Linfoma de HodgkinLast Updated: December 01, 2008 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/08 Panorama general
El linfoma de Hodgkin, también llamado enfermedad de Hodgkin, es una categoría de linfoma, un cáncer del sistema linfático. El linfoma se origina cuando las células del sistema linfático cambian y se multiplican sin control, lo que puede formar un tumor. Esta sección abarca el linfoma de Hodgkin en adultos. Para obtener más información sobre el linfoma de Hodgkin en niños, visite Linfoma de Hodgkin, Cáncer en la niñez. Tipos de linfoma de Hodgkin Hay diferentes tipos de linfoma de Hodgkin. Es importante conocer el tipo, ya que de ello depende la elección del tratamiento. Los médicos determinan el tipo de linfoma de Hodgkin observando bajo microscopio una muestra de tejido en busca de células que contengan patrones anormales de determinadas proteínas. Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular. El linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular es la forma más frecuente de LHC (da cuenta de hasta el 80% de los casos). Aparece más comúnmente en adultos jóvenes, especialmente las mujeres. Además de las células de Reed-Sternberg, hay franjas de tejido conectivo en el ganglio linfático. Linfoma de Hodgkin clásico rico en linfocitos. Este tipo de linfoma representa alrededor del 6% de todos los casos de LHC. Su aparición es más frecuente en hombres y, generalmente, compromete áreas aparte del área torácica (mediastino). El tejido contiene muchos linfocitos normales además de células de Reed-Sternberg. Linfoma de Hodgkin con celularidad mixta. Este tipo de linfoma se presenta en adultos mayores y, más frecuentemente, en el abdomen. Contiene muchos tipos diferentes de células, entre las que se incluyen grandes cantidades de células de Reed-Sternberg. Linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica. El linfoma de Hodgkin con depleción linfocítica es el subtipo menos frecuente de LHC, y representa sólo el 1% aproximadamente de todos los casos. La mayoría de las veces, aparece en personas mayores, personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y en personas de países no industrializados. El ganglio linfático contiene casi todas las células de Reed-Sternberg. Linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular. El linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular constituye hasta el 5% aproximadamente de todos los casos de linfoma de Hodgkin. No forma parte del grupo de LHC, sino que, desde el punto de vista genético y de proteínas, se asemeja más al linfoma no Hodgkin de células B. Es más frecuente en pacientes más jóvenes, y a menudo se encuentra en los ganglios linfáticos del cuello. Hay más células B involucradas que en el LHC, y las células de Reed-Sternberg son infrecuentes o están ausentes. En 2008, se estima que a unas 8.220 personas (4.400 hombres y 3.820 mujeres) se les diagnosticará linfoma de Hodgkin en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 1.350 muertes (700 hombres y 650 mujeres) a causa de esta enfermedad. El linfoma de Hodgkin afecta tanto a niños como a adultos. Es más frecuente en dos grupos de edades: de 15 a 40 años de edad (se presenta con mayor frecuencia entre los 25 y los 30 años) y a partir de los 55 años. La tasa de supervivencia relativa a un año (porcentaje de pacientes que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, excluidos aquellos que mueren por otras enfermedades) de pacientes con linfoma de Hodgkin asciende al 92%. Las tasas de supervivencia relativa a los cinco años y a los diez años son de 85% y 80%, respectivamente. Estadísticas adaptadas de Cancer Facts & Figures 2008 (Datos y cifras de cáncer 2008), publicación de la American Cancer Society. Para conocer más acerca de los términos sobre el cáncer que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Términos de oncología básica. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Se desconoce la causa exacta del linfoma de Hodgkin, pero aparentemente los siguientes factores aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Edad. Las personas de entre 15 y 40 años y los mayores de 55 tienen más probabilidades de desarrollar linfoma de Hodgkin. Sexo. Los hombres tienen una probabilidad ligeramente mayor de desarrollar linfoma de Hodgkin que las mujeres en general, aunque el subtipo con esclerosis nodular es más frecuente en las mujeres. Antecedentes familiares. Las hermanas y hermanos de personas con linfoma de Hodgkin tienen una probabilidad más alta, aunque remota, de desarrollar la enfermedad. Exposición a virus. Las personas infectadas con el VEB (consulte Panorama general) podrían tener un mayor riesgo de desarrollar algún tipo de linfoma de Hodgkin. Sin embargo, probablemente hay otros cuantos factores involucrados. La mononucleosis es una enfermedad muy común, pero el linfoma de Hodgkin es muy poco frecuente. En aquellos casos no asociados con VEB, quizás haya otros virus involucrados. Es importante destacar que, si bien puede haber virus involucrados en el desarrollo del linfoma de Hodgkin, no existen pruebas que indiquen que este tipo de cáncer sea contagioso. El contacto cercano con una persona que tiene linfoma de Hodgkin no aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad. Síntomas
Las personas con linfoma de Hodgkin pueden experimentar los siguientes síntomas. En algunos casos, las personas con linfoma de Hodgkin no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico. Entre los síntomas frecuentes asociados con linfoma de Hodgkin, se pueden mencionar:
Si los ganglios linfáticos del tórax están afectados, pueden ejercer presión sobre la tráquea y causar dificultad para respirar, tos o molestia torácica. Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar la magnitud de la enfermedad. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de cáncer, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el linfoma de Hodgkin: Antecedentes médicos y examen físico. La historia clínica completa y el examen físico general pueden mostrar evidencia de los síntomas típicos, como sudores nocturnos y episodios de fiebre, y de los ganglios linfáticos o bazo afectados o agrandados. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero el diagnóstico de linfoma de Hodgkin sólo puede efectuarse después de la biopsia de una muestra del tejido afectado. En la mayoría de los casos, será un ganglio linfático del cuello, la axila o la ingle. Si no hay ganglios linfáticos en estas áreas, podría ser necesaria la biopsia de otros ganglios linfáticos, como los que se encuentran en el centro del tórax. Este tipo de biopsia por lo general requiere cirugía menor, aunque en ocasiones es posible obtener una biopsia utilizando una aguja con anestesia local, mientras se le realiza un estudio al paciente (la mayoría de las veces, una tomografía computarizada [CT o CAT], vea más abajo). La tomografía computarizada ayuda a que la biopsia se tome del lugar apropiado. La muestra extraída a través de la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Según se describe en Panorama general, una biopsia de LHC generalmente tiene células de Reed-Sternberg. En muchos casos, las células de Reed-Sternberg están ausentes en el linfoma de Hodgkin con predominio linfocítico nodular, en el que por lo general se observa un tipo de célula cancerosa, llamada célula linfocito/histiocito (L y H, o “palomitas de maíz”). Luego de realizar el diagnóstico, otras pruebas pueden ayudar a determinar la magnitud o estadio de la enfermedad y a obtener otra información que facilite a los médicos la planificación del tratamiento. Entre las pruebas se incluyen las siguientes: Pruebas de laboratorio. Los análisis de sangre podrían incluir un hemograma completo y análisis de los distintos tipos de glóbulos blancos, además de pruebas de la función hepática. Es posible que el médico también indique una prueba de la velocidad de sedimentación eritrocitaria (VSE). Pruebas por imágenes. Para determinar dónde está ubicado el cáncer y si se ha diseminado, el médico podría emplear las siguientes pruebas por imágenes: Tomografía computarizada (CT o CAT, por su sigla en inglés). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. La tomografía computarizada del pecho y el abdomen puede ayudar a detectar un cáncer que se ha diseminado a los pulmones, los ganglios linfáticos y el hígado.
Imágenes por resonancia magnética (MRI, por su sigla en inglés). Un estudio de imágenes por resonancia magnética (MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. En ocasiones se utiliza en el linfoma de Hodgkin. Tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés). Una tomografía por emisión de positrones es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, que los órganos o los tejidos en estudio absorben. Esta sustancia emite energía, que detecta un escáner que crea las imágenes. Los estudios PET también pueden utilizarse para determinar el estadio del linfoma de Hodgkin, aunque es recomendable que siempre se efectúen en conjunto con una tomografía computarizada. También pueden realizarse para determinar la respuesta de la enfermedad de Hodgkin al tratamiento. Biopsia de médula ósea. En una biopsia de médula ósea, se inserta una aguja a través de la piel en la parte posterior del hueso pélvico (cadera). Se extrae una pequeña cantidad de hueso y de médula ósea, ya sea con anestesia local para adormecer el área o con sedación, y se examina con un microscopio. La decisión respecto de la necesidad de una biopsia de médula ósea depende de la extensión de la enfermedad y de los resultados de determinadas pruebas de laboratorio. Para obtener más información sobre qué esperar durante las pruebas de diagnóstico habituales, lea el recurso de Cancer.Net: Pruebas y procedimientos. Para informarse acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Recién diagnosticado. Determinación del estadio
La determinación del estadio ayuda a definir dónde se ubica el linfoma de Hodgkin, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Al determinar el estadio del linfoma de Hodgkin, los médicos evalúan:
El estadio del linfoma describe el grado de la diseminación del tumor, primero usando los términos estadio I a IV (uno a cuatro), luego usando una letra (A o B).
Estadio II: sólo una de las siguientes dos condiciones:
Estadio III:
Estadio IV: El linfoma se denomina estadio IV cuando hay compromiso diseminado (multifocal), lo que significa que el linfoma se ha diseminado en múltiples áreas. Las regiones comunes para la enfermedad diseminada son el hígado, la médula ósea o los pulmones. Recurrente: El linfoma recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede regresar al área en la que se originó o aparecer en otra parte del cuerpo. La recurrencia puede producirse poco después del primer tratamiento o años más tarde.
Factores de pronóstico. Además del estadio, los médicos utilizan otros factores de pronóstico para planificar el mejor tratamiento y predecir el éxito del tratamiento. En pacientes con linfoma de Hodgkin, varios factores pueden predecir si la enfermedad reaparecerá y qué tratamientos resultarán satisfactorios. Las personas se clasifican como de alto riesgo o de bajo riesgo en función de cuántos factores de riesgos presentan.
Más abajo se enumeran los factores de pronóstico desfavorable para pacientes con linfoma de Hodgkin de estadio temprano. El pronóstico depende de varios factores, entre ellos:
Datos utilizados con permiso de la AJCC, Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, Sixth Edition (2002) publicado por Springer-Verlag New York, www.springer-ny.com. Tratamiento
El tratamiento del linfoma de Hodgkin depende del tamaño y la ubicación de los ganglios linfáticos agrandados, los resultados de los análisis de sangre, el tipo de linfoma de Hodgkin, y la edad del paciente, sus síntomas y su estado general de salud. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Los métodos de tratamientos más frecuentes para el linfoma de Hodgkin son la radioterapia, la quimioterapia o una combinación de ambos métodos. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones relacionadas con el plan de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios Clínicos. Algunos de los tratamientos originales para el linfoma de Hodgkin, desarrollados en las décadas de 1960 y 1970, eran muy efectivos. Sin embargo, la atención de seguimiento a largo plazo de las personas que recibieron estos tratamientos ha mostrado que éstas corren el riesgo de presentar efectos secundarios más adelante en la vida, entre ellos, infertilidad (la imposibilidad de procrear), y cánceres secundarios, como cáncer de pulmón y cáncer de mama en las mujeres. Estos problemas a largo plazo fueron, en parte, el resultado de los tipos de quimioterapia utilizada en aquel momento y, por otro lado, el resultado de la radioterapia aplicada en superficies extensas. Para evitar o reducir el riesgo de estos problemas, el tratamiento moderno del linfoma de Hodgkin implica tratamientos más nuevos de quimioterapias y el uso de campos mucho más pequeños de radioterapia. Actualmente, se recomendará a la mayoría de los pacientes con linfoma de Hodgkin, incluido el estadio I o el II, que reciban algo de quimioterapia, seguida de radioterapia en las áreas de ganglios linfáticos afectados. (Para algunos pacientes con enfermedad en estadio temprano, quizá sea posible administrarles un tratamiento relativamente breve de sólo quimioterapia, sin la necesidad de aplicar radioterapia. Este tratamiento puede realizarse en unos pocos pacientes elegidos cuidadosamente y debe ser analizado con el médico). Para la enfermedad de estadio III o IV, la quimioterapia sigue siendo el tratamiento primario, aunque podría recomendarse radioterapia adicional, especialmente en áreas de ganglios linfáticos grandes. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x con alta potencia u otras partículas para matar las células cancerosas. La radioterapia para el linfoma de Hodgkin siempre es de rayos externos, que es aquella que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Siempre que sea posible, en la actualidad la radioterapia generalmente se dirige a las áreas de ganglios linfáticos afectados para reducir el riesgo de efectos secundarios. Los efectos secundarios inmediatos producidos por la radioterapia dependen del área del cuerpo que se está tratando. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir cansancio, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y diarrea o deposiciones líquidas. Los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello quizá tengan dolor en la boca o la garganta. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Si bien el riesgo de daño a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la radioterapia aún puede causar, en algunos casos, efectos secundarios a largo plazo, también llamados efectos tardíos. Para minimizar el riesgo de efectos secundarios de largo plazo, se están realizando estudios clínicos que intentan determinar las dosis óptimas y el campo más pequeño posible para la radioterapia. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. Para el linfoma de Hodgkin pueden utilizarse muchos tipos diferentes de quimioterapia. Las combinaciones de medicamentos que se usan con más frecuencia en los Estados Unidos se llaman “ABVD” y “Stanford V”. Otra combinación de medicamentos, conocida como “BEACOPP”, actualmente se usa en forma generalizada en Europa y cada vez más en los Estados Unidos. ABVD: doxorrubicina (Adriamycin), bleomicina (Blenoxane), vinblastina (Velban) y dacarbazina (DTIC). Generalmente, la quimioterapia ABVD se administra cada dos semanas durante cuatro a ochos meses. Stanford V: mecloretamina (Mustargen, Nitrogen Mustard), doxorrubicina, vinblastina, vincristina (Oncovin), bleomicina, etopósido (VePesid, Etopophos, Lastet), prednisona y G-CSF (factor estimulante de colonias de granulocitos). La quimioterapia se administra en forma semanal durante dos a tres meses y, normalmente, se administran dos o tres de estos medicamentos cada semana. BEACOPP: bleomicina, etopósido, doxorrubicina, ciclofosfamida (Cytoxan), vincristina, procarbazina y prednisona. El régimen de tratamiento y la cantidad de ciclos varían de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Por el momento, no se sabe a ciencia cierta cuál de estos tratamientos de quimioterapia es mejor para los pacientes con linfoma de Hodgkin, y el mejor tratamiento podría ser diferente en función del tipo y el estadio de la enfermedad. Por este motivo, muchos estudios clínicos están en curso para comparar estos diferentes tratamientos quimioterapéuticos. Los estudios clínicos se diseñan para determinar qué combinación resulta más efectiva para el tratamiento del linfoma de Hodgkin y cuál produce menos efectos secundarios a corto plazo y tardíos. En distintos momentos durante el curso de la quimioterapia, es común que se repitan algunos de las pruebas realizadas en un principio, como las tomografías computarizadas y los estudios PET. Estas pruebas se utilizan para supervisar la enfermedad y saber cómo está respondiendo al tratamiento. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Si bien el riesgo de efectos secundarios a largo plazo disminuye a medida que se mejoran los tratamientos, la quimioterapia aún causa, en algunos casos, efectos secundarios tardíos y permanentes. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados a través de los Recursos de información sobre medicamentos de Cancer.Net, que ofrecen enlaces a bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Trasplante de médula ósea/células madre Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente trasplante de células madre en lugar de llamarse trasplante de médula ósea porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea. Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madres sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). El alotrasplante puede recomendarse para pacientes que, después del tratamiento, tienen linfoma remanente en la médula ósea. En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por su sigla en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo los donantes sin parentesco. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. La compatibilidad se puede lograr mediante una búsqueda en el registro de la computadora. Además, en ocasiones se considera una donación de células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. En el trasplante autólogo se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella está en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madres se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia y/o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como "mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada). Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y entre dos a tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En un alotrasplante, otro riesgo mayor es que las células del reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por su sigla en inglés) en consecuencia. La GVHD puede ser una complicación grave de los trasplantes alogénicos y puede ser fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos. En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información en la serie El recurso de la Cancer.Net, El recurso de la Cancer.Net, Qué es el trasplante de médula ósea y de células madre. Linfoma de Hodgkin progresivo y recurrente Se dice que la enfermedad es progresiva si el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe un tratamiento correspondiente al linfoma original. La enfermedad progresiva y la recurrencia son poco frecuentes en el linfoma de Hodgkin. Si se presenta cualquiera de los casos, se les aconsejará a la mayoría de los pacientes recibir terapia de alta dosis con un trasplante de células madre (ver arriba), que parece ser más efectivo en el tratamiento del linfoma de Hodgkin progresivo o recurrente que otro tratamiento de quimioterapia estándar. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Durante el tratamiento. Para obtener más información La National Comprehensive Cancer Network (NCCN) tiene guías de tratamiento que se tradujeron a un lenguaje sencillo para el paciente. Según la Política sobre enlaces de Cancer.Net, tenga en cuenta que la inclusión de este enlace no implica el aval de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, en inglés) respecto del contenido, sino que constituye un intento por brindar información adicional que pueda ser útil para las personas que viven con cáncer y sus familias. La guía de tratamiento NCCN para el linfoma de Hodgkin se puede encontrar en www.nccn.com. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen linfoma de Hodgkin. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del linfoma de Hodgkin. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con esa enfermedad. Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben completar un proceso de aprendizaje conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases de un estudio clínico, cómo decidirse a participar en un estudio clínico, preguntas por hacer al equipo de investigación y los enlaces para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos contra el cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Para obtener más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y sus distintos tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos, visite la sección de Cancer.Net, Control de los efectos secundarios, basada en el programa de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más sobre la importancia de abordar estas necesidades en la sección de Cancer.Net sobre Cuidar al paciente en su totalidad. Para obtener más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo, lea las secciones Efectos tardíos o Después del tratamiento o hable con su médico.
Efectos tardíos del tratamiento
Los pacientes que reciben tratamiento para el linfoma de Hodgkin corren más riesgo de padecer otras enfermedades o afecciones más adelante, dado que la quimioterapia o la radioterapia pueden causar daños permanentes. Los tratamientos han mejorado en los últimos 30 años y en la actualidad los pacientes tienen menos probabilidades de tener efectos tardíos, sin embargo, todavía existen algunos riesgos. Por lo tanto, es importante que los pacientes estén al día con su seguimiento, para controlar la aparición de cualquier enfermedad o afección.
Es probable que los riesgos de desarrollar cánceres secundarios disminuyan en el futuro porque los tipos de terapia que se usan actualmente conllevan menos riesgos. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el linfoma de Hodgkin, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir visitas al médico y pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. La atención de seguimiento luego del tratamiento para el linfoma de Hodgkin es importante para detectar la posible recurrencia del linfoma y efectos tardíos del tratamiento. La frecuencia de la atención de seguimiento y las pruebas realizadas depende de varios factores, incluida la extensión original del linfoma de Hodgkin y el tipo de tratamiento. Por lo general, todas estas pruebas, incluidas las tomografías computarizadas, los estudios PET y las biopsias de médula ósea, se repetirán después de finalizado el tratamiento para asegurarse de que la enfermedad haya desaparecido por completo. Luego, la frecuencia de los exámenes de detección adicionales depende de los resultados de las primeras pruebas realizadas después del tratamiento. En general, cada visita de seguimiento incluye una charla con el médico, examen físico y análisis de sangre. En algunas visitas, se realizan tomografías. En la mayoría de los centros oncológicos, las visitas de seguimiento en un comienzo se programan a intervalos de dos a tres meses durante el período en que el riesgo de recurrencia es mayor, y el intervalo entre visitas se incrementa con el paso del tiempo. Las visitas subsiguientes podrían ser sólo dos o tres veces por año hasta que transcurran cinco años; luego, se debería continuar con visitas anuales a un oncólogo. Se debe prestar especial atención a los exámenes de detección del cáncer, así como a los factores de riesgo cardíaco, durante toda la vida de la persona. Para los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello o tórax, es importante vigilar la función tirodea. La atención de seguimiento también debería abordar la calidad de vida, incluidas las cuestiones emocionales. En particular, se alienta a los sobrevivientes del linfoma de Hodgkin a conocer los síntomas de la depresión y comunicárselos al médico sin demoras. Los pacientes tratados por linfoma de Hodgkin deberían aplicarse la vacuna antigripal todos los años. Es posible que a algunos pacientes se les recomiende aplicarse la vacuna contra la neumonía, que podría repetirse cada cinco a siete años. Se aconseja a las personas en recuperación de linfoma de Hodgkin que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre Vivir bien después del cáncer. Para obtener información acerca de los términos que se usan en esta sección, lea el recurso de Cancer.Net: Términos sobre el cáncer que debe conocer: Después del tratamiento. Investigaciones actuales
Los estudios de investigación sobre el linfoma de Hodgkin son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Nuevas técnicas de exploración. Se están probando nuevas técnicas de exploración, como el estudio PET, para la realizar la determinación inicial de la enfermedad, para conocer la respuesta de la enfermedad al tratamiento y para detectar una recurrencia. Si bien muchos centros ahora utilizan estudios PET de manera rutinaria en la enfermedad de Hodgkin, su función exacta aún no está completamente definida. Hay estudios clínicos en curso o en etapa de diseño a fin de entender cómo utilizar los estudios PET para obtener información fiable que pueda ayudar con las decisiones sobre el tratamiento. Quimioterapia nueva. Hay estudios clínicos en curso que investigan nuevas quimioterapias, combinaciones de quimioterapia, dosis más bajas y programas más cortos para reducir los efectos secundarios a corto plazo y los riesgos a largo plazo para la salud de los pacientes que reciben quimioterapia. Inmunoterapia. La inmunoterapia (también denominada terapia biológica) está diseñada para reforzar las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Algunos tratamientos incluyen anticuerpos que se unen a las proteínas en la superficie de las células cancerosas. Algunos anticuerpos poseen sustancias radiactivas que dirigirán la radioterapia hacia el linfoma (lo que se conoce como radioinmunoterapia), y otros anticuerpos dirigen los fármacos hacia las células cancerosas. Descripción genética. Algunos investigadores están estudiando genes y proteínas específicas que se encuentran en el linfoma de Hodgkin. Estos genes y proteínas aportan más información sobre el comportamiento del linfoma de Hodgkin y nuevos objetivos para la quimioterapia o inmunoterapia. Otros avances. Se está estudiando la terapia con vacunas para determinar si ayuda al sistema inmunológico a matar las células cancerosas. También se encuentra en estudio el trasplante de células madre en combinación con distintos regímenes de quimioterapia/inmunoterapia para el linfoma de Hodgkin nuevo o recurrente. Se está analizando el trasplante alogénico o mini-alogénico en combinación con quimioterapia/inmunoterapia para el linfoma de Hodgkin nuevo o recurrente. También se encuentran en estudio varios tipos nuevos de medicamentos que actúan de manera diferente de la quimioterapia. Muchos de ellos se administran en comprimidos (píldoras). Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
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