Cáncer de riñón - Tratamiento
Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarle a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos [2] e Investigaciones actuales [3].
Panorama general del tratamiento
En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario [4] (en inglés).
Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento [5] (en inglés).
El cáncer de riñón se trata en la mayoría de los casos con cirugía, terapia dirigida y/o inmunoterapia. Ocasionalmente, se utilizan la radioterapia y la quimioterapia. Los pacientes con cáncer de riñón que se ha diseminado (cáncer avanzado, consulte más abajo) a menudo reciben múltiples líneas de terapia (tratamientos que se administran uno después del otro). A continuación, se enumeran las descripciones de estas opciones de tratamiento.
Vigilancia activa:
En algunos casos, especialmente cuando la cantidad de cáncer es pequeña y de crecimiento lento, es posible que el médico recomiende que se controle de cerca al paciente y que se espere antes de comenzar el tratamiento activo hasta que haya evidencia de que la enfermedad está empeorando. Este enfoque se denomina vigilancia activa, espera vigilante o supervisión y espera.
Cirugía
La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Si el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, es posible que el único tratamiento necesario sea una cirugía para extirpar el tumor, parte del riñón o el riñón entero, y posiblemente el tejido y los ganglios linfáticos cercanos. Un urólogo u oncólogo urólogo es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer de riñón mediante la cirugía. Los tipos de cirugía utilizados para el cáncer de riñón incluyen los siguientes procedimientos:
Nefrectomía radical. La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y un vaciamiento de los ganglios (extirpación de los ganglios linfáticos afectados por el cáncer). Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o a los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar la glándula suprarrenal (lo que se denomina “adrenalectomía”), y parte de estos vasos.
Nefrectomía parcial. La nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica de un tumor que permite preservar la función renal y disminuir el riesgo de desarrollar una enfermedad renal después de la cirugía, lo que se denomina lesión por hiperfiltración. Se utiliza más a menudo para tumores pequeños, incluso cuando el otro riñón funciona con normalidad.
Cirugía laparoscópica. En la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas, en vez de una sola incisión más grande en el abdomen como en la cirugía tradicional. El cirujano utiliza equipos telescópicos para extirpar todo el riñón o realizar una nefrectomía parcial. Esta clase de cirugía puede ser más prolongada, pero es menos dolorosa después y los pacientes se recuperan con mayor rapidez.
Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con una corriente eléctrica. El procedimiento está a cargo de un radiólogo o urólogo. El paciente recibe un sedante y anestesia local para adormecer el área.
Crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión. La sonda de metal se coloca en el tejido canceroso utilizando como guía una tomografía computarizada o ultrasonido. Este procedimiento requiere anestesia general durante varias horas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (Food and Drug Administration, FDA) aprobó este tratamiento para el cáncer de riñón, pero se necesitan más estudios de investigación para determinar la efectividad de este tratamiento a largo plazo.
Obtenga más información sobre la cirugía de cáncer [6].
Terapia dirigida
La terapia dirigida es un tratamiento que actúa sobre los genes o las proteínas específicos del cáncer o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células normales. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón.
Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, su médico puede realizar estudios para identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos.
La terapia antiangiogénica es un tipo de terapia dirigida que se utiliza en el tratamiento del cáncer de riñón. Su objetivo es detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “pasar hambre” al tumor.
Para el carcinoma de riñón de células claras, tres de los medicamentos antiangiogénicos que pueden utilizarse durante el tratamiento son el sunitinib (Sutent), el pazopanib (Votrient) y el sorafenib (Nexavar), llamados inhibidores de la tirosina cinasa (tyrosine kinase inhibitors, TKI). El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF). El VEGF controla la formación de nuevos vasos sanguíneos. El axitinib (Inlyta), que también es un TKI, ha sido aprobado para tratar el carcinoma de células renales avanzado. Los efectos secundarios de los TKI pueden incluir diarrea, presión arterial alta y molestias y sensibilidad en las manos y los pies.
Se demostró que otro fármaco antiangiogénico, llamado bevacizumab (Avastin), retarda el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma renal metastásico. El bevacizumab combinado con interferón (consulte más abajo) retarda el crecimiento y la diseminación tumoral.
El temsirolimus (Torisel) y el everolimus (Afinitor) son medicamentos que atacan una proteína llamada mTOR que ayuda al crecimiento de las células del cáncer de riñón. Los estudios muestran que estas drogas retardan el crecimiento del cáncer de riñón.
Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos [7]. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada medicamento específico y cómo se pueden manejar. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas [8].
Inmunoterapia
La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. El cáncer de riñón quizás sea uno de los pocos cánceres que el sistema inmunológico del cuerpo puede combatir, lo que hace que la inmunoterapia a menudo sea efectiva para el tratamiento de este cáncer. La inmunoterapia puede ser beneficiosa para determinados pacientes.
La interleuquina-2 (IL-2) es un medicamento que se ha utilizado para tratar el cáncer de riñón avanzado. Es una hormona celular (citocina) producida por glóbulos blancos activados y es importante para el funcionamiento del sistema inmunológico, incluida la destrucción de las células tumorales.
Una dosis elevada de IL-2 puede causar graves efectos secundarios, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, hemorragias, escalofríos y fiebre, por lo que los pacientes quizás deban permanecer en el hospital hasta 10 días durante el tratamiento. Sin embargo, es posible que algunos de los síntomas sean reversibles. Solo los centros con experiencia y conocimientos en dosis elevadas de IL-2 para el cáncer de riñón deberían recomendar el uso de IL-2. Algunos centros utilizan bajas dosis de IL-2 porque tiene menos efectos secundarios, si bien no tiene la misma efectividad.
El alfa interferón es otro tipo de agente de inmunoterapia ampliamente utilizado en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha diseminado. El interferón parece modificar las proteínas de la superficie de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que aumenta la supervivencia en comparación con un tratamiento más antiguo llamado acetato de megestrol. Los investigadores han probado diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón para pacientes con cáncer de riñón en estadio avanzado y estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia. No se ha demostrado en estudios de investigación que estas combinaciones sean mejores que la administración individual de IL-2 o interferón.
Los investigadores están trabajando para obtener más información acerca de la manera en la que la IL-2 y el interferón combaten el cáncer de riñón y sobre qué pacientes pueden obtener un mayor beneficio de estos tratamientos.
Obtenga más información sobre la inmunoterapia [9].
Radioterapia
La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo.
La radioterapia no se considera efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón. Se utiliza sola, con poca frecuencia, para tratar este tipo de cáncer debido al grave daño que le produce al riñón normal. Se utiliza solamente si un paciente no puede hacerse cirugía e, incluso en esas circunstancias, suele utilizarse solo en áreas por las que el cáncer se ha diseminado, no en el tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza una vez que el cáncer se ha diseminado para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral.
El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Para el cáncer de riñón, la radiación interna se administra con una aguja hueca mediante la que se insertan semillas radioactivas directamente en el tumor. Otro tipo de radioterapia es la radiocirugía estereostática, que está diseñada para dirigir la radioterapia a una zona específica sin dañar el tejido cercano. Por lo general, un régimen (programa) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.
Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna puede causar sangrado, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.
Obtenga más información sobre radioterapia [10].
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente, mediante la inhibición de su capacidad para crecer y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen (programa) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.
Si bien es útil para tratar la mayoría de los tipos de cáncer, el cáncer de riñón a menudo es resistente a la quimioterapia. Los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de medicamentos. En algunos pacientes, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con fluorouracilo (5-FU, Adrucil) o con capecitabina (Xeloda) reduce temporalmente el tamaño del tumor. Además, puede recetarse axitinib para tratar el carcinoma de células renales avanzado. Es importante recordar que el carcinoma urotelial [11] (también llamado carcinoma de células de transición; en inglés) y el tumor de Wilms [12] (en inglés) tienen muchas más probabilidades de obtener resultados satisfactorios con la quimioterapia.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.
Obtenga más información sobre la quimioterapia [13] y la preparación para el tratamiento [14] (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas [15] (en inglés).
Cuidados paliativos/de apoyo
A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de los cuidados del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o de apoyo, e incluye apoyar al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.
Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.
Antes del comienzo del tratamiento, hable con su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de cuidados médicos si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos [16].
Cáncer de riñón recurrente
Una remisión sucede cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).
Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el miedo a la recurrencia [17] (en inglés).
Si el cáncer regresa después del tratamiento original, se denomina cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante).
Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluye las terapias descritas anteriormente (como la cirugía, la terapia dirigida, la inmunoterapia, la radioterapia y la quimioterapia), pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren de otra manera. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando formas nuevas de tratar este tipo de cáncer recurrente.
Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones, tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que les ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer [18] (en inglés).
Cáncer metastásico de riñón
En el estadio más avanzado (estadio IV; metastásico), las células del cáncer de riñón se han separado del tumor original y se han desplazado a través del sistema linfático o la sangre a otras partes del cuerpo donde comienzan a generar tumores. El sitio más común al que se disemina el cáncer de riñón son los pulmones, pero también se puede diseminar a los ganglios linfáticos, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel, así como a otras zonas del cuerpo. Si el cáncer se diseminó a muchas zonas más allá de los riñones, el tratamiento es más difícil.
Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, debido a que puede haber diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión [19] (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos [2].
Es posible que su equipo de cuidados médicos le recomiende un plan de tratamiento que incluya una combinación de tratamientos. En la actualidad, el tratamiento más efectivo para el cáncer metastásico de riñón es la terapia dirigida, que retrasa o previene el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. Se demostró que estos medicamentos prolongan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.
Para muchos pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico puede ser muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se alienta a los pacientes y a sus familiares a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de cuidados médicos. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.
Si el tratamiento falla
Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.
Para muchas personas, este diagnóstico es estresante y difícil de hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de cuidados médicos a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.
Los cuidados paliativos que se brindan al final de la vida de una persona se denominan cuidados para enfermos terminales [20] (en inglés). Se alienta a que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada [21].
Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo que les ayude a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y sentimiento de pérdida [22] (en inglés).
Obtenga más información sobre los términos comunes utilizados durante el tratamiento del cáncer [23].