Cuando el cáncer no es su única preocupación de salud

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 05/2019

Las personas a partir de los 65 años son más propensas a tener uno o más problemas de salud prolongados además del cáncer. Estos pueden incluir:

  • Presión arterial alta

  • Cardiopatías

  • Enfermedad pulmonar

  • Diabetes

  • Enfermedad renal

  • Artritis

Cuando tiene cáncer, estos otros problemas de salud se denominan afecciones coexistentes. Otro nombre es afecciones crónicas.

Puede ser fácil ignorar sus otras afecciones médicas cuando tiene cáncer. Por ejemplo, ocuparse de la presión arterial alta o la diabetes puede parecer mucho menos importante que recibir tratamiento para el cáncer. Sin embargo, el éxito de su tratamiento del cáncer depende en parte de su estado de salud general. Esto incluye cómo cuida las otras afecciones médicas.

Puede tener un problema de salud, como diabetes o depresión, a cualquier edad. Pero si es un adulto mayor, puede correr un riesgo mayor de efectos secundarios y tener períodos de recuperación más largos debido a estos problemas crónicos. De modo que ocuparse de sus otras afecciones médicas es especialmente importante como adulto mayor.

Riesgos del tratamiento del cáncer si tiene otros problemas de salud

Es importante saber cómo un problema de salud crónico puede afectar el tratamiento del cáncer. Los riesgos pueden incluir:

  • Reacciones entre los fármacos para el cáncer y otros medicamentos.

  • Empeoramientos de sus problemas de salud crónicos como consecuencia del cáncer o de su tratamiento. Esto podría hacer que sea más difícil terminar el tratamiento del cáncer según lo planeado.

  • Recuperación más lenta del tratamiento del cáncer debido a otros problemas de salud.

Es importante que informe a su equipo de atención médica sobre otros problemas de salud y los medicamentos que toma para ellos. El equipo de atención médica trabajará con usted para reducir estos riesgos. Por ejemplo, su médico podría pedirle que deje de tomar o cambie algunos medicamentos durante el tratamiento del cáncer. Esto se debe a que algunos fármacos pueden reaccionar con los tratamientos del cáncer o con los medicamentos que toma para los efectos secundarios del tratamiento.

Cómo manejar sus otros problemas de salud durante el tratamiento del cáncer

Muchos problemas de salud son más probables en los adultos mayores que en las personas más jóvenes. A continuación, se analizan problemas de salud frecuentes y cómo manejarlos durante el tratamiento del cáncer.

Cardiopatías y presión arterial. Algunos tratamientos del cáncer pueden afectar el corazón o la presión arterial. Esto suele generar más preocupación en los adultos mayores, que ya pueden tener un riesgo mayor de sufrir estas afecciones. O bien, ya pueden tener problemas cardíacos o presión arterial alta.

Pregunte a su equipo de atención médica si su tratamiento del cáncer o sus medicamentos podrían afectar el corazón o la presión arterial. Es importante trabajar con su oncólogo y cardiólogo para ajustar sus medicamentos y proteger el corazón durante el tratamiento del cáncer. Si es necesario, su médico también puede evaluar su función cardíaca y su presión arterial regularmente durante el tratamiento.

Enfermedad pulmonar. Algunos tipos de quimioterapia pueden aumentar el riesgo de inflamación de los pulmones, tos o dificultad para respirar. Informe a su equipo de atención médica si tiene una afección pulmonar crónica antes de comenzar el tratamiento del cáncer. Esto incluye asma, enfisema o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Tabaquismo. El tabaquismo aumenta su riesgo de problemas pulmonares. La recuperación de la cirugía puede durar más debido al tabaquismo. Los tratamientos del cáncer, como la radioterapia, también pueden ser más difíciles de sobrellevar. Dejar de fumar puede ayudar a mejorar la salud de una persona. Obtenga más información sobre cómo dejar de consumir tabaco después de un diagnóstico de cáncer.

Diabetes. Si tiene diabetes, es necesario que controle sus niveles de glucosa en sangre, o azúcar en sangre, muy atentamente durante el tratamiento del cáncer. Algunos agentes quimioterapéuticos y medicamentos que se usan para reducir los efectos secundarios, como los corticoides, pueden aumentar estos niveles. Estos niveles también podrían aumentar debido a que lleva una vida menos activa físicamente o se encuentra bajo estrés. Los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos o los cambios en su dieta, también afectarán su nivel de azúcar en sangre.

Trabaje con su equipo de atención médica para elaborar un buen plan para controlar y manejar los niveles de azúcar en sangre durante el tratamiento si tiene diabetes. Esto puede significar que deba controlar el nivel de azúcar en sangre con más frecuencia o ajustar la dosis de su medicamento para la diabetes.

Nefropatía. Los riñones podrían no funcionar de la misma forma a medida que envejece. Si está tomando un fármaco contra el cáncer que podría afectar los riñones, probablemente se le realicen análisis de sangre regulares para controlar cómo están funcionando los riñones. Ciertos fármacos, incluidos algunos tipos de quimioterapia, pueden ser más fuertes para los riñones si usted es mayor de 65 años. Esto puede aumentar su riesgo de problemas renales. El nivel de funcionamiento de los riñones podría determinar el tipo de quimioterapia que se le puede aplicar, y con qué frecuencia recibirla.

Dolor y problemas para moverse. Puede tener estos problemas a cualquier edad. Pero son más frecuentes en los adultos mayores que en las personas más jóvenes. Por ejemplo, la artritis es una causa frecuente de dolor y problemas de movimiento. Estos problemas pueden hacer que sea más difícil realizar sus actividades diarias o llegar a las citas médicas. También pueden aumentar el riesgo de algunos efectos secundarios.

La actividad física es importante para la salud general, en especial para las personas con cáncer. Su equipo de atención médica deseará que sea lo más activo posible durante su tratamiento y después.

Depresión y ansiedad. Puede experimentar depresión y ansiedad cuando se entera de que tiene cáncer. Pero esto también puede ocurrir mientras recibe el tratamiento. La depresión y la ansiedad pueden hacer que sea difícil:

  • Tomar decisiones acerca del tratamiento.

  • Tomar los medicamentos en hora o realizarse pruebas importantes.

  • Pedir el apoyo de familiares y otros seres queridos.

La depresión y la ansiedad pueden ocurrir en personas de cualquier edad. Pero no forman parte del envejecimiento o de tener cáncer. La depresión y la ansiedad son afecciones médicas que pueden tratarse.

Los medicamentos para la depresión y la ansiedad pueden ser útiles. Pero durante el tratamiento del cáncer, su médico podría pedirle que cambie de medicación. Podría incluso tener que dejar de tomarla durante el tratamiento si puede reaccionar con su tratamiento del cáncer.

Informe a su equipo de atención médica si experimenta depresión y ansiedad. Pregunte antes de interrumpir cualquier medicamento para estas afecciones. Existen muchos recursos disponibles sobre los que su equipo de atención médica puede informarle. Estos incluyen grupos de apoyo para el cáncer, asistencia de trabajo social y apoyo de su familia y amigos.

Problemas con la boca y los dientes. Informe al dentista y al higienista dental sobre todos sus tratamientos del cáncer. Es especialmente importante si tiene problemas con la boca o los dientes. Asimismo, asegúrese de que su oncólogo sepa que tiene estos problemas.

De ser posible, intente realizarse los procedimientos dentales antes de iniciar el tratamiento del cáncer. O prográmelos después del tratamiento. Dependiendo de la salud de su boca y dientes, podría ser necesario que consulte a un odontólogo oncológico antes del tratamiento del cáncer. Este es un dentista que se especializa en el tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre la salud dental y oral.

Problemas estomacales y de nutrición. Podría no tener ganas de comer cuando esté recibiendo el tratamiento del cáncer. O el cuerpo podría tener problemas para obtener nutrientes suficientes de los alimentos. Por eso, podría perder peso cuando no lo necesita o sin intentarlo. La quimioterapia puede empeorar estos problemas, especialmente si produce náuseas, vómitos o diarrea.

Algunos adultos mayores podrían no poder comer con facilidad. Esto puede producirse por la pérdida de dientes, nuevas dentaduras postizas o ciertos medicamentos. Informe a su equipo de atención médica si tiene problemas para comer.

Su médico o un dietista matriculado pueden ayudar a asegurarse de que esté recibiendo los nutrientes que necesita durante el tratamiento.

Recuentos sanguíneos. Durante el tratamiento del cáncer, puede correr el riesgo de sufrir cambios en los recuentos sanguíneos. Esto puede incluir niveles bajos de glóbulos rojos, que pueden provocar anemia. También puede incluir niveles bajos de glóbulos blancos o plaquetas. Su equipo de atención médica puede controlar sus recuentos sanguíneos atentamente mientras esté en tratamiento. Si los recuentos sanguíneos bajan, es posible que reciba un medicamento o una transfusión de sangre.

Pérdida de la memoria y confusión mental. Los adultos mayores son más propensos a tener estos problemas, aunque no tengan cáncer. Los problemas pueden incluir pérdida de la memoria o dificultad para recordar cosas, confusión o cambios en el razonamiento. Informe a su equipo de atención médica si experimenta estos síntomas.

Uso excesivo de alcohol. El alcohol y otras drogas pueden modificar su capacidad para tomar decisiones de tratamiento. También pueden hacer que le resulte más difícil realizar las actividades diarias, como tomar medicamentos y realizarse exámenes de detección o pruebas importantes. A veces, consumir alcohol u otras drogas puede interferir con los tratamientos del cáncer. Hable con su equipo de atención médica sobre el alcohol y otras drogas durante el tratamiento del cáncer.

Hablar con el equipo de atención médica

Cuando hable con su equipo de atención médica sobre el tratamiento del cáncer, traiga su registro médico personal (en inglés). Esto le ayuda a su médico a reducir su riesgo de reacciones y otros problemas del tratamiento. Su registro médico debe incluir información acerca de:

  • Cualquier problema de salud crónico.

  • Sus medicamentos, incluido cuánto toma, con qué frecuencia y los efectos secundarios que ocasionan.

  • Alergias a fármacos, incluido qué sucedió cuando tomó el medicamento al que es alérgico.

  • Otras cirugías o procedimientos médicos que haya tenido.

  • Pruebas y resultados médicos.

  • Información de contacto de sus otros médicos.

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