Coronavirus y COVID-19: Qué deben saber las personas con cáncer

October 23, 2021
Merry Jennifer Markham, MD, FACP, FASCO

La información se revisa diariamente y se actualizará según sea necesario. Se publicó por primera vez el 3 de marzo 2020.

Merry Jennifer Markham, MD, FACP, FASCO es la jefa de la División de Hematología y Oncología de la Universidad de Florida (UF), profesora clínica de la Facultad de Medicina de la UF, y directora adjunta de asuntos médicos en UF Health Cancer Center. Se especializa en el tratamiento de cánceres ginecológicos. Dra. Markham es la Editora adjunta de los cánceres ginecológicos en Cancer.Net y fue la presidenta anterior de la Cancer Communications Committee de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica). Sígala en Twitter en @DrMarkham.

La Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica es consciente de que las personas con cáncer y los supervivientes de cáncer, particularmente aquellos con sistemas inmunitarios comprometidos, probablemente estén preocupados por el potencial impacto de COVID-19 en su salud. Los pacientes deben hablar con sus oncólogos y sus equipos de atención médica para analizar sus opciones y protegerse de la infección.

¿Qué necesito saber sobre las vacunas contra el COVID-19?

Hay varias vacunas contra COVID-19 que ahora se usan en diferentes partes del mundo. En los Estados Unidos, las 3 vacunas en uso son fabricadas por Pfizer BioNTech, Moderna y Janssen, producido por Johnson & Johnson. A nivel mundial, otras vacunas están disponibles o están en proceso de recibir una Lista de uso de emergencia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para las vacunas contra COVID-19 que requieren 2 dosis, se recomiendan ambas dosis para garantizar la vacunación completa. No se recomienda mezclar dosis de las vacunas Moderna y Pfizer. Si recibe la vacuna Pfizer para la primera dosis, también debe recibir la vacuna Pfizer para la segunda dosis. Si recibe la vacuna Moderna para la primera dosis, también debe recibir la vacuna Moderna para la segunda dosis. 

Sin embargo, la Food and Drug Administration (FDA, Administración de Alimentos y Fármacos) de los Estados Unidos autorizó el uso de dosis de refuerzo de “mezclar y combinar” el 20 de octubre 2021. Por ejemplo, una persona que recibió la serie de vacunación inicial con la vacuna Moderna podría recibir una dosis de refuerzo de la vacuna Pfizer. Al día siguiente, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de los EE. UU. aprobaron la autorización de la FDA de dosis de refuerzo de "mezclar y combinar".

  • Pfizer. En los Estados Unidos, la vacuna Pfizer ha recibido la autorización de uso de emergencia de la FDA para uso en personas de 12 años o más y, el 23 de agosto 2021, recibió la autorización completa para la vacuna en personas de 16 años o más. Se administra la vacuna en 2 dosis, con 3 semanas de diferencia. El 22 de septiembre 2021, la FDA amplió su autorización de esta vacuna para permitir una tercera dosis (una dosis de refuerzo) de la vacuna Pfizer a las personas de 65 años o más que recibieron su segunda dosis al menos 6 meses antes. Esta dosis de refuerzo también está autorizada para adultos con alto riesgo de COVID-19 grave, como personas con cáncer, y para adultos que trabajan en entornos de alto riesgo, como trabajadores de la salud. Al día siguiente, los CDC aprobaron una guía sobre las vacunas de refuerzo y quién debería recibirlas. Los CDC recomiendan inyecciones de refuerzo al menos 6 meses después de la segunda dosis de la serie Pfizer original para:

    • Personas de 65 años y más

    • Residentes en una instalación médica de atención a largo plazo

    • Personas de 50 a 64 años con afecciones médicas subyacentes, incluido el cáncer

    Según los CDC, los siguientes grupos pueden considerar una dosis de refuerzo:

    • Personas de 18 a 50 años con afecciones médicas subyacentes, incluido el cáncer

    • Adultos de 18 a 64 años que trabajan en entornos de alto riesgo

    Si ha recibido tratamiento para el cáncer y tiene preguntas sobre si debe recibir una dosis de refuerzo, hable con su oncólogo.

  • Moderna. La vacuna Moderna está autorizada para uso en personas de 18 años o más y se administra en 2 dosis, con 1 mes de diferencia. Una tercera dosis (dosis de refuerzo) está autorizada por la FDA y recomendada por los CDC para personas que se han sometido a trasplantes de médula ósea/células madre en los últimos 2 años o sistemas inmunitarios con inmunosupresión de moderada a grave. Esto incluye las personas que están recibiendo tratamiento activo contra el cáncer. Hable con su oncólogo si cree que debería recibir una dosis de refuerzo. La autorización de uso de emergencia ha sido ampliada por la FDA y recomendada por los CDC para permitir que se administre una dosis de refuerzo al menos 6 meses después de la segunda dosis de la serie inicial de Moderna a personas que: 

    • Tienen 65 años o más 

    • Tienen 18 a 64 años y tienen un riesgo alto de desarrollar COVID-19 grave o trabajan en entornos de alto riesgo

  • Johnson & Johnson. La vacuna Johnson & Johnson es una vacuna de dosis única y está autorizada para personas mayores de 18 años. Según la FDA y los CDC, se puede administrar una dosis de refuerzo de esta vacuna a adultos mayores de 18 años al menos 2 meses después de recibir la dosis original.

Las vacunas contra COVID-19 disponibles son efectivas contra las variantes del virus, incluido la variante Delta. Sin embargo, las variantes aún pueden causar enfermedades en algunas personas que están vacunadas.

Si tiene más preguntas sobre la vacuna, puede encontrar respuestas en www.getvaccineanswers.org. (Tenga en cuenta que este enlace lo llevará a un sitio web separado.)

Efectos secundarios. Los efectos secundarios esperados y más comunes de las vacunas Pfizer BioNtech y Moderna incluyen dolor en el lugar de la inyección, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, dolor en las articulaciones y fiebre. Se debe esperar efectos secundarios, y estos efectos secundarios desaparecerán en 3 días. Los efectos secundarios a veces son peores con la segunda dosis, pero nuevamente, estos efectos secundarios deberían desaparecer en 3 días. Si aún tiene efectos secundarios más de 3 días después de la dosis de la vacuna, informe a su médico.

Un efecto secundario poco común de las vacunas contra COVID-19 de 2 dosis es la hinchazón de los ganglios linfáticos de la axila, que podría confundirse con un signo de cáncer de mama. Debido a este efecto secundario inusual, retrase su mamografía durante al menos 1 mes después de recibir la vacuna contra COVID-19.

Los efectos secundarios más comunes de la vacuna Johnson & Johnson son dolor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular, y náuseas. La mayoría de estos efectos secundarios fueron de gravedad leve a moderada y duraron de 1 a 2 días.

Se está monitoreando atentamente cualquier dato sobre efectos secundarios inesperados. Cuando sucede algo poco común, esta información se informa a la FDA y a los CDC para que se puedan realizar más investigaciones. Por ejemplo, se informó que 6 personas (de más de 6.8 millones de personas) que recibieron la vacuna Janssen tenían un tipo raro de coágulo sanguíneo. Debido a esto, se pausó brevemente la administración de la vacuna Janssen para que estos casos pudieran revisarse y se pudiera determinar la relación con la vacuna. Esto no significa que la vacuna sea peligrosa. Las pausas como esta son un mecanismo de seguridad importante y esperado en el desarrollo de nuevos medicamentos o vacunas. 

La seguridad en las personas con cáncer. Los expertos están de acuerdo en que la vacuna contra COVID-19 se recomienda para personas con cáncer, sobrevivientes de cáncer y quienes actualmente están recibiendo tratamiento contra el cáncer, incluido la quimioterapia y la inmunoterapia. La mejor evidencia disponible sugiere que las probabilidades de morir o experimentar complicaciones graves por COVID-19 son aproximadamente 2 veces más altas (información en inglés) si usted es una persona con cáncer que una persona sin cáncer. Las únicas personas a las que no se les debe ofrecer la vacuna son aquellas que pueden tener una reacción dañina, como anafilaxia, a un componente específico de la vacuna. Hable con su médico o con su equipo de atención del cáncer sobre si se recomienda las vacunas contra COVID-19 para usted, según su propio historial médico. Su médico también tendrá más información, con el tiempo, sobre cuándo hay una vacuna disponible para usted. Leer preguntas frecuentes (en inglés) sobre la vacuna contra COVID-19 y como se relaciona a las personas con cáncer. Este enlace lo lleva a otro sitio web de la American Society of Clinical Oncology.

Los estudios clínicos de la vacuna contra COVID-19 incluyeron a personas con afecciones médicas como enfermedad pulmonar crónica, diabetes y obesidad, pero no incluyeron personas con cáncer o que recibían tratamiento contra el cáncer. Esto significa que en este momento se desconoce la seguridad y eficacia de la vacuna en personas con cáncer o que están recibiendo tratamiento contra el cáncer.

A pesar de la falta de información sobre la seguridad de las vacunas contra COVID-19 en personas con cáncer, se recomiendan muchas vacunas para personas con cáncer, incluida la vacuna contra la neumonía neumocócica y la vacuna contra la gripe. Algunas vacunas están bien para recibir durante el tratamiento del cáncer, cuando el sistema inmunitario está débil, pero algunas vacunas, como las con virus vivos atenuados, no deben administrarse durante el tratamiento contra el cáncer. La vacuna contra COVID-19 no es una vacuna con virus vivo atenuado.

Después de que esté completamente vacunado. Una vez que se haya completamente vacunado, los CDC recomiendan que puede resumir las actividades que realizaba antes de la pandemia, sin llevar una mascarilla ni mantener la distancia física, excepto en áreas de los Estados Unidos donde la propagación de la variante Delta se considera sustancial o alta. En esas áreas, se recomienda usar una mascarilla en espacios cerrados en entornos públicos. (Puede ver el nivel de la propagación comunitaria en su condado en el sitio web de los CDC.) En la mayoría de los casos, las personas no están completamente vacunadas contra COVID-19 hasta 2 semanas después de la última dosis de la vacuna. Sin embargo, en algunas áreas, es posible que aún deba usar una mascarilla y mantenerse físicamente distante, como en hospitales o clínicas, transporte público y otros. Además, es posible que algunas leyes locales, estatales o federales aún requieran estas precauciones. Asegúrese de ver qué precauciones aún se requerirán en su área consultando con su gobierno local.

Ninguna vacuna es 100% efectiva y, a veces, las personas vacunadas aún pueden contraer COVID-19, lo que se denomina una “infección irruptiva”. El riesgo de esto es muy bajo y es poco probable que las personas vacunadas se enfermen gravemente. Si tiene cáncer o está recibiendo tratamiento contra el cáncer o si tiene otras afecciones médicas que lo ponen en alto riesgo de contraer la enfermedad a causa del COVID-19, debe considerar continuar usando una mascarilla cuando está en espacios cerrados en entornos públicos. Consulte con su médico para obtener orientación específica si cree que tiene un mayor riesgo de sufrir complicaciones de COVID-19.

Estas precauciones son fundamentales para prevenir la propagación continua del virus porque el virus permanecerá en la comunidad hasta que la mayoría de los residentes estén vacunados, especialmente con variantes más contagiosas en circulación.

¿Qué es el COVID-19?

COVID-19, o la enfermedad por coronavirus 2019 es una enfermedad causada por un coronavirus nuevo que se identificó por primera vez en un brote en Wuhan, China, en diciembre de 2019.

Los coronavirus son una gran familia de virus que pueden causar enfermedades leves, como un resfriado común, hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Debido a que el nuevo coronavirus está relacionado con el coronavirus asociado al SRAG (SARS-CoV), se le ha denominado SARS-CoV-2. No se conoce el origen exacto de SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19, pero es posible que se originó en los murciélagos.

El virus puede transmitirse de una persona a otra, a través de pequeñas gotas de la nariz o la boca que se produce cuando una persona tose o estornuda. Otra persona puede contraer COVID-19 si inhala estas gotas o si toca una superficie donde cayeron estas gotas y luego se toca los ojos, la nariz, o la boca.  El virus se transmite a través del contacto cercano, pero también puede propagarse de la transmisión aérea. En un espacio encerrado, las partículas de virus pueden permanecer en el aire de minutos a horas y pueden infectar a personas a distancias de más de 6 pies o 2 metros.

Los síntomas del COVID-19 pueden ser de leves a severos y pueden aparecer de 2 a 14 días después de la exposición al virus. Estos síntomas pueden incluir fiebre, tos, dificultad para respirar, escalofríos, dolor de cabeza, dolor de garganta, y una nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato. Otros síntomas pueden incluir dolores musculares y molestias, fatiga, congestión o escurrimiento nasal o diarrea. En algunas personas, la enfermedad puede causar neumonía y enfermedades cardíacas, y puede ser fatal. Es posible que algunas personas infectadas no desarrollen ningún síntoma.

COVID-19 puede ocurrir en ambos niños y adultos. Los niños con COVID-19 también tienen un riesgo de desarrollar un síndrome inflamatorio multisistema con síntomas como sarpullido, fiebre, dolor abdominal, vómito, y diarrea. La información inicial indicó que los niños y los adultos jóvenes no estaban tan afectados por COVID-19. Sin embargo, gente de todas las edades, incluso los infantes, puede morir de esta enfermedad. Además, las muertes parecen ocurrir de manera desproporcionada en diversas poblaciones, incluyendo las poblaciones negras e hispanas.

Un análisis de 928 personas con cáncer y COVID-19 presentada durante el ASCO20 Virtual Scientific Program (Programa Científico Virtual ASCO20) reveló que tener cáncer activo y progresando se asoció con un riesgo 5 veces mayor de morir dentro de 30 días en comparación con los pacientes que estaban en remisión por cáncer.

Los virus suelen cambiar con el tiempo a través de mutaciones y se han identificado varias variantes del virus SARS-CoV-2. Por ejemplo, en diciembre de 2020 se identificó la variante Delta del virus en India y ahora se encuentra dominante en muchos países, incluso los Estados Unidos. La variante Delta del virus se transmite más fácilmente de persona a persona, pero no se conoce si sea más mortal. Las personas no vacunadas tienen mayor riesgo de contraer esta variante.

¿Qué puedo hacer para evitar contraer COVID-19?

Tres vacunas han recibido la autorización de uso de emergencia de la FDA, y una de las vacunas (Pfizer) ha recibido la aprobación formal de la FDA para personas con 16 años y más. La recopilación de datos de ensayos clínicos para probar la efectividad de las vacunas contra COVID-19 aún están en curso. Estas investigaciones brindarán a los científicos información valiosa que puede ayudar a los pacientes y al público a largo plazo. Si desea participar en un ensayo clínico que estudia la vacuna contra COVID-19, ClinicalTrials.gov tiene una lista completa de los estudios disponibles.

La manera más importante de protegerse es vacunarse contra COVID-19. Si no ha recibido la vacuna contra COVID-19, quédese en casa tanto como sea posible y evitar las zonas donde se congregan las personas. Siga las pautas sobre las restricciones de viajes emitidas por las autoridades sanitarias en su país, la OMS y los CDC .

Lavarse las manos durante al menos 20 segundos es una forma importante de protegerse y prevenir la transmisión del virus. Si no tiene agua y jabón, use un desinfectante para manos que contenga al menos 60% de alcohol.

Además de lavarse las manos con frecuencia, es importante que:

  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.

  • Toser o estornudar en un pañuelo desechable. Luego deseche el pañuelo. Al toser o estornudar cúbrase con el codo y no en la mano.

  • Evitar el contacto cercano con personas que están enfermas.

  • Limpiar los objetos y las superficies que se tocan con frecuencia. 

  • Si ha habido una exposición conocida al COVID-19, entonces es importante limpiar con toallitas desinfectantes o en aerosol. 

Si no está vacunada contra COVID-19 y sale en público, es importante llevar una mascarilla o una mascarilla de tela que cubre la nariz y la boca. Este puede prevenir la propagación de COVID-19 en la comunidad, especialmente porque algunas personas con COVID-19 no tienen síntomas y no saben que tienen el virus. No debe llevar una mascarilla con una válvula de exhalación o un respiradero porque las válvulas permiten que sus propias microgotas respiratorias salgan de la mascarilla y pueden poner otras personas en riesgo. Llevar dos mascarillas, como el uso de una mascarilla de tela o una cubierta facial de nailon sobre una mascarilla quirúrgica, es más eficaz para limitar la transmisión del virus que usar sola una mascarilla. Los CDC recomiendan el uso de dos mascarillas en lugar de usar una sola mascarilla. Si solo usa 1 mascarilla, debe quedar bien ajustada alrededor de la nariz y la boca.

Llevar una mascarilla no es una sustitución para la distancia social o física. Si está en público y no está vacunada, debe hacer ambos: mantener una distancia de 2 metros (6 pies) entre usted y otras personas y llevar una mascarilla.

Si está vacunado pero vivir o viajar en una área con altas tasas de transmisión de COVID-19, debe continuar usando una mascarilla cuando esté en espacios cerrados en entornos públicos. Si tiene un alto riesgo de enfermarse con COVID-19 o desarrollar complicaciones debido a su tratamiento contra el cáncer u otra afección médica, también debe continuar usando una mascarilla en estos entornos.

No hay evidencia científica de que el zinc o la vitamina C, aún en una alta dosis, ayude a prevenir COVID-19. El uso de enjuagues bucales y nasales, o la ingestión de enjuagues bucales en grandes cantidades, tampoco prevenir el COVID-19 y puede ser peligroso. Beber o hacer gárgaras con Betadine u otros productos de yodo es peligroso y no ayuda a prevenir ni a tratar el COVID-19. 

¿Las personas con cáncer deberían tomar precauciones especiales?

Las personas con cáncer, las personas que están recibiendo tratamiento para el cáncer, los pacientes mayores, y las personas con otras enfermedades serias o crónicas, como la enfermedad pulmonar, la diabetes, o la cardiopatía, tienen un riesgo alto de contraer la enfermedad grave de COVID-19 que puede llevar a la muerte. Las investigaciones han mostrado que personas con cáncer activo o progresando pueden tener un riesgo más alto que las personas que tienen un cáncer en remisión. Las personas con cáncer deben seguir las mismas reglas que las personas que no tienen cáncer: Lávese las manos cuidadosamente. Deja de tocarse la cara y evite el contacto con las personas que tienen enfermedades.

Las personas con un alto riesgo de enfermarse gravemente del COVID-19 deben pensar detenidamente antes de tomar los viajes no esenciales durante la pandemia de COVID-19, especialmente si viajarán a áreas con tasas altas o en aumento del COVID-19. Esto es especialmente importante para las personas que aún no se han vacunado por completo contra COVID-19. Si usted no está vacunado, quédese en casa para reducir su exposición al virus, practicar la distancia física, y evitar las reuniones sociales, incluso las reuniones pequeñas con familiares o amigos que no viven con usted. El viaje debe ser lo más corto posible y debe llevar una mascarilla o una tela que cubre la cara.  Si ha sido vacunado y vive en un área con tasas de transmisión de COVID-19 bajas, puede volver a sus actividades normales. En lugares con tasas altas o en aumento de COVID-19, el enmascaramiento sigue siendo importante. Siempre siga las pautas del gobierno local para el enmascaramiento y el distanciamiento social.

Si está vacunado, las actividades al aire libre generalmente están seguras sin distancia física. Si no está vacunado, caminar o hacer ejercicio al aire libre está bien si el área no está llena de otras personas y puede mantener una distancia de por lo menos 2 metros (6 pies) de las otras personas.

Una buena regla general durante situaciones de emergencia como la pandemia es mantener suficientes medicamentos esenciales para un mes como mínimo, incluido las prescripciones y los medicamentos de venta libre. Crear y mantener actualizada una lista de personas de contacto en caso de emergencia, incluso familiares, amigos, vecinos, y organizaciones en su vecindario que pueden proveer información o apoyo.

Para mantener una conexión con su sistema de apoyo, conectar con la familia y los amigos virtualmente, con videoconferencias o llamadas telefónicas. Algunos ejemplos de la tecnología que puede usar para videoconferencia son FaceTime, Zoom, Google Hangouts, y otras redes sociales, como Instagram y Facebook.

Si tiene un tratamiento oncológico programado durante el brote de COVID-19, hable con su oncólogo sobre los beneficios y los riesgos de continuar o aplazar el tratamiento. Si no tiene un tratamiento oncológico programado, pero si tiene una cita con su oncólogo, podría ser posible tener la cita por videoconferencia o a través de una plataforma de telemedicina. Hable con su equipo de atención del cáncer para confirmar si este es una recomendación para usted.

Por fin, siempre es importante expresar sus deseos de atención médica por escrito en caso de que esté demasiado enfermo y no pueda tomar decisiones por sí mismo. Su familia y su equipo de atención médica deben saber sus deseos y lo que es importante. Ahora es un buen momento para escribir sus deseos o testamento de vida si todavía no lo ha hecho. Cancer.Net tiene información útil sobre este tema. Es más importante que nunca tener sus deseos de atención médica por escrito debido a que algunos hospitales están limitando el número de visitantes o restringiendo completamente los visitantes. Pregúntese usted mismo y discuta las siguientes preguntas con sus seres queridos. Escriba las respuestas.

  • ¿Cuál nivel de calidad de vida me parece inaceptable?

  • ¿Si mi estado de salud empeora, cuales son mis objetivos más importantes?

  • ¿Si no puedo hablar por mí mismo, quién puede hablar por mí?

  • ¿Hay personas que no deben estar involucrados en la toma de decisiones por mí?

  • ¿Si mi corazón deja de latir, quiero RCP (resucitación cardiopulmonar)?

¿Cómo cambiarán mis citas para la atención de cáncer?

Debido a la pandemia de COVID-19 y el mayor riesgo de exposición al virus, la mayoría de los hospitales han cambiado sus políticas de visitas. Algunos hospitales permiten un visitante por paciente y algunos hospitales no los permiten. Las mascarillas y el distanciamiento físico siguen siendo necesarios en los entornos sanitarios. Confirme la política de visitantes con la clínica o el hospital antes de ir a su consulta.

Su equipo de atención del cáncer puede realizar algunas de sus citas por telemedicina. Durante una cita virtual, puede quedarse en casa y habla con su médico y otros miembros de su equipo de atención médica desde videoconferencia usando su teléfono celular o su computadora. Su médico le dará instrucciones. Si quiere tener en una cita de telemedicina en vez de una cita cara a cara, pregunte a la oficina de su médico si es posible. 

Si las tasas de propagación del virus en su comunidad son altas, es posible que su médico recomiende aplazar algunos tratamientos de cuidados paliativos, como tratamientos que fortalecen los huesos, denosumab (Xgeva) o ácido zoledrónico (Zometa) por ejemplo, o suplementos de hierro endovenoso. Solo se recomienda aplazar tratamientos si su oncólogo determina que es lo mejor para usted.

Al principio de la pandemia, las pruebas de detección, como las mamografías y colonoscopias, y otras pruebas como estudios de densidad ósea estaban aplazadas para reducir su riesgo de exposición al virus. Sin embargo, todavía es importante recibir pruebas de detección regulares del cáncer, incluso durante una pandemia. El sitio web de la organización Prevent Cancer Foundation (La Fundación para Prevenir el Cáncer) puede ayudarle a aprender más sobre COVID-19 y la detección del cáncer segura (en inglés).

Para las personas que tienen un alto riesgo de desarrollar cáncer, como las personas con un síndrome hereditario como el síndrome de Lynch y una mutación de BRCA, es posible que su médico aconseje aplazar los procedimientos para reducir el riesgo de desarrollar cáncer.  Solo lo recomendará si cree que es más seguro para usted, según las tasas de transmisión del virus en el lugar donde vive y su riesgo personal. Siempre es mejor discutir la elección del momento oportuno de estas pruebas y procedimientos con su médico.

¿Qué debo hacer si creo que es posible que tenga COVID-19?

Llame antes de visitar a su profesional de atención médica o al departamento de emergencias si tiene fiebre y otros síntomas de una enfermedad respiratoria, como tos o dificultad para respirar. Comuníquese con ellos si usted cree que es posible que tenga COVID-19. Su profesional de atención médica le pedirá información sobre sus síntomas, historia de viajes, exposición, historial de vacunación y factores de riesgos médicos. Entonces, recibiría instrucciones sobre cómo obtener una prueba en su comunidad. Es importante tener en cuenta que incluso si está vacunado aún puede desarrollar COVID-19, pero el riesgo es menor y es más probable que la enfermedad sea leve.

Una pregunta frecuente es a que doctor debe llamar. Recomiendo que llama el médico con quien interactúa más. Si no han recibido tratamiento contra el cáncer por más que un año y está visitando un médico general a menudo, llame a su médico general. Sin embargo, si está visitando su oncólogo a menudo o está recibiendo tratamiento contra el cáncer, comuníquese con su oncólogo.

Si usted está recibiendo tratamiento contra el cáncer que suprime el sistema inmunitario y presenta fiebre y síntomas respiratorios, contacte a su oncólogo como habitualmente lo haría si tiene fiebre mientras recibe el tratamiento. Asegúrese de seguir sus indicaciones sobre cuándo debe asistir al consultorio o al hospital y cuándo es más seguro quedarse en el hogar.

Los síntomas graves pueden ser una emergencia médica y puede que tenga que llamar el número de emergencias. Si usted o su ser querido tiene síntomas, como dificultad por respirar, dolor persistente o presión en su pecho, confusión nueva o labios de color azul, debe buscar atención médica inmediatamente.

Las pruebas para COVID-19 suponen la inserción de un hisopo de algodón de 6 pulgadas, parecido a un Q-tip, en lo profundo de su cavidad nasal, por lo menos, por 15 segundos. Se pone el hisopo en un recipiente especial y se envía a un laboratorio para analizar la muestra. Las pruebas de saliva también están disponibles en algunas áreas. En los EE. UU., hay varias pruebas caseras por el virus aprobadas por una autorización de uso de emergencia de la FDA. Estas pruebas a menudo incluyen un cuestionario de detección médico y pago por adelantado y se envía la muestra a un laboratorio. La FDA también ha otorgado la autorización de uso de emergencia a una prueba casera de venta libre que puede dar resultados en aproximadamente 20 minutos. Esta prueba incluye un hisopo nasal que puede detectar fragmentos del virus si están presentes. Debe hablar con su médico para confirmar si estas son las pruebas adecuadas para usted. Si decide hacerse una prueba en el hogar, comparte los resultados con su equipo de atención oncológica.

Si es posible que tenga COVID-19, quédese en casa y aíslese mientras espera los resultados. Si está enfermo, quedarse en el hogar es la mejor manera de evitar la transmisión del nuevo coronavirus y otros virus respiratorios, como la gripe, a otras personas. Si vive con alguien y póngase en cuarentena usted mismo en una parte de la casa para reducir el riesgo de propagar el virus a las otras personas en la casa.

Si le preocupa que haya estado en contacto con a una persona con COVID-19, tiene que monitorizarse usted mismo para la aparición de síntomas. Revise con frecuencia su temperatura corporal para detectar fiebres. Si tiene cáncer activo o está en tratamiento actualmente, informe a su equipo de atención oncológica sobre su exposición posible.

El 3 de junio de 2020, se publicó una investigación en la New England Journal of Medicine (Revista de Medicina de New England) que incluyó 821 personas sin síntomas sugestivos de COVID-19 que tenían una exposición en su casa o en su trabajo a COVID-19. La investigación mostró que el tratamiento con hidroxicloroquina después de una exposición al COVID-19 no proporcionó ningún beneficio.

¿Es posible confirmar si ya he tenido COVID-19?

Se han desarrollado pruebas de anticuerpos, también conocidas como pruebas serológicas, y estas pruebas pueden determinar si ya habrá tenido una infección por COVID-19 al identificar si hay anticuerpos en la sangre. Los anticuerpos son proteínas específicas hecho por el cuerpo en respuesta a una infección.

Las pruebas de anticuerpos no están perfectas. Es posible que algunas personas quien se enfermen con COVID-19 tendrán niveles bajos de anticuerpos o no producirán anticuerpos. También puede que algunas personas tuvieren un falso positivo, que significa que la prueba encuentra los anticuerpos, pero los anticuerpos están causados por otro coronavirus y no el COVID-19.

No se debe utilizar las pruebas de anticuerpos para realizar un diagnóstico actual de COVID-19. El cuerpo puede tardar entre 1 y 3 semanas después de la infección para producir anticuerpos.  

Si ha tenido una infección de COVID-19, ya sea diagnosticada a través de una prueba para el virus o a través de una prueba de anticuerpos, es posible (pero no seguro) que tenga inmunidad durante aproximadamente 3 meses. Sin embargo, si los síntomas sospechosos se desarrollan dentro de ese período de 3 meses después de la infección de COVID-19, se recomienda otra prueba para COVID-19, a menos que haya otra causa obvia para esos síntomas.

¿Si he tenido COVID-19, podré continuar el tratamiento para el cáncer?

Si ha obtenido un resultado positivo para COVID-19, debe tener una discusión con su oncólogo sobre el efecto de la enfermedad en el tratamiento contra el cáncer. Es posible que algunos centros oncológicos requieran un resultado negativo para COVID-19 antes de que pueda recomenzar quimioterapia u otro tratamiento para el cáncer. Sin embargo, algunos pacientes con COVID-19 siguen obteniendo resultados positivos después de la resolución de sus síntomas. En esta situación, su equipo de atención médica considerará los riesgos y los beneficios de recomenzar el tratamiento para el cáncer a pesar del resultado positivo. Es posible que pueda continuar algunos tratamientos para el cáncer si se ha recibido un resultado positivo para el virus, pero no tiene síntomas o tiene síntomas leves, especialmente los tratamientos que no afectan el sistema inmunitario.

Cuando reinicia o continua su tratamiento para el cáncer después del COVID-19, es importante llevar una mascarilla a la clínica de infusiones o al centro oncológico y usar gel antiséptico o lavarse las manos antes y después de la cita para practicar la buena higiene de las manos.

¿Hay tratamientos disponibles para COVID-19?

No hay curas para COVID-19. Los científicos continúan trabajando para desarrollar y ensayar tratamientos para COVID-19. Los ensayos clínicos son estudios de investigación en que participan las personas. Los ensayos clínicos que estudian tratamientos posibles para COVID-19 son abiertos en algunos lugares en los Estados Unidos y otros países. Si le han diagnosticado con la enfermedad de coronavirus y usted participa en un ensayo clínico para pacientes con COVID-19, es posible que recibiere los medicamentos. También su participación ayuda a los científicos encontrar el tratamiento más eficaz y seguro para la enfermedad. Por ejemplo, los investigadores una investigación por el National Cancer Institute (NCI, Instituto Nacional del Cáncer) de los EE. UU.  que se llama la NCI COVID-19 in Cancer Patients Study (NCCAPS) y de una investigación en la Universidad de Stanford en California (las enlaces anteriores son en inglés) están recopilando detalles sobre los síntomas de personas que tienen COVID-19 para entender mejor la progresión de la enfermedad y para encontrar un tratamiento.

Para las personas con cáncer y COVID-19 que no es grave, los anticuerpos monoclonales pueden ser útiles para reducir las posibilidades de que la enfermedad se agrave y reducir la necesidad de hospitalización. El 21 de noviembre 2020, la FDA se da una autorización de uso de emergencia a la combinación de casirivimab y imdevimab (fabricado por Regeneron Pharmaceuticals, Inc.) para tratar COVID-19 leve o moderado en los pacientes que tienen un alto riesgo de desarrollar una enfermedad más grave. Esta combinación de anticuerpos se administra por vía intravenosa como una única infusión de 1,200 mg. Sotrovimab (fabricado por GlaxoSmithKline) recibió autorización de uso de emergencia para su uso en COVID-19 leve a moderado en personas de 12 años o más que tienen un alto riesgo de progresión a COVID-19 grave.

La combinación de bamlanivimab y etesevimab, una terapia intravenosa de anticuerpos monoclonales, recibió la autorización de uso de emergencia para el tratamiento de COVID-19 leve o moderado en personas de 12 años o más. Sin embargo, debido a la prevalencia de variantes, incluida la variante Delta, y la ineficacia de esta combinación contra esas variantes, la distribución de esta terapia se detuvo en junio de 2021.

Para las personas que acaban de presentar síntomas de COVID-19 y tienen un alto riesgo de progresión a COVID-19 grave, el tratamiento con la terapia de anticuerpos monoclonales debe administrarse lo antes posible después del diagnóstico.

Para el tratamiento ambulatorio de COVID-19, no hay datos suficientes para respaldar otros tratamientos ambulatorios como el plasma convaleciente o la dexametasona. No se recomienda la hidroxicloroquina para el tratamiento de COVID-19, ya sea sola o en combinación con otros medicamentos. La invermectina no debe usarse como tratamiento para COVID-19.

Para las personas hospitalizadas debido a COVID-19, los tratamientos pueden incluir una variedad de medidas, según la gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, las personas hospitalizadas que aún no reciben oxígeno pueden recibir el medicamento antiviral remdesivir. Para las personas que necesitan oxígeno suplementario, se puede agregar dexametasona (un esteroide). Otros medicamentos que los médicos en el hospital pueden usar para pacientes muy enfermos incluyen baricitinib (un inhibidor de la quinasa de Janus) o tociluzumab (un medicamento que ataca la vía de la interleucina-6 del sistema inmunitario). El tratamiento primario es la atención de apoyo, que incluye oxígeno y respiración de apoyo a través de ventilación mecánica, si es necesario.

Es posible que Remdesivir, un medicamento antiviral, ayude en el tratamiento de las infecciones de COVID-19. El 1 de mayo 2020, el medicamento recibió una autorización de uso de emergencia por la FDA y se convirtió en el primer tratamiento aprobado por la FDA para COVID-19 el 23 de octubre 2020. Remdesivir está aprobado para pacientes con COVID-19 que requieren hospitalización. Puede reducir el tiempo de hospitalización, pero no previene la muerte.

El 9 de noviembre 2020, la FDA hubiera anunciado una autorización de uso de emergencia para Bamlanivimab, un tratamiento con anticuerpos administrado por vía intravenosa para las personas de 12 años en adelante que dan positivo en la prueba del virus SARS-CoV-2 y tiene el riesgo de desarrollar COVID-19 grave u hospitalización. Este medicamento todavía se está estudiando en ensayos clínicos, pero la información preliminar parece sugerir que puede reducir las hospitalizaciones o las visitas a la sala de emergencias en algunos pacientes. Dos anticuerpos intravenosos más, casirivimab e imdevimab, recibieron la autorización de uso de emergencia de la FDA el 21 de noviembre de 2020, para el tratamiento de COVID-19 leve o moderado en pacientes que tienen un alto riesgo de desarrollar una enfermedad más grave. Estos 2 anticuerpos se administran juntos. Ninguno de estos anticuerpos más nuevos es para personas que están recibiendo oxígeno o que están hospitalizadas.

La dexametasona, un medicamento esteroide, puede ser beneficiosa para pacientes críticos con COVID-19. Un reporte de un estudio llamado el U.K. Recovery Trial encontró que la dexametasona puede ayudar a salvar vidas en personas que requieren oxigenoterapia o están en un respirador. En esta población de pacientes muy enfermos, recibir dexametasona resultó en una menor tasa de muerte a los 28 días.  Desafortunadamente, el medicamento no parece ayudar en casos de enfermedad leve.

El plasma convaleciente es la porción líquida de la sangre que se colecta de personas que han recuperado de COVID-19. Es posible que el plasma tenga anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Se está estudiando la plasma convaleciente en ensayos clínicos como un tratamiento posible y la FDA se concedió una autorización de uso de emergencia el 23 de agosto 2020. Sin embargo, no se ha confirmado los beneficios y los riesgos del uso de plasma convaleciente en ensayos clínicos aleatorios.

Inicialmente, la hidroxicloroquina (Plaquenil) parecía prometedora como tratamiento posible para el COVID-19, pero después de que varios ensayos clínicos informaron datos sobre su seguridad y eficacia, no se encontró que este medicamento fuera útil.

Una versión de cloroquina (cloroquina fosfato) es un aditivo que se usa para limpiar los acuarios de peces. Consumir este aditivo para los acuarios de peces ha resultado en sobredosis y por lo menos ha fallecido una persona a causa de esto. No consuma este producto—puede matarse.

No beber o inyectar la lejía u otros desinfectantes de la casa. Es muy peligroso y puede ser mortal. Otro tratamiento propuesto que tiene que evitar es oleandrina, un extracto derivado del arbusto tóxico adelfa. No ingerir ninguna parte de esta planta. Incluso una pequeña cantidad puede ser mortal. Estos no son tratamientos para COVID-19 y no ayudan a prevenirlo.

No tomar ivermectina, un medicamento que se usa para tratar los parásitos y los piojos. Los productos de ivermectina se fabrican de manera diferente para animales y para humanos. La ivermectina no es un medicamento antiviral. No se ha demostrado que tomar este medicamento sea útil para tratar el COVID-19. Consumirlo, especialmente en las dosis recomendadas para animales, puede ser peligroso y puede resultar en sobredosis, hospitalización y muerte.

¿Cómo podemos ir a la escuela o al trabajo de forma segura?

En todo el mundo, hay variaciones en cuanto a si las escuelas y las oficinas están abiertas o no para la asistencia en persona. En los Estados Unidos, los gobiernos locales, regionales, y nacionales han trabajado con los sistemas escolares para planificar la apertura de la escuela. Algunas escuelas ofrecen la escuela en persona y un pequeño número de las escuelas ofrecen la escuela virtual y otras aún ofrecen una combinación.  

Si usted y sus hijos están regresando a la escuela para la instrucción en persona y especialmente si no está vacunado contra COVID-19, es importante llevar una mascarilla que cubre la nariz y la boca en todo momento para reducir el riesgo de propagar el virus. Si es posible, mantener la distancia física. Usar el alcohol en gel y lavar las manos cuando posible. Los jóvenes deben quedarse en casa si estén enfermos o tengan fiebre.

Cuando regresa al trabajo en persona, se aplican las mismas reglas. Lo más seguro es vacunarse contra el COVID-19. Si no está vacunado, evitar grandes reuniones de personas, mantener la distancia física tanto como sea posible, y llevar una mascarilla en todo momento. Limpiar con regularidad su escritorio y otras superficies que se tocan con frecuencia. Si ha habido una exposición conocida al COVID-19, entonces es importante limpiar con toallitas desinfectantes. No vaya al trabajo si está enfermo o si tiene fiebre.

Por fin, vacúnese contra la influenza durante la temporada de gripe. Esto puede protegerse y proteger a las otras personas. 

¿Cuándo vuelva a la normalidad?

Las tasas de infección por el virus han fluctuado desde los principios de 2020, pero el virus no ha desaparecido y probablemente no desaparecerá pronto. En general, en los Estados Unidos, el número de casos de COVID-19 y el número de muertes por el virus han seguido aumentando, aunque las tasas fluctúan en varias comunidades y países. Dado que las vacunas contra COVID-19 ahora están ampliamente disponibles en los Estados Unidos, se espera un regreso a la normalidad, pero el acceso a las vacunas varía de un país a otro. Además, a menos que un alto porcentaje de personas decida vacunarse, la vuelta a la normalidad se retrasará significativamente. Es importante llevar las mascarillas y practicar la distancia física, especialmente en los espacios interiores en áreas de alta transmisión de COVID-19, para aquellos que están en mayor riesgo debido a afecciones médicas o inmunosupresión, y para las personas que no están vacunadas o no están completamente vacunadas. Es probable que las mascarillas sigan siendo necesarias en los entornos sanitarios.

Si su comunidad local, condado o municipio, o estado permite que los negocios no esenciales estar abierto y si no está vacunado contra el COVID-19, la mejor manera de protegerse del virus es continuar quedándose en casa y no salir tanto como sea posible. Continúe llevando mascarillas de tela y considerar llevar dos mascarillas cuando salga su casa. Manténgase por lo menos una distancia de 2 metros (6 pies) entre usted y otras personas.

Si decide comer en un restaurante, comer afuera es más seguro, y todavía debe llevar una mascarilla si no está vacunado a menos que esté comiendo o bebiendo. Las personas vacunadas pueden sentirse más cómodas reanudando las actividades que se realizaban antes de la pandemia, como cenar en un restaurante o ir de compras.

Muchas personas creen que es seguro reunirse con amigos o familiares fuera de su hogar si reciban un resultado negativo de una prueba para COVID-19. Sin embargo, eso no es verdad. Es importante recordar que un resultado negativo de una prueba de COVID-19 solo significa que las persona era negativa en el momento de esa prueba. La prueba solo brinda información sobre el nivel del virus en el momento exacto de la prueba. Alguien podría tener COVID-19 pero aún no tener suficiente virus para dar un resultado positivo. Además, estas pruebas no son 100% precisas.

La estrategia más segura es seguir viviendo como si las restricciones de quedarse en casa aún estuvieran implementadas, especialmente si se lo considera una persona con un alto riesgo de desarrollar el COVID-19 o si no está vacunado contra COVID-19. Si ha sido vacunado, ahora es posible volver a los eventos sociales. Pero si se encuentra en un área de alta transmisión de COVID-19, se recomienda usar una mascarilla en espacios interiores.

Si tiene preguntas sobre su riesgo personal debido a su cáncer o su tratamiento para el cáncer, hable con su médico para sus consejos.

¿Dónde puedo obtener la información más reciente sobre el COVID-19?

Es importante mantenerse actualizado y estar al tanto de la última información sobre el brote de COVID-19. Los CDC y sus departamentos de salud locales y estatales contarán con información actualizada sobre si la enfermedad se ha diagnosticado en su comunidad.

Esta información también está disponible en inglés, portugués, ruso y árabe (PDF).

Share your thoughts on this blog post on Cancer.Net's Facebook and Twitter.