Tumor del sistema nervioso central - cancer infantilLast Updated: October 15, 2009 Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 09/09 Panorama general
Un tumor del sistema nervioso central (SNC) comienza cuando células normales del cerebro o de la médula espinal empiezan a cambiar y a crecer sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que se puede diseminar a otras partes del cuerpo). El cerebro es el centro del pensamiento, la memoria y las emociones. Controla los cinco sentidos (olfato, tacto, gusto, oído y vista), el movimiento y otras funciones básicas del cuerpo, entre ellas, los latidos del corazón, la circulación y la respiración. La médula espinal está compuesta de nervios que llevan información de ida y vuelta entre el cuerpo y el cerebro. Cuando un tumor se desarrolla en el SNC, resulta especialmente problemático porque los procesos de pensamiento y los movimientos de la persona pueden verse afectados. Además, suele ser complicado tratar este tipo de tumor porque los tejidos que lo rodean pueden ser vitales para el funcionamiento del cuerpo. Anatomía del cerebro El cerebro está compuesto por cuatro partes importantes: el cerebro, el cerebelo, el tronco encefálico y las meninges. El cerebro, la parte más grande del cerebro propiamente dicho, contiene dos hemisferios cerebrales y se divide en cuatro lóbulos donde tienen lugar funciones específicas.
El cerebelo, o “cerebro pequeño”, se encuentra debajo del cerebro. El cerebelo controla la coordinación y el equilibrio. El tronco cerebral, que es la porción más baja del cerebro y que se conecta con la médula espinal, controla funciones involuntarias esenciales para la vida, como el latido del corazón y la respiración. Las meninges son las membranas que rodean y protegen el cerebro y la médula espinal. Hay tres capas meníngeas, que se denominan duramadre, aracnoides y piamadre. Tipos de tumores del SNC Existen diversos tipos de tumores del SNC. Algunos son cancerosos y es muy probable que crezcan y se diseminen (llamados “muy agresivos” o de alto grado), otros son menos agresivos (de bajo grado) y otros son no cancerosos, lo que significa que no es probable que crezcan y se diseminen. Los siguientes tipos de tumores del SNC son los más comunes en los niños:
Estadísticas Cada año, se diagnostican aproximadamente 3.400 tumores del sistema nervioso central en niños menores de 20 años. Alrededor de 850 de estos casos se consideran tumores no cancerosos. Después de la leucemia, los tumores del sistema nervioso central ocupan el segundo lugar entre los tipos de cáncer infantil más frecuentes. La tasa de sobrevida relativa a cinco años (porcentaje de personas que sobrevive al menos cinco años una vez detectado el cáncer, con exclusión de quienes mueren por otras enfermedades) para las personas con tumores del SNC es 74%. Las estadísticas de supervivencia en el cáncer deben interpretarse con cautela. Estos cálculos estimados se basan en datos provenientes de miles de casos de este tipo de cáncer, pero el riesgo real de una persona específica puede variar. Es imposible informar a una persona cuánto tiempo vivirá con un tumor del SNC. Debido a que las estadísticas de supervivencia se miden en intervalos de cinco años, pueden no representar los avances que se han hecho en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society, Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2009. Obtenga más información acerca de los términos básicos sobre el cáncer que se utilizan en esta sección. Ilustraciones médicas
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle un tumor. Existen factores de riesgo que pueden controlarse (como el tabaquismo) y otros que no (como la edad y los antecedentes familiares). Si bien los factores de riesgo pueden influir en el desarrollo de un tumor, la mayoría no es una causa directa de un tumor. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan un tumor, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores conocidos de riesgo. Se desconoce cuál es la causa de los tumores del SNC en los niños. Los investigadores están estudiando diversas causas posibles de los tumores del SNC, entre ellas, los virus. Distintos tipos de tumores del SNC se desarrollan en diferentes grupos de edad; por ejemplo, algunos tipos aparecen con frecuencia en niños menores de tres años. Las lesiones en la cabeza no parecen ser una causa de los tumores del SNC.Un pequeño número de tumores del SNC aparecen en familias. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de niños con tumores cerebrales presentan causas genéticas reconocibles, generalmente asociadas a una enfermedad familiar denominada neurofibromatosis. La neurofibromatosis es un trastorno hereditario que produce la formación de neurofibromas (tumores no cancerosos) en los nervios periféricos del cuerpo, manchas marrones en la piel y deformidades de los tejidos y los huesos. La neurofibromatosis también se conoce como enfermedad de Recklinghausen o de von Recklinghausen. Obtenga más información acerca de la neurofibromatosis tipo 1 y neurofibromatosis tipo 2. Otros trastornos genéticos menos comunes asociados con un riesgo más elevado de tumores del SNC incluyen síndrome de Li-Fraumeni, esclerosis tuberosa, síndrome nevoide de células basales y síndrome de Turcot. Síntomas
Los niños con un tumor del SNC pueden tener los siguientes síntomas. En ocasiones, no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, éstos pueden estar causados por otra afección que no sea un tumor. Si le preocupa un síntoma de esta lista, hable con el médico de su hijo. Los síntomas de un tumor del SNC depende de dónde esté ubicado el tumor y pueden afectar cualquiera de las funciones del cerebro. Los siguientes síntomas pueden indicar la presencia de un tumor del SNC.
En un bebé, el único síntoma puede ser que la cabeza crece demasiado rápido. El cráneo de un lactante puede expandirse para hacer lugar a un tumor en crecimiento, por lo que el bebé probablemente tenga la cabeza más grande que lo normal. Diagnostico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar un tumor y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden establecer cuál es el tratamiento más efectivo. En la mayoría de los tipos de tumores, la biopsia es el único método para formular un diagnóstico definitivo de la enfermedad. Si no se puede realizar la biopsia, el médico podría sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas con imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer ha formado metástasis. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar un tumor del SNC: Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés). La tomografía computarizada crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Una computadora luego combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. A menudo, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles. Imágenes por resonancia magnética (MRI). Las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) utilizan campos magnéticos, en lugar de rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. Biopsia. La biopsia consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de un tumor, pero sólo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída durante la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). El tipo de biopsia depende de la localización del tumor. Obtenga más información acerca de qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y estudios por imágenes (en inglés). Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados al establecer un diagnóstico de cáncer. Determinación del estadio
La determinación del estadio es una manera de describir un tumor, es decir, dónde está ubicado, si se ha diseminado y hacia adónde, y si está afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del tumor, de manera que éste no se determina hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de tumores. Diversos tipos de tumores del SNC en niños pueden diseminarse a través del líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la columna vertebral. En la mayoría de los tipos de tumores del SNC, el tumor se describe como de grado alto o de grado bajo según la cantidad de tumor que quede después de la cirugía, la edad del niño y la presencia o no de metástasis. En general, un niño con un tumor de grado bajo tiene un pronóstico mejor. Un tumor recurrente es un tumor que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Obtenga más información sobre la determinación del estadio para un tipo específico de tumor del SNC. Por ejemplo, revise la sección de determinación del estadio del astrocitoma si ése es el diagnóstico específico. Tratamiento
En general, el cáncer en los niños es poco común, de modo que puede resultar difícil para los médicos planificar tratamientos, a menos que sepan cuál fue el más eficaz en otros niños. Por este motivo, más del 60% de los niños con cáncer reciben tratamiento como parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos son estudios de investigación que comparan tratamientos estándar (los mejores tratamientos disponibles) con tratamientos más recientes que podrían ser más efectivos. La investigación de nuevos tratamientos implica el monitoreo minucioso mediante el uso de métodos científicos y el seguimiento cuidadoso de todos los participantes para evaluar la evolución. Para beneficiarse de estos tratamientos más nuevos, todos los niños con cáncer deberían recibir tratamiento en un centro oncológico especializado. Los médicos de estos centros poseen vasta experiencia en el tratamiento de niños con cáncer y tienen acceso a las últimas investigaciones. El médico que se especializa en el tratamiento de niños con cáncer se conoce como oncólogo pediátrico. En muchos casos, un equipo de médicos se hace cargo del tratamiento de un niño con cáncer. Los centros oncológicos pediátricos a menudo cuentan con servicios adicionales de apoyo para los niños y sus familias, como nutricionistas, trabajadores sociales y consejeros. También pueden ofrecer actividades especiales para los niños con cáncer. Panorama general de las opciones de tratamiento El tratamiento de un tumor del SNC depende del tipo, el tamaño y la ubicación del tumor, de si es canceroso, de si el cáncer se ha diseminado y de la edad del niño. La radioterapia suele ser limitada en los niños menores de tres años, porque su aplicación en superficies extensas puede ocasionar problemas de aprendizaje y memoria más adelante en la vida del niño.
A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para un tumor del SNC. Cirugía En casi todos los casos, la cirugía se usa para determinar el tipo de tumor, ya sea a través de una biopsia o durante el tratamiento cuando puede quitarse el tumor sin un daño significativo al cerebro. Un neurocirujano es un médico que se especializa en la cirugía de los tumores del cerebro y la columna vertebral. El objetivo del tratamiento de un tumor cerebral es la extirpación quirúrgica completa del tumor. En ocasiones la cirugía resulta más difícil porque el tumor se disemina y prolifera entre células nerviosas normales. En algunos casos, la cirugía puede dañar partes de cerebro cercanas al tumor y, así, afectar el movimiento de brazos y piernas, la respiración, la deglución, el movimiento ocular o la conciencia. Algunos tumores no pueden quitarse mediante cirugía debido a su ubicación; a estos tumores se los denomina no quirúrgicos. En estos casos, el médico recomendará otras opciones de tratamiento. Conozca más sobre la cirugía del cáncer (en inglés). Radioterapia La radioterapia es el uso de rayos x u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. La radiocirugía estereotáctica es una manera de aplicar altas dosis de radiación directamente en un tumor evitando el tejido sano. Esta técnica produce mapas tridimensionales detallados del cerebro y el tumor, de forma tal que los médicos puedan localizar exactamente dónde dirigir el tratamiento con radiación. Funciona mejor para determinados tumores no cancerosos y para un tumor que solamente están en una zona del cerebro. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal, dolor de cabeza y deposiciones líquidas. La mayoría de los efectos secundarios desaparece algún tiempo después de finalizar el tratamiento. Sin embargo, dado que a largo plazo la radioterapia a veces puede interferir con el crecimiento y el desarrollo normales del cerebro de un niño, el médico puede decidir tratar el tumor de otra manera. Conozca más sobre radioterapia (en inglés). Quimioterapia La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo y se focaliza en las células cancerosas de todo el cuerpo. El profesional que administra este tratamiento es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Algunos niños quizás reciban la quimioterapia en el consultorio del médico; otros posiblemente se traten en el hospital. Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos administrados en un plazo determinado. La quimioterapia resulta eficaz para muchos tipos cancerosos de tumores cerebrales. En función del tipo de tumor, la quimioterapia puede administrarse inmediatamente después de una biopsia o cirugía o luego de la radioterapia. En algunos casos, la quimioterapia se usa simultáneamente con la radioterapia. La quimioterapia también puede administrarse directamente en el canal medular, en un procedimiento denominado quimioterapia intratecal, para tratar células cancerosas que se encuentran en la superficie del cerebro y la columna vertebral. Este procedimiento aún está siendo investigado en estudios clínicos y es posible que no esté a disposición del público en general. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, inapetencia y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer cuando finaliza el tratamiento. Obtenga más información acerca de la quimioterapia (en inglés) y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con el médico de su hijo es la mejor forma de conocer los medicamentos que le recetaron, su objetivo y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Conozca más sobre sus medicamentos recetados en las bases de datos de medicamentos en las que puede realizar búsquedas (en inglés). Trasplante de células madre/médula ósea El trasplante de células madre/médula ósea puede usarse en aquellos casos en que el tumor del SNC reaparece. Un trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual la médula ósea enferma se reemplaza con células altamente especializadas llamadas células madre hematopoyéticas. Las células madre hematopoyéticas se encuentran tanto en la sangre en circulación como en la médula ósea. Hoy en día, a este procedimiento se lo llama más comúnmente trasplante de células madre, en lugar de trasplante de médula ósea, porque en realidad lo que se trasplanta son las células madre sanguíneas y no el tejido de la médula ósea. Existen dos tipos de trasplante de células madre dependiendo del origen del reemplazo de la célula madre sanguínea: alotrasplante (o trasplante alogénico, ALLO) y trasplante autólogo (AUTO). Los trasplantes autólogos se usan para tratar un tumor del SNC. En el trasplante autólogo, se usan las propias células madre del paciente como células de reemplazo, en lugar de células de un donante. Las células madre se obtienen del paciente cuando él o ella están en remisión del tratamiento previo. Las células madres se congelan hasta que se necesiten, generalmente después de finalizar el tratamiento de dosis altas (explicado a continuación). El objetivo del trasplante es destruir células cancerosas en la médula, sangre y otras partes del cuerpo y poner células madre sanguíneas de reemplazo para crear una médula ósea sana. En la mayoría de los transplantes de células madre, el paciente es tratado con dosis altas de quimioterapia y/o radioterapia para destruir la mayor cantidad de células cancerosas posible. Esto también destruye el tejido de la médula ósea y suprime el sistema inmunológico del paciente. Después de administrar el tratamiento de dosis alta, las células madre sanguíneas se infunden en la vena del paciente para reemplazar la médula ósea y restaurar hemogramas normales. Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento y considerarán otros factores diversos, como el tipo de cáncer, los resultados de cualquier otro tratamiento previo, la edad y el estado de salud general del paciente. En el trasplante de células madre, las células de reemplazo se implantan (comienzan a producir células sanguíneas nuevas) y en diez días o tres semanas se convierten en tejido sano, productor de sangre. La destrucción de la propia médula del paciente disminuye las defensas naturales del cuerpo, hecho que expone temporalmente al paciente a un riesgo más alto de contraer infecciones. Hasta que el sistema inmunológico del paciente regrese a la normalidad, los pacientes pueden necesitar antibióticos y transfusiones de sangre. En el trasplante autólogo hay poco riesgo de rechazo de tejido porque las células madre de reemplazo son las células del propio paciente. Sin embargo, en el trasplante autólogo existe el riesgo de que algunas de las células que se devuelven al paciente aún sean cancerosas. Obtenga más información acerca del trasplante de médula ósea y de células madre (en inglés). Tumor recurrente del SNC Si un tumor del SNC reaparece después del tratamiento inicial, la próxima fase del tratamiento depende de tres factores:
Según las circunstancias individuales, el médico podría recomendar cirugía, radioterapia, quimioterapia o trasplante de células madre. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer. Recursos sobre estudios clínicos
Los médicos y científicos siempre buscan mejores métodos para tratar a los niños que padecen un tumor del SNC. Un estudio clínico es una manera de evaluar un nuevo tratamiento, a fin de comprobar que sea seguro, efectivo y, posiblemente, mejor que un tratamiento estándar. El estudio clínico puede evaluar un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos existentes, un nuevo enfoque a la radioterapia o la cirugía o un método nuevo de tratamiento o prevención. Los niños que participan en estudios clínicos están entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el nuevo tratamiento sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar. Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos niños, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándar no son perfectos, los pacientes a menudo están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un estudio clínico con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente a los estudios clínicos porque saben que la búsqueda de nuevos medicamentos y otras terapias es la única manera de obtener progresos en el tratamiento de un tumor del SNC infantil. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes pediátricos con un tumor del SNC. A veces, les preocupa a las personas que, al participar en un estudio clínico, podrían no recibir tratamiento si es que reciben placebo (“pastilla de azúcar”). El uso de placebos en los estudios clínicos sobre cáncer es muy poco frecuente. Cuando se utiliza placebo en un estudio, se lo hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información acerca del uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés). Para poder participar en un estudio clínico, los padres y niños deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer una lista de todas las opciones, de manera que la persona entienda de qué forma el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe hacer una lista de los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de la persona a fin de participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento. Obtenga más información sobre los estudios clínicos, incluida la seguridad del paciente, las fases del estudio clínico, cómo decidir la participación en el estudio clínico, preguntas para hacer al equipo de investigación y los vínculos para buscar estudios clínicos sobre el cáncer. Si desea conocer más detalles sobre temas específicos que están en estudio con referencia a los tumores del SNC, consulte Investigaciones actuales. Efectos secundarios
Un tumor y su tratamiento pueden producir una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, los médicos han logrado importantes avances en los últimos años en la reducción del dolor, las náuseas y los vómitos, así como en otros efectos secundarios físicos de los tratamientos. Muchos tratamientos que se utilizan en la actualidad son menos intensivos, pero tienen la misma eficacia que los tratamientos usados en el pasado. Los médicos también cuentan con muchas maneras de proporcionar alivio a los pacientes cuando se presentan estos efectos secundarios. El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después del diagnóstico de un tumor, pero puede ser útil saber que prevenir y controlar estos efectos es uno de los principales objetivos del equipo de atención médica de su hijo. Antes de comenzar el tratamiento, hable con el médico de su hijo sobre los posibles efectos secundarios de los tratamientos específicos que recibirá. Los efectos secundarios específicos que pueden presentarse dependen de diversos factores, entre ellos, el tipo de cáncer, su ubicación, el plan de tratamiento individual (incluidas la duración y las dosis del tratamiento) y el estado de salud general del niño. Pregunte al médico de su hijo qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten (y cuáles no), cuándo es probable que ocurran y cómo serán tratados por el equipo de atención médica si efectivamente ocurren. Además, asegúrese de comunicarse con el médico, para informarle sobre los efectos secundarios que experimente su hijo durante y después del tratamiento. Obtenga más información acerca de los efectos secundarios más comunes de un tumor canceroso y los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Conozca más detalles sobre la importancia de atender estas necesidades (en inglés), entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo del tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre los efectos tardíos o los efectos secundarios a largo plazo en la sección Después del tratamiento, o bien hable con el médico de su hijo. Después del tratamiento
Después de finalizado el tratamiento para un tumor del SNC, elabore con el médico de su hijo un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas, para supervisar la recuperación del niño durante los próximos meses y años. Todos los niños tratados por un tumor del SNC deben ir a controles de seguimiento de por vida. En función del tipo de tratamiento que el niño recibió, el médico determinará qué exámenes y pruebas se necesitan para controlar los efectos secundarios a largo plazo y la posibilidad de aparición de cánceres secundarios. Por ejemplo, la radioterapia craneoespinal (cabeza y columna vertebral) puede ocasionar síntomas cognitivos (proceso de pensamiento) y endocrinos (hormonales) con el paso del tiempo, aunque la gravedad puede variar considerablemente en función de la dosis administrada y la edad del niño. Asimismo, los riesgos y los posibles efectos secundarios de la cirugía varían enormemente, en función de la ubicación y las características de crecimiento del tumor. De igual modo, los riesgos de la quimioterapia y la probabilidad de cánceres secundarios también se ven influenciados en gran medida por los medicamentos utilizados y sus dosis. El médico de su hijo puede recomendar los estudios de detección necesarios. La atención de seguimiento también debería abordar la calidad de vida del niño, incluidas las cuestiones emocionales y del desarrollo. Conozca más sobre supervivencia en el cáncer infantil (en inglés). Se aconseja a la familia del niño organizar y llevar un registro de la información médica del niño, de manera que, cuando se haga adulto, pueda tener un historial claro, por escrito, del diagnóstico y los detalles del tratamiento administrado. En el consultorio del médico pueden ayudar a recopilar la información, que debería incluir las recomendaciones del médico sobre el cronograma para la atención de seguimiento. Esta información será valiosa para los médicos que atiendan a su hijo durante toda su vida. Los niños que han tenido un tumor del SNC también pueden mejorar la calidad de su futuro siguiendo pautas establecidas para la buena salud al inicio y durante toda la adultez, por ejemplo, no fumar, mantener un peso saludable, llevar una alimentación equilibrada y realizar actividad física habitual. Consulte a su médico para elaborar el mejor plan para las necesidades de su hijo. Obtenga más información acerca de los términos comunes utilizados después de finalizado el tratamiento del cáncer. Investigaciones actuales
Las investigaciones sobre los tumores del SNC en la niñez son permanentes. Los siguientes avances pueden estar todavía en etapa de investigación en estudios clínicos y quizás no estén aprobados ni disponibles en este momento. Siempre hable con el médico de su hijo sobre todas las opciones de diagnóstico y tratamiento. Nuevos medicamentos. Actualmente, los médicos examinan nuevos tipos de medicamentos que puedan controlar mejor el crecimiento del tumor. Técnicas mejoradas de diagnóstico por imágenes. Actualmente, se encuentran en desarrollo técnicas de diagnóstico por imágenes que permitan a los cirujanos localizar la ubicación del tumor para reducir o prevenir el daño tisular en las partes sanas del cerebro durante el tratamiento.
Métodos mejorados de aplicación de radioterapia. Los médicos se encuentran experimentando con nuevas técnicas de aplicación de radioterapia para determinados tipos de tumores. Estos métodos producen mapas tridimensionales detallados del cerebro y el tumor, de manera que los médicos puedan reducir la cantidad de radiación aplicada en tejidos sanos y centrarse en el tumor. De esta forma, puede reducirse la exposición del niño a la radiación y disminuir los efectos a largo plazo. Uso de marcadores biológicos para caracterizar los tumores. Actualmente, los médicos analizan diversas proteínas y marcadores del ADN (ácido desoxirribonucleico) y ARN (ácido ribonucleico) en muestras sanguíneas y tejidos tumorales de niños con cáncer para ayudar a predecir el grado de agresividad de un tumor. Esta información podría ayudar a los médicos a tratar el tumor con más eficacia. Preguntas para hacerle al médico
La comunicación periódica con el médico de su hijo es importante para tomar decisiones informadas sobre la atención de la salud del niño. Plantéese la posibilidad de preguntarle al médico lo siguiente:
Recursos de información para los pacientes
Además de Cancer.Net, hay otras fuentes de información sobre este tipo de cáncer a las que puede acceder por Internet. Cancer.Net mantiene una lista de organizaciones nacionales, sin fines de lucro, que pueden ser útiles para encontrar información adicional, servicios y apoyo. Como siempre, recuerde hablar con su médico acerca de las dudas que tenga en relación con la información que usted encuentre sobre esta enfermedad. Vea las organizaciones que ofrecen información sobre este tipo específico de cáncer (en inglés). |