Cáncer de próstata - Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos [2] e Investigaciones actuales [3].
Panorama general del tratamiento
En los cuidados del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral que combine diferentes tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario [4] (en inglés).
A continuación, se describen las opciones de tratamiento más comunes para el cáncer de próstata. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general.
Es importante hablar con su médico sobre los objetivos y los posibles efectos secundarios del tratamiento antes de iniciarlo, incluso acerca de la probabilidad de que el tratamiento funcione, los posibles efectos secundarios [5] (incluidos efectos secundarios urinarios, intestinales, sexuales y los relacionados con las hormonas), y las preferencias del paciente. Los hombres deben hablar con su médico acerca de cómo los diversos tratamientos afectan la recurrencia, la supervivencia y la calidad de vida. Además, el éxito de cualquier tratamiento a menudo depende de la habilidad y la experiencia del médico o cirujano; por lo tanto, es importante buscar médicos que tengan experiencia en el tratamiento del cáncer de próstata.
Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento [6] (en inglés).
Vigilancia activa para el cáncer en un estadio temprano
Si el cáncer de próstata está en un estadio temprano y crece lentamente, y el tratamiento del cáncer causaría más molestias que la enfermedad, el médico puede recomendar la vigilancia activa. Durante la vigilancia activa, el cáncer se monitorea cuidadosamente mediante pruebas periódicas del PSA y de DRE, y la observación de síntomas. El tratamiento comenzaría únicamente si el tumor mostrara signos de volverse más agresivo o de diseminarse, causara dolor u obstruyera las vías urinarias. Este enfoque puede emplearse en pacientes mucho mayores, en aquellos con otras enfermedades graves o que ponen en riesgo la vida, en aquellos que desean retrasar un tratamiento activo por los posibles efectos secundarios o en los pacientes con tumores que tienen un riesgo bajo de crecer y diseminarse (tamaño tumoral pequeño, puntuación de Gleason baja y nivel del PSA bajo). Sin embargo, se debe tener mucho cuidado de no cometer errores de criterio sobre la enfermedad. En otras palabras, los médicos deben recopilar tanta información como sea posible sobre las otras enfermedades y la expectativa de vida del paciente, a fin de no perder la oportunidad de detectar un cáncer de próstata agresivo en estadio temprano. Por este motivo, muchos médicos recomiendan repetir la biopsia poco después del diagnóstico para confirmar que el cáncer está en un estadio temprano y que crece lentamente antes de considerar la vigilancia activa para un hombre sano en todos los otros aspectos. Todo el tiempo surge información nueva, y es importante que los hombres analicen estos temas con su médico para tomar las mejores decisiones con respecto al tratamiento.
Cirugía
La cirugía es la extirpación del tumor y del tejido circundante durante una operación. Se usa para tratar de curar el cáncer antes de que se haya diseminado más allá de la próstata. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Para el cáncer de próstata, el urólogo o el oncólogo urólogo es el oncólogo cirujano que participa en el tratamiento. El tipo de cirugía depende del estadio de la enfermedad, del estado de salud general del hombre y de otros factores. Las opciones quirúrgicas incluyen las siguientes:
Prostatectomía radical (abierta). La prostatectomía radical es la extirpación quirúrgica de toda la próstata, las vesículas seminales y, posiblemente, también los ganglios linfáticos del área pélvica. Esta operación tiene el riesgo de interferir en la función sexual. Cuando es posible, la cirugía con preservación de los nervios aumenta las probabilidades de que un hombre pueda mantener su función sexual después de la cirugía, ya que evita el daño quirúrgico a los nervios que permiten que se produzcan las erecciones y los orgasmos. Se puede producir el orgasmo aun cuando se hayan cortado algunos nervios, ya que estos dos procesos son independientes. La incontinencia urinaria (incapacidad de controlar el flujo miccional) también es un efecto secundario posible de la prostatectomía. Para ayudar a recuperar la función sexual normal, los hombres pueden recibir fármacos, implantes de pene o inyecciones. A veces, otra cirugía puede resolver la incontinencia urinaria.
Prostatectomía robótica o laparoscópica. Este tipo de cirugía es posiblemente mucho menos invasivo que la prostatectomía radical abierta y puede acortar el tiempo de recuperación. La cámara y los instrumentos se insertan a través de incisiones pequeñas en “ojo de cerradura” en el abdomen del paciente. El cirujano luego dirige los instrumentos robóticos para extirpar la glándula prostática y el tejido circundante. En general, en la prostatectomía robótica, la pérdida de sangre es menor y el dolor es menos intenso, pero los efectos secundarios sexuales y urinarios pueden ser similares a los de una prostatectomía radical abierta. Este procedimiento no tiene la antigüedad de la prostatectomía radical abierta y, en consecuencia, todavía no se puede garantizar la información de seguimiento a largo plazo, incluida la tasa de cura permanente. Consulte a su médico para averiguar si el centro de tratamiento que le corresponde ofrece este procedimiento y cuáles son los resultados en comparación con la prostatectomía radical abierta convencional.
Resección transuretral de la próstata (transurethral resection of the prostate, TURP). La TURP se usa más frecuentemente para aliviar los síntomas de una obstrucción urinaria, no para curar el cáncer. En este procedimiento, con el paciente bajo anestesia general, el cirujano inserta un citoscopio (un tubo estrecho con un dispositivo de corte) en la uretra y en la próstata para extirpar tejido prostático. Rara vez se utiliza esto para tratar el cáncer de próstata.
Criocirugía. La criocirugía (también llamada crioterapia o crioablación) es el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión en el área entre el recto y el escroto, la bolsa de piel que contiene a los testículos. La criocirugía puede ser útil para el cáncer en estadio temprano y para los hombres que no pueden someterse a una prostatectomía radical. Sin embargo, no se ha comparado con la prostatectomía radical ni la radioterapia, de modo que los médicos no saben si esta sería una mejor opción de tratamiento. Un efecto secundario común de la criocirugía es la impotencia; por lo tanto, este tratamiento no se recomienda para hombres que deseen mantener la función sexual. Otro efecto secundario puede ser el desarrollo de fístulas (orificios entre la próstata y el intestino), aunque este efecto parece ser mucho menos común debido al uso de técnicas de criocirugía más nuevas.
Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer [7].
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Por lo general, un régimen (programa) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.
Radioterapia de haz externo. La radioterapia de haz externo dirige un haz de radiación sobre un área con cáncer. Algunos centros oncológicos emplean radioterapia conformacional (conformal radiation therapy, CRT), en la que las computadoras ayudan a mapear con precisión la ubicación y la forma del cáncer. La CRT reduce el daño de la radiación a los tejidos y órganos sanos cercanos al tumor al dirigir el haz de radioterapia desde diferentes direcciones para concentrar la dosis en el tumor. Por lo general, la radioterapia de haz externo se administra con un haz de rayos X de alta energía. También puede administrarse con terapia de protones (también llamada terapia con haz de protones), que utiliza protones en lugar de rayos X. Con alta potencia, los protones pueden destruir las células cancerosas. Obtenga más información sobre la terapia de protones [8] (en inglés).
Radioterapia de intensidad modulada (intensity-modulated radiation therapy, IMRT). La IMRT es un tipo de CRT tridimensional (3-D). La CRT emplea CT para formar una imagen 3-D de la próstata antes del tratamiento. Con la IMRT, altas dosis de radiación se pueden dirigir a la próstata sin aumentar el riesgo de daño a los órganos cercanos.
Braquiterapia. La braquiterapia es la inserción de fuentes radiactivas directamente en la próstata. Estas fuentes (llamadas semillas) emiten radiación solo alrededor del área en la que se insertan, y se pueden utilizar durante horas (índice de dosis elevadas) o semanas (índice de dosis bajas). Las semillas de índice de dosis bajas se dejan en la próstata de forma permanente, aun después de que se haya utilizado todo el material radiactivo. Por lo general, no se utiliza como tratamiento único en hombres con cáncer de alto riesgo.
La radioterapia puede causar efectos secundarios inmediatos, como diarrea u otros problemas en la función intestinal; aumento de la urgencia o frecuencia miccional; fatiga; impotencia (disfunción eréctil); y molestia, ardor o dolor en el recto. Por lo general, la mayoría de estos efectos secundarios desaparece después del tratamiento, pero la disfunción eréctil suele ser permanente. Muchos efectos secundarios de la radioterapia pueden no aparecer hasta meses o años después del tratamiento (consulte Después del tratamiento [9]).
Obtenga más información sobre la radioterapia [10].
Terapia hormonal
Como el crecimiento del cáncer de próstata está guiado por hormonas sexuales masculinas denominadas andrógenos, la reducción de los niveles de estas hormonas puede ayudar a retardar el crecimiento del cáncer. El tratamiento hormonal también se llama terapia de ablación androgénica o de privación de andrógenos. El andrógeno más común es la testosterona. Los niveles de testosterona en el cuerpo pueden reducirse quirúrgicamente, con castración quirúrgica (extirpación de los testículos) o con fármacos que desactivan la función de los testículos (consulte más abajo).
La terapia hormonal se utiliza para tratar el cáncer de próstata en diferentes situaciones, incluidos los cánceres que han reaparecido después de la cirugía y la radioterapia, o si se ha diseminado por el cuerpo en cualquier momento.
Las investigaciones recientes han mostrado que la terapia hormonal puede ayudar a prolongar la vida cuando se usa junto con radioterapia para un cáncer de próstata que tiene más probabilidades de recurrir. Para algunos hombres, la terapia hormonal se utilizará en primer lugar para reducir el tamaño del tumor antes de la realización de radioterapia o cirugía. En algunos hombres con cáncer de próstata que se diseminó localmente, llamado cáncer de próstata avanzado localmente o de alto riesgo, la terapia hormonal se administra antes y después de la radioterapia, y durante esta, por tres años. La terapia hormonal también debe tenerse en cuenta para los hombres con cáncer de próstata que se diseminó a los ganglios linfáticos (detectado después de una prostatectomía radical) como terapia adyuvante (tratamiento que se realiza después del primer tratamiento). También se puede administrar hasta tres años en hombres con cáncer de riesgo intermedio o alto.
Tradicionalmente, la terapia hormonal se usaba hasta que dejaba de controlar el cáncer. Entonces, el cáncer se denominaba resistente a hormonas (significa que la terapia hormonal ha dejado de actuar) y se tenían en cuenta otras opciones de tratamiento. Recientemente, los investigadores comenzaron a estudiar la terapia hormonal intermitente, que consiste en terapia hormonal que se administra durante períodos determinados y luego se interrumpe transitoriamente según un plan. La administración de hormonas de esta manera parece disminuir los síntomas relacionados con esta terapia.
Un efecto secundario importante de la terapia hormonal es el riesgo de desarrollar síndrome metabólico. El síndrome metabólico es una serie de afecciones, como obesidad, niveles elevados de colesterol en sangre y presión arterial alta, que aumentan el riesgo de que una persona sufra enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes. Actualmente, no se sabe con certeza la frecuencia con la que se produce o la razón exacta por la que se produce, pero está bastante claro que los pacientes que reciben una castración quirúrgica o médica (incluso una castración médica temporal) con terapia hormonal tienen mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Debe analizar cuidadosamente con su médico los riesgos y los beneficios de la castración. Para los hombres con cáncer de próstata metastásico, especialmente si está avanzado y causa síntomas, la mayoría de los médicos creen que los beneficios de la castración superan ampliamente los riesgos del síndrome metabólico.
Tipos de terapia hormonal
Orquiectomía bilateral. La orquiectomía bilateral es la extirpación quirúrgica de ambos testículos. Aunque se trata de una cirugía, se llama tratamiento hormonal porque elimina la fuente principal de producción de testosterona: los testículos. Esta cirugía es permanente y no puede ser revertida.
Agonistas de la LHRH. LHRH es la sigla en inglés que significa hormona liberadora de la hormona luteinizante (luteinizing hormone-releasing hormone). Los agonistas de la LHRH son fármacos que reducen la producción de testosterona en el cuerpo al interferir en los mecanismos de control hormonal dentro del cerebro que controlan el funcionamiento de los testículos.
Antagonista de la LHRH. Este tipo de fármaco, llamado también antagonista de la hormona liberadora de gonadotropina (gonadotropin-releasing hormone, GnRH), impide que los testículos produzcan testosterona al imitar la acción de la LHRH. La FDA ha aprobado un fármaco, el degarelix (Firmagon), que se administra mediante inyección, para tratar el cáncer de próstata avanzado. Un efecto secundario de este fármaco es que puede causar una reacción alérgica grave.
Antiandrógenos. Mientras que los agonistas de la LHRH reducen los niveles de testosterona en la sangre, los antiandrógenos evitan que la testosterona se una a los “receptores androgénicos”, estructuras químicas en las células cancerosas que permiten que la testosterona y otras hormonas masculinas entren en las células.
Bloqueo androgénico combinado. A veces, los agonistas de la LHRH se usan en combinación con fármacos de bloqueo periférico, por ejemplo, los antiandrógenos, para lograr una inhibición más completa de las hormonas masculinas. Muchos médicos piensan que este enfoque combinado es la modalidad más segura para iniciar el tratamiento hormonal, ya que impide una posible exacerbación o el aumento de la actividad de las células cancerosas de la próstata que a veces se produce debido a un incremento temporal en la producción de testosterona por parte de los testículos (en respuesta a los agonistas de la LHRH). Algunas investigaciones importantes, pero no todas, han mostrado una gran diferencia en la supervivencia a largo plazo de alrededor de seis meses por el uso del bloqueo androgénico combinado; por lo tanto, algunos médicos prefieren administrar el tratamiento farmacológico combinado, mientras que otros pueden proporcionar la combinación en la primera etapa del tratamiento para prevenir la exacerbación.
Inhibidores de CYP-17. Los inhibidores de CYP-17 son un tipo de terapia hormonal que impide que el cuerpo produzca andrógenos. La abiraterona (Zytiga) es un inhibidor de CYP-17 que ha sido aprobado por la FDA como tratamiento para el cáncer de próstata resistente a la castración que se diseminó ante el fracaso de la quimioterapia con docetaxel (Docefrez, Taxotere) (consulte “Cáncer de próstata metastásico” a continuación). Los estudios de investigación demostraron que la abiraterona aumenta la supervivencia de los hombres con este tipo de cáncer.
La terapia hormonal puede causar efectos secundarios significativos. Los efectos secundarios generalmente desaparecen después de terminar el tratamiento hormonal, excepto en hombres que se han sometido a una orquiectomía. Los pacientes pueden experimentar impotencia, pérdida de la libido (deseo sexual), sofocos, ginecomastia (aumento del tamaño de las mamas) y osteoporosis (debilitamiento de los huesos). Si bien los niveles de testosterona pueden recuperarse después de interrumpir la terapia hormonal, algunos hombres que recibieron agonistas de la LHRH durante muchos años pueden continuar teniendo efectos hormonales, incluso cuando ya no se administran los fármacos.
Cuidados paliativos/cuidados de apoyo
A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de los cuidados del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o cuidados de apoyo, e incluye apoyar al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.
Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.
Antes del comienzo del tratamiento, hable con su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de cuidados médicos si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos [11].
Cáncer de próstata recurrente
Una remisión sucede cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED). Los tratamientos que ayudan a prevenir la recurrencia incluyen la terapia de privación androgénica y la radioterapia (consulte más arriba).
Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el miedo a la recurrencia [12] (en inglés).
Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante). Además, un aumento del nivel del PSA puede ser un signo de recurrencia del cáncer de próstata, aunque no pueda encontrarse ningún tumor.
Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. La elección del plan de tratamiento está basada en el estadio del cáncer y puede incluir las terapias descritas anteriormente (como cirugía, radioterapia y terapia hormonal), pero pueden combinarse de un modo diferente o administrarse con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando formas nuevas de tratar este tipo de cáncer recurrente.
Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones, tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que les ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer [13] (en inglés).
Cáncer de próstata metastásico (avanzado)
Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, se lo llama cáncer metastásico. El tratamiento estándar para el cáncer de próstata metastásico es la terapia hormonal (consulte más arriba). En general, el cáncer de próstata desarrollará la capacidad de crecer sin usar hormonas sexuales masculinas. Esto se llama cáncer de próstata resistente a la castración.
Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, debido a que puede haber diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión [14] (en inglés) de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este debate puede incluir estudios clínicos [2]. Si bien no hay cura para el cáncer de próstata avanzado, a menudo es tratable. Muchos hombres sobreviven al cáncer de próstata, incluso aquellos con enfermedad avanzada. A menudo, el cáncer de próstata crece lentamente, y en la actualidad se encuentran opciones de tratamientos eficaces que prolongan la vida aún más.
Su equipo de cuidados médicos podrá recomendarle un plan de tratamiento que incluya terapia con vacunas con sipuleucel-T (Provenge), quimioterapia con docetaxel o estudios clínicos. Estas opciones de tratamiento se analizan en más detalle a continuación. Si tiene dolor, también podrá recomendarse la radioterapia.
Terapia con vacunas. El sipuleucel-T (Provenge) es un tipo de inmunoterapia (también llamada terapia biológica) diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. Obtenga más información sobre la inmunoterapia [15] y las vacunas contra el cáncer [16] (en inglés).
En 2010, la FDA aprobó el sipuleucel-T para hombres con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con pocos o ningún síntoma, porque en estudios de investigación aumentó la supervivencia en alrededor de cuatro meses, en comparación con el placebo (tratamiento inactivo). El sipuleucel-T se adapta a cada paciente. Antes del tratamiento, se extrae sangre del paciente en un proceso denominado leucoforesis. Se separan células inmunitarias especiales de la sangre del paciente, se modifican en el laboratorio y luego se devuelven al paciente. En este momento, el sistema inmunitario del paciente puede reconocer y eliminar las células cancerosas de la próstata. Es difícil determinar si este tratamiento está dando resultados en un paciente en particular, ya que no se ha demostrado que reduzca el tamaño del cáncer, que disminuya el nivel del PSA ni que evite que el cáncer empeore.
Quimioterapia. La quimioterapia es el uso de fármacos para eliminar las células cancerosas, generalmente, al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen (programa) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.
La quimioterapia para el cáncer de próstata se administra por vía intravenosa (se inyecta en una vena) y puede ayudar a los pacientes que tienen cáncer de próstata avanzado o resistente a hormonas. Para el cáncer de próstata se utilizan varios fármacos estándares. A menudo, el primer fármaco utilizado es el docetaxel, que se administra con un esteroide llamado prednisona (varias marcas comerciales). Se ha demostrado que esta combinación ayuda a que los hombres con cáncer de próstata avanzado vivan más tiempo que con otro agente de quimioterapia, mitoxantrona (Novantrone), que es más útil para controlar el dolor del cáncer.
La FDA aprobó los fármacos mitoxantrona, docetaxel y cabazitaxel (Jevtana) para su uso en hombres con cáncer de próstata en situaciones particulares, como el cáncer de próstata que es resistente a la terapia hormonal. El cabazitaxel es similar al docetaxel, pero estudios de investigación demostraron que puede ser eficaz para el cáncer de próstata que es resistente al docetaxel. Los efectos secundarios son similares a los del docetaxel e incluyen bajos recuentos de glóbulos blancos, mayor riesgo de infecciones, reacciones alérgicas, náuseas, vómitos, diarrea y problemas renales y hepáticos.
En general, los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la persona y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.
Obtenga más información sobre la quimioterapia [17] y la preparación del tratamiento [18] (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas [19] (en inglés).
Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios. Algunos pocos fármacos pueden ayudar a tratar los síntomas del cáncer avanzado para mejorar la calidad de vida del paciente.
Estroncio y samario. Al administrarse mediante inyección, estas sustancias radiactivas son absorbidas cerca del área del dolor óseo. La radiación que se libera ayuda a aliviar el dolor, probablemente al reducir el tamaño del tumor en el hueso.
Fármacos modificadores de huesos. La terapia hormonal para el cáncer de próstata o para el cáncer de próstata que se ha diseminado a los huesos puede debilitar los huesos de un paciente, y provocar dolor óseo y un aumento del riesgo de fracturas (rupturas). Se pueden utilizar los siguientes fármacos modificadores de huesos para fortalecer los huesos y reducir el dolor y las fracturas en los hombres con cáncer de próstata.
Ácido zoledrónico (Zometa). Al administrarse mediante inyección, el ácido zoledrónico reduce el nivel de calcio en la sangre y causa menos complicaciones óseas (como dolor, fractura y necesidad de cirugía) originadas por las metástasis. El nivel elevado de calcio se llama hipercalcemia [20] y, a veces, está presente en hombres con cáncer de próstata avanzado.
Denosumab (Prolia). Investigaciones recientes analizaron el uso del denosumab para ayudar a retardar el daño óseo provocado por metástasis y reducir los efectos secundarios óseos en los hombres con cáncer de próstata resistente a la castración. Los resultados indican que el denosumab puede ser más eficaz en la protección de los huesos que el ácido zoledrónico.
Una afección posible asociada con los fármacos modificadores de huesos es la osteonecrosis de la mandíbula. Es una afección poco común, pero grave. Los síntomas de la osteonecrosis de la mandíbula incluyen dolor, inflamación e infección de la mandíbula; dientes flojos; y huesos expuestos.
Terapia hormonal. Algunos tipos de terapia hormonal pueden utilizarse para tratar el cáncer avanzado (consulte más arriba). Las investigaciones recientes han analizado el uso del fármaco abiraterona junto con la terapia hormonal. La abiraterona bloquea la producción de testosterona, lo que significa que este fármaco combinado con terapia hormonal puede ser más eficaz para detener el crecimiento del cáncer de próstata. Lea más acerca de la terapia hormonal para el cáncer de próstata avanzado [21] (en inglés).
Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico puede ser muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de cuidados médicos. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.
Si el tratamiento falla
Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.
Este diagnóstico es estresante, y puede ser difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de cuidados médicos a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.
Los cuidados paliativos que se brindan al final de la vida de una persona se denominan cuidados para enfermos terminales [22] (en inglés). Se alienta a que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada [23].
Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo que les ayude a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y sentimiento de pérdida [24] (en inglés).
Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer [25].