.

Los efectos secundarios inmediatos producidos por la radioterapia dependen del área del cuerpo que se está tratando. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. Los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello quizá tengan dolor en la boca o la garganta. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Si bien el riesgo de efectos secundarios a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la radioterapia aún puede causar, en algunos casos, efectos secundarios a largo plazo, también llamados efectos tardíos. Para minimizar el riesgo de efectos secundarios a largo plazo, se están realizando estudios clínicos para determinar las dosis óptimas y el campo más pequeño posible para la radioterapia. Obtenga más información acerca de la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, un médico que se especializa en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los encargados de administrar la quimioterapia. Un régimen de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un medicamento por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Para el linfoma de Hodgkin, se pueden utilizar muchos tipos diferentes de quimioterapia. La combinación de medicamentos que se usa con más frecuencia en los Estados Unidos recibe el nombre de “ABVD”. En la actualidad, otra combinación de medicamentos conocida como “BEACOPP” se usa de forma generalizada en Europa y cada vez más en los Estados Unidos.

  • ABVD: doxorrubicina (Adriamycin), bleomicina (Blenoxane), vinblastina (Velban, Velsar) y dacarbazina (DTIC-Dome). Generalmente, la quimioterapia ABVD se administra cada dos semanas durante dos a ocho meses.

  • BEACOPP: bleomicina, etopósido, doxorrubicina, ciclofosfamida (Cytoxan, Clafen, Neosar), vincristina, procarbazina (Matulane) y prednisona. Existen varios programas de tratamiento distintos; sin embargo, habitualmente, se administran diferentes medicamentos cada dos semanas.

  • ICE: ifosfamida (Cyfos, Ifex, Ifosfamidum), carboplatino (Paraplat, Paraplatin), etopósido (Toposar, VePesid). La quimioterapia ICE se administra normalmente cada tres a cuatro semanas durante dos a tres meses. Esta quimioterapia se usa con mayor frecuencia en los pacientes en los que el linfoma de Hodgkin regresa después del tratamiento con ABVD o BEACOPP.

Por el momento, no se sabe a ciencia cierta cuál de estos tratamientos quimioterapéuticos es mejor para los pacientes con linfoma de Hodgkin, y el mejor tratamiento puede ser diferente dependiendo del tipo y el estadio del linfoma. Por este motivo, se están realizando muchos estudios clínicos que comparan estos diferentes tratamientos quimioterapéuticos. Estos estudios clínicos están diseñados para determinar qué combinación es la más eficaz para el tratamiento del linfoma de Hodgkin y cuál es la que produce menos efectos secundarios a corto y a largo plazo.

En distintos momentos durante el ciclo de quimioterapia, los médicos generalmente repetirán algunas de las pruebas realizadas en un principio, en especial las tomografías computarizadas y las tomografías por emisión de positrones. Estas pruebas se utilizan para controlar el linfoma y saber cómo está respondiendo al tratamiento.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. Si bien el riesgo de efectos secundarios a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la quimioterapia aún causa, en algunos casos, efectos secundarios tardíos y permanentes. Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros fármacos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Trasplante de médula ósea/células madre

Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza por células altamente especializadas, llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo denomina más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea.

Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente.

Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: trasplante autólogo (autotrasplante) y alogénico (alotrasplante). El trasplante de células madre no se utiliza como el primer tratamiento para el linfoma de Hodgkin; sin embargo, es posible que se lo recomiende para los pacientes con linfoma remanente en la médula ósea después del tratamiento o para aquellos en los que se detecta la recurrencia.

En un autotrasplante, el tipo de trasplante más usado para el linfoma de Hodgkin, se usan las células madre del propio paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando este está en remisión de la enfermedad por el tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se las necesite, generalmente después de finalizado el tratamiento de dosis altas (que se explica a continuación).

En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo personas no emparentadas. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Su equipo de atención médica buscará un donante compatible en un registro computarizado. Además, en ocasiones se considera la posibilidad de una donación de células madre provenientes de sangre del cordón umbilical, si no hay familiares donantes disponibles. El alotrasplante se utiliza únicamente de vez en cuando para el linfoma de Hodgkin.

En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo, y permitir que células madre sanguíneas de reemplazo creen una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad posible de células cancerosas. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime su sistema inmunológico para que el cuerpo no rechace las células del donante en el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis altas, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar los valores de un hemograma normal a partir de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar después de administrar dosis bajas de quimioterapia o radioterapia que aún son suficientes para inhibir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como “minitrasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada).

Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y se convierten en tejido sano, productor de sangre en un plazo de 10 días a tres semanas. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, lo que lo expone temporalmente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta tanto el sistema inmunológico del paciente vuelva a ser normal, el paciente puede necesitar antibióticos y transfusiones de sangre, y debe cumplir ciertas restricciones de seguridad impuestas por su equipo de cuidados médicos para ayudar a evitar las infecciones.

En un alotrasplante, otro riesgo importante es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por sus siglas en inglés). En los alotrasplantes, la GVHD puede ser una complicación grave, incluso fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede ser beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, uno de los motivos principales por los que el alotrasplante generalmente es tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos.

En el autotrasplante, hay muy bajo riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre.

Linfoma de Hodgkin progresivo y recurrente

Una vez finalizado el tratamiento y lograda la remisión (ausencia de síntomas de cáncer, que también se conoce como “sin pruebas de enfermedad” o NED, por sus siglas en inglés), hable con su médico acerca de la posibilidad de que el cáncer regrese. A muchos supervivientes les preocupa o inquieta que el cáncer regrese. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este temor (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente.Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). La recurrencia del cáncer es poco frecuente en las personas con linfoma de Hodgkin.

Si esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizados los estudios, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. La mayoría de las veces, el primer paso es administrar un tratamiento quimioterapéutico de “segunda línea”, como ICE (ver Quimioterapia más arriba). El objetivo de esta quimioterapia es reducir lo más posible la extensión del linfoma de Hodgkin antes del trasplante de células madre, de modo que el trasplante tenga la mejor posibilidad de lograr una cura. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Es recomendable que los pacientes hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y soliciten servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo enfrentarse a la recurrencia del cáncer (en inglés).

Linfoma de Hodgkin progresivo

Se dice que la enfermedad es progresiva cuando el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe tratamiento para el linfoma original. Sin embargo, la enfermedad progresiva es poco frecuente en las personas con linfoma de Hodgkin.

Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos.

Se aconsejará a la mayoría de los pacientes que reciban un trasplante de células madre (ver más arriba), que parece ser más eficaz que la quimioterapia estándar para el tratamiento del linfoma de Hodgkin progresivo.

Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer (también llamado tratamiento dirigido a la enfermedad), un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene el paciente. Esto incluye brindarle apoyo con sus necesidades físicas, emocionales y sociales, un abordaje denominado cuidados paliativos o atención médica de apoyo. A menudo, las personas reciben simultáneamente terapia y tratamiento dirigidos a la enfermedad para aliviar los síntomas.

Si el tratamiento dirigido a la enfermedad no es eficaz, es posible hablar de cáncer en etapa avanzada. Este diagnóstico es estresante y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y honestas con su médico y el equipo de cuidados médicos, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen técnicas, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer.

Acerca de los estudios clínicos

Los médicos y científicos siempre están en busca de mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen linfoma de Hodgkin. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan personas y que se conocen como estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan medicamentos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, nuevos abordajes radioterapéuticos o quirúrgicos y nuevos métodos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan estudios clínicos que evalúan nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos secundarios que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del linfoma de Hodgkin. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con esa enfermedad.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado (en inglés). Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, las preguntas para hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer.

Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el linfoma de Hodgkin, consulte la sección Investigaciones actuales.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante la realización del estudio, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del estudio antes de que este concluya.

Efectos secundarios

El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también disponen de muchas opciones para dar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de cuidados médicos. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que se pueden presentar dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y su estado de salud general. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento se describen en detalle en la sección Tratamiento.

Pregunte a su médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de cuidados médicos. Además, no deje de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. La atención de los síntomas y efectos secundarios de un paciente es un aspecto importante del plan de tratamiento integral de una persona; esto recibe el nombre de cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Esto ayuda a que las personas con cáncer en cualquier estadio de la enfermedad tengan el mayor bienestar posible. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes del cáncer y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos.

Hable con su médico sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel muy importante en el cuidado de una persona con linfoma de Hodgkin. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Para muchos pacientes, el diagnóstico de linfoma de Hodgkin es estresante y puede provocar emociones complejas, que incluyen depresión y ansiedad. Es recomendable que los pacientes y sus familiares compartan sus sentimientos con un miembro del equipo de cuidados médicos, que puede ayudarlos con las estrategias para sobrellevar el cáncer. Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer.

Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, consulte las secciones Efectos tardíos y Después del tratamiento o hable con su médico.

Efectos tardíos del tratamiento

Los pacientes que reciben tratamiento para el linfoma de Hodgkin tienen un riesgo mayor de desarrollar otras enfermedades o afecciones en el futuro, dado que la quimioterapia y la radioterapia pueden causar daños permanentes. Los tratamientos han mejorado en los últimos 30 años, y en la actualidad los pacientes tienen menos probabilidades de tener efectos tardíos; sin embargo, todavía existen algunos riesgos. Por lo tanto, es importante que los pacientes visiten regularmente a sus médicos para su seguimiento, a fin de controlar cualquier aparición.

  • Algunos sobrevivientes de linfoma de Hodgkin tienen un riesgo más alto de desarrollar un cáncer secundario, especialmente leucemia mielomonocítica aguda (después de determinados tipos de quimioterapia), linfoma de no Hodgkin, cáncer de pulmón o cáncer de mama.

  • Es probable que el riesgo de un cáncer secundario disminuya en el futuro porque los tratamientos que se usan actualmente conllevan menos riesgos. Los pacientes pueden reducir su riesgo de desarrollar tumores secundarios mediante la eliminación de otros factores de riesgo, como el hábito de fumar.

  • La radioterapia aplicada en el área torácica puede producir daño en los pulmones y aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca, cáncer de pulmón y cáncer de mama. Es importante que los hombres y las mujeres que hayan recibido radiación en el tórax limiten otros factores de riesgo que pueden derivar en daño cardíaco, como el hábito de fumar, la obesidad y el colesterol alto. Es importante que las mujeres que hayan recibido radioterapia en el tórax comiencen desde edad temprana a realizarse de manera periódica exámenes de detección del cáncer de mama.

  • Los pacientes que hayan recibido antraciclinas (doxorrubicina) o bleomicina durante la quimioterapia corren un riesgo más alto de sufrir daño cardíaco y pulmonar, respectivamente.

  • La radioterapia aplicada en el cuello o el área del tórax (específicamente o como parte de la radiación corporal total [TBI, por sus siglas en inglés] durante un trasplante de células madre) puede causar disfunción tiroidea, por ejemplo, hipotiroidismo. El hipotiroidismo ocurre cuando el cuerpo produce muy poca cantidad de hormona tiroidea, que es la que regula el metabolismo.

  • La radioterapia aplicada en el área pélvica puede producir infertilidad (imposibilidad de procrear) en hombres o mujeres, a menos que se protejan los ovarios o los testículos. También los adolescentes y los adultos que recibieron quimioterapia pueden tener mayor riesgo de presentar recuentos bajos de espermatozoides (en los hombres) o daños en los ovarios (en las mujeres). Los hombres que recibieron quimioterapia combinada pueden tener riesgo de esterilidad después del tratamiento. El riesgo parece estar asociado con los medicamentos conocidos como agentes alquilantes, que se usan con mucha menor frecuencia en los regímenes actuales de quimioterapia para el linfoma de Hodgkin. Aunque el riesgo de infertilidad masculina es bajo después de la quimioterapia para el linfoma de Hodgkin, igual es posible, y los hombres que contemplen la posibilidad de tener una familia deberían pensar en almacenar esperma antes de comenzar la quimioterapia. Los hombres que se someten a un trasplante de células madre casi siempre quedan estériles después de este tratamiento. Las mujeres que recibieron quimioterapia para el linfoma de Hodgkin corren un riesgo más elevado de infertilidad o menopausia precoz. Una vez más, esto se relaciona principalmente con los agentes alquilantes y es menos frecuente con los tratamientos modernos de quimioterapia. Es poco común, pero no imposible, que las mujeres queden embarazadas después de un trasplante de células madre. Obtenga más información sobre la preservación de la fertilidad antes del tratamiento.

  • Los sobrevivientes de linfoma de Hodgkin también pueden correr un riesgo más elevado de sufrir depresión u otros problemas psicológicos. Obtenga más información sobre la importancia de la atención de seguimiento en la sección Después del tratamiento.

Es probable que los riesgos de desarrollar tumores secundarios disminuyan en el futuro, porque los tipos de terapia que se usan actualmente conllevan menos riesgos.

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el linfoma de Hodgkin, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir visitas al médico y pruebas médicas para controlar su recuperación durante los meses y años siguientes. La atención de seguimiento después del tratamiento del linfoma de Hodgkin es importante para detectar la posible recurrencia del linfoma y los efectos tardíos del tratamiento.

La frecuencia de la atención de seguimiento y las pruebas que se realizan depende de varios factores, incluida la extensión original del linfoma de Hodgkin y el tipo de tratamiento. Por lo general, todas las pruebas, incluidas las tomografías computarizadas, los estudios de PET y las biopsias de médula ósea se repiten después de finalizado el tratamiento, para asegurarse de que el linfoma haya desaparecido. Luego, la frecuencia de los exámenes de detección adicionales depende de los resultados de las primeras pruebas realizadas después del tratamiento.

En general, cada visita de seguimiento incluye una charla con el médico, un examen físico y análisis de sangre. Durante algunas visitas, se realizan tomografías. En la mayoría de los centros oncológicos, las visitas de seguimiento se programan en un comienzo a intervalos de dos a tres meses durante el período en que el riesgo de recurrencia es mayor, y el intervalo entre visitas se incrementa con el paso del tiempo. Las visitas subsiguientes pueden ser solo dos o tres veces por año hasta que transcurran cinco años; luego, se debe continuar con visitas anuales a un oncólogo. Durante toda la vida de la persona, se debe prestar especial atención a los exámenes de detección del cáncer, así como a los factores de riesgo cardíaco. En el caso de los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello o el tórax, es importante vigilar la función tiroidea.

La atención de seguimiento también debe abordar la calidad de vida de la persona, incluidas las cuestiones emocionales. En particular, se alienta a los sobrevivientes de linfoma de Hodgkin a que conozcan los síntomas de depresión y hablen de inmediato con su médico si los tienen.

Los pacientes que recibieron tratamiento para el linfoma de Hodgkin deben aplicarse la vacuna antigripal todos los años (en inglés). Tal vez se recomiende que algunos pacientes se apliquen la vacuna antineumónica, que puede repetirse cada cinco a siete años.

ASCO ofrece formularios de resumen del tratamiento del cáncer (en inglés) para ayudarlo a llevar un registro del tratamiento del cáncer y desarrollar un plan de cuidados para supervivientes al finalizar el tratamiento.

Se aconseja a las personas en recuperación de linfoma de Hodgkin que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia (en inglés) y cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida.

Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer.

Investigaciones actuales

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el linfoma de Hodgkin, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas alternativas para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Pruebas por imágenes. Los estudios han finalizado, y se están analizando los resultados sobre el uso temprano de los estudios de PET y las tomografías computarizadas durante el tratamiento para controlar la respuesta del linfoma al tratamiento, y a modo de pruebas de detección sistemáticas después de este. Pronto comenzarán algunos estudios clínicos nuevos en los que se pueden implementar cambios al tratamiento quimioterapéutico dependiendo de los resultados de los estudios de PET al iniciarse el tratamiento. Su médico puede invitarlo a participar en un estudio de ese tipo y, si usted está interesado, se lo explicará detalladamente.

Quimioterapia nueva. Se están realizando estudios clínicos que investigan nuevas quimioterapias, combinaciones de quimioterapia, dosis más bajas y programas de menor duración para reducir los efectos secundarios a corto plazo y los riesgos a largo plazo para la salud de los pacientes que reciben quimioterapia.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Este tratamiento utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Obtenga más información sobre la inmunoterapia. Algunos tratamientos incluyen anticuerpos que se unen a las proteínas en la superficie de las células cancerosas. Algunos anticuerpos poseen sustancias radioactivas que dirigirán la radioterapia hacia el linfoma (lo que se conoce como radioinmunoterapia), y otros anticuerpos dirigen los fármacos hacia las células cancerosas. Por ejemplo, en la actualidad, un nuevo tratamiento llamado “SGN-35” o “brentuximab vedotin” se usa en varios estudios clínicos para pacientes con linfoma de Hodgkin.

Descripción genética. Algunos investigadores están estudiando genes y proteínas específicas que se encuentran en el linfoma de Hodgkin. Estos genes y estas proteínas aportan más información sobre el comportamiento del linfoma de Hodgkin, lo que puede ser de ayuda para un mejor tratamiento con quimioterapia o inmunoterapia.

Otros avances. Se está estudiando la terapia con vacunas (en inglés) para determinar si ayuda al sistema inmunológico a matar las células cancerosas. También se encuentra en estudio el trasplante de células madre en combinación con distintos regímenes de quimioterapia/inmunoterapia para el linfoma de Hodgkin nuevo o recurrente. Se está analizando el trasplante alogénico o minialogénico en combinación con quimioterapia/inmunoterapia para el linfoma de Hodgkin nuevo o recurrente. También se encuentran en estudio varios tipos nuevos de medicamentos que actúan de manera diferente que la quimioterapia. Muchos de ellos se administran en comprimidos (píldoras).

Atención médica de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el linfoma de Hodgkin, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

Obtenga más información sobre los términos estadísticos frecuentes utilizados en las investigaciones sobre el cáncer.

Para encontrar estudios clínicos específicos de su diagnóstico, hable con su médico o busque en las bases de datos de estudios clínicos en línea ahora.

Preguntas para hacerle al médico

Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones inteligentes respecto de los cuidados de su salud. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre los cuidados y el tratamiento para el cáncer. También es recomendable que haga otras preguntas que sean importantes para usted.

  • ¿Qué tipo de linfoma de Hodgkin tengo?

  • ¿Qué experiencia tiene usted en el tratamiento de pacientes con linfoma de Hodgkin?

  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados del análisis de laboratorio)?

  • ¿Mi biopsia ha sido estudiada por un patólogo experto en linfoma?

  • ¿En qué estadio se encuentra mi linfoma de Hodgkin? ¿Qué subtipo es?

  • ¿Qué factores de pronóstico favorable y desfavorable tengo?

  • ¿Qué otras opciones de tratamiento tengo?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Qué tratamiento quimioterapéutico recomienda? ¿Cuántos tratamientos? ¿Por qué?

  • ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de la quimioterapia sola frente a la quimioterapia más radioterapia?

  • ¿Qué radioterapia recomienda, si es que la recomienda, y por qué?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de cuidados médicos, y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles del tratamiento, tanto a corto como a largo plazo?

  • ¿Debo pedir una segunda opinión?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con el tratamiento del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?

  • ¿De qué manera puedo mantenerme lo más saludable posible durante el tratamiento?

  • ¿Cómo afectará este tratamiento mi capacidad de tener hijos en el futuro? ¿Tendría que almacenar mi esperma en un banco (hombres) o tomar píldoras anticonceptivas (mujeres)? ¿Debo hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

Recursos de información para los pacientes

Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad.

Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés).