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Cáncer colorrectal - Introducción

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará algo de información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía para el cáncer colorrectal de Cancer.Net. Use el menú para ver otras páginas. Piense en ese menú como un mapa para recorrer la guía completa.

Acerca del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal se origina cuando células sanas del revestimiento interno del colon o del recto cambian y crecen sin control, y forman una masa denominada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno significa que el tumor puede crecer, pero no se diseminará. Estos cambios generalmente tardan años en desarrollarse. Los cambios pueden ser consecuencia de factores genéticos y ambientales. Sin embargo, cuando una persona tiene un síndrome hereditario poco frecuente (consulte la sección Factores de riesgo y prevención), los cambios pueden producirse en meses o años.

Anatomía del colon y el recto

El colon y el recto conforman el intestino grueso, que tiene un papel importante en la formación de los excrementos. Los primeros 5 a 6 pies del intestino grueso corresponden al colon, y las últimas 6 pulgadas, al recto, que termina en el ano (consulte la sección Ilustraciones médicas).

El colon y el recto tienen 5 secciones. El colon ascendente es la porción que se extiende desde una bolsa denominada ciego. El ciego es el comienzo del intestino grueso, en el cual se vacía el intestino delgado; se encuentra a la derecha del abdomen. El colon transversal cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en la parte final, conduce los excrementos unas pulgadas más abajo hacia el recto. El cuerpo elimina los excrementos a través del ano.

Acerca de los pólipos colorrectales

El cáncer colorrectal a menudo comienza con pólipos, crecimientos no cancerosos que se pueden desarrollar en la pared interna del colon y del recto, a medida que las personas envejecen. Si no se los trata o extirpa, los pólipos se pueden convertir en cáncer con riesgo de muerte. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante la búsqueda y la extirpación de los pólipos precancerosos.

Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son crecimientos que se pueden convertir en cancerosos. Se pueden detectar con una colonoscopia (consulte la sección Factores de riesgo y prevención). Los pólipos se detectan con mayor facilidad durante una colonoscopia porque, en general, son una protuberancia en el colon y forman un montículo en la pared del colon que el médico puede hallar.

Alrededor del 10 % de los pólipos del colon son planos y es difícil detectarlos mediante una colonoscopia, a menos que se utilice un medio de contraste para destacarlos. Estos pólipos planos tienen un alto riesgo de convertirse en cancerosos, independientemente del tamaño.

También pueden desarrollarse pólipos hiperplásicos en el colon y el recto. No se los considera precancerosos.

Tipos de cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer que comienza en el colon se denomina cáncer de colon. El cáncer que comienza en el recto se denomina cáncer de recto.

La mayoría de los cánceres de colon y de recto son una clase de tumor denominado adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del colon y el recto. Esta sección abarca específicamente el adenocarcinoma. Otros tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia, pero que pueden comenzar en el colon o el recto, incluyen el tumor neuroendocrino del tracto gastrointestinal (en inglés), el tumor estromal gastrointestinal (TEGI; en inglés), el carcinoma de células pequeñas y el linfoma.

¿Busca algo más que una introducción?

Si desea obtener información adicional a esta introducción, explore estos temas relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones en Cancer.Net:

La siguiente sección de esta guía trata sobre las estadísticas. Ayuda a explicar cuántas personas reciben un diagnóstico de cáncer colorrectal y las tasas de supervivencia generales. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Estadísticas

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: Encontrará información sobre la cantidad de personas a las que se les diagnostica cáncer colorrectal cada año. También leerá información general sobre la supervivencia a la enfermedad. Recuerde que las tasas de supervivencia dependen de varios factores. Use el menú para ver otras páginas.

El cáncer colorrectal es el tercer tipo más frecuente de cáncer que se diagnostica en los hombres y las mujeres cada año en los Estados Unidos, sin incluir el cáncer de piel.

Este año, se estima que a 140,250 adultos en los Estados Unidos se les diagnosticará cáncer colorrectal. Estas cifras incluyen 97,220 nuevos casos de cáncer de colon (49,690 hombres y 47,530 mujeres) y 43,030 nuevos casos de cáncer de recto (25,920 hombres y 17,110 mujeres). El cáncer colorrectal afecta principalmente a adultos mayores, aunque hay un aumento de la incidencia en personas más jóvenes (consulte la sección Factores de riesgo y prevención).

Se estima que se atribuirán 50,630 muertes (27,390 hombres y 23,240 mujeres) al cáncer colorrectal este año. El cáncer colorrectal es la segunda causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres combinados de los Estados Unidos. Es la tercera causa de muerte por cáncer en hombres y la tercera causa de muerte por cáncer en mujeres.

Cuando el cáncer colorrectal se detecta precozmente, con frecuencia puede curarse. La tasa de mortalidad de este tipo de cáncer ha ido disminuyendo desde mediados de la década de 1980, debido a las mejoras en los tratamientos y el aumento de exámenes de detección, que detectan cambios colorrectales antes de que se conviertan en cancerosos y cáncer en los primeros estadios.

En términos generales, la tasa de supervivencia a 5 años indica el porcentaje de personas que sobrevive al menos 5 años una vez detectado el cáncer. El término “porcentaje” significa cuántas personas de cada 100. La tasa de supervivencia a 5 años de las personas con cáncer colorrectal es del 65 %. Sin embargo, las tasas de supervivencia del cáncer colorrectal pueden variar según diversos factores, especialmente el estadio.

La tasa de supervivencia a 5 años de personas con estadio localizado de cáncer colorrectal es del 90 %. Alrededor del 39 % de los pacientes recibe el diagnóstico en este estadio temprano. Si el cáncer se ha diseminado hacia los tejidos o los órganos circundantes y/o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 71 %. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años es del 14 %. Sin embargo, en los pacientes que tienen solo 1 tumor o algunos tumores que se han diseminado desde el colon o el recto hacia los pulmones o el hígado, la extirpación quirúrgica de estos tumores puede eliminar el cáncer, lo cual mejora considerablemente la tasa de supervivencia a 5 años para estos pacientes.

Las tasas de supervivencia también están disponibles para el cáncer de color y el cáncer de recto por separado. En términos generales, la tasa de supervivencia a 5 años para personas con cáncer colorrectal es del 64 %. Si el cáncer se diagnostica en un estadio localizado, la tasa de supervivencia es del 91 %. Si el cáncer se ha diseminado hacia los tejidos o los órganos circundantes y/o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 72 %. Si el cáncer de colon se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años es del 14 %.

En términos generales, la tasa de supervivencia a 5 años para personas con cáncer de recto es del 67 %. Si el cáncer se diagnostica en un estadio localizado, la tasa de supervivencia es del 88 %. Si el cáncer se ha diseminado hacia los tejidos o los órganos circundantes y/o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 70 %. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años es del 15 %.

Es importante recordar que las estadísticas de las tasas de supervivencia en el caso de las personas con cáncer colorrectal son una estimación. La estimación se basa en los datos anuales de una gran cantidad de personas que tienen este tipo de cáncer en los Estados Unidos. Además, los expertos calculan las estadísticas de supervivencia cada 5 años. Esto significa que, quizás, la estimación no muestre los resultados de un mejor diagnóstico o tratamiento disponible durante menos de 5 años. Las personas deben hablar con el médico si tienen alguna pregunta sobre esta información. Obtenga más información sobre cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society, ACS), Cancer Facts and Figures (Datos y cifras de cáncer) 2018 y Colorectal Cancer Facts and Figures (Datos y cifras del cáncer colorrectal) 2017-2019.

La siguiente sección de esta guía es Ilustraciones médicas. Contiene imágenes de las partes del cuerpo afectadas por el cáncer colorrectal con más frecuencia. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Ilustraciones médicas

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará un dibujo sobre las principales partes del cuerpo afectadas por el cáncer colorrectal. Use el menú para ver otras páginas.

Colon Anatomy

Para ver ilustraciones médicas sobre los diferentes estadios del cáncer colorrectal, visite la sección Estadios.

La siguiente sección de esta guía es Factores de riesgo y prevención. Explica qué factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Factores de riesgo y prevención

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal. Use el menú para ver otras páginas.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provocan cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos desarrollan cáncer. Conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarlo a tomar decisiones más informadas sobre las opciones de estilo de vida y atención médica.

Una persona con un riesgo promedio de contraer cáncer colorrectal tiene aproximadamente 5 % de posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal. En general, la mayoría de los casos de cáncer colorrectal (alrededor del 95 %) se consideran esporádicos, es decir que las modificaciones genéticas se desarrollan al azar después de que nace una persona, así que no existen riesgos de traspasar estas modificaciones genéticas a los hijos. Los casos de cáncer colorrectal hereditarios son menos frecuentes (alrededor del 5 %) y ocurren cuando las mutaciones o modificaciones genéticas se transmiten dentro de una familia, de generación a generación (consulte a continuación). Generalmente, se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal. Sin embargo, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

  • Edad. El riesgo de desarrollar cáncer colorrectal aumenta con la edad. El cáncer colorrectal puede aparecer en adultos jóvenes y adolescentes, pero la mayoría de los casos de cáncer colorrectal se presenta en personas mayores de 50 años. Para el cáncer de colon, la edad promedio al momento del diagnóstico es de 68 años en hombres y 72 años en mujeres. Para el cáncer de recto, la edad es 63 años para hombres y mujeres. Los pacientes de edad avanzada que reciben un diagnóstico de cáncer colorrectal enfrentan desafíos únicos, especialmente en relación con el tratamiento del cáncer. Para obtener mayor información, visite la sección de Cancer.Net sobre envejecimiento y cáncer.

     Es importante destacar que aunque el cáncer colorrectal aún se diagnostica con mayor frecuencia en adultos mayores, la tasa de incidencia para el cáncer colorrectal disminuyó alrededor del 5 % por año en adultos de 65 años o mayores y disminuyó un 1,4 % por año en adultos de 50 a 64 años, según las últimas estadísticas. Mientras tanto, la tasa de incidencia aumentó alrededor del 2 % por año en adultos menores de 50 años. El aumento se debe en gran parte a la cantidad creciente de casos de cáncer de recto. Alrededor del 11 % de todos los diagnósticos de cáncer colorrectal son en personas menores de 50 años.

  • Sexo. Los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer colorrectal que las mujeres.

  • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal. El cáncer colorrectal se puede transmitir en la familia si los parientes de primer grado (padres, hermanos, hijos) o muchos otros miembros de la familia (abuelos, tíos, sobrinos, nietos, primos) han tenido cáncer colorrectal. Esto se produce especialmente cuando a los miembros de la familia se les ha diagnosticado cáncer colorrectal antes de los 60 años de edad. Si una persona tiene antecedentes familiares de cáncer colorrectal, su riesgo de desarrollar la enfermedad es casi el doble. El riesgo aumenta más si otros parientes cercanos también han desarrollado cáncer colorrectal o si un pariente de primer grado recibió el diagnóstico a una edad temprana.

    Es importante hablar con los miembros de su familia sobre los antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Si piensa que puede tener antecedentes familiares de cáncer colorrectal, primero consulte a un asesor genético (en inglés) antes de realizarse alguna prueba genética. Solo las pruebas genéticas (en inglés) pueden determinar si tiene una mutación genética, y los asesores genéticos están capacitados para explicar los riesgos y los beneficios de las pruebas genéticas.

  • Afecciones hereditarias raras. Los familiares con determinadas afecciones hereditarias poco frecuentes también tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer colorrectal, como de otros tipos de cáncer. Esto incluye lo siguiente:

  • Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (inflammatory bowel disease, IBD), como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso. Esto aumenta el riesgo de cáncer colorrectal. La IBD es diferente del síndrome de intestino irritable (Irritable bowel syndrome, IBS). El IBS no aumenta su riesgo de tener cáncer colorrectal.

  • Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son tipos de cáncer, pero algunos tipos de pólipos, denominados adenomas, pueden transformase con el tiempo en cáncer colorrectal. Los pólipos, a menudo, se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer colorrectal. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a sufrir cáncer colorrectal, por lo que deben realizarse exámenes de detección de seguimiento en forma periódica (consulte a continuación).

  • Antecedentes personales de ciertos tipos de cáncer. Las personas con antecedentes personales de cáncer colorrectal y las mujeres que hayan padecido cáncer de ovario o cáncer de útero son más propensas a desarrollar cáncer colorrectal.

  • Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico o no hereditario en los Estados Unidos. El cáncer colorrectal también es una de las causas principales de muerte relacionada con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial, y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectal que las mujeres negras. Las razones de estas diferencias son poco claras. Debido a que las personas de raza negra tienen más posibilidades de recibir un diagnóstico de cáncer colorrectal a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen a realizarse exámenes de detección con colonoscopias a partir de los 45 años (consulte la sección Detección). Los estudios de detección que se realizan en forma temprana podrían encontrar cambios en el colon en un momento en que resulte más sencillo tratarlos.

  • Inactividad física y obesidad. Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario, es decir, que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas, y quienes tienen sobrepeso o son obesos corran un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

  • Nutrición. Las investigaciones actuales vinculan de manera sistemática el mayor consumo de carnes rojas y carnes procesadas con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. También se han observado otros factores dietarios para saber si afectan el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

  • Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores.

Prevención

Diferentes factores producen distintos tipos de cáncer. Los investigadores continúan estudiando los factores que provocan este tipo de cáncer. Si bien no existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, tal vez pueda reducir el riesgo. Hable con su equipo de atención médica para obtener más información sobre su riesgo personal de desarrollar cáncer colorrectal.

Los siguientes factores pueden reducir el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

  • Aspirina y otros fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios graves, incluidas hemorragias en el revestimiento interno del estómago y coágulos de sangre, que pueden derivar en accidente cerebrovascular o ataque cardíaco. Las aspirinas u otros AINE no son un sustituto para el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y los beneficios de tomar aspirinas regularmente.

  • Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer colorrectal. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de calcio y vitamina D tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

La siguiente sección de esta guía es Detección. Esta explica cómo las pruebas pueden detectar el cáncer antes de que los signos o síntomas aparezcan. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Detección

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre la detección del cáncer colorrectal. También se le informará acerca de los riesgos y beneficios de la detección. Use el menú para ver otras páginas.

La detección se utiliza para detectar el cáncer antes de que aparezca algún signo o síntoma. Los científicos han desarrollado, y continúan desarrollando, pruebas que se pueden usar para detectar tipos específicos de cáncer en una persona antes de que aparezcan signos o síntomas. Los objetivos generales de la detección del cáncer son los siguientes:

  • Disminuir la cantidad de personas que mueren a causa de la enfermedad o eliminar totalmente las muertes provocadas por el cáncer.

  • Disminuir la cantidad de personas que presentan la enfermedad.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la detección del cáncer.

Información sobre detección del cáncer colorrectal

A menudo, el cáncer colorrectal se puede prevenir mediante controles regulares de detección capaces de hallar pólipos antes de que sean cancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Las personas que tienen un riesgo promedio deben comenzar con los estudios de detección a los 50 años. Sin embargo, la American Cancer Society recomendó recientemente comenzar con los estudios de detección a los 45 años debido a la incidencia en aumento del cáncer colorrectal en personas más jóvenes. Además, las personas de raza negra deben comenzar a realizarse estudios de detección a los 45 años porque reciben con mayor frecuencia un diagnóstico a una edad más corta.

Debido a que generalmente el cáncer colorrectal no presenta síntomas hasta que la enfermedad ha avanzado, es importante consultar al médico acerca de las ventajas y las desventajas de cada examen de detección y también acerca de su frecuencia. Según la siguiente pauta, los controles para la detección de cáncer colorrectal deben comenzar más temprano y/o se deben realizar controles más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:

  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

  • Antecedentes familiares fuertes de cáncer colorrectal o pólipos, como cáncer o pólipos en parientes de primer grado menores de 60 años o en 2 parientes de primer grado de cualquier edad. Un pariente de primer grado incluye padres, hermanos o hijos.

  • Antecedentes personales de IBD crónica

  • Antecedentes familiares de cualquier síndrome de cáncer colorrectal hereditario, como FAP (en inglés), síndrome de Lynch (en inglés) u otros síndromes (consulte la sección Factores de riesgo y prevención).

A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal.

  • Colonoscopia. Una colonoscopia permite al médico observar el interior de todo el recto y colon, mientras el paciente está sedado. Se introduce un tubo flexible e iluminado denominado colonoscopio dentro del recto y el colon en su totalidad, para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte “biopsia” en la sección Diagnóstico). La extirpación de los pólipos también puede prevenir el cáncer colorrectal.

  • Colonografía por tomografía computarizada (Computed tomography, CT o CAT). La colonografía por CT (en inglés), a veces denominada colonoscopia virtual, es un método de detección que se está investigando en algunos centros. Debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia para que proporcione los mejores resultados. Un radiólogo es un médico que se especializa en obtener e interpretar imágenes médicas. Sin embargo, la colonografía por CT puede ser una alternativa para las personas que no se pueden realizar una colonoscopia estándar debido al riesgo de la anestesia, que es un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor, o si una persona tiene una obstrucción en el colon que impide hacer un examen completo.

  • Sigmoidoscopia. Una sigmoidoscopia (en inglés) usa un tubo flexible e iluminado que se introduce en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anormalidades. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon, el colon ascendente y transverso, con esta prueba. Esta prueba de detección permite la extirpación de pólipos, lo que también puede prevenir el cáncer colorrectal, pero si los pólipos o el cáncer son detectados con esta prueba, se recomienda una colonoscopia para observar todo el colon.

  • Análisis de sangre oculta en heces (Fecal Ocult Blood Test, FOBT) y prueba inmunohistoquímica fecal (Fecal Immunochemical Test, FIT). Un análisis de sangre oculta en la materia fecal se usa para detectar sangre en las heces, o materia fecal, lo cual puede ser un signo de pólipos o cáncer. Una prueba con resultados positivos, es decir, que se halló sangre en las heces, puede corresponder a otras causas que no sean pólipos o cáncer de colon, como hemorragia en el estómago o la parte superior del tubo digestivo e incluso ingesta de carne cruda u otros alimentos. Existen 2 tipos de pruebas: la de guayacol (FOBT) y la inmunoquímica (FIT). Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir todos los años. Incluso en esos casos, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es bastante pequeña, alrededor del 30 % si se efectúa esta prueba de detección cada año y del 18 % si se realiza cada dos años.

  • Enema de bario (colon por enema) con doble contraste (Double contrast barium enema, DCBE). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia, se les administra un enema con bario, que ayuda a resaltar el colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. En general, la mayoría de los médicos recomendarían otros tipos de exámenes de detección ya que las probabilidades de que el enema de bario detecte pólipos precancerosos son más bajas en comparación con una colonoscopia, sigmoidoscopia o colonografía por CT.

  • Pruebas de ADN en heces. Esta prueba analiza el ADN de la muestra de materia fecal de una persona para detectar cáncer. Utiliza los cambios en el ADN que se producen en pólipos y cáncer para determinar si debe realizarse una colonoscopia.

Recomendaciones de detección de cáncer colorrectal

Diferentes organizaciones han hecho distintas recomendaciones con respecto a la detección del cáncer colorrectal. A continuación, se describen 2 conjuntos de recomendaciones. Consulte a su médico sobre cuáles son las mejores pruebas y el tiempo entre pruebas en función de sus antecedentes de salud y su riesgo personal de contraer cáncer colorrectal.

La Asociación Americana de Gastroenterología (American Gastroenterological Association), el American College of Gastroenterology, la Sociedad Estadounidense de Endoscopia Gastrointestinal (American Society for Gastrointestinal Endoscopy), la American Cancer Society y el Colegio Estadounidense de Radiología (American College of Radiology) desarrollaron pautas de consenso para la detección del cáncer colorrectal, con la meta de prevenir el cáncer. Este grupo de sociedades recomendó comenzar a la edad de 50 años para hombres y mujeres con un riesgo promedio utilizando 1 de los siguientes cronogramas de pruebas. Tenga en cuenta que las recomendaciones de la American Cancer Society sugieren comenzar la detección a la edad de 45 años.

Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:

  • Sigmoidoscopia flexible, cada 5 años

  • Colonoscopia, cada 10 años

  • DCBE, cada 5 años

  • Colonografía por CT, cada 5 años

Estas pruebas detectan principalmente cáncer:

  • FOBT con guayacol, todos los años

  • FIT, todos los años

  • La prueba de ADN en heces, con la frecuencia que recomiende su médico

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los EE. UU. (U.S. Preventive Services Task Force, USPSTF) también publicó pautas para la detección del cáncer colorrectal, que no recomiendan ningún método de detección específico. En cambio, el USPSTF simplemente recomienda que las personas de entre 50 y 75 años se realicen controles regulares de detección.

De acuerdo con el USPSTF, los adultos de entre 76 y 85 años de edad deben hablar con el médico para saber si corresponde que se realicen controles de detección. Sin embargo, las personas con antecedentes de pólipos o cáncer colorrectal tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, y puede que aún se recomiende realizar exámenes de detección a una edad avanzada.

Para obtener más información sobre consideraciones específicas respecto de decisiones de tratamiento en pacientes de mayor edad, lea el artículo sobre este tema de Cancer.Net.

Es importante destacar que independientemente del examen y del cronograma de detección, después de toda prueba que indique una anormalidad se debe realizar una colonoscopia.

La siguiente sección de esta guía es Síntomas y signos. Explica los cambios en el cuerpo o los problemas médicos que puede provocar el cáncer colorrectal. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Signos y síntomas

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los cambios en el cuerpo y otras cosas que pueden indicar un problema que puede requerir de atención médica. Use el menú para ver otras páginas.

Es importante recordar que los síntomas y los signos del cáncer colorrectal que se enumeran en esta sección son los mismos que se presentan en afecciones extremadamente frecuentes que no son cáncer, como hemorroides e IBS. Cuando se sospecha la presencia de cáncer, por lo general, estos síntomas han comenzado recientemente, son graves y prolongados, y cambian con el transcurso del tiempo. Estar alerta sobre los síntomas de cáncer colorrectal posibilita la detección de la enfermedad en sus inicios, cuando existen más probabilidades de un tratamiento efectivo. Sin embargo, muchas personas con cáncer colorrectal no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada, por lo que deben realizarse controles en forma regular.

Las personas con cáncer colorrectal pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. Como se mencionó anteriormente, también es posible que estos cambios puedan deberse a otra afección médica que no sea cáncer, especialmente por los síntomas generales de molestia abdominal, hinchazón y deposiciones irregulares.

  • Cambio en los hábitos intestinales

  • Diarrea, estreñimiento o sensación de que los intestinos no se vacían totalmente

  • Sangre muy oscura o roja intensa en la materia fecal

  • Materia fecal menos gruesa o más líquida de lo normal

  • Molestias en el abdomen, incluidos dolores frecuentes por gases, hinchazón, sensación de saciedad y cólicos

  • Pérdida de peso sin razón aparente

  • Cansancio o fatiga constantes

  • Anemia por deficiencia de hierro sin razón aparente, es decir, baja cantidad de glóbulos rojos

Consulte a su médico si estos síntomas duran varias semanas o empeoran. Si le preocupa algún cambio que ha experimentado, hable con su médico y pídale que programe una colonoscopia.

Debido a que el cáncer colorrectal puede aparecer en personas a una edad más temprana que la recomendada para comenzar a realizarse exámenes de detección y en personas mayores entre los exámenes de detección, cualquier persona, de cualquier edad, que experimente estos síntomas debe concurrir a un médico para determinar si debería someterse a una colonoscopia.

El médico le preguntará desde cuándo y con qué frecuencia ha tenido los síntomas, entre otras preguntas. Esto es para ayudar a detectar la causa del problema, lo que se denomina diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de la atención y del tratamiento para el cáncer. Esto puede llamarse cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o cambio en los síntomas.

La siguiente sección de esta guía es Diagnóstico. Explica qué pruebas pueden ser necesarias para obtener más información sobre la causa de los síntomas. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Diagnóstico

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y las exploraciones frecuentes que los médicos usan para averiguar la causa de un problema médico. Use el menú para ver otras páginas.

Los médicos realizan muchas pruebas para detectar o diagnosticar el cáncer. También realizan pruebas para averiguar si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo desde el lugar donde se inició. Si esto sucede, se denomina metástasis. Por ejemplo, las pruebas por imágenes pueden mostrar si el cáncer se ha diseminado. Las pruebas por imágenes muestran imágenes del interior del cuerpo. Los médicos también pueden hacer pruebas para determinar qué tratamientos podrían funcionar mejor.

En la mayor parte de los tipos de cáncer, una biopsia es la única manera segura para que el médico determine si un área determinada del cuerpo tiene cáncer. Durante la biopsia, el médico toma una pequeña muestra de tejido para hacerle pruebas en un laboratorio. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico.

Esta lista describe opciones para el diagnóstico del cáncer colorrectal. No todas las pruebas mencionadas a continuación se utilizarán para todas las personas. Su médico puede considerar estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Tipo de cáncer que se sospecha

  • Sus signos y síntomas

  • Su edad y estado de salud general

  • Sus antecedentes médicos y familiares

  • Los resultados de pruebas médicas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal.

  • Colonoscopia. Como se describe en la sección Detección, una colonoscopia permite al médico observar el interior de todo el recto y el colon, mientras el paciente está sedado. Un colonoscopista es un médico especializado en realizar esta prueba. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y la diseminación del cáncer hasta extraer quirúrgicamente el tumor.

  • Biopsia. Una biopsia es la extirpación de una cantidad pequeña de tejido para examinarlo a través de un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. Luego, un patólogo analiza la(s) muestra(s). Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar pruebas de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. En algunos casos, para realizar una biopsia por punción, se utiliza la CT o la ecografía (consulte a continuación). La biopsia por punción extirpa tejido de la piel usando una aguja que se guía hasta el tumor.

  • Pruebas moleculares del tumor. Es posible que el médico recomiende realizar análisis de laboratorio en una muestra tumoral, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos del tumor. Los resultados de estas pruebas pueden ayudar a determinar las opciones de tratamiento.

     Se deben analizar todos los cánceres colorrectales para detectar problemas en las proteínas de reparación de errores de emparejamiento, llamado defecto de la reparación de los errores de emparejamiento (mismatch repair defect, dMMR). El propósito de esta prueba es doble. En primer lugar, esta prueba es una manera de detectar el síndrome de Lynch (consulte la sección Factores de riesgo y prevención). En segundo lugar, los resultados se pueden emplear para determinar si se debería considerar la inmunoterapia en pacientes con enfermedad metastásica. Esta prueba se puede realizar mediante un proceso de tinción especial del tejido extraído en una biopsia o una cirugía o bien al realizar un análisis para detectar cambios, llamado inestabilidad de microsatélites (microsatellite instability, MSI).

    Si tiene cáncer colorrectal recurrente o metastásico, se prefiere una muestra del tejido de la zona donde se ha diseminado o donde ha vuelto el cáncer, si está disponible.

  • Análisis de sangre. Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se pueden volver anémicas. Un análisis para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que es parte de un hemograma completo (complete blood count, CBC; en inglés), puede indicar la presencia de hemorragia.

    Otro análisis de sangre detecta los niveles de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Los niveles altos de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es perfecta para la detección de cáncer colorrectal ya que los niveles son altos solo en alrededor de un 60 % de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos desde el colon. Además, otras afecciones médicas pueden aumentar los niveles de CEA. Generalmente, la prueba de CEA se usa para controlar el cáncer colorrectal en pacientes que ya están recibiendo tratamiento. No es eficaz como prueba de detección. Obtenga más información sobre los marcadores tumorales del cáncer (en inglés).

  • Exploración por tomografía computarizada (CT o CAT). Una exploración por CT (en inglés) crea imágenes del interior del cuerpo utilizando rayos X que se toman desde diferentes ángulos. Una computadora combina estas imágenes en una imagen detallada de 3 dimensiones que muestra las anomalías o los tumores. Una exploración por CT se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de obtener mejores detalles en la imagen. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o puede administrarse en forma de comprimido o líquido para tragar. En personas con cáncer colorrectal, la exploración por CT detecta la diseminación del cáncer a los pulmones, el hígado y otros órganos. En general, se realiza antes de la cirugía (consulte la sección Tipos de tratamiento).

  • Imágenes por resonancia magnética (MRI). Una MRI (en inglés) usa campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Las MRI se pueden usar para medir el tamaño del tumor. Antes de la exploración, se administra un tinte especial denominado medio de contraste a fin de crear una imagen más clara. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o puede administrarse en forma de comprimido o líquido para tragar. La MRI es la mejor prueba por imágenes para detectar el lugar donde ha crecido el cáncer colorrectal.

  • Ecografía. La ecografía usa ondas sonoras para crear una imagen de los órganos internos con el fin de averiguar si el cáncer se ha diseminado. La ecografía endorrectal se utiliza frecuentemente para determinar a qué profundidad se extendió el cáncer de recto y es útil como ayuda para planificar el tratamiento. Sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión el cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos o más allá de la pelvis. La ecografía también puede usarse para visualizar el hígado, aunque las exploraciones por CT o las MRI (consulte más arriba) son mejores para detectar tumores en el hígado.

  • Radiografía de tórax. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. La radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado hacia los pulmones.

  • Tomografía por emisión de positrones (Positron Emission Tomography, PET) o exploración por PET-CT. Una PET generalmente se combina con una exploración por CT (consulte más arriba), lo cual se denomina una exploración por PET-CT (en inglés). Sin embargo, es posible que escuche al médico hablar de este procedimiento como simplemente una exploración por PET. La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva se inyecta en el cuerpo del paciente. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que utilizan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, una exploración detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Las exploraciones por PET no se usan regularmente para todas las personas con cáncer colorrectal, pero existen situaciones específicas en las que su médico puede encontrarlas útiles.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudan a que el médico describa el cáncer. Esto se denomina determinación del estadio.

La siguiente sección de esta guía es Estadios. Explica el sistema que los médicos usan para describir el alcance de la enfermedad. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Estadios

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo los médicos describen el crecimiento o la diseminación del cáncer. Esto se denomina estadio. Use el menú para ver otras páginas.

La determinación del estadio es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo.

Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que es posible que la estadificación no se establezca hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a predecir el pronóstico de un paciente, es decir, la probabilidad de recuperación. Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer.

Sistema TNM de determinación del estadio

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Los médicos utilizan los resultados de las pruebas de diagnóstico y las exploraciones para responder a las siguientes preguntas:

  • Tumor (T): ¿ha crecido el tumor en la pared interna del colon o el recto? ¿Cuántas capas?

  • Ganglio (Node, N): ¿el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? De ser así, ¿a dónde y cuántos?

  • Metástasis (M): ¿el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? De ser así, ¿a dónde y en qué medida?

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona.

Hay 5 estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (1 a 4). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan planificar de forma conjunta los mejores tratamientos.

Aquí, le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer colorrectal:

Tumor (T)

Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o un número (0 a 4) para describir la profundidad con la cual el tumor primario se ha extendido dentro del revestimiento del intestino. El estadio también se divide en grupos más pequeños que ayudan a describir el tumor aun con más detalle. A continuación, se brinda información específica sobre los tumores.

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T0 (T más cero): no hay evidencia de cáncer de colon o recto.

Tis: se refiere al carcinoma in situ (también denominado cáncer in situ). Las células cancerosas se encuentran solo en el epitelio o la lámina propia, que son las capas superiores que recubren el revestimiento interno del colon o recto.

T1: el tumor ha crecido en la submucosa, que es la capa de tejido debajo de la mucosa o paredes del colon.

T2: el tumor ha crecido en la lámina muscular propia, que es una capa muscular más profunda y gruesa que se contrae para activar el pasaje del contenido intestinal.

T3: el tumor ha crecido a través de la lámina muscular propia y llega hasta la subserosa, que es una capa delgada de tejido conectivo debajo de la capa externa de algunas partes del intestino grueso, o ha crecido en los tejidos alrededor del colon o el recto.

T4a: el tumor ha crecido en la superficie del peritoneo visceral, es decir, que ha crecido a través de todas las capas del colon.

T4b: el tumor ha crecido en otros órganos o estructuras, o se ha adherido a ellos.

Ganglio (N)

La “N” en el sistema TNM corresponde a los ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo. Los ganglios linfáticos ayudan al cuerpo a combatir infecciones como parte del sistema inmunológico. Los ganglios linfáticos cercanos al colon y al recto se denominan ganglios linfáticos regionales. El resto conforma los ganglios linfáticos distantes, es decir, que están ubicados en otras partes del cuerpo.

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0 (N más cero): no existe diseminación hacia los ganglios linfáticos regionales.

N1a: se hallaron células tumorales en 1 ganglio linfático regional.

N1b: se hallaron células tumorales en 2 o 3 ganglios linfáticos regionales.

N1c: se hallaron ganglios formados por células tumorales en las estructuras cercanas al colon que no parecen ser ganglios linfáticos.

N2a: se hallaron células tumorales en 4 a 6 ganglios linfáticos regionales.

N2b: se hallaron células tumorales en 7 o más ganglios linfáticos regionales.

Metástasis (M)

La letra “M” en el sistema TNM describe el cáncer que se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como el hígado o los pulmones. Esto se denomina metástasis a distancia.

M0 (M más cero): la enfermedad no se ha diseminado a partes distantes del cuerpo.

M1a: el cáncer se diseminó a 1 parte del cuerpo más allá del colon o del recto.

M1b: el cáncer se diseminó a más de 1 parte del cuerpo más allá del colon o del recto.

M1c: el cáncer se diseminó a la superficie peritoneal.

Grado (G)

Los médicos también describen este tipo de cáncer según su grado (G). El grado describe qué tan parecidas son las células cancerosas a las células sanas cuando se las observa a través de un microscopio.

El médico compara el tejido canceroso con tejido sano. Usualmente, el tejido sano contiene diferentes tipos de células agrupadas. Si el cáncer tiene un aspecto similar al tejido sano y contiene diferentes agrupaciones de células, se denomina tumor “diferenciado” o “de bajo grado”. Si el tejido canceroso luce muy diferente al tejido sano, se lo denomina “tumor poco diferenciado” o “tumor de alto grado”. El grado del cáncer puede ayudar al médico a predecir qué tan rápido se diseminará el cáncer. En general, mientras más bajo es el grado del tumor, mejor es el pronóstico.

GX: no se puede identificar el grado del tumor.

G1: las células se asemejan más a las células sanas (denominadas bien diferenciadas).

G2: las células se asemejan en algo a las células sanas (denominadas moderadamente diferenciadas).

G3: las células se asemejan menos a las células sanas (denominadas poco diferenciadas).

G4: las células apenas se asemejan a células sanas (denominadas no diferenciadas).

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: se denomina cáncer in situ. Las células cancerosas se encuentran solo en la mucosa, o revestimiento interno, del colon o el recto.

Estadio I: el cáncer ha crecido, atravesado la mucosa e invadido la capa muscular del colon o el recto. No se ha diseminado a los tejidos cercanos o ganglios linfáticos (T1 o T2, N0, M0).

Estadio IIA: el cáncer ha crecido y atravesado la pared del colon o del recto, pero no se ha diseminado a los tejidos o ganglios linfáticos cercanos (T3, N0, M0).

Estadio IIB: el cáncer ha crecido a través de las capas musculares hasta llegar al revestimiento del abdomen, denominado peritoneo visceral. No se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4a, N0, M0).

Estadio IIC: el tumor se ha diseminado a través de la pared del colon o del recto y ha invadido estructuras cercanas. No se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4b, N0, M0).

Estadio IIIA: el cáncer ha crecido a través del revestimiento interno o en las capas musculares del intestino. Se ha diseminado hacia 1 a 3 ganglios linfáticos, o hacia un ganglio del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T1 o T2, N1 o N1c, M0; o T1, N2a, M0).

Estadio IIIB: el cáncer ha crecido a través de la pared intestinal o en los órganos circundantes y en 1 a 3 ganglios linfáticos, o hacia un ganglio del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos. No se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T3 o T4a, N1 o N1c, M0; T2 o T3, N2a, M0; o T1 o T2, N2b, M0).

Estadio IIIC: independientemente de la profundidad con que se extendió el cáncer de colon, se ha diseminado a 4 o más ganglios linfáticos, pero no a otras partes distantes del cuerpo (T4a, N2a, M0; T3 o T4a, N2b, M0; o T4b, N1 o N2, M0).

Estadio IVA: el cáncer se ha diseminado a una sola parte distante del cuerpo, como el hígado o los pulmones (cualquier T, cualquier N, M1a).

Estadio IVB: el cáncer se ha diseminado a más de 1 parte del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1b).

Estadio IVC: el cáncer se diseminó al peritoneo. También se pudo haber diseminado a otros lugares u órganos (cualquier T, cualquier N, M1c).

Recurrente: un cáncer recurrente es aquel que reaparece después del tratamiento. La enfermedad puede hallarse en el colon, el recto o en otra parte del cuerpo. Si el cáncer regresa, se realizará otra serie de pruebas para obtener información sobre el alcance de la recurrencia. Esas pruebas y exploraciones a menudo son similares a aquellas que se realizan al momento del diagnóstico original.

Utilizado con el permiso del Colegio Americano de Cirujanos (American College of Surgeons), Chicago, Illinois. La fuente original y principal de esta información es AJCC Cancer Staging Manual, octava edición (2017), publicado por Springer International Publishing.

La información sobre el estadio del cáncer ayudará al médico a recomendar un plan de tratamiento específico. La siguiente sección de esta guía es Tipos de tratamiento. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Tipos de tratamiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tratamientos que los médicos usan en las personas con cáncer colorrectal. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección describe los tipos de tratamientos que son el estándar de atención para el cáncer colorrectal. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se le recomienda que considere la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Los ensayos clínicos son una opción para tener en cuenta para el tratamiento y la atención en todos los estadios del cáncer. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, consulte las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que incluya o combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). Para el cáncer colorrectal, a menudo se incluye un cirujano, un oncólogo clínico y un radioncólogo y un gastroenterólogo. Un gastroenterólogo es un médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal. Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros practicantes, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros.

A continuación, se describen los tipos de tratamiento frecuentes para el cáncer colorrectal, seguidos de una breve descripción de las opciones de tratamiento presentadas según el estadio. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer.

Las recomendaciones y opciones de tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Tómese el tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Los estudios han demostrado que estos diversos enfoques de tratamiento ofrecen beneficios similares independientemente de la edad del paciente. Sin embargo, los pacientes de mayor edad enfrentan desafíos únicos en cuanto a tratamiento. A fin de personalizar el tratamiento para cada paciente, todas las decisiones de tratamiento deben considerar factores como los siguientes:

  • Las demás afecciones médicas del paciente

  • La salud general del paciente

  • Posibles efectos secundarios del plan de tratamiento

  • Otros medicamentos que el paciente ya esté tomando

  • El estado de nutrición del paciente y su apoyo social

Obtenga más información sobre los efectos específicos de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia en pacientes de mayor edad.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. A menudo se denomina extirpación quirúrgica. Es el tratamiento más frecuente para el cáncer colorrectal. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales y especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicional en cirugía colorrectal. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Un cirujano especialista en cirugías colorrectales es un médico que ha recibido capacitación adicional para tratar enfermedades del colon, el recto y el ano. Anteriormente, a estos cirujanos especialistas se los llamaba proctólogos.

Además de la extirpación quirúrgica, las opciones quirúrgicas para el cáncer colorrectal incluyen:

  • Cirugía laparoscópica. Algunos pacientes pueden someterse a una cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. La anestesia es un medicamento que bloquea la conciencia del dolor. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. La cirugía laparoscópica es tan eficaz como la cirugía de colon convencional para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica.

  • Colostomía para el cáncer de recto. Con menos frecuencia, una persona con cáncer de recto puede necesitar una colostomía. Esta consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para proporcionar una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo. Los excrementos son recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es solo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia antes de una cirugía, cuando es necesario, la mayoría de las personas que reciben tratamiento para el cáncer de recto no requieren de una colostomía permanente. Obtenga más información sobre las colostomías (en inglés).

  • Ablación por radiofrecuencia (Radiofrequency Ablation, RFA) o crioablación. Algunos pacientes podrían someterse a una cirugía en el hígado o los pulmones para extirpar los tumores que se hayan diseminado a esos órganos. Otros métodos incluyen el uso de energía en forma de ondas de radiofrecuencia para destruir los tumores con calor, lo cual se denomina RFA, o para congelarlos, lo cual se denomina crioablación. No todos los tumores de hígado o pulmón pueden tratarse con estos métodos. La RFA puede realizarse a través de la piel o durante la cirugía. Si bien así se puede evitar que se extirpen partes de tejido hepático y pulmonar que podrían extirparse en una cirugía convencional, también existe la posibilidad de que queden partes del tumor.

Efectos secundarios de la cirugía

Antes de la cirugía, hable con el equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de la cirugía específica a la que se someterá y pregunte cómo se pueden prevenir o aliviar. En general, los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolores y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor del estoma. Si debe someterse a una colostomía, el médico, el personal de enfermería o un terapista enterostomal, que es especialista en el manejo de colostomías, le pueden enseñar cómo limpiar el área y evitar una infección.

Muchas personas necesitan volver a entrenar el intestino después de una cirugía. Puede requerir de cierto tiempo y asistencia. Debe consultar a su médico si no logra recuperar un buen control de la función intestinal.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía oncológica.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia para destruir células cancerosas. Habitualmente, se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a que este tumor tiende a aparecer nuevamente cerca del lugar donde se originó. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radioncólogo. Un régimen o programa de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado.

Radioterapia con haz externo. En la radioterapia con haz externo, se utiliza una máquina para administrar radiación en la zona en que se encuentra el cáncer. La radioterapia generalmente se administra 5 días a la semana durante varias semanas. Se puede administrar en el consultorio del médico o en el hospital.

Radioterapia estereostática. La radioterapia estereostática es un tipo de radioterapia con haz externo que se puede usar cuando el tumor se diseminó al hígado o a los pulmones. Este tipo de radioterapia permite aplicar una gran dosis de radiación precisa en un área pequeña. Esta técnica puede ayudar a preservar partes de tejido hepático y pulmonar que podrían extirparse durante la cirugía. Sin embargo, no todos los cánceres que se han diseminado al hígado o a los pulmones pueden recibir este tratamiento.

Otros tipos de radioterapia. Para algunas personas, las técnicas de radioterapia especializada, como la radioterapia intraoperatoria o la braquiterapia, pueden ayudar a eliminar algunas áreas pequeñas del cáncer que no podrían ser extirpadas con la cirugía.

  • Radioterapia intraoperatoria. La radioterapia intraoperatoria utiliza una sola dosis elevada de radioterapia durante la cirugía.

  • Braquiterapia. La braquiterapia es la colocación de “semillas” radiactivas dentro del cuerpo. En 1 tipo de braquiterapia con un producto denominado SIR-Spheres, se inyectan mínimas cantidades de una sustancia radiactiva llamada itrio 90 en el hígado para tratar el cáncer colorrectal que se ha diseminado al hígado cuando no es posible realizar una cirugía. Si bien se dispone de escasa información sobre la eficacia de este método, algunos estudios sugieren que puede ayudar a retardar el crecimiento de células cancerosas.

Radioterapia para el cáncer de recto. Para el cáncer de recto, la radioterapia puede usarse antes de una cirugía, lo que se denomina terapia neoadyuvante, para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación. También puede usarse después de una cirugía para destruir las células cancerosas restantes. Ambos enfoques han demostrado que funcionan en el tratamiento de esta enfermedad. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia, que se denomina quimiorradiación, para aumentar la efectividad de la radioterapia.

La quimiorradiación se usa generalmente en el cáncer de recto antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Un estudio demostró que la quimiorradiación antes de la cirugía funcionó mejor y produjo menos efectos secundarios en comparación con la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recurrencia del cáncer en el área donde se originó, menos pacientes que necesitaron colostomías permanentes y menos problemas de cicatrización del intestino donde se administró radioterapia.

En los Estados Unidos, la radioterapia generalmente se administra para el cáncer de recto durante 5.5 semanas antes de la cirugía. Sin embrago, para algunos pacientes y en ciertos países, resulta más adecuado y/o se prefiere un tratamiento más corto de 5 días de radioterapia antes de la cirugía.

En la actualidad, se emplea un método más nuevo para el cáncer de recto en ciertas personas. Se llama terapia neoadyuvante total (total neoadjuvant therapy, TNT). Con la TNT, se administra tanto la quimioterapia como la quimiorradiación durante 6 meses antes de la cirugía. Este método todavía se encuentra en estudio para determinar qué pacientes se beneficiarán más.

Efectos secundarios de la radioterapia

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de su régimen de radioterapia. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre, debido a una hemorragia a través del recto u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Después de la radioterapia en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como infertilidad (incapacidad para tener un bebé) tanto en hombres como en mujeres. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre las probabilidades de que el tratamiento afecte su salud sexual y su fertilidad, y sobre las opciones existentes para preservar la fertilidad.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia.

Terapias con medicamentos

La terapia sistémica es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Este tipo de medicamentos se administra a través del torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas en todo el cuerpo. El profesional que receta terapias sistémicas es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

Algunos de los métodos frecuentes para administrar terapias sistémicas incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Los tipos de terapias sistémicas que se usan para el cáncer colorrectal incluyen los siguientes:

  • Quimioterapia

  • Terapia dirigida

  • Inmunoterapia

Cada uno de estos tipos de terapias se analiza a continuación con más detalle. Una persona puede recibir solamente 1 tipo de terapia sistémica por vez o una combinación de terapias sistémicas al mismo tiempo. También se pueden administrar como parte de un plan de tratamiento que puede incluir cirugía y/o radioterapia.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus posibles efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información acerca de los medicamentos que le recetaron a su hijo en las bases de datos de búsqueda de fármacos (en inglés).

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al poner fin a su capacidad para crecer y dividirse.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o una combinación de diferentes fármacos administrados al mismo tiempo.

La quimioterapia se puede administrar después de la cirugía para eliminar las células cancerosas restantes. En algunas personas con cáncer de recto, el médico administrará quimioterapia y radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño de un tumor en el recto y minimizar la posibilidad de que el cáncer reaparezca.

Existen varios medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) para tratar el cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Su médico puede recomendarle 1 o varios de ellos en diferentes momentos durante el tratamiento. En ocasiones, se combinan con fármacos de terapia dirigida (consulte “Terapia dirigida” a continuación).

  • Capecitabina (Xeloda)

  • Fluorouracilo (5-FU)

  • Irinotecán (Camptosar)

  • Oxaliplatino (Eloxatin)

  • Trifluridina/tipiracilo (Lonsurf)

Algunos regímenes de tratamiento frecuentes que usan estos fármacos incluyen:

  • 5-FU

  • 5-FU con leucovorina (ácido folínico), una vitamina que mejora la efectividad de 5-FU

  • Capecitabina, una forma de 5-FU de administración oral

  • FOLFOX: 5-FU con leucovorina y oxaliplatino

  • FOLFIRI: 5-FU con leucovorina e irinotecán

  • Irinotecán solo

  • XELIRI/CAPIRI: Capecitabina con irinotecán

  • XELOX/CAPEOX: Capecitabina con oxaliplatino

  • Cualquiera de los anteriores con 1 de las siguientes terapias dirigidas (consulte a continuación): cetuximab (Erbitux), bevacizumab (Avastin) o panitumumab (Vectibix). Además, se puede combinar FOLFIRI con cualquiera de estas terapias dirigidas (consulte a continuación): ziv-aflibercept (Zaltrap) o ramucirumab (Cyramza).

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia puede provocar vómitos, náuseas, diarrea, neuropatía o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios. Por la forma en la que se administran los medicamentos, estos efectos secundarios son menos graves que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. Con algunos medicamentos, también se puede producir una neuropatía, que es el cosquilleo o adormecimiento de los pies o las manos. La caída importante del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal, salvo el irinotecán.

Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Si está recibiendo quimioterapia, debe hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios de manera periódica y preguntar qué síntomas y efectos secundarios su médico debe conocer de inmediato. Lea más acerca del control de los efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que se dirige a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas.

No todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, el médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en el tumor. Esto ayuda a que los médicos puedan encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, continúan realizándose estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

Los estudios han demostrado que los pacientes de mayor edad pueden beneficiarse con las terapias dirigidas, al igual que los pacientes más jóvenes. Además, los efectos secundarios previstos son generalmente manejables tanto en pacientes de mayor edad como en pacientes más jóvenes.

Para el cáncer colorrectal, las siguientes terapias dirigidas pueden funcionar como opciones.

Terapia antiangiogénica. La terapia antiangiogénica (en inglés) se centra en detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que el tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor.

  • Bevacizumab (Avastin). El bevacizumab, cuando se administra con quimioterapia, alarga el tiempo de vida de las personas con cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la FDA aprobó el bevacizumab junto con la quimioterapia como primer tratamiento, o tratamiento de primera línea, del cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes han demostrado que también es efectivo como tratamiento de segunda línea junto con la quimioterapia. Un fármaco similar llamado bevacizumab-awwb (Mvasi) recibió la aprobación de la FDA en 2017.

  • Regorafenib (Stivarga). Este fármaco se utiliza para tratar pacientes con cáncer colorrectal metastásico que ya hayan recibido ciertos tipos de quimioterapia y otras terapias dirigidas.

  • Ziv-aflibercept (Zaltrap) y ramucirumab (Cyramza). Cualquiera de estos fármacos se puede combinar con la quimioterapia FOLFIRI como tratamiento de segunda línea para el cáncer colorrectal metastásico.

Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (epidermal growth factor receptor, EGFR). Los investigadores han descubierto que los medicamentos que inhiben el EGFR pueden ser eficaces para detener o retrasar el crecimiento del cáncer colorrectal.

  • Cetuximab (Erbitux). El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón.

  • Panitumumab (Vectibix). El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica en comparación con el cetuximab.

Estudios recientes demuestran que el cetuximab y el panitumumab no dan muy buenos resultados en tumores que tienen mutaciones o cambios específicos de un gen denominado RAS. La American Society of Clinical Oncology recomienda que todos los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que podrían recibir un inhibidor EGFR se hagan pruebas de detección de mutaciones del gen RAS en los tumores. Si un tumor presenta una forma mutada del gen RAS, la American Society of Clinical Oncology recomienda que los pacientes no reciban inhibidores EFGR. Además, ahora la FDA recomienda que tanto el cetuximab como el panitumumab solo se administren a personas con un tumor sin mutaciones del gen RAS, en ocasiones denominado “en estado natural”.

Es posible que también se analice su tumor para detectar otros marcadores moleculares, como BRAF, sobreexpresión de HER2, entre otros. Estos marcadores aún no cuentan con terapias dirigidas aprobadas por la FDA, pero es posible que existan oportunidades en ensayos clínicos que estén estudiando estos cambios moleculares.

Efectos secundarios de las terapias dirigidas

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar. Los efectos secundarios de los tratamientos dirigidos pueden incluir una erupción cutánea en la cara y la parte superior del cuerpo, que puede prevenirse o aliviarse con diversos tratamientos. Conozca más sobre las reacciones en la piel por las terapias dirigidas.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

Los inhibidores de puntos de control son un tipo importante de inmunoterapia que se utiliza para tratar el cáncer colorrectal.

  • Pembrolizumab (Keytruda). El pembrolizumab está dirigido al PD-1, un receptor en las células tumorales, que previene que las células tumorales se escondan del sistema inmunológico. El pembrolizumab se utiliza para tratar los cánceres colorrectales metastásicos que tienen una característica molecular llamada inestabilidad de microsatélites (MSI-H) o deficiencia de reparación de desajuste (mismatch repair deficiency, dMMR).

  • Nivolumab (Opdivo). El nivolumab se utiliza para tratar a personas de 12 años en adelante que tienen cáncer colorrectal metastásico MSI-H o con dMMR que ha crecido o se diseminó después del tratamiento con quimioterapia con fluoropirimidina, (como la capecitabina y el fluorouracilo), oxaliplatino e irinotecán.

  • Combinación de nivolumab e ipilimumab (Yervoy). Esta combinación de inhibidores de punto de control recibió la aprobación de la FDA en julio de 2018. Está aprobada para el tratamiento en pacientes de 12 años en adelante que tienen cáncer colorrectal metastásico MSI-H o con dMMR que ha crecido o se diseminó después del tratamiento con quimioterapia con fluoropirimidina, oxaliplatino e irinotecán.

Efectos secundarios de las inmunoterapias

Los diferentes tipos de inmunoterapia pueden provocar diferentes efectos secundarios. Los efectos secundarios más frecuentes de la inmunoterapia pueden incluir fatiga, sarpullido, diarrea, náuseas, fiebre, dolor muscular, dolor en los huesos, dolor en las articulaciones, dolor abdominal, comezón, vómitos, tos, disminución del apetito y dificultad para respirar. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de la inmunoterapia recomendada para usted.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia.

Atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además de los tratamientos concebidos para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida, y brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio del cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento para el cáncer al mismo tiempo que reciben tratamiento para aliviar los efectos secundarios. De hecho, las personas que reciben ambos tratamientos al mismo tiempo con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechas con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en el plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios del plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Opciones de tratamiento según el estadio

En general, los estadios 0, I, II y III pueden curarse con frecuencia mediante cirugía. Sin embargo, muchos pacientes con cáncer colorrectal en estadio III y algunos en el estadio II reciben quimioterapia después de la cirugía para aumentar las probabilidades de eliminar la enfermedad. Los pacientes con cáncer de recto en estadio II y III, también recibirán radioterapia con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía. Por lo general, el estadio IV no puede curarse, pero sí tratarse, y es posible controlar el crecimiento del cáncer y los síntomas de la enfermedad. Los ensayos clínicos también son una opción de tratamiento para cada estadio.

Cáncer colorrectal en estadio 0

El tratamiento habitual es una polipectomía, o extirpación de un pólipo, durante una colonoscopia. No se necesita una cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente.

Cáncer colorrectal en estadio I

En general, el único tratamiento necesario es la extirpación quirúrgica del tumor y los ganglios linfáticos.

Cáncer colorrectal en estadio II

La cirugía suele ser el primer tratamiento. Las personas con cáncer colorrectal en estadio II deben hablar con el médico para determinar la necesidad de otro tratamiento después de la cirugía, ya que algunas personas reciben quimioterapia adyuvante. La quimioterapia adyuvante es un tratamiento posterior a la cirugía con el objetivo de destruir cualquier resto de células cancerosas. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía por sí misma son bastante buenas, y los tratamientos adicionales ofrecen pocos beneficios para las personas con cáncer colorrectal en este estadio. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante para cáncer colorrectal en estadio II (en inglés). Los ensayos clínicos también son una opción después de la cirugía.

En el caso de los pacientes con cáncer de recto en estadio II, la radioterapia suele administrarse en combinación con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía. También es posible que se administre quimioterapia adicional después de la cirugía.

Cáncer colorrectal en estadio III

El tratamiento suele incluir la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia adyuvante. Un ensayo clínico también puede ser una opción. Para los pacientes con cáncer de recto, la radioterapia puede administrarse en combinación con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía junto con quimioterapia adyuvante.

Cáncer colorrectal metastásico (estadio IV)

Si el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo desde el lugar donde se originó, los médicos lo denominan cáncer metastásico. El cáncer colorrectal se puede diseminar hacia órganos distantes, como el hígado, los pulmones, el tejido llamado peritoneo que reviste el abdomen o los ovarios en las mujeres. Si esto sucede, es una buena idea hablar con los médicos que tienen experiencia en tratar este estadio del cáncer. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, de manera que se sienta cómodo con el plan de tratamiento elegido.

Su plan de tratamiento podría incluir una combinación de cirugía, radioterapia, inmunoterapia y quimioterapia para reducir la velocidad de diseminación de la enfermedad y, a menudo, reducir de forma temporal un tumor canceroso. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otros problemas relacionados con el cáncer. La cirugía también puede usarse para extraer partes de otros órganos que contengan cáncer, lo que se denomina extirpación, y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón.

En casos de cáncer colorrectal, si el cáncer solo se diseminó al hígado y si la cirugía es posible (ya sea antes o después de la quimioterapia), existen posibilidades de una cura completa. Aun cuando la cura del cáncer no sea posible, la cirugía puede agregar meses o aun años de vida para la persona. Determinar quién puede beneficiarse de la cirugía para el cáncer que se ha diseminado al hígado suele ser un proceso complejo que requiere de la colaboración de varios médicos de diversas especialidades para planificar la mejor opción de tratamiento.

Para la mayoría de las personas, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se les aconseja a usted y a su familia que hablen sobre cómo se sienten con los médicos, los enfermeros, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudarlo a sentirse más preparado si, en efecto, el cáncer reaparece. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia).

Cuando esto sucede, comenzará un nuevo ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como, por ejemplo, cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con una frecuencia diferente. Su médico puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el cáncer metastásico (consulte más arriba) e incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia. Cualquiera sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones como incredulidad o temor. Es recomendable que hable con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y solicite servicios de apoyo que lo ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Es muy importante asegurarse de que una persona esté física y emocionalmente cómoda y de que no sienta dolor.

Es posible que las personas con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar los cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida.

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Acerca de los estudios clínicos

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre los ensayos clínicos, los cuales son la principal forma en que se prueban enfoques médicos nuevos para averiguar qué tan bien funcionan. Use el menú para ver otras páginas.

¿En qué consisten los ensayos clínicos?

Los médicos y científicos siempre buscan mejores formas de atención para las personas que padecen cáncer colorrectal. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación, que se denominan ensayos clínicos, en los que participan voluntarios. De hecho, todos los fármacos aprobados en la actualidad por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. se evaluaron en ensayos clínicos.

Muchos ensayos clínicos se centran en tratamientos nuevos. Los investigadores buscan determinar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento que los médicos usan en la actualidad. Estos tipos de estudios evalúan fármacos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, enfoques nuevos de radioterapia o cirugía, y métodos nuevos de tratamiento. Las personas que participan en los ensayos clínicos pueden ser algunos de los primeros en recibir un tratamiento antes de que esté disponible para el público en general. Sin embargo, existen ciertos riesgos en los ensayos clínicos, incluidos posibles efectos secundarios, y que el nuevo tratamiento no funcione. Se recomienda a las personas que hablen con su equipo de atención médica acerca de las ventajas y las desventajas de participar en un estudio en particular.

Algunos ensayos clínicos estudian nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento. Otros estudian cómo manejar los efectos tardíos que pueden presentarse mucho tiempo después del tratamiento. Hable con su médico sobre los ensayos clínicos en relación con los síntomas y los efectos secundarios. También hay ensayos clínicos que estudian cómo prevenir el cáncer.

La decisión de participar en un ensayo clínico

Las personas deciden participar en los ensayos clínicos por muchos motivos. Para algunas personas, el ensayo clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, las personas a menudo están dispuestas a enfrentar el mayor grado de incertidumbre de un ensayo clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otras personas se presentan voluntariamente para participar en ensayos clínicos porque saben que estos estudios son una forma de contribuir con el progreso del tratamiento del cáncer colorrectal. Aunque el ensayo clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer colorrectal.

La cobertura de seguro de los costos de los ensayos clínicos difiere según la ubicación y el estudio. En algunos programas, se reembolsa parte de los gastos generados al participar en el ensayo clínico. En otros, esto no sucede. Es importante hablar con el equipo de investigación y con su aseguradora primero para conocer si se cubrirá el tratamiento en un ensayo clínico y de qué forma. Obtenga más información sobre la cobertura de seguro médico de los ensayos clínicos.

En ocasiones, a las personas les preocupa que en un ensayo clínico no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o una “pastilla de azúcar”. Generalmente, los placebos se combinan con un tratamiento estándar en la mayoría de los ensayos clínicos sobre el cáncer. Cuando se usa un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Encuentre más información sobre el uso de placebos en ensayos clínicos de cáncer (en inglés).

Seguridad del paciente y consentimiento informado

Para participar en un ensayo clínico, las personas deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer lo siguiente:

  • Describir todas las opciones de tratamiento, de modo que la persona comprenda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar.

  • Enumerar todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar.

  • Explicar qué se requerirá de cada persona para participar en el ensayo clínico, incluidas la cantidad de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento.

Los ensayos clínicos también tienen ciertas reglas denominadas “requisitos de elegibilidad”, que ayudan a estructurar la investigación y mantener la seguridad de los pacientes. Usted y el equipo de investigación revisarán detenidamente estos requisitos.

Las personas que participan en un ensayo clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos. Esto puede incluir el hecho de que el tratamiento nuevo no esté funcionando o la presencia de efectos secundarios graves. Los ensayos clínicos también son supervisados cuidadosamente por expertos que están atentos a cualquier problema en cada estudio. Es importante que las personas que participan en un ensayo clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de proporcionar tratamiento y atención durante el ensayo clínico, después de su finalización o en caso de que decidan retirarse del ensayo clínico antes de que este concluya.

Cómo buscar un ensayo clínico

Hay investigaciones en curso a través de ensayos clínicos para todos los tipos de cáncer. Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer colorrectal, obtenga más información en la sección Últimas investigaciones.

Cancer.Net ofrece una gran cantidad de información sobre ensayos clínicos acerca del cáncer en otras áreas del sitio web, incluida una sección completa sobre ensayos clínicos y lugares para buscar ensayos clínicos para un tipo específico de cáncer.

Asimismo, este sitio web en inglés ofrece acceso gratuito a un programa educativo en video acerca de los ensayos clínicos sobre el cáncer, que se encuentra fuera de esta guía.

La siguiente sección de esta guía es Últimas investigaciones. Explica áreas de la investigación científica sobre el cáncer colorrectal que se está desarrollando actualmente. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Últimas investigaciones

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de la investigación científica que se está realizando actualmente para obtener más información sobre el cáncer colorrectal y cómo tratarlo. Use el menú para ver otras páginas.

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer colorrectal, los métodos para prevenirlo, la mejor manera de tratarlo y la forma de brindar la mejor atención a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir opciones nuevas para los pacientes mediante los ensayos clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

  • Métodos avanzados de detección. Los investigadores están desarrollando pruebas para analizar muestras de materia fecal destinadas a detectar cambios genéticos asociados con el cáncer colorrectal. Si se detectan y extraen pólipos o si se identifica el cáncer en su inicio, los médicos tienen más probabilidades de curar la enfermedad.

  • Pruebas para predecir el riesgo de recurrencia del cáncer. Diversos genes tienen funciones importantes en el crecimiento y la diseminación de tumores. Los análisis para identificar dichos genes pueden ayudar a los médicos y a los pacientes a decidir si debe administrarse quimioterapia después del tratamiento. Los investigadores esperan que estas pruebas ayuden a las personas con riesgo más bajo de recurrencia a evitar los efectos secundarios del tratamiento adicional.

  • Inmunoterapia. En los últimos años, los investigadores han descubierto una clase de fármacos que actúan en el modo en que las células tumorales evitan el sistema inmunitario. Estos fármacos se denominan inhibidores de puntos de control. Las últimas investigaciones han demostrado que ciertos inhibidores de puntos de control, llamados inhibidores de PD-1 o PD-L1, pueden ser efectivos contra un tipo de cáncer colorrectal metastásico con niveles elevados de microsatélites (MSI-H). Existen ensayos clínicos que buscan combinar inhibidores de puntos de control con otros fármacos o tratamientos dirigidos al cáncer para saber si pueden ser útiles en tumores que no son MSI-H.

  • Mutaciones BRAF. Las mutaciones BRAF ocurren en alrededor el 10 % de los casos de cáncer colorrectal. Para los cánceres que hacen metástasis, existen ensayos que evalúan terapias dirigidas a tumores con mutaciones BRAF. Estudios iniciales han encontrado cierta combinación de estrategias de terapias que podrían funcionar en tumores con mutaciones BRAF, y aún se están desarrollando estudios de investigación.

  • Nuevos fármacos. Actualmente, se evalúan muchos medicamentos nuevos para el tratamiento del cáncer colorrectal, incluidos el cáncer de colon y el cáncer de recto en etapa avanzada. Se estudian nuevos tipos de quimioterapia y terapia dirigida. La mayoría se encuentra disponible únicamente a través de ensayos clínicos.

  • Cuidados paliativos. Se están realizando ensayos clínicos con el objetivo de encontrar mejores formas de reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer colorrectal, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

¿Desea obtener más información sobre las últimas investigaciones?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes del cáncer colorrectal, explore estos temas relacionados que lo llevarán fuera de esta guía:

La siguiente sección de esta guía es Cómo sobrellevar el tratamiento. Ofrece orientación sobre cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden ocasionar el cáncer y su tratamiento. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Cómo sobrellevar los efectos secundarios

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre cómo sobrellevar los efectos físicos, emocionales, sociales y financieros del cáncer y su tratamiento. Esta página incluye varios enlaces que lo llevarán fuera de esta guía a otras secciones de este sitio web. Use el menú para ver otras páginas.

Todos los tratamientos para el cáncer pueden provocar efectos secundarios o cambios en su cuerpo y en cómo se siente. Por muchos motivos, las personas no experimentan los mismos efectos secundarios, incluso cuando reciben el mismo tratamiento para el mismo tipo de cáncer. Esto puede hacer que sea difícil predecir cómo se sentirá durante el tratamiento.

Cuando se prepara para iniciar el tratamiento para el cáncer, es normal sentir temor a los efectos secundarios relacionados con el tratamiento (en inglés). Puede ser útil saber que su equipo de atención médica se esforzará por prevenir y aliviar los efectos secundarios. Los médicos denominan a esta parte del tratamiento “cuidados paliativos” o “atención de apoyo”. Es una parte importante de su plan de tratamiento, independientemente de su edad o del estadio de la enfermedad.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios físicos

Los efectos secundarios físicos frecuentes de cada opción de tratamiento para el cáncer colorrectal se describen en la sección Tipos de tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Los cambios en su salud física dependen de varios factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del tratamiento, y su estado de salud general. Muchas personas que han sido tratadas por cáncer colorrectal tienen dificultades para comer. Escuche un podcast sobre cómo manejar los desafíos para comer después de un tratamiento  (en inglés).


A veces, los efectos secundarios físicos pueden permanecer después de terminado el tratamiento. Los médicos los denominan efectos secundarios a largo plazo. A los efectos secundarios que suceden meses o años después del tratamiento, los denominan efectos tardíos. El tratamiento de los efectos secundarios a largo plazo y los efectos tardíos es una parte importante de la atención para sobrevivientes. Obtenga más información leyendo la sección Atención de seguimiento de esta guía o hable con su médico.

Cómo sobrellevar los efectos emocionales y sociales

Después de recibir un diagnóstico de cáncer, usted puede experimentar efectos emocionales y sociales, además de los efectos físicos. Estos pueden incluir enfrentar emociones difíciles, como la tristeza, la ansiedad o el enojo, o manejar su nivel de estrés. A veces, a los pacientes les resulta difícil expresar cómo se sienten a sus seres queridos, o las personas no saben qué contestarles.

Se alienta a los pacientes y a sus familiares a compartir sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica. Usted también puede encontrar estrategias para sobrellevar los efectos emocionales y sociales en una sección diferente de este sitio web. Esta sección incluye muchos recursos para buscar apoyo e información para satisfacer sus necesidades.

Cómo sobrellevar los efectos económicos

El tratamiento para el cáncer puede resultar costoso. Por lo general, esto genera mucho estrés y ansiedad en las personas con cáncer y sus familias. Además de los costos del tratamiento, muchas personas descubren que tienen gastos adicionales y no previstos en relación con su atención. A algunas personas, el alto costo de la atención médica les impide seguir o completar su plan de tratamiento para el cáncer. Esto puede poner en riesgo su salud y generar mayores costos en el futuro. Se alienta a los pacientes y a sus familias a que hablen acerca de sus inquietudes económicas con un integrante del equipo de atención médica. Obtenga más información sobre cómo manejar las cuestiones económicas en una parte diferente de este sitio web.

El cuidado de un ser querido con cáncer

Los familiares y los amigos en ocasiones desempeñan un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer colorrectal. Estas personas reciben el nombre de cuidadores. Los cuidadores pueden proporcionar apoyo físico, práctico y emocional al paciente, incluso si viven lejos.

Los cuidadores pueden tener diversas responsabilidades diarias o según se necesiten. A continuación, se enumeran algunas de las responsabilidades que asumen los cuidadores:

  • Proporcionar apoyo y aliento

  • Conversar con el equipo de atención médica

  • Administrar medicamentos

  • Ayudar a manejar los síntomas y efectos secundarios

  • Coordinar las citas médicas

  • Llevar al paciente a las citas

  • Asistir con las comidas

  • Ayudar con las tareas domésticas

  • Manejar problemas con el seguro y la facturación

Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Cómo hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios antes de comenzar el tratamiento. Pregúntele lo siguiente:

  • ¿Qué efectos secundarios son los más probables?

  • ¿Cuándo es probable que se produzcan?

  • ¿Qué podemos hacer para evitarlos o aliviarlos?

Asegúrese de contarle a su equipo de atención médica sobre cualquier efecto secundario que se produzca durante el tratamiento y también después de este. Cuéntele incluso si no le parece que los efectos secundarios sean graves. Esta charla debería incluir los efectos físicos, emocionales y sociales del cáncer.

Además, pregunte cuánta atención puede llegar a necesitar en su hogar y en sus tareas cotidianas durante el tratamiento y después de este. Esto puede ayudarlo a preparar un plan para su cuidado.

La siguiente sección de esta guía es Atención de seguimiento. Explica la importancia de los controles médicos una vez que termina el tratamiento para el cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Atención de seguimiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de su atención médica después de finalizar el tratamiento para el cáncer y por qué este tipo de atención de seguimiento es importante. Use el menú para ver otras páginas.

La atención de las personas que tienen un diagnóstico de cáncer no finaliza cuando termina el tratamiento activo. Su equipo de atención médica seguirá realizando controles para asegurarse de que el cáncer no haya regresado, manejar cualquier efecto secundario y controlar su salud general. Esto se denomina atención de seguimiento.

Su atención de seguimiento puede incluir exámenes físicos regulares, análisis médicos o ambas cosas. Los médicos querrán hacer un seguimiento de su recuperación durante los meses y años venideros. La American Society of Clinical Oncology brinda recomendaciones sobre las pruebas y el cronograma de atención de seguimiento para las personas con cáncer colorrectal.

Obtenga más información sobre la importancia de la atención de seguimiento.

Detectar una recurrencia

Un objetivo de la atención de seguimiento es detectar una recurrencia. El cáncer vuelve a aparecer porque áreas pequeñas de células cancerosas pueden permanecer sin ser detectadas en el cuerpo. Con el tiempo, la cantidad de estas células puede aumentar hasta que aparecen en los resultados de las pruebas o causan signos o síntomas. Durante la atención de seguimiento, un médico familiarizado con sus antecedentes médicos puede brindarle información personalizada sobre el riesgo de recurrencia. Su médico le hará preguntas específicas sobre su salud. A algunas personas se les pueden realizar análisis de sangre o pruebas por imágenes como parte de su atención de seguimiento habitual, pero las recomendaciones sobre las pruebas dependen de varios factores, incluidos el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados.

La anticipación antes de someterse a una prueba de seguimiento o esperar los resultados de una prueba puede aumentarles el estrés a usted o a un familiar. Esto a veces se llama “ansiedad ante las pruebas”. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este tipo de estrés (en inglés).

Cómo manejar los efectos secundarios a largo plazo y tardíos

La mayoría de las personas esperan tener efectos secundarios cuando reciben un tratamiento. Sin embargo, a menudo es sorprendente para los sobrevivientes que algunos efectos secundarios puedan persistir después del período de tratamiento. Estos efectos se denominan efectos secundarios a largo plazo. Otros efectos secundarios denominados efectos tardíos pueden desarrollarse meses o incluso años después. Los efectos a largo plazo y tardíos pueden incluir cambios físicos y emocionales.

Hable con su médico sobre el riesgo de presentar dichos efectos secundarios según el tipo de cáncer, su plan de tratamiento individual y su salud general. Si le realizaron un tratamiento del cual se sabe que causa efectos tardíos específicos, es posible que se le realicen determinados exámenes físicos, exploraciones o análisis de sangre para ayudar a identificarlos y manejarlos.

Mantenimiento de registros de salud personales

Usted y su médico deben trabajar en conjunto para desarrollar un plan de atención de seguimiento personalizado. Asegúrese de consultar sobre cualquier inquietud que tenga en relación con su salud física o emocional futura. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios en inglés para ayudar a llevar un registro del tratamiento para el cáncer que recibió y desarrollar un plan de atención para sobrevivientes al finalizar el tratamiento.

Este también es un buen momento para decidir quién dirigirá su atención de seguimiento. Algunos sobrevivientes siguen viendo a su oncólogo, mientras que otros vuelven a la atención de su médico general u otro profesional de atención médica. Esta decisión depende de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios, las normas del seguro médico y sus preferencias personales.

Si un médico que no participó directamente en su atención del cáncer dirigirá la atención de seguimiento, asegúrese de compartir con él/ella, y con todos los proveedores de atención médica futuros, el resumen del tratamiento del cáncer y los formularios del plan de atención de sobrevivencia. Los detalles sobre su tratamiento del cáncer son muy valiosos para los profesionales de atención médica que cuidarán de usted durante toda su vida.

La siguiente sección de esta guía es Sobrevivencia. Describe cómo sobrellevar los desafíos cotidianos después de un diagnóstico de cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Sobrevivencia

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo sobrellevar los desafíos cotidianos después de un diagnóstico de cáncer. Use el menú para ver otras páginas.

¿Qué es la sobrevivencia?

La palabra “sobrevivencia” significa distintas cosas para diferentes personas. Las definiciones frecuentes incluyen lo siguiente:

  • No tener signos de cáncer luego de haber finalizado el tratamiento.

  • Vivir con cáncer, soportar el cáncer y sobrevivir a la enfermedad. Según esta definición, la sobrevivencia al cáncer comienza con el diagnóstico e incluye a las personas que continúan recibiendo tratamiento a largo plazo para reducir el riesgo de que el cáncer regrese o para manejar la enfermedad crónica.

La sobrevivencia es uno de los aspectos más complicados de tener cáncer. Se debe a que es diferente para cada persona.

Los sobrevivientes pueden experimentar una mezcla de sentimientos fuertes, que incluyen alegría, preocupación, alivio, culpa y miedo. Algunas personas dicen que aprecian más la vida después de haber recibido el diagnóstico de cáncer y que han logrado una mayor aceptación de ellas mismas. Otras se vuelven muy ansiosas en lo que respecta a la salud y sienten incertidumbre en cuanto a cómo sobrellevar la vida cotidiana.

Cuando las visitas frecuentes al equipo de atención médica finalizan después de terminar el tratamiento, los sobrevivientes pueden sentir algo de estrés. A menudo, las relaciones generadas con el equipo de atención del cáncer brindan una sensación de seguridad durante el tratamiento, y las personas extrañan este tipo de apoyo. Esto puede ser especialmente cierto cuando aparecen preocupaciones y desafíos nuevos con el tiempo, como cualquier efecto tardío del tratamiento, desafíos emocionales, incluidos el miedo a la recurrencia, problemas relacionados con la sexualidad y la fertilidad, y problemas económicos y del lugar de trabajo.

Cada sobreviviente tiene inquietudes y desafíos individuales. Ante cualquier desafío, un buen primer paso es ser capaz de reconocer los miedos y hablar sobre ellos. Para sobrellevar con eficacia una situación se requiere lo siguiente:

  • Entender el desafío al que se enfrenta

  • Pensar en soluciones

  • Pedir y permitir el apoyo de otros

  • Sentirse a gusto con el curso de acción que eligió seguir

A muchos sobrevivientes les resulta útil unirse a un grupo de apoyo en persona o a una comunidad en línea de sobrevivientes. Esto les permite hablar con personas que han tenido experiencias personales similares. Otras opciones para buscar apoyo incluyen hablar con un amigo o con un integrante de su equipo de atención médica, obtener asesoramiento individual o pedir asistencia en el centro de recursos de aprendizaje del lugar en donde recibió tratamiento.

El rol cambiante de los cuidadores

Los familiares y los amigos también pueden atravesar períodos de transición. Un cuidador desempeña un papel muy importante en cuanto a brindar apoyo a una persona diagnosticada con cáncer y brindar atención física, emocional y práctica todos los días o según sea necesario. Muchos cuidadores se centran en brindar este apoyo, especialmente si el período de tratamiento dura muchos meses o un período más prolongado.

No obstante, cuando se completa el tratamiento, el rol del cuidador generalmente cambia. Con el tiempo, la necesidad de tener un cuidador debido al diagnóstico de cáncer se volverá mucho menor o llegará a su fin. Los cuidadores también pueden obtener más información sobre cómo adaptar su vida después de haber sido un cuidador (en inglés).

Una perspectiva nueva sobre su salud

Para muchas personas, la sobrevivencia es una gran motivación para realizar cambios positivos en cuanto al estilo de vida.

Se alienta a que las personas que se recuperan del cáncer colorrectal sigan pautas establecidas para tener una buena salud, como no fumar, limitar el alcohol, alimentarse bien y manejar el estrés.

La actividad física regular puede ayudarle a recobrar las fuerzas y el nivel de energía. Las investigaciones también han sugerido que el ejercicio puede reducir el riesgo de recurrencia del cáncer colorrectal y ayudar a que las personas vivan más tiempo, aunque hay otros estudios en curso para confirmarlo. Su equipo de atención médica puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado según sus necesidades, sus aptitudes físicas y su nivel físico. Obtenga más información sobre cómo hacer elecciones saludables de estilo de vida.

Es importante que se realice las pruebas y los controles médicos recomendados (consulte Atención de seguimiento) para cuidar de su salud. Es posible que se recomiende la rehabilitación del cáncer, y esto podría incluir cualquier servicio de una amplia gama de servicios, como fisioterapia, asesoramiento vocacional, manejo del dolor, planificación nutricional y/o asesoramiento emocional. El objetivo de la rehabilitación es ayudar a la persona a recobrar el control sobre muchos aspectos de su vida y a permanecer tan independiente y productiva como sea posible.

Hable con su equipo de atención médica para desarrollar el plan de atención de sobrevivencia que mejor se adapte a sus necesidades.

¿Está buscando más recursos de sobrevivencia?

Para obtener más información sobre la sobrevivencia al cáncer, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones de Cancer.Net:

  • Guía de sobrevivencia al cáncer: obtenga este folleto de 48 páginas que ayuda a las personas con la transición a la vida después del tratamiento. Incluye los formularios en blanco del resumen de tratamiento y del plan de atención de sobrevivencia. El cuadernillo gratuito está disponible en PDF, de manera que es fácil de imprimir.

  • Video educativo de Cancer.Net para pacientes: vea un video corto en inglés dirigido por un experto de la American Society of Clinical Oncology que proporciona información sobre lo que viene después de finalizar el tratamiento.

  • Recursos de sobrevivencia: Cancer.Net ofrece toda un área de este sitio web con recursos para ayudar a las mujeres sobrevivientes, y abarca a las que se encuentran en diferentes grupos de edades.

La siguiente sección es Preguntas para hacerle al equipo de atención médica para ayudar a iniciar conversaciones con su equipo de atención del cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Preguntas para hacerle al médico

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunas preguntas para hacerle al médico u otros integrantes del equipo de atención médica, que lo ayudarán a comprender mejor su diagnóstico, el plan de tratamiento y la atención en general. Use el menú para ver otras páginas.

Hablar con frecuencia con el equipo de atención médica es importante para tomar decisiones informadas respecto de la atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a obtener más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se aconseja que haga preguntas adicionales que sean importantes para usted. Le recomendamos que imprima esta lista y que la lleve a su próxima cita o que descargue la aplicación móvil gratuita de Cancer.Net para obtener una lista digital y otras herramientas interactivas para manejar su atención.

Preguntas para hacer sobre cómo elegir un tratamiento y manejar los efectos secundarios

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo de acuerdo con mi diagnóstico?

  • ¿Qué ensayos clínicos tengo a mi disposición? ¿Dónde están ubicados y cómo averiguo más sobre ellos?

  • ¿Qué plan de tratamiento me recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento? ¿Sirve para eliminar el cáncer, ayudar a que me sienta mejor o ambas cosas?

  • ¿Cuáles son los riesgos y los efectos secundarios posibles de cada tratamiento para el corto plazo y el largo plazo?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién coordinará mi tratamiento general?

  • ¿Cómo afectará este tratamiento mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Podría este tratamiento afectar mi vida sexual? De ser así, ¿cómo y durante cuánto tiempo?

  • ¿Podría afectar este tratamiento mi capacidad de quedar embarazada o de tener hijos? De ser así, ¿debería hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento para el cáncer?

  • Si me preocupa cómo manejar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o surgen problemas?

Preguntas que puede formular antes de la cirugía

  • ¿Dónde está ubicado exactamente el cáncer?

  • ¿Qué sabe acerca de mi cáncer en este momento?

  • Si tengo cáncer de recto, ¿debería recibir radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía?

  • ¿Qué otras pruebas se realizarán antes de la cirugía?

  • ¿Puede describir cómo será la cirugía?

  • ¿Qué planean extirpar durante la cirugía? ¿El colon, el recto o los ganglios linfáticos?

  • ¿La biopsia es parte de la cirugía?

  • Después de la cirugía, ¿cuándo tendré los resultados de las pruebas y un diagnóstico seguro?

  • ¿Cree que podría llegar a necesitar una colostomía temporal o permanente?

  • ¿Es éste el tipo de cirugía estándar para mi afección?

  • ¿Cuántas veces ha realizado este tipo de operación con éxito?

  • ¿Quién me dará información acerca de cómo prepararme para la cirugía y para la hospitalización? ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?

  • ¿Cómo podré controlar el dolor después de la cirugía?

  • ¿Cuáles son otros efectos secundarios posibles de este tipo de cirugía?

Preguntas que puede formular después de la cirugía

  • ¿Cuál es mi diagnóstico, según los resultados de la cirugía y los informes de la biopsia, de acuerdo con la clasificación TNM de determinación de estadio?

  • ¿Me puede explicar el informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?

  • ¿Analizó el patólogo mi tumor para determinar si existe una posible causa genética? ¿Necesito asesoramiento o pruebas genéticas?

  • ¿Mi diagnóstico significa que mis parientes tienen un riesgo mayor de padecer cáncer colorrectal? ¿Deberían consultar a sus médicos acerca de realizar un control?

  • ¿Cuál es mi pronóstico?

  • ¿Cómo afectará mi pronóstico el tratamiento adicional después de la cirugía?

  • ¿Qué tratamiento adicional recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento?

  • ¿Es un tratamiento estándar o forma parte de un ensayo clínico?

  • ¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda volver a trabajar después de la cirugía?

  • Si necesito una colostomía, ¿me derivará a personal de enfermería especialista capacitado para decidir el mejor lugar de mi colostomía y para que me enseñe los cuidados necesarios después de la cirugía?

Preguntas para hacer sobre la realización de radioterapia o terapias sistémicas

  • ¿Qué tipo de tratamiento se recomienda?

  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?

  • ¿Cuánto tiempo durará la administración de este tratamiento?

  • ¿Se evaluó mi tumor para inestabilidad de microsatélites y otras características moleculares?

  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar durante el tratamiento?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de realizar este tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los efectos secundarios?

Preguntas para hacer sobre cómo planificar la atención de seguimiento

  • ¿Cuál es la probabilidad de que reaparezca el cáncer? ¿Debería prestar atención a la aparición de signos o síntomas específicos?

  • ¿Qué efectos secundarios a largo plazo o efectos tardíos son posibles según el tratamiento para el cáncer que recibí?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Cómo obtengo un resumen del tratamiento y el plan de atención de sobrevivencia para conservarlos en mis registros personales?

  • ¿Quién estará a cargo de mi atención de seguimiento?

  • ¿Qué servicios de apoyo de sobrevivencia hay a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

La siguiente sección de esta guía es Recursos adicionales. Ofrece algunos recursos adicionales en el sitio web, además de esta guía, que pueden resultarle de utilidad. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Cáncer colorrectal - Recursos adicionales

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 11/2018

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