Cáncer de próstata - Diagnóstico
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha metastatizado. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, es posible que el médico indique otras pruebas que ayuden a formular un diagnóstico, pero esta situación es poco frecuente en el caso del cáncer de próstata. Por ejemplo, es posible que no se realice una biopsia cuando un paciente padece otro problema médico que dificulte la realización de la biopsia o cuando una persona tiene un nivel muy alto de PSA y una gammagrafía ósea que indica la presencia de cáncer. Pueden utilizarse pruebas por imágenes para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:
- Edad y afección médica
- Tipo de cáncer que se sospecha
- Gravedad de los síntomas
- Resultados de pruebas anteriores
Además de un examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar cáncer de próstata:
Prueba del PSA [2] (en inglés). Como se describe en Factores de riesgo y Prevención [3], el PSA es un tipo de proteína liberada por el tejido prostático que se encuentra en niveles más elevados en la sangre del hombre cuando hay actividad anormal en la próstata, lo que incluye el cáncer de próstata, la BPH o la inflamación de la próstata. Los médicos pueden observar características del valor de PSA—como el nivel absoluto, los cambios con el transcurso del tiempo y el nivel en relación con el tamaño de la próstata—para decidir si es necesario realizar una biopsia. Además, una versión de la prueba del PSA permite que el médico mida un componente específico, llamado PSA “libre”, que a veces puede ayudar a averiguar si un tumor es no canceroso o canceroso.
DRE [4] (en inglés). Un médico utiliza esta prueba para encontrar partes anormales de la próstata palpando el área con un dedo (consulte Factores de riesgo y Prevención [3]). No es muy precisa; por lo tanto, la mayoría de los hombres con cáncer de próstata en estadio temprano tienen resultados normales en la prueba de DRE.
Si los resultados de la prueba del PSA o de DRE son anormales, las siguientes pruebas pueden confirmar el diagnóstico de cáncer:
Ecografía transrectal (transrectal ultrasound, TRUS; en inglés) [5]. Un médico inserta una sonda en el recto para tomar una fotografía de la próstata utilizando las ondas sonoras que rebotan contra la próstata. Por lo general, este procedimiento se realiza al mismo tiempo que la biopsia (consulte más abajo).
Biopsia [6] (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. A fin de obtener una muestra de tejido, a menudo el cirujano se vale de la TRUS y de un instrumento para biopsias, a fin de extraer fragmentos muy pequeños de tejido prostático. La muestra extraída con la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Por lo general, un paciente puede realizarse este procedimiento en el hospital o en el consultorio del médico sin necesidad de pasar allí la noche. Al paciente se le administra anestesia local de antemano para entumecer el área. También es posible que el paciente reciba antibióticos antes del procedimiento para prevenir una infección posterior.
Para averiguar si el cáncer se ha diseminado fuera de la próstata, los médicos pueden realizar las pruebas por imágenes que se indican más abajo. Dado que es poco probable que se haya diseminado el cáncer de próstata, muchas de estas pruebas no se utilizan cuando el nivel de PSA de un hombre está solo ligeramente elevado. Obtenga más información acerca de cuándo estas pruebas se recomiendan para determinar si el cáncer se ha diseminado [7].
Gammagrafía ósea [8] (en inglés). La gammagrafía ósea utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente. Se acumula en áreas del hueso y se lo detecta mediante una cámara especial. Ante la cámara, los huesos sanos aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro.
Tomografía computarizada (computed tomography, CT) o tomografía axial computarizada (computed axial tomography, CAT; en inglés) [9]. Una CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Generalmente, se inyecta un medio de contraste (una tinción especial) en una vena del paciente para obtener mejores detalles.
Resonancia magnética (MRI; en inglés) [10]. La MRI (magnetic resonance imaging, MRI) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente para crear una imagen más clara. A veces, se utilizan MRI para ayudar a los médicos a averiguar si es necesario realizar una biopsia.
Obtenga más información sobre qué esperar al realizarse pruebas comunes, procedimientos y pruebas por imágenes [11].
Después de que se realicen estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación [12]. Obtenga más información sobre los primeros pasos a seguir después de un diagnóstico de cáncer [13] (en inglés).