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Prevención del cáncer: Tabaco  

El consumo de tabaco es la causa de muerte más evitable en los Estados Unidos. Cada año, el consumo de tabaco es responsable de aproximadamente 440.000 muertes. El tabaquismo representa como mínimo el 30% de todas las muertes por cáncer, y el 87% de las muertes por cáncer de pulmón, lo que hace que abandonar el hábito (dejar de fumar) sea lo más importante que una persona puede hacer para reducir su nivel de riesgo de cáncer.

Aproximadamente 44,5 millones de adultos en EE. UU. son actuales fumadores de cigarrillos, según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud 2004. Las estimaciones sobre el tabaquismo varían de manera significativa de acuerdo a la edad, el sexo, la raza/el origen étnico, el nivel de educación y el nivel socioeconómico:

  • Las tasas más altas de tabaquismo se dan entre personas de 18 a 44 años.

  • Más hombres (23%) que mujeres (18%) fuman cigarrillos.

  • Las tasas de tabaquismo son las más altas entre los indígenas americanos/nativos de Alaska (33%) y las más bajas (1%) entre los asiáticos.

  • Los graduados universitarios son menos propensos a ser actuales fumadores y más propensos a nunca serlo en comparación con otros adultos.

  • Los adultos que viven por debajo del nivel de pobreza (29%) son más propensos a ser actuales fumadores que los adultos que viven en o por encima del nivel de pobreza (21%).

Además de los cigarrillos, otras formas de consumo de tabaco incluyen fumar cigarros/en pipa y usar productos de tabaco que no producen humo, como mascar tabaco y tomar rapé. Aproximadamente 15,5 millones de estadounidenses (7%) de 12 años en adelante son fumadores de cigarro/pipa, y 7,2 millones de estadounidenses (3%) utilizan productos de tabaco que no producen humo, según la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud 2004. Los hombres son más propensos que las mujeres a utilizar productos de tabaco que no producen humo (6% frente a 0,3%), que no constituyen un sustituto menos peligroso que fumar cigarrillos, dado que pueden provocar diversos cánceres.

El consumo de tabaco se asocia con un aumento del riesgo de desarrollar al menos 15 tipos de cáncer, incluidos los siguientes:

  • Leucemia mieloide aguda
  • Vejiga
  • Riñón
  • Laringe
  • Labio
  • Pulmón
  • Cavidad nasal
  • Nasofaringe
  • Cuello del útero
  • Esófago
  • Cavidad oral
  • Páncreas
  • Seno paranasal
  • Faringe
  • Estómago

Conceptos erróneos sobre dejar de fumar

Hasta un 70% de los fumadores desean dejar el fumar, y hacerlo puede ser difícil. Los conceptos erróneos sobre dejar de fumar pueden dificultar aún más abandonar el hábito. Algunos de ellos son:

Mito: Fumar es un asunto de elección personal.

Realidad: Mientras que más de la mitad de todos los estadounidenses que alguna vez fumaron abandonaron con éxito el hábito, la nicotina (la sustancia química que se encuentra en los productos de tabaco) es adictiva, y la dependencia de la nicotina puede continuar durante un largo tiempo en muchas personas.

Mito: Los fumadores pueden dejar de fumar por sí solos; no es necesario el consejo de un médico.

Realidad: Los médicos pueden proporcionar apoyo e información para ayudar a motivar a las personas a dejar de fumar. De hecho, los esfuerzos para dejar de fumar que incluyen la orientación de un médico son dos veces más exitosos que otros intentos.

Mito: Las tasas de abandono del hábito con la mayoría de los tratamientos son bajas.

Realidad: Las tasas de abandono durante más de cinco meses pueden llegar al 20% y hasta 30% con medicamentos y asesoramiento conductual. Tomar medicamentos eficaces puede duplicar o triplicar la tasa de abandono del hábito de fumar. Entre las personas con cáncer, las tasas de abandono usualmente superan el 50%.

Mito: Dejar de fumar no resulta útil para una persona con diagnóstico de cáncer.

Realidad: Dejar de fumar puede mejorar tanto los resultados del tratamiento como la salud, la sobrevida y la calidad de vida general de una persona.

Mito: Dejar de fumar es demasiado estresante para los pacientes que reciben tratamiento contra el cáncer.

Realidad: Si bien la dependencia de la nicotina es difícil de cortar, y el proceso de abstinencia puede ser molesto, los beneficios de dejar de fumar superan las incomodidades que implica.

Efecto del consumo de tabaco en el tratamiento del cáncer

El consumo de tabaco aumenta el riesgo de complicaciones en todos los tipos de tratamientos para el cáncer, y puede reducir su efectividad.

Cirugía. Los pacientes que fuman y se someten a una cirugía tienen un riesgo mayor de sufrir complicaciones cardiacas y respiratorias, incluso mayores problemas derivados de la anestesia general (medicación sedante administrada durante la cirugía). Además, fumar tiene efectos perjudiciales para la cicatrización, y puede aumentar el riesgo de infección en la herida. Se ha demostrado que dejar de fumar, aunque sea poco antes de la cirugía, reduce las complicaciones.

Radioterapia. La radioterapia no es tan efectiva para pacientes que fuman como para quienes no fuman o han dejado de fumar antes del tratamiento. Fumar durante la radioterapia también puede aumentar los efectos secundarios, incluida mucositis oral (inflamación de la boca y la garganta), pérdida del gusto, xerostomía (sequedad en la boca), pérdida de peso, fatiga (cansancio excesivo), neumonitis (inflamación del tejido pulmonar), daño en el tejido blando y los huesos, y mala calidad de voz.

Quimioterapia. Aunque se conoce menos sobre los efectos de fumar durante la quimioterapia, tiene el potencial de aumentar los efectos secundarios, entre ellos, pérdida de peso, caquexia (pérdida de peso con debilitamiento muscular), fatiga y problemas pulmonares y cardiacos. Además, fumar durante la quimioterapia puede inhibir el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de infección.

Beneficios de dejar de fumar después del diagnóstico

Las personas con cáncer que dejan de fumar experimentan muchos beneficios físicos y psicológicos que mejoran el tratamiento del cáncer y su salud general. Se ha demostrado que dejar de fumar:

Mejora las tasas de sobrevida. En general, los estudios han demostrado que un período más largo entre dejar de fumar y el inicio del tratamiento para el cáncer se asocia con un mejor pronóstico (probabilidad de recuperación). Dejar de fumar puede disminuir el riesgo de efectos secundarios producidos por el tratamiento y tiene la probabilidad de mejorar la efectividad del tratamiento.

Disminuye el riesgo de cánceres secundarios. Dejar de fumar, incluso si se hace en el momento del diagnóstico, puede disminuir significativamente el riesgo de desarrollar cánceres secundarios (cánceres que se desarrollan por el tratamiento para el primer cáncer). Sin embargo, el período de tiempo y la cantidad que una persona fumó también influye en el desarrollo de dichos cánceres.

Mejora la calidad de vida en las personas con cáncer. La calidad de vida se ha demostrado que es menor entre los fumadores en la población general así como entre las personas con cáncer en comparación con los no fumadores y los ex fumadores. En un estudio, las personas que recibieron tratamiento por cáncer de cabeza y cuello y además eran ex fumadores tenían una calidad de vida significativamente más alta después de un año de seguimiento, en comparación con los pacientes que no habían dejado de fumar.

Muchas personas con cáncer pueden sentirse culpables o ansiosos por su hábito de fumar y quizás sientan que los demás los juzgan o que reciben menos apoyo por su cáncer. Es importante saber que abandonar el hábito resulta útil en cualquier momento, y que los profesionales de atención médica pueden ayudar cuando una persona desea dejar de fumar.

Hablar con su médico sobre su consumo de tabaco

Para comenzar con el proceso de dejar de fumar satisfactoriamente y para siempre, hable con su médico sobre sus conductas de consumo de tabaco. Comprender su dependencia de la nicotina le permitirá al médico determinar el tratamiento apropiado necesario para ayudarlo a terminar con la dependencia de la nicotina o ayudarlo a continuar libre de nicotina. Infórmele a su médico:

  • Si ha fumado como mínimo 100 cigarrillos en toda su vida.

  • Si actualmente fuma cigarrillos.

  • Si fuma dentro de los 30 minutos posteriores a despertarse.

  • Cuántos años ha fumado regularmente y cuántos cigarrillos por día.

  • A qué edad comenzó a fumar

  • Cuánto tiempo hace que fumó por última vez habitualmente (si no fuma en la actualidad).

  • Cuántas veces intentó dejar de fumar y cuánto tiempo tuvo éxito en cada intento.

  • Si las personas de su grupo familiar fuman.

  • Si se permite fumar en su lugar de trabajo.

  • Si usa, o usó en el pasado, otras formas de consumo de tabaco (además de cigarrillos) y con qué frecuencia.

Métodos y recursos para ayudarlo a dejar de fumar

Hay disponibles muchos recursos para ayudar a las personas que desean dejar de consumir tabaco. Hable con su médico sobre los diferentes métodos.

Medicamentos

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado tres tipos de medicamentos para tratar la dependencia de la nicotina:

Terapia de reemplazo de nicotina (NRT, por sus siglas en inglés). La NRT es la que más se utiliza, tiene efectos secundarios leves, y se puede comprar sin receta en forma de goma de mascar, como un parche que se coloca sobre la piel, como aerosol nasal para inhalar y como pastillas. Mediante la administración de una dosis de nicotina. la NRT reduce los síntomas ante la abstinencia de la nicotina y las ansias de fumar. Los estudios demuestran que las personas que utilizan NRT tienen el doble de probabilidades de abandonar el hábito en comparación con quienes reciben un placebo (medicamento inactivo).

Bupropión (Zyban). Este medicamento ayuda a reducir los síntomas por abstinencia y a que las personas dejen el hábito. Los resultados de los estudios clínicos sugieren que el bupropión duplica las posibilidades de dejar de fumar con éxito en comparación con un placebo. Los efectos secundarios son ligeramente más graves que con la NRT, e incluyen nerviosismo, insomnio (incapacidad para conciliar el sueño o permanecer dormido), dolores de cabeza, boca seca y riesgo de convulsiones.

Vareniclina (Chantix). Se ha demostrado que este medicamento aprobado por la FDA ayuda a que las personas dejen de fumar al evitar los síntomas de abstinencia de nicotina.

Aunque la FDA no lo aprobó para la dependencia de la nicotina, varios estudios clínicos han indicado que el antidepresivo nortiptilina (Aventyl, Pamelor) y el medicamento para la hipertensión llamado clonidina (disponible con diversos nombres comerciales) pueden ser eficaces. Sin embargo, ambos tienen posibles efectos secundarios graves, y quizás no resulten adecuados para todos los fumadores. El rimonabant (Zimulti) también está en estudio para determinar si es eficaz para ayudar a las personas a dejar de fumar. Además, se encuentran en marcha iniciativas dirigidas a desarrollar vacunas efectivas contra la nicotina.

Preguntas para hacerle al médico sobre el consumo de tabaco.

Su médico puede responderle preguntas sobre el consumo de tabaco y las maneras de dejar de utilizarlo. Entre las preguntas para hacerle se incluyen:

  • ¿De qué manera fumar es nociva para mi salud?

  • ¿Cuáles son los beneficios de salud de dejar de fumar?

  • ¿Afectará el fumar o consumir tabaco mi tratamiento para el cáncer?

  • ¿Cómo puedo prepararme para dejar de fumar?

  • ¿Cómo puede ayudarme a dejar de fumar?

  • ¿Qué medicamentos hay disponibles para ayudarme a dejar de fumar?

  • ¿Qué cambios en el comportamiento tengo que hacer para dejar de fumar?

  • ¿De qué manera puedo evitar o minimizar los desencadenantes de mis ansias de fumar?

  • ¿Qué recursos para abandonar el hábito de fumar están disponibles en mi comunidad?

  • ¿De qué manera pueden ayudarme la familia y los amigos?

  • ¿Con qué frecuencia deberíamos charlar, usted y yo, sobre mi progreso?

Asesoramiento

Piense en hablar con su médico sobre la posibilidad de obtener una derivación a un consejero con capacitación profesional en el abandono del hábito de fumar o a un terapeuta de salud mental si:

  • Varios de sus intentos de dejar de fumar no han tenido éxito.

  • Experimenta sentimientos agudos de ansiedad o depresión.

  • No tiene apoyo suficiente de parte de su familia o amigos en su esfuerzo para dejar de fumar.

  • También tiene dependencia del alcohol u otras substancias.

Recursos en la comunidad

Además de su médico, una variedad de recursos de la comunidad pueden ayudarlo y apoyarlo en sus esfuerzos para dejar de fumar.

Más información:

Prevención (página de inicio)



Last Updated: December 14, 2007