Leucemia - linfocítica aguda - ALL - en adultos - Clasificación
Para ayudar a planificar el tratamiento y predecir el pronóstico (posibilidad de recuperación), los médicos dividen a la ALL en subtipos y clasifican la enfermedad de acuerdo con el tipo de linfocitos afectados (es decir, células T o células B). Por ejemplo, la citometría de flujo (consulte la sección Diagnóstico [2]) distingue entre la ALL que implica células T o células B.
Los subtipos incluyen:
- Leucemia linfoblástica aguda de precursores de células B (células pre-B).
- Leucemia linfoblástica aguda de células B.
- Leucemia linfoblástica aguda de precursores de células T.
- Leucemia linfoblástica aguda con cromosoma Filadelfia positivo (fusión BCR-ABL) (consulte más abajo)
Aproximadamente el 5 % de las personas con el tipo de células B tienen un único subtipo conocido como leucemia de Burkitt o linfoma de Burkitt. La ALL también se puede describir por el aspecto de las células en la observación con el microscopio (conocidas como L1, L2 y L3), aunque esto tiene menos importancia que los resultados de las pruebas citogenéticas o de la citometría de flujo. Algunos cambios cromosómicos o genéticos específicos en las células cancerosas se utilizan para predecir qué tan bien responderá la enfermedad al tratamiento y pueden guiar las elecciones de tratamiento.
Según se describe en la sección Diagnóstico [2], entre el 20 % y el 30 %, aproximadamente, de los adultos con ALL tienen un cambio o una mutación genéticos conocidos como cromosoma Filadelfia; esta causa que dos genes, el BCR y el ABL, se conviertan en un único gen que se conoce como BCR-ABL. Esta mutación solo se detecta en las células cancerosas formadoras de sangre, no en otros órganos del cuerpo; no es hereditaria. Por lo tanto, no hay que preocuparse por un aumento del riesgo de ALL en otros miembros de la familia.
El gen BCR-ABL causa que los tipos específicos de glóbulos blancos conocidos como linfoblastos B crezcan descontroladamente. Es importante realizar pruebas para detectar el cromosoma Filadelfia, debido a que ayuda al médico a predecir el pronóstico de un paciente y a recomendar el tratamiento.
Clasificación de la ALL
En un cáncer en el que se forma un tumor sólido, los médicos clasifican el caso en función de un conjunto de estadios que describen el tamaño del tumor y hacia dónde se ha diseminado. Debido a que, por lo general, la leucemia no forma un tumor sólido y a que se encuentra en todo el cuerpo cuando se diagnostica, no existe un sistema de determinación del estadio formal para la ALL. En cambio, existen clasificaciones generales que se utilizan para describir la ALL:
Diagnosticada recientemente y sin tratamiento. El paciente presenta una disminución en la cantidad normal de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. A menudo, existen muchos linfoblastos anormales en la sangre. La médula ósea contiene linfoblastos anormales, y, por lo general, la persona presenta síntomas (enumerados en la sección Síntomas [3]).
En remisión El paciente ha recibido tratamiento para la ALL. La médula ósea contiene menos del 5 % de blastocitos, y el paciente no presenta síntomas. Las cantidades de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas son normales.
Recurrente. La leucemia recurrente reaparece después de haber estado en remisión.
Refractaria. Leucemia refractaria significa que la enfermedad no ha respondido al tratamiento.