Linfoma no HodgkinLast Updated: February 12, 2010 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 01/10 Panorama general
La categoría de linfoma no Hodgkin (LNH) incluye muchos tipos diferentes de cáncer del sistema linfático. El linfoma se origina cuando las células del sistema linfático cambian y se multiplican sin control, lo que puede formar un tumor. El sistema linfático está formado por tubos delgados que se ramifican por todo el cuerpo. Su tarea es combatir las infecciones y las enfermedades. El sistema linfático transporta la linfa, un líquido incoloro que contiene linfocitos (glóbulos blancos). Los linfocitos combaten los gérmenes en el cuerpo. Los linfocitos B (también llamados células B) producen anticuerpos para combatir bacterias y los linfocitos T (también llamados células T) destruyen virus y células extrañas, y activan a las células B para que produzcan anticuerpos. En diferentes áreas del sistema linfático, en todo el cuerpo, existen grupos de órganos diminutos con forma de guisante llamados ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos se encuentran en grupos en el abdomen, la ingle, la pelvis, las axilas y el cuello. El sistema linfático también incluye el bazo, que produce linfocitos y filtra la sangre; el timo, que es un órgano ubicado debajo del esternón; y las amígdalas, que se encuentran en la garganta; y la médula ósea, que es el tejido rojo y esponjoso en la parte interna de los huesos que produce glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas (células que permiten la coagulación de la sangre). Debido a que el tejido linfático se encuentra en tantas partes del cuerpo, el LNH puede originarse casi en cualquier parte y diseminarse a prácticamente cualquier órgano en el cuerpo. Con frecuencia comienza en los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo o la médula ósea, pero también puede afectar el estómago, los intestinos, la piel, la glándula tiroides y el cerebro o cualquier otra parte del cuerpo. Existen diversos tipos y muchos subtipos de LNH. Es muy importante conocer el tipo y el subtipo que se han diagnosticado, ya que esto ayuda a los médicos a determinar el mejor tratamiento y las posibilidades de recuperación del paciente. Puede encontrar información específica en Subtipos de LNH. Esta sección abarca el LNH en adultos. Obtenga más información sobre el LNH en la niñez (en inglés). Estadísticas En 2009, se calcula que a unas 65,980 personas (35,990 hombres y 29,990 mujeres) se les diagnosticará LNH en los Estados Unidos. Se calcula que este año se producirán unas 19,500 muertes (9,830 hombres y 9,670 mujeres) a causa de esta enfermedad. Si bien el LNH es un cáncer común en la niñez, es más común en los adultos. El LNH es el sexto cáncer más común en los hombres y el quinto más frecuente en las mujeres. También es la novena causa más frecuente de muerte por cáncer en los hombres y la sexta en las mujeres. La tasa de sobrevida relativa a un año (porcentaje de personas que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, excluidos aquellos que mueren por otras enfermedades) de pacientes con linfoma no Hodgkin asciende al 80%. Las tasas de sobrevida relativa a los cinco años y a los diez años son del 65% y del 54%, respectivamente. Las estadísticas de sobrevida en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos de miles de casos de tipos diferentes de linfoma en los Estados Unidos, pero es posible que no puedan aplicarse a una única persona o a un único tipo de linfoma. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con LNH. Debido a que las estadísticas de sobrevida a menudo se miden en intervalos de varios años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2009. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. Ilustraciones médicas
Subtipos de LNH
Existen diversos tipos y muchos subtipos de LNH, y es muy importante conocer el tipo y el subtipo que se han diagnosticado. A continuación, se incluyen los tipos y subtipos más comunes, además de información sobre el tratamiento que debe darse a cada uno. Para obtener más información sobre el tratamiento, consulte la sección Tratamiento. En primer lugar, la enfermedad se describe en general según la rapidez con la que crece el cáncer: indolente o agresiva. En los adultos, el LNH de grado indolente y el LNH agresivo aparecen con la misma frecuencia. En los niños, es más común el LNH agresivo. LNH indolente (de bajo grado). Estos tipos de linfoma crecen muy lentamente y, a menudo, ya se han diseminado para el momento en que se los diagnostica. Alrededor del 85% al 90% de los pacientes con LNH indolente presentan enfermedad en estadio avanzado cuando consultan por primera vez a un oncólogo (médico que se especializa en el tratamiento del cáncer). Por lo general, este tipo de linfoma responde bien a diversos tipos de tratamientos, pero también puede volver a aparecer meses o años después de haber completado el tratamiento. En algunos casos, es posible realizar una supervisión cuidadosa de los pacientes con LNH indolente y comenzar el tratamiento sólo cuando es necesario; este método se denomina espera vigilante. Cuando el linfoma es una enfermedad localizada (estadio I y II; consulte Determinación del estadio), es posible administrar tratamiento para curar el LNH con radioterapia. LNH agresivo (de alto grado). Estos tipos de linfoma generalmente requieren una quimioterapia más intensiva. Por lo general, el tratamiento se inicia inmediatamente, y a la quimioterapia se puede sumar radioterapia. En muchos casos, son curables. Algunos subtipos de linfomas no pueden clasificarse fácilmente como indolentes o agresivos. Por ejemplo, el linfoma de células del manto (ver abajo) tiene características de LNH tanto indolente como agresivo. En segundo lugar, el médico determinará el tipo de célula inicial del linfoma y clasificará la enfermedad en dos grupos principales: Linfoma de células B. Aproximadamente el 90% de las personas con linfoma tienen linfoma de células B. Linfoma de células T. Aproximadamente el 10% de las personas con linfoma tienen linfoma de células T. Determinación del subtipo Además de determinar si el LNH es indolente o agresivo, y si es de células B o T, es muy importante establecer su subtipo, puesto que cada uno de ellos puede comportarse en forma diferente y necesitar distintos tratamientos. Existen aproximadamente 35 subtipos reconocidos de LNH; los más comunes se describen a continuación. Distinguir entre los diferentes subtipos de LNH puede ser difícil y exige la intervención de patólogos especializados (médicos que se especializan en interpretar pruebas de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar la enfermedad) con experiencia en el diagnóstico de linfomas. Dichos especialistas utilizarán técnicas sofisticadas y trabajarán en estrecha colaboración con oncólogos experimentados. El diagnóstico está basado en el aspecto del linfoma al observarlo con microscopio, y se confirma con la información adicional que se obtiene de otras pruebas, entre ellas, las pruebas del material genético de las células del linfoma. Para obtener más información sobre este proceso, consulte Diagnóstico. Subtipos de linfoma de células B A continuación, se describen los subtipos más frecuentes de linfomas de células B. Linfoma de células B grandes difusas (DLBCL, por sus siglas en inglés). Esta es la forma más frecuente de linfoma (aproximadamente el 30% de las personas con LNH tienen este tipo). Es una forma agresiva de LNH que a menudo involucra otros órganos además de los ganglios linfáticos (aproximadamente el 40% de las veces). El DLBCL suele ser curable con la administración de quimioterapia en combinación con rituximab (Rituxan); consulte la sección Tratamiento. En algunos pacientes también se utiliza la radioterapia, especialmente si el linfoma se encuentra en un solo lugar. Se pueden administrar tratamientos llamados profilaxis del sistema nervioso central para prevenir la diseminación del linfoma al cerebro, pero la mayoría de los pacientes no necesita este tipo de tratamiento. Las investigaciones recientes muestran que hay diferentes tipos de DLBCL, conocidos como centro germinal y centro no germinal. Se están llevando a cabo estudios clínicos (estudios de investigación) para determinar si deberían usarse diferentes tipos de tratamientos para estos diferentes tipos de DLBCL. Linfoma folicular. Esta es la segunda forma de linfoma más común en los Estados Unidos y Europa. Aproximadamente el 20% de las personas con LNH tienen este tipo. La mayoría de las veces comienza en los ganglios linfáticos, es indolente y crece muy lentamente. No existe una cura conocida; alrededor del 50% de las personas sobrevive al menos de ocho a diez años después del diagnóstico. Los pacientes con linfoma folicular pueden ser tratados con quimioterapia combinada, anticuerpos monoclonales, radioterapia o una cuidadosa supervisión con espera vigilante (consulte Tratamiento). Con el transcurso del tiempo, el linfoma folicular puede transformarse en DLBCL (ver arriba), que requerirá un tratamiento más agresivo. Los trasplantes de células madre, las vacunas antitumorales, el interferón y los tratamientos con anticuerpos monoclonales también pueden estar disponibles en estudios clínicos. Estudios clínicos recientes han sugerido que la sobrevida para los pacientes con linfoma folicular ha mejorado en los últimos años, aunque es necesario realizar investigaciones adicionales para confirmar este supuesto. La radioterapia localizada puede curar la enfermedad de estadio temprano (estadios I y II). Medicamentos más recientes, como el bortezomib (Velcade), la bendamustina (Treanda) y la lenalidomida (Revlimid), han demostrado ser eficaces para este subtipo y se están realizando estudios clínicos que los evalúan como parte del tratamiento de primera línea. Linfoma de células del manto. Este es un subtipo agresivo que afecta a aproximadamente el 7% de las personas con LNH. En la mayoría de los casos, aparece en personas de más de 60 años. En general, afecta la médula ósea, los ganglios linfáticos, el bazo y el aparato gastrointestinal (esófago, estómago, intestinos) y se identifica por la expresión de una proteína llamada ciclina D1. A menudo, el linfoma de células del manto no responde —o deja de responder— a la quimioterapia. En la actualidad, hay un gran debate sobre cuál es el mejor tratamiento para el linfoma de células del manto. Medicamentos más recientes, como el bortezomib, la bendamustina y la lenalidomida, también han demostrado ser eficaces para este subtipo y se están realizando estudios clínicos que los evalúan como parte del tratamiento de primera línea. Se están realizando estudios clínicos con quimioterapia de dosis alta seguida de trasplante de células madre o anticuerpos monoclonales posterior a los regímenes de quimioterapia con antraciclina. También se están estudiando otros medicamentos nuevos para el tratamiento del linfoma de células del manto. Linfoma linfocítico pequeño. Este tipo de linfoma está muy relacionado con una enfermedad llamada linfoma linfocítico crónico de células B (CLL, por sus siglas en inglés) y aproximadamente el 5% de todas las personas con LNH tienen este subtipo. Se considera que es un linfoma indolente. Los pacientes con linfoma linfocítico pequeño pueden ser tratados con una combinación de quimioterapia, anticuerpos monoclonales, radioterapia o una cuidadosa supervisión con espera vigilante. Los trasplantes de células madre, las vacunas antitumorales, el interferón y los tratamientos con anticuerpos monoclonales también pueden estar disponibles en estudios clínicos. Linfoma mediastínico de células B grandes. Esta es una forma de agresiva de DLBCL (ver arriba). Aparece como una masa de gran tamaño en el área torácica, que puede causar problemas respiratorios o el síndrome de la vena cava superior (SVCS), un conjunto de síntomas causados por la obstrucción parcial o la compresión de la vena cava superior, que es la vena más importante que transporta sangre desde la cabeza, el cuello, la región torácica superior y los brazos hacia el corazón. El linfoma mediastínico de células B grandes es más común en mujeres de entre 30 y 40 años, y aproximadamente el 2,5% de todas las personas con LNH tienen este subtipo. En la mayoría de los casos se trata con quimioterapia con antraciclina, y la mayor parte de los pacientes también recibe rituximab y radioterapia en el tórax. Aunque tradicionalmente se ha considerado a la radioterapia un componente de especial importancia para algunos pacientes en el tratamiento del linfoma mediastínico de células B grandes, esto ya no es tan así, dado que el uso de rituximab ha mejorado el tratamiento al punto de que la radioterapia puede no ser necesaria. Linfoma esplénico de zona marginal de células B. Este tipo de linfoma comienza en el bazo y también puede afectar la sangre. Por lo general, se crecimiento es lento, y el enfoque terapéutico suele ser la espera vigilante. En ocasiones, se recomienda la extirpación quirúrgica del bazo. Linfoma extraganglionar de células B de la zona marginal de tejido linfoide asociado con la mucosa (MALT, por sus siglas en inglés). Este tipo de linfoma afecta con más frecuencia el estómago, pero también puede afectar los pulmones, la piel, la glándula tiroidea, las glándulas salivales o los ojos. Los pacientes con este tipo de linfoma a menudo tienen antecedentes de enfermedad autoinmune, como lupus, artritis reumatoide o síndrome de Sjögren. Cuando el MALT afecta el estómago, el tratamiento con antibióticos para destruir una bacteria llamada Helicobacter pylori (la que, según se cree, causa el linfoma) habitualmente tiene resultados satisfactorios. En otros casos, el tratamiento más frecuente consiste en radioterapia, cirugía, quimioterapia, anticuerpos monoclonales o una combinación de estos procedimientos. Linfoma ganglionar de células B de zona marginal. Este tipo de linfoma indolente afecta los ganglios linfáticos. Es poco frecuente; aproximadamente el 1% de las personas con linfoma tienen este subtipo. En general, el tratamiento de este subtipo es similar al del linfoma folicular (ver arriba). Linfoma linfoplasmacítico. Esta es una forma de linfoma indolente, y el 1% de las personas con LNH tienen este subtipo. Afecta con más frecuencia la médula ósea, los ganglios linfáticos y el bazo. En muchos pacientes, este linfoma produce una proteína que se encuentra en altos niveles en la sangre. Cuando esto sucede, la condición se conoce como macroglobulinemia de Waldenstrom (WM) (en inglés). Los pacientes con WM a veces tienen hiperviscosidad (espesamiento de la sangre) que puede producir síntomas como dolor de cabeza, visión borrosa, mareos y dificultad para respirar. El tratamiento es similar al del linfoma linfocítico/la leucemia crónicos y puede incluir la espera vigilante, quimioterapia combinada, anticuerpos monoclonales, o combinaciones de quimioterapia y anticuerpos monoclonales. En estudios clínicos se está investigando la quimioterapia seguida de trasplante de células madre. Linfoma de derrame primario. Esta forma muy agresiva de linfoma se presenta con más frecuencia en personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH, el virus que causa el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, o SIDA), con baja inmunidad por otros motivos, o de edad avanzada. Aparece en los pulmones, el corazón o las cavidades abdominales y, con frecuencia, no se observa un tumor identificable. El tratamiento es similar al del linfoma de células grandes difusas (ver más arriba). Linfoma de Burkitt/Leucemia de células de Burkitt. Esta forma de linfoma es muy rara y agresiva. Existen tres tipos de linfoma de Burkitt: linfoma endémico, esporádico y relacionado con la inmunodeficiencia. Es más común en África; aparece con más frecuencia en los maxilares de los niños y, en general, se asocia con el virus de Epstein-Barr (EBV, por sus siglas en inglés), el virus que causa mononucleosis infecciosa, también conocida como “mono”. En los Estados Unidos, el linfoma de Burkitt se presenta más comúnmente con una masa en el abdomen. Dado que este tipo de linfoma se disemina rápidamente, requiere un tratamiento inmediato que incluye quimioterapia intensiva, generalmente con algún tratamiento para el sistema nervioso central, para evitar que se disemine al cerebro. Este tipo de LNH a menudo es curable. Subtipos de linfoma de células T A continuación, se describen los subtipos más frecuentes de linfoma de células T y linfoma NK (natural killer). Linfoma anaplástico de células grandes, tipo cutáneo primario. Este subtipo de linfoma sólo afecta la piel. Suele ser indolente, aunque es posible que se presenten subtipos agresivos de la enfermedad. Cuando el cáncer es localizado, la radioterapia suele ser eficaz. Si se ha diseminado, la quimioterapia con doxorrubicina es el tratamiento habitual. Linfoma de células T periféricas, sin otra especificación diferente (NOS, por sus siglas en inglés). Es una forma agresiva de linfoma que con mayor frecuencia se descubre en un estadio avanzado. Es más común en personas mayores de 60 años y representa aproximadamente el 6% de todos los casos de linfoma en los Estados Unidos y Europa. Las células de este linfoma varían en su tamaño y expresan ciertos tipos de proteínas (llamadas CD4 o CD8) en su superficie. Se trata como el DLBCL (ver más arriba), con quimioterapia con doxorrubicina. A veces puede considerarse el trasplante de células madre. Linfoma angioinmunoblástico de células T. Esta es una forma agresiva de linfoma con síntomas específicos: ganglios linfáticos inflamados, fiebre, pérdida de peso, erupción cutánea y niveles altos de anticuerpos llamados gammaglobulina en la sangre. Debido a que los pacientes con linfoma angioinmunoblástico tienen el sistema inmunológico deprimido, también son frecuentes las infecciones. Este tipo de linfoma se identifica por los cambios genéticos específicos en los receptores de las células T. El tratamiento es similar al de otros linfomas de células grandes difusas. Linfoma anaplástico de células grandes, tipo sistémico. Esta forma representa aproximadamente el 2% de todos los linfomas y el 10% de todos los casos de linfoma en la niñez. Una característica de este subtipo es la cantidad aumentada de proteína ALK-1 en las células cancerosas. Afecta tanto a niños como a adultos. Es una forma agresiva de linfoma que a menudo responde bien al tratamiento. Linfoma linfoblástico de células T precursoras/leucemia (leucemia linfoblástica aguda de células T precursoras). Este es un tipo de linfoma poco frecuente, que representa aproximadamente el 2% de todos los casos de LNH. Se presenta más comúnmente en adultos jóvenes, y con más frecuencia en hombres. Este tipo de linfoma es igual a una forma de leucemia llamada leucemia linfoblástica aguda (ALL, por sus siglas en inglés). Cuando afecta principalmente los ganglios linfáticos, se denomina linfoma linfoblástico, y cuando afecta principalmente la sangre o la médula ósea, se denomina ALL. Cuando afecta los ganglios linfáticos, los más comúnmente comprometidos son los del centro del pecho. Tanto el linfoma linfoblástico como ALL son enfermedades agresivas que requieren quimioterapia intensiva, incluido tratamiento para el sistema nervioso central para evitar que se disemine al cerebro. A veces se utiliza el trasplante de células madre. A menudo se cura con estos tratamientos. Linfoma/leucemia de células T del adulto (virus linfotrópico de células T humanas tipo I positivo). Este tipo de linfoma es consecuencia de un virus llamado virus linfotrópico de células T humanas tipo I. Se trata de una enfermedad agresiva que la mayoría de las veces afecta los huesos y la piel; a menudo las células del linfoma se encuentran en la sangre, por lo que esta afección también suele denominarse leucemia. Por lo general, esta forma de linfoma no responde adecuadamente a la quimioterapia, si bien se han observado algunas respuestas satisfactorias con la zidovudina (Retrovir) y el interferón. Aproximadamente dos tercios de los pacientes entran en remisión (ausencia temporal o permanente de síntomas). Linfoma extraganglionar de células T/NK, tipo nasal. Este es un tipo agresivo de linfoma, muy inusual en los Estados Unidos y Europa, pero más común en Asia y las comunidades hispanas. Puede afectar a niños o adultos y, en la mayoría de los casos, afecta el área nasal y los senos nasales. Sin embargo, también puede comprometer la tráquea, el tracto gastrointestinal, los testículos (en los hombres) o la piel. Muchas veces no responde satisfactoriamente a la quimioterapia estándar, pero puede tratarse con radioterapia seguida de quimioterapia. En estudios clínicos se está evaluando el trasplante de células madre para este tipo de linfoma. Linfoma de células T asociado a enteropatía. Este tipo de linfoma es poco frecuente en los Estados Unidos pero más común en Europa. Es una forma agresiva de linfoma de células T que afecta los intestinos de los pacientes que tienen enfermedad celíaca (intolerancia al gluten). Para el tratamiento del linfoma de células T tipo enteropatía se puede utilizar quimioterapia de dosis alta. Linfoma hepatoesplénico de células T gamma/delta. Es una forma agresiva de linfoma de células T periféricas que afecta el hígado y el bazo. Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes de sexo masculino. El tratamiento es similar al de un linfoma de alto riesgo de células grandes difusas (ver arriba). Linfoma de células T tipo paniculitis subcutánea. Es una forma de linfoma de células T periféricas, similar al linfoma hepatoesplénico de células T gamma/delta (ver arriba). Afecta el tejido subcutáneo y, muchas veces, el primer diagnóstico es paniculitis (inflamación del tejido adiposo). El tratamiento es similar al de un linfoma agresivo de alto riesgo. Para obtener más información sobre las opciones específicas de tratamiento que se describen más arriba, consulte la sección Tratamiento. Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas con diversos factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y consulta a su médico, podrá tomar decisiones inteligentes sobre su estilo de vida y los cuidados de la salud. Se desconoce la causa exacta del linfoma de no Hodgkin, pero aparentemente los siguientes factores aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Edad. El riesgo de LNH aumenta con la edad. Los tipos más comunes ocurren con mayor frecuencia en personas de entre 60 y 80 años. Sexo. Los hombres son más propensos a sufrir LNH que las mujeres. Infecciones. Algunos tipos de LNH se asocian con infecciones específicas. Por ejemplo, se cree que el linfoma de estómago MALT es causado por una bacteria conocida como Helicobacter pylori. Cuando este linfoma se diagnostica en un estadio inicial, a veces desaparecerá si la bacteria se elimina del estómago con antibióticos. Las infecciones también pueden causar otros tipos de linfoma MALT, incluidos aquellos que afectan los pulmones y las glándulas lagrimales. Exposición a virus. Los virus causan algunos tipos de LNH. Por ejemplo, el EBV está asociado con algunos tipos de LNH, entre ellos el linfoma de Burkitt y los linfomas que se desarrollan después de un trasplante de órganos sólidos. El EBV también puede ser responsable de causar algunos tipos de LNH en personas de 60 a 90 años. Sin embargo, el virus probablemente no es el único factor, de modo que quienes han tenido mononucleosis no necesariamente tienen un mayor riesgo de desarrollar LNH en el futuro. También se han identificado otros virus como factores importantes entre las causas de algunos tipos raros de linfoma. Trastornos de inmunodeficiencia. Los trastornos del sistema inmunológico, como el VIH/SIDA, aumentan el riesgo de LNH, en especial los linfomas de células B agresivos. Trastornos autoinmunes. Las personas con trastornos autoinmunes, por ejemplo, artritis reumatoide y síndrome de Sjögren, corren un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de LNH. Además, algunos medicamentos utilizados para el tratamiento de trastornos autoinmunes pueden aumentar el riesgo de LNH. Trasplante de órganos. Las personas sometidas a un trasplante de órganos tienen más riesgo de contraer LNH por los medicamentos inmunosupresores que deben tomar. Tratamiento previo contra el cáncer. Los tratamientos previos con ciertos medicamentos para otros tipos de cáncer pueden aumentar el riesgo de LNH. Exposición a sustancias químicas. La exposición a ciertas sustancias químicas, como plaguicidas y sustancias petroquímicas, puede aumentar el riesgo de LNH. Síntomas
Las personas con LNH pueden tener los siguientes síntomas, aunque a veces no presentan ninguno. O bien, estos síntomas pueden estar causados por otra afección que no es cáncer. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con su médico. Los síntomas del LNH dependen de dónde se origina el cáncer y del órgano afectado. Síntomas generales:
Ejemplos de síntomas relacionados con la ubicación del tumor:
El médico puede utilizar determinados síntomas para ayudar a describir la enfermedad, lo que se denomina Determinación del estadio. Cada estadio puede subdividirse en las categorías “A” y “B”. La categoría A significa que una persona no tiene síntomas B, que se enumeran a continuación. La categoría B significa que una persona tuvo los siguientes síntomas:
Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado. Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más eficaz. Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico definitivo de linfoma. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el linfoma se ha diseminado. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Para determinar si una persona tiene LNH, el médico primero registrará los antecedentes médicos completos y realizará un examen físico, en el que prestará especial atención a los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. El médico también buscará los signos de una infección que pueda causar la hinchazón de los ganglios linfáticos y puede recetar un antibiótico. Si la hinchazón de los ganglios linfáticos persiste después del tratamiento con antibiótico, es posible que la causa no sea una infección. Si el médico sospecha la presencia de un linfoma, recomendará una biopsia, así como análisis de laboratorio y estudios por imágenes. Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar LNH: Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Para el diagnóstico del linfoma, la biopsia más frecuente se realiza en los ganglios linfáticos del cuello, las axilas o la ingle. También puede realizarse una biopsia del cuello o del abdomen durante un estudio por tomografía computarizada (CT) o del estómago o intestino durante una endoscopia (un examen que le permite al médico ver el interior del cuerpo con un tubo delgado, flexible e iluminado). La biopsia es el único método que permite obtener un diagnóstico definitivo de linfoma y determinar el subtipo. Para realizar un diagnóstico es importante tener suficiente tejido. Un patólogo experimentado en el diagnóstico de linfomas debe analizar la muestra de tejido extraída durante la biopsia; también puede ser de utilidad una segunda opinión. Prueba citogénica y molecular. Dado que diversos subtipos de linfoma se identifican por los cambios genéticos específicos o por la actividad molecular, en la muestra de tejido extraída durante la biopsia se pueden realizar estudios citogenéticos (el estudio de los cambios genéticos en las células) y moleculares. Aspiración y biopsia de médula ósea. A menudo, el linfoma se disemina a la médula ósea (que es el material esponjoso del centro de los huesos, donde se generan las células sanguíneas). Observar una muestra de la médula ósea puede ser importante para que los médicos puedan diagnosticar linfoma y determinar si el linfoma se ha diseminado. El sitio más frecuente para realizar una biopsia de médula ósea es la parte posterior del hueso pélvico (el hueso de la cadera). Se anestesia la piel y se inserta una aguja en un hueso de la cadera, hasta llegar a la médula. Se extrae una pequeña cantidad de médula ósea, que se examina con un microscopio. Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. En algunos casos, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener más detalles y localizar la ubicación exacta de un tumor. La tomografía computarizada del pecho, el abdomen y la pelvis puede ayudar a detectar un cáncer que se ha diseminado a los pulmones, los ganglios linfáticos y el hígado. Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). Las MRI utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Centellograma óseo. Un centellograma óseo utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente, y luego se acumula en zonas del hueso. Para la detección, se utiliza una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. Tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La PET es una forma de crear fotos de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva (llamada glucosa radiactiva) que los órganos o los tejidos en estudio absorben. Esta sustancia emite energía, que detecta un escáner que crea las imágenes. Todavía no se conoce con certeza cuál es la función y la precisión de la PET en el LNH; sin embargo, los linfomas agresivos a menudo pueden verse en los estudios de PET. Muchos médicos recomiendan un estudio de PET como parte del diagnóstico inicial, en especial para los linfomas agresivos. En el futuro, un estudio de PET puede ayudar a controlar la respuesta de la enfermedad al tratamiento. Existe también cierta evidencia que indica que usar un estudio de PET después de uno o dos ciclos de tratamiento puede ser un método útil para predecir la probabilidad de que el tratamiento elimine el linfoma por completo. Esto aún no se ha demostrado, pero se está evaluando en estudios clínicos en todo el mundo. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer. Determinación del estadio
La determinación del estadio ayuda a definir dónde se ubica el linfoma no Hodgkin, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer. Al determinar el estadio del LNH, los médicos evalúan:
El estadio del linfoma describe el grado de diseminación del tumor en números romanos del uno al cuatro (I, II, III o IV). Tal como se explica en la sección Síntomas, cada estadio también puede subdividirse en categorías “A” y “B” en función de la presencia o ausencia de síntomas específicos. Estadio I: Cualquiera de estas condiciones:
Estadio II: Cualquiera de estas condiciones:
Estadio III:
Estadio IV: El linfoma se denomina de estadio IV si se ha diseminado a distintos órganos, más allá de los ganglios linfáticos. Las regiones comunes de diseminación son el hígado, la médula ósea o los pulmones. Enfermedad progresiva o recurrente: Se dice que la enfermedad es progresiva si el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe un tratamiento correspondiente al linfoma original. El linfoma recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede regresar al área en la que se originó o dirigirse a otra parte del cuerpo. La recurrencia puede producirse poco después del primer tratamiento o años más tarde. Datos utilizados con permiso de la American Joint Committee on Cancer (AJCC, Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es la AJCC Cancer Staging Manual, Seventh Edition (2010) publicada por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net. Índice de pronóstico internacional Además del estadio, la escala denominada Índice de pronóstico internacional (IPI) es importante en la planificación del tratamiento de linfomas agresivos. El desarrollo del IPI se basó en pruebas de miles de pacientes con linfoma. Los resultados demostraron que ciertas características podrían ayudar a predecir el éxito del tratamiento, con la clasificación de los pacientes en grupos de alto o bajo riesgo, según los factores de riesgo (enumerados a continuación) que éstos posean o no. Las características que el IPI identifica como factores de riesgo son:
Estos factores se emplean para calcular las probabilidades de cura. En el linfoma sin probabilidad de cura, ayudan a predecir cuán agresivo será el linfoma para un paciente. El índice ahora se utiliza de forma generalizada, para ayudar a que los médicos tomen decisiones sobre el tratamiento. Estado funcional Para determinar el pronóstico de un paciente, el médico probablemente también evalúe el grado en que el paciente puede funcionar y realizar actividades normales mediante el uso de una escala de evaluación funcional, como el Estado de Desempeño del Grupo Cooperativo Oriental de Oncología (ECOG, Eastern Cooperative Oncology Group) o las Escalas de Desempeño Karnofsky (KPS, por sus siglas en inglés). Estado de desempeño ECOG. Una puntuación más baja indica un mejor estado funcional. Normalmente, cuanto mejor alguien puede caminar y cuidarse a sí mismo, mejor será el pronóstico. 0 Totalmente activo, puede continuar todo el desempeño previo a la enfermedad sin restricciones. 1 Restringido en la actividad físicamente extenuante, pero es ambulatorio y puede realizar trabajos de naturaleza liviana o sedentaria, p. ej., trabajo doméstico liviano, trabajo de oficina. 2 Ambulatorio y capaz de cuidado personal completo pero no puede desempeñar ninguna actividad laboral. En movimiento más del 50% de las horas activas. 3 Capaz de cuidado personal limitado, confinado a la cama o silla más del 50% de las horas activas. 4 Completamente incapacitado. No puede realizar ningún tipo de cuidado personal. Totalmente confinado a la cama o silla. 5 Muerto. KPS. Una puntuación más alta indica un mejor estado funcional. 100 Normal, sin quejas, sin evidencia de enfermedad. 90 Capaz de seguir con la actividad normal; síntomas leves de enfermedad. 80 Actividad normal sin esfuerzo; algunos síntomas de enfermedad. 70 Capaz del cuidado personal; incapaz de seguir con actividad normal o trabajo activo. 60 Requiere ayuda ocasional pero puede atender sus necesidades. 50 Requiere ayuda considerable y atención médica frecuente. 40 Incapacitado: requiere cuidado y ayuda especiales. 30 Gravemente incapacitado; se indica hospitalización, pero la muerte no es inminente. 20 Muy enfermo, son necesarios hospitalización y tratamiento activo. 10 Moribundo, procesos fatales que avanzan rápidamente. 0 Muerto. Tratamiento
El tratamiento del LNH depende del subtipo de LNH, del estadio del cáncer, si se ha diseminado y del estado de salud general de la persona. En muchos casos, un equipo de médicos trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Se aconseja también a los pacientes que consideren participar en estudios clínicos cuando tomen las decisiones relacionadas con el plan de tratamiento. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite la sección sobre Estudios clínicos. Existen tres tratamientos principales para el LNH: radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia. En ocasiones, pueden utilizarse también cirugía o trasplante de células madre. A menudo se recurre a una combinación de estos tratamientos. A continuación se describen las opciones de tratamiento. Espera vigilante Algunos pacientes con linfoma indolente quizás no necesiten ningún tratamiento inmediato, si su estado general es bueno y el linfoma no les causa síntomas o problemas en otros órganos. Durante la espera vigilante (también llamada supervisión y espera, y vigilancia activa), se supervisa de cerca a los pacientes mediante exámenes físicos, tomografías computarizadas, estudios de PET y otros análisis de laboratorio realizados en forma periódica. El tratamiento sólo comienza si los síntomas o los exámenes indican que el cáncer está progresando. Existen pruebas sólidas de que la estrategia de supervisión y espera en algunos pacientes con linfoma indolente no afecta las probabilidades de sobrevida, en tanto se realice un seguimiento cuidadoso y regular. Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar la médula ósea y las células cancerosas. Es el tratamiento primario para el LNH. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o por inyecciones en una vena. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunas personas quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. El régimen de quimioterapia utilizado depende del estadio y del tipo de cáncer. La combinación de quimioterapia más frecuente para el tratamiento inicial del LNH se denomina CHOP e incluye cuatro medicamentos: ciclofosfamida (Cytoxan, Clafen, Neosar), doxorrubicina (Adriamycin), vincristina (Vincasar) y prednisona (un tipo de corticosteroide). Pruebas recientes han demostrado que, para la mayoría de los pacientes con linfoma de células B, el uso de rituximab (Rituxan) (ver la sección de anticuerpos monoclonales a continuación) además de la quimioterapia CHOP brinda mejores resultados que la quimioterapia CHOP como único tratamiento. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente, el tipo de fármaco y la dosis utilizada, y la duración, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios se pueden controlar durante el tratamiento y, por lo general, desaparecen al finalizar la quimioterapia. La quimioterapia también puede causar efectos secundarios a largo plazo, conocidos como efectos tardíos. Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, qué objetivo tienen y cuáles son los posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas. Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos X con alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores cancerosos. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. La radioterapia para el linfoma no Hodgkin siempre es de rayos externos, que es aquella que se aplica desde una máquina fuera del cuerpo. Se utiliza principalmente en pacientes que tienen un tumor en la enfermedad de estadio temprano o que tienen un ganglio linfático que es particularmente grande (por lo general, más de 10 centímetros). La radioterapia suele administrarse después de la quimioterapia o como complemento de ésta. A menudo se administra a pacientes con linfoma mediastínico de células B (que se asemeja más a un tumor), linfomas ubicados sólo en un área del cuerpo, o en algunos casos, para el tratamiento del dolor. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizar el tratamiento. La radioterapia también puede provocar efectos tardíos. Conozca más sobre radioterapia. Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Los anticuerpos monoclonales, el interferón y las vacunas son terapias biológicas que se están evaluando en estudios clínicos como tratamientos para el LNH. Anticuerpos monoclonales. El anticuerpo monoclonal rituximab se utiliza para el tratamiento de muchos tipos diferentes de linfoma de células B. El rituximab actúa atacando una molécula llamada CD20 que se encuentra en la superficie de todas las células B y linfomas de células B. Cuando el anticuerpo se une a esta molécula, algunas células del linfoma mueren y otras se vuelven más susceptibles a la quimioterapia. Aunque en sí es muy eficaz, existen cada vez más pruebas de que la combinación del rituximab con la quimioterapia en la mayoría de los tipos de LNH de células B es más eficaz que la quimioterapia sola. Anticuerpos radiomarcados. Los anticuerpos radiomarcados son anticuerpos monoclonales con partículas radiactivas adheridas, cuyo objetivo es concentrar la radiactividad directamente en las células del linfoma. Este tipo de medicamento (ibritumomab [Zevalin] y tositumomab [Bexxar] y iodo I -131 son los dos medicamentos actualmente disponibles) es relativamente nuevo y todavía se encuentra en investigación. En general, se cree que los anticuerpos radiactivos son más potentes que los anticuerpos monoclonales regulares, pero más perjudiciales para la médula ósea. Este tipo de tratamiento se conoce como radioinmunoterapia (RIT). Interferón. Los interferones son proteínas que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y, en algunos tipos de linfoma de bajo grado, se administran solos o en combinación con quimioterapia. Obtenga más información sobre la inmunoterapia. Trasplante de médula ósea/células madre Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas, llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, este procedimiento se llama más frecuentemente trasplante de células madre en lugar de llamarse trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas (inyectadas en una vena) y no el tejido de la médula ósea. Es un tratamiento difícil y generalmente sólo se utiliza en pacientes con LNH con enfermedad progresiva o recurrente. Existen dos tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Luego, las células madre se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). En un alotrasplante, las células madre se recolectan del donante cuyo tejido tenga el mayor grado de compatibilidad posible con el del paciente a nivel genético; esta prueba se llama clasificación del antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés). En la mayoría de los casos, el hermano o la hermana del paciente puede ser el donante, aunque también pueden serlo personas no emparentadas. Millones de personas en todo el mundo se presentan voluntariamente para donar células madre para aquellos pacientes que no tienen compatibilidad de estas células en sus familiares. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Además, en ocasiones se considera una donación de células madre provenientes de la sangre del cordón umbilical si no hay familiares donantes disponibles. En ambos tipos, el objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los trasplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia o radioterapia para destruir la mayor cantidad posible de células cancerígenas. Se utilizan dosis altas debido a que los pacientes que se someten a este tratamiento padecen una enfermedad que ha demostrado ser resistente a dosis normales de quimioterapia. Las dosis más altas de quimioterapia son más eficaces contra el LNH recurrente que las dosis estándar. Esta quimioterapia o radioterapia también destruye el tejido de la médula ósea del paciente y deprime el sistema inmunológico del paciente para que el cuerpo no rechace las células del donante durante el alotrasplante. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar los valores de un hemograma normal a partir de las células del donante. En ocasiones, los alotrasplantes también se pueden realizar luego de suministrar dosis bajas de quimioterapia o radioterapia, que aún son suficientes para deprimir el sistema inmunológico y permitir el crecimiento de las células del donante. (Estos trasplantes, a veces conocidos como “mini trasplantes” o “trasplantes de intensidad reducida”, tienen menos efectos secundarios inmediatos, lo que permite que el procedimiento se use en pacientes de edad más avanzada). A veces se realiza en pacientes que pueden no tener la fuerza como para resistir el proceso estándar de trasplante de médula ósea, y se está evaluando en estudios clínicos para determinar su eficacia en el tratamiento del linfoma. Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. Tanto para los alotrasplantes como para los autotrasplantes, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y entre diez días a tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, lo que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En un alotrasplante, otro riesgo importante es que las células del donante reconozcan los tejidos del paciente como extraños y causen la enfermedad injerto contra huésped (GVHD, por sus siglas en inglés) en consecuencia. En los trasplantes alogénicos, la GVHD puede ser una complicación grave, incluso fatal. Otros efectos secundarios pueden incluir problemas hepáticos, diarrea, infecciones y erupciones cutáneas. Sin embargo, la GVHD también puede resultar beneficiosa, ya que las células del donante pueden reconocer las células cancerosas como extrañas y destruirlas, lo que hace que el alotrasplante generalmente sea tan exitoso a largo plazo. El riesgo de la GVHD se puede reducir con la compatibilidad exacta del tipo de HLA y el uso de medicamentos preventivos. En el trasplante autólogo, no hay riesgo de GVHD porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre (en inglés). Tratamiento para LNH refractario y LNH recurrente Si el LNH no desaparece después del tratamiento inicial, la enfermedad se llama LNH refractario. Como se explicó anteriormente, el LNH recurrente es aquel que vuelve a aparecer después del tratamiento inicial. La elección del tratamiento para el LNH refractario y recurrente depende de tres factores: la ubicación del cáncer, el tipo de tratamiento administrado anteriormente y el estado de salud general del paciente. El médico posiblemente utilice quimioterapia o trasplante de médula ósea, o quizás recomiende que el paciente participe en un estudio clínico. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los pacientes con LNH. Un estudio clínico es una manera de evaluar un tratamiento nuevo, a fin de comprobar que sea seguro, eficaz y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque a la radioterapia o la cirugía o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del LNH. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con LNH. A veces, les preocupa a las personas que, al participar en un estudio clínico, podrían no recibir tratamiento si es que reciben placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para poder participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones del paciente, de manera que la persona entienda de qué forma el tratamiento nuevo se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información acerca de los estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases del estudio clínico, cómo decidir la participación en el estudio clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia al LNH, consulte Investigaciones actuales. Efectos secundarios
El cáncer y su tratamiento pueden producir diversos efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos del cáncer. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general de la persona. Pregunte al médico qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico para informarle sobre los efectos secundarios que experimente durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento o hable con su médico. Efectos tardíos del tratamiento
Los pacientes que han sido tratados por un linfoma tienen un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades o afecciones más adelante, dado que la quimioterapia o la radioterapia pueden causar daños permanentes a partes sanas del cuerpo mientras destruyen las células cancerosas. Los tratamientos han mejorado en los últimos 30 años y en la actualidad los pacientes que se sometieron a un tratamiento para el linfoma tienen menos probabilidades de tener efectos tardíos, sin embargo, todavía existen algunos riesgos. Por lo tanto, es importante que reciban atención de seguimiento para detectar cualquiera de los efectos secundarios que se explican a continuación.
Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento para el cáncer. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para el LNH, elabore con su médico un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Durante los dos primeros años, las visitas al médico se realizan habitualmente cada dos o tres meses. Si no se encuentran pruebas de enfermedad, los pacientes no deberán visitar al médico con tanta frecuencia, pero aún tendrán que regresar como mínimo una vez al año para realizarse un control. Normalmente, las visitas de seguimiento son más frecuentes en los primeros tres años después del tratamiento. Las visitas de seguimiento deben continuar durante toda la vida del paciente. Se aconseja a las personas en recuperación de LNH que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección de cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio moderado puede ayudarlo a recobrar sus fuerzas y energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico. Obtenga más información sobre vivir bien después del cáncer. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Siguen realizándose estudios de investigación sobre el LNH. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con su médico sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Descripción genética. A medida que los científicos conocen más sobre la genética y la función específica de las mutaciones (cambios) de los genes en el desarrollo del cáncer, aumenta su capacidad para clasificar y diagnosticar subtipos de LNH. Estos métodos de descripción genética pueden ayudar a calcular el pronóstico para los pacientes con ciertos tipos de linfoma y se utilizan principalmente en la investigación de linfomas, pero en los próximos años es probable que se diseñen terapias que actúen contra los cambios genéticos específicos y contrarresten sus efectos. Inmunoterapia. Se están creando muchos anticuerpos nuevos que reforzarán las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Algunos tratamientos incluyen anticuerpos que se unen a la superficie de las células tumorales. Algunos poseen sustancias radiactivas para “dirigir” la radioterapia hacia el linfoma. Terapias dirigidas. Existen muchos tratamientos dirigidos nuevos para el linfoma que se encuentran en las primeras etapas de estudio clínico y se están investigando en laboratorios. Las terapias dirigidas son medicamentos creados contra proteínas o genes específicos de las células del linfoma que, según se cree, tienen una función importante en la aparición del cáncer. Debido a que estos medicamentos se centran en elementos muy específicos que sólo se encuentran en las células del linfoma, se espera que produzcan menos efectos secundarios que la quimioterapia o la radioterapia. Vacunas. Se han investigado en estudios clínicos varias vacunas terapéuticas, en especial para el linfoma de bajo grado. Su objetivo no es prevenir el linfoma, sino reducir la probabilidad de que éste recurra después del tratamiento con quimioterapia o del tratamiento con anticuerpos. Hasta el momento, los resultados de las vacunas no han sido exitosos, pero se sigue investigando en la búsqueda de mejores vacunas. Otros avances. Se están investigando en estudios clínicos diferentes combinaciones de agentes quimioterapéuticos y diferentes programas de quimioterapia (con anticuerpos o anticuerpos radiomarcados). Además, actualmente se están evaluando en estudios clínicos muchos medicamentos nuevos cuyo efecto es diferente al de los agentes quimioterapéuticos. El uso de diferentes tipos de trasplantes de células madre, incluidos los trasplantes alogénicos o minialogénicos, también se evalúa en pacientes con diagnóstico reciente de la enfermedad y en aquellos que tuvieron una recurrencia después del tratamiento inicial. Para muchos tipos de linfomas, aún se desconoce la mejor forma de utilizar los trasplantes de células madre, motivo por el que se están realizando estudios clínicos de este tratamiento. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud. Plantéese la posibilidad de preguntarle a su médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |