Deshidratación

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 05/2018

Las personas pueden deshidratarse cuando no beben la suficiente cantidad de líquido o pierden demasiado. Todas las células y los órganos dependen del agua. Sin ella, el cuerpo humano no puede funcionar correctamente. El agua presente en el cuerpo cumple muchas funciones:

  • Transporta nutrientes y oxígeno

  • Controla la frecuencia cardíaca y la presión arterial

  • Regula la temperatura corporal

  • Lubrica las articulaciones

  • Protege los órganos y los tejidos, incluidos los ojos, los oídos y el corazón

  • Crea saliva

  • Elimina desechos y toxinas

Si bien es posible estar mucho tiempo sin comer, las personas no pueden vivir sin agua durante más de unos pocos días. Las personas que reciben tratamiento para el cáncer pueden tener un mayor riesgo de deshidratación debido a los efectos secundarios del tratamiento, como diarrea y vómitos.

Signos y síntomas de deshidratación

Mientras más tiempo pase sin tomar suficiente líquido, más se deshidratará. La sed es una manera en que el cuerpo le advierte que debe beber más. Sin embargo, esperar hasta estar sediento para beber suele no ser suficiente, ya que puede estar deshidratado y no sentir sed. Otros posibles síntomas de deshidratación incluyen los siguientes:

La deshidratación grave puede representar un riesgo para la vida y necesita tratamiento médico inmediato. Puede ocasionar los siguientes síntomas:

  • Sed extrema

  • Presión arterial baja

  • Fiebre

  • Latidos cardíacos rápidos

  • Falta de micción por más de 8 horas

  • Ojos hundidos

  • Incapacidad para sudar

  • Incapacidad para producir lágrimas

  • Desorientación o confusión

Hable con su equipo de atención médica si experimenta síntomas nuevos o un cambio en los síntomas.

Causas de deshidratación

Las personas pierden agua todos los días a través de las funciones corporales naturales. Estas incluyen respirar, sudar e ir al baño. La mayoría de las personas reemplaza ese líquido con facilidad a través del consumo de bebidas y alimentos. Sin embargo, ciertas afecciones influyen sobre la capacidad del cuerpo para mantenerse hidratado. Entre ellas se incluyen las siguientes:

Diarrea, náuseas y vómitos. El tratamiento del cáncer, incluidos determinados tipos de quimioterapia, radioterapia y cirugía, puede provocar estos efectos secundarios.

Fiebre. La fiebre alta puede provocar deshidratación. Las personas que reciben tratamiento para el cáncer pueden presentar riesgo de desarrollar infecciones que pueden causar fiebre.

Edad. Los bebés, los niños y los adultos mayores tienen un mayor riesgo de deshidratación. Los niños pequeños eliminan agua y electrolitos del organismo con frecuencia. Los electrolitos son minerales que ayudan a regular el cuerpo.

A medida que una persona envejece, el cuerpo lentamente pierde su capacidad para conservar el agua. Los adultos mayores también son menos propensos a sentir sed y es posible que no coman ni beban lo suficiente, en especial si viven solos. Las enfermedades, las discapacidades y algunos medicamentos también pueden aumentar la deshidratación.

Enfermedades crónicas. Muchas enfermedades, como la diabetes, la fibrosis quística y la enfermedad renal, aumentan el riesgo de deshidratación y/o la necesidad de consumir líquidos. Por ejemplo, las personas con diabetes no controlada orinan con frecuencia. Algunos medicamentos también pueden hacer que una persona orine o sude más de lo normal.

Ambiente. Vivir, trabajar y practicar ejercicios en un ambiente caluroso o húmedo aumenta la necesidad de consumir líquidos. Las personas que viven a gran altitud, de 8,000 pies (2,400 metros) a 12,000 pies (3,700 metros) sobre el nivel del mar, también necesitan más líquidos. Esto se debe a que sus cuerpos pierden agua al hacer un esfuerzo por absorber más oxígeno.

Ejercicio. Todos perdemos agua a través del sudor. Y las personas que hacen actividades físicas, por lo general, producen una importante cantidad de sudor. Incluso si no observa sudor, es probable que esté sudando. Cuanto más ejercicio haga, más líquido necesitará reemplazar.

Otros factores. Las mujeres y las personas obesas o con sobrepeso presentan un mayor riesgo de deshidratación.

Diagnóstico de deshidratación

El médico puede diagnosticar la deshidratación con diversos métodos, entre ellos:

  • Medir los signos vitales, como la temperatura, la presión arterial y el pulso.

  • Realizar un análisis de orina para controlar el nivel de deshidratación o para averiguar la posible causa de la deshidratación.

  • Realizar un análisis de sangre para controlar factores como los electrolitos y la función renal.

Tratamiento de la deshidratación

El alivio de los efectos secundarios, también denominado cuidados paliativos, es un aspecto importante de la atención y el tratamiento del cáncer. El tratamiento para la deshidratación depende de cuán grave sea. Para la deshidratación leve, podría intentar lo siguiente:

  • Chupe trozos de hielo o paletas heladas si tiene dificultades para beber o comer.

  • Aplique crema humectante en los labios agrietados y medicamento en las llagas de la boca. De este modo, comer y beber puede ser menos doloroso.

  • Si puede beber, tome pequeñas cantidades de líquidos con frecuencia en lugar de una gran cantidad de una sola vez. Beber mucho de una sola vez puede provocar vómitos.

  • Tenga una botella de agua en todo momento y beba durante todo el día.

  • Beba un gran vaso de agua antes de acostarse y al levantarse todas las mañanas.

  • Si tiene diarrea, elija bebidas con sodio y potasio para ayudar a reemplazar estos minerales perdidos.

  • Si tiene fatiga, mantenga el hielo y las bebidas a su alcance para que no tenga que levantarse con más frecuencia de lo necesario.

Si no tiene vómitos ni diarrea, y tiene una deshidratación moderada, el médico puede recomendarle que beba una solución rehidratante oral. En casos de deshidratación grave, se deben administrar líquidos a través de una vena, también denominados líquidos por vía intravenosa (i.v.).

Prevención de la deshidratación

Los siguientes consejos pueden ayudarlo a mantener el equilibrio de los líquidos corporales bajo control:

Tome mucho líquido. La cantidad de líquido necesaria todos los días para mantenerse hidratado depende de su salud y estilo de vida. Pregúntele al médico qué cantidad de agua debe beber. Si no le gusta el agua sola, pruebe beber agua saborizada o agregarle una rodaja de limón. Otros líquidos también pueden ayudar, por ejemplo, la leche, el jugo con bajo contenido de azúcar y el té sin cafeína o con bajo contenido de cafeína.

Coma alimentos con alto contenido de agua. Beber agua es la mejor forma de hidratarse. Sin embargo, muchos alimentos contienen agua y también pueden ayudar a reponer los líquidos perdidos. Escoja alimentos tales como la lechuga (95 % de agua), la sandía (92 % de agua) y el brócoli (91 % de agua). Las sopas, las paletas heladas y el yogur también tienen un alto contenido de agua.

Controle los efectos secundarios. El tratamiento del cáncer puede provocar náuseas, vómitos o diarrea. Hable con su equipo de atención médica sobre las maneras de prevenir o minimizar estos efectos secundarios.

No espere para beber. Haga un esfuerzo consciente por beber de manera regular y con mayor frecuencia cuando comience a sentirse mal, antes de hacer ejercicio o antes de salir a la calle cuando hace calor. Y asegúrese de estar bien hidratado de antemano para ayudar a reducir el riesgo de deshidratación.

Evite alimentos y bebidas que puedan contribuir a la deshidratación. Las bebidas con azúcar y cafeína, como el jugo de fruta, la gaseosa y el café, no son tan efectivas para hidratar el cuerpo como las bebidas con poca azúcar o con poca cafeína o sin cafeína.

Recursos relacionados

Podcast de Cancer.Net: La importancia de la hidratación (en inglés)

Efectos secundarios de la quimioterapia

Cuándo llamar al médico durante el tratamiento del cáncer (en inglés)

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MedlinePlus: Deshidratación