Cáncer de mama: Factores de riesgo y prevención

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 07/2020

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Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provocan cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos desarrollan cáncer. Conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarlo a tomar decisiones más informadas sobre las opciones de estilo de vida y atención médica.

La mayoría de los casos de cáncer de mama son esporádicos, lo que significa que se desarrollan a partir del daño a los genes de una persona que se produce por casualidad después del nacimiento. No hay riesgo de transmitir este gen a los hijos de la persona, ya que los factores ambientales son la causa subyacente del cáncer de mama esporádico.

Los casos de cáncer de mama hereditario son menos frecuentes, y representan entre el 5% y el 10% de los casos de cáncer. Los casos de cáncer de mama hereditario aparecen cuando se transmiten cambios genéticos, llamados mutaciones, dentro de una familia, del padre o la madre al hijo. Muchas de estas mutaciones se encuentran en los genes de supresión de tumores, tales como el BRCA1, el BRCA2, y el PALB2. Normalmente, estos genes evitan que las células crezcan fuera de control y se transformen en cáncer. Pero cuando dichas células presentan una mutación, pueden desarrollarse sin control.

Al considerar el riesgo de desarrollar cáncer de mama, es importante recordar que la mayoría de las mujeres que desarrollan cáncer de mama no presentan factores de riesgo evidentes ni antecedentes familiares de cáncer de mama. Múltiples factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer de mama. Esto significa que todas las mujeres deben ser conscientes de los cambios en sus mamas. También deben hablar con sus médicos sobre la posibilidad de someterse a exámenes de mama regulares realizados por un médico y a mamografías, que son una radiografía de la mama la cual, a menudo, puede detectar un tumor demasiado pequeño como para palparse.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo de que una mujer desarrolle cáncer de mama:

Edad. El riesgo de desarrollar cáncer de mama aumenta a medida que la mujer envejece y, en la mayoría de los casos, la enfermedad se desarrolla en mujeres de más de 50 años.

Antecedentes personales de cáncer de mama. Una mujer que ha tenido cáncer en una mama presenta un riesgo más elevado de presentar un nuevo cáncer en cualquiera de las mamas.

Antecedentes familiares de cáncer de mama. El cáncer de mama puede ser hereditario si su familia tiene una o más de las siguientes características:

  • 1 o más mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama a los 45 años o menos

  • 1 o más mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama antes de los 50 años con antecedentes familiares adicionales de cáncer, como cáncer de ovario, cáncer de próstata metastásico y cáncer de páncreas

  • Hay cánceres de mama u ovario en múltiples generaciones en un lado de la familia, como por ejemplo tener una abuela y una tía por parte del padre a las que se les diagnosticaron uno de estos cánceres.

  • A una mujer en la familia se le diagnostica un segundo cáncer de mama en la misma o en la otra mama o tiene cáncer de mama y de ovario.

  • A un pariente hombre se le diagnostica cáncer de mama.

  • Hay al menos 1 pariente cercano al que se le diagnosticó cáncer de mama a los 50 años o menos, o cáncer de ovario, cáncer de próstata o cáncer de páncreas.

  • Tiene ascendencia judía asquenazi.

Es importante que hable con su médico si su familia ha experimentado alguna de las situaciones anteriores. Esto podría ser un signo de que su familia porta una mutación hereditaria del gen del cáncer de mama, como BRCA1 o BRCA2 (consulte Riesgo hereditario/predisposición genética a continuación).

Al observar los antecedentes familiares, también es importante considerar el lado paterno de la familia. El lado paterno es igual de importante que el lado materno en la determinación del riesgo personal de desarrollar cáncer de mama.

Riesgo hereditario/predisposición genética. Existen varios genes hereditarios vinculados con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama, así como otros tipos de cáncer. Los genes BRCA1 o BRCA2 son las mutaciones conocidas más frecuentes. Las mutaciones de estos genes se vinculan con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario, así como otros tipos de cáncer. El riesgo de que un hombre desarrolle cáncer de mama (en inglés), así como el riesgo de que tenga cáncer de próstata, también aumenta si presenta mutaciones de estos genes. Obtenga más información acerca del cáncer de mama y el cáncer de ovario hereditarios en la hoja informativa de 1 página (disponible en PDF; en inglés) o en una guía más detallada en este sitio web.

Otras mutaciones de los genes o enfermedades hereditarias pueden aumentar el riesgo de una persona de padecer cáncer de mama. Son mucho menos frecuentes que los genes BRCA1 o BRCA2, y no aumentan tanto el riesgo de cáncer de mama.

También existen otros genes que pueden provocar un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Es necesario realizar más investigaciones para comprender cómo aumentan el riesgo de una persona. Por ejemplo, una persona puede heredar una mutación del gen, pero no desarrollar cáncer de mama. Las investigaciones también siguen en curso para encontrar otros genes que puedan influir en el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Se pueden realizar pruebas genéticas (en inglés) mediante análisis de sangre para conocer las mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2, además de genes relacionados con otros síndromes hereditarios. Es posible que su médico le recomiende una prueba llamada “un panel”. Un panel examina las mutaciones de varios genes diferentes al mismo tiempo. Existen diferentes pruebas con paneles que puede recomendar su médico. No obstante, estas pruebas no son recomendables para todas las personas y se sugiere hacerlas solo después de haber recibido asesoramiento genético adecuado. También hay pruebas que una persona puede solicitar directamente a una empresa de pruebas que no requieren la orden de un médico. Por lo general, se hacen utilizando un kit enviado por correo. Si decide que se le realice una de estas pruebas, primero debe comentarlo con su médico, ya que algunas pruebas solo prueban un número limitado de genes. Esto significa que pueden proporcionar información incompleta y es posible que necesite repetir las pruebas para confirmar los resultados.

Si una persona descubre que tiene una mutación genética, es posible que existan medidas que pueda tomar para reducir el riesgo de tener cáncer de mama y de ovario (consulte "Prevención" a continuación). Quizá necesite un programa de detección del cáncer de mama diferente de la población general, como realizarse pruebas con más frecuencia, comenzar las pruebas de detección a una edad más temprana o someterse a diferentes tipos de pruebas de detección. Además, pueden necesitar diferentes tipos de pruebas de selección para otros tipos de cáncer, como someterse a una colonoscopia a una edad más temprana para detectar el cáncer colorrectal.

Antecedentes personales de cáncer de ovario. Las mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2 aumentar en gran medida el riesgo de desarrollar tanto cáncer de ovario como de mama. Por lo tanto, las mujeres con un diagnóstico de cáncer de ovario hereditario producto de una mutación del gen BRCA corren un mayor riesgo de también padecer cáncer de mama. Las mujeres con cáncer de mama que no heredaron una mutación de los genes BRCA1 o BRCA2, por lo general, no tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de ovario.

Menstruación temprana y menopausia tardía. Las mujeres que comenzaron a menstruar antes de los 11 o 12 años, o llegaron a la menopausia después de los 55 años tienen un mayor riesgo de tener cáncer de mama. Esto se debe a que las células mamarias están expuestas al estrógeno y a la progesterona durante un tiempo más prolongado. El estrógeno y la progesterona son hormonas femeninas que controlan el desarrollo de las características sexuales secundarias, como el desarrollo de las mamas, y del embarazo. La producción de estrógeno y de progesterona de una mujer se reduce con la edad, con una pronunciada disminución cerca del período de la menopausia. La exposición más prolongada a estas hormonas aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Edad o duración del embarazo. Las mujeres que tuvieron su primer embarazo después de los 35 años o las que nunca tuvieron un embarazo a término corren más riesgo de tener cáncer de mama. El embarazo puede ayudar a proteger contra el cáncer de mama porque empuja a las células mamarias hacia la última fase de maduración.

Terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia. El uso de la terapia hormonal con estrógeno y progestina después de la menopausia, a veces denominada terapia hormonal posmenopáusica o terapia hormonal de reemplazo, en los últimos 5 años o durante varios años, aumenta el riesgo de que una mujer tenga cáncer de mama. De hecho, la cantidad de diagnósticos nuevos de cáncer de mama se ha reducido sustancialmente debido a la menor cantidad de mujeres que reciben terapia hormonal posmenopáusica. Sin embargo, las mujeres que han tomado solo estrógenos, sin haber recibido antes progestina, por hasta 5 años (porque se les ha extirpado el útero por otros motivos) parecen tener un riesgo ligeramente menor de desarrollar cáncer de mama.

Anticonceptivos orales o pastillas anticonceptivas. Algunos estudios sugieren que los anticonceptivos orales aumentan levemente el riesgo de tener cáncer de mama, mientras que otros no han mostrado relación entre el uso de anticonceptivos orales para prevenir el embarazo y el desarrollo de cáncer de mama. Este tema aún es objeto de investigación.

Raza y origen étnico. El cáncer de mama es el diagnóstico de cáncer más frecuente en las mujeres, a excepción del cáncer de piel, independientemente de la raza. Las mujeres de raza blanca tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las mujeres de raza negra, pero entre las mujeres menores de 45 años, la enfermedad es más frecuente en las mujeres de raza negra que en las mujeres de raza blanca. Las mujeres de raza negra también tienen más probabilidades de morir a causa de la enfermedad. Los motivos de las diferencias de supervivencia incluyen diferencias en la biología, otras afecciones de salud y factores socioeconómicos que afectan el acceso a la atención médica.

Las mujeres de herencia judía asquenazi o de Europa del Este también tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama debido a que son más propensas a haber heredado una mutación del gen BRCA. Es menos común que se diagnostique el cáncer de mama en mujeres hispánicas, isleñas asiáticas o del Pacífico y en mujeres nativas indígenas de América del Norte y de Alaska. Tanto las mujeres de raza negra como las hispánicas son más propensas a recibir un diagnóstico de tumores más grandes y de cáncer en una fase más avanzada que las mujeres de raza blanca. Sin embargo, las mujeres hispánicas en general tienen mejores tasas de supervivencia que las mujeres de raza blanca. Los diagnósticos de cáncer de mama han aumentado en la segunda generación de mujeres isleñas asiáticas y del Pacífico e hispánicas, por razones aún desconocidas. Sin embargo, el aumento probablemente se relacione con los cambios en la dieta y el estilo de vida asociados con la vida en los Estados Unidos.

Hiperplasia atípica de la mama. Este diagnóstico aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama en el futuro. Se caracteriza por la presencia de células anormales, pero no cancerosas, que se encuentran en una biopsia (consulte Diagnóstico) de la mama.

Carcinoma lobulillar in situ (LCIS por sus siglas en inglés). Como se explica en la sección Introducción, este diagnóstico hace referencia a las células anormales presentes en los lobulillos o en las glándulas mamarias. EL LCIS no se considera cáncer. El LCIS en una mama aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama invasivo en cualquiera de las mamas en el futuro. Si se encuentra LCIS durante una biopsia (consulte Diagnóstico), se puede extirpar para verificar la presencia de otros cambios. El LCIS se clasifica como clásico o pleomórfico. El LCIS clásico tiene un riesgo bajo (alrededor del 5 %) de convertirse en cáncer. Si se le diagnostica un LCIS clásico, hable con su médico sobre la supervisión estrecha mediante imágenes y exámenes de mama. Si se le diagnostica LCIS pleomórfico, se recomienda la cirugía para extirpar la zona.

Densidad de la mama. El tejido mamario denso puede dificultar la detección de un tumor en las pruebas estándares por imágenes, como una mamografía (consulte Diagnóstico). Tener tejido mamario denso generalmente significa que usted tiene más glándulas mamarias, conductos de la leche y tejido de apoyo en la mama que tejido adiposo. En una mamografía, puede ser más difícil distinguir un tumor de este otro tejido de fondo normal cuando el tejido es denso. El tejido mamario denso es una medida utilizada para describir las imágenes de mamografía en lugar de como se siente la mama. La densidad de la mama puede deberse a mayores niveles de estrógeno más que a un factor de riesgo particular y, por lo general, se reduce con la edad. Algunos estados exigen que los resultados de las mamografías incluyan información sobre la densidad de la mama, si los resultados muestran que una mujer tiene tejido mamario denso. Sin embargo, en actualidad, no existen pautas de detección especiales para mujeres con senos densos.

Factores del estilo de vida. Al igual que con otros tipos de cáncer, los estudios continúan mostrando que diversos factores del estilo de vida pueden contribuir al desarrollo de cáncer de mama.

  • Peso. Estudios recientes han demostrado que las mujeres posmenopáusicas con sobrepeso u obesidad tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Estas mujeres también tienen un mayor riesgo de que el cáncer reaparezca después del tratamiento.

  • Actividad física. La disminución de la actividad física se asocia con el aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama y con un riesgo mayor de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. La actividad física regular, como entre 3 y 4 horas de ejercicio moderado a la semana, puede proteger contra el cáncer de mama al ayudar a las mujeres a mantener un peso corporal saludable, reducir los niveles hormonales o causar cambios en el metabolismo de una mujer o factores inmunitarios, como el realce de las células “asesinas naturales” para combatir las células anómalas. Mantener un peso corporal saludable también puede proteger contra la reaparición del cáncer después de un diagnóstico de cáncer de mama.

  • Alcohol. La investigación actual sugiere que consumir más de 1 o 2 bebidas alcohólicas por día, lo que incluye cerveza, vino y licor, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama, así como también el riesgo de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. Se recomienda limitar la ingesta de alcohol de 3 a 4 porciones por semana.

  • Alimentos. No hay una investigación confiable que confirme que comer o evitar determinados alimentos reduzca el riesgo de desarrollar cáncer de mama o de que el cáncer reaparezca después del tratamiento. Sin embargo, comer más frutas y verduras y menos grasas animales se asocia con muchos beneficios para la salud.

Factores socioeconómicos. Las mujeres más adineradas de todos los grupos raciales y étnicos tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las mujeres menos adineradas de los mismos grupos. Se desconocen los motivos de estas diferencias, pero no se atribuyen al nivel socioeconómico en sí. Estas diferencias pueden deberse a variaciones en la dieta, las exposiciones ambientales, y otros factores de riesgo. Las mujeres que viven en la pobreza tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico en un estadio avanzado y menos probabilidades de sobrevivir a la enfermedad que las mujeres más adineradas. Esto se debe posiblemente a múltiples factores, entre ellos factores relacionados con el estilo de vida, otras afecciones de salud como la obesidad, y a la biología del tumor. El acceso a la atención médica y la disponibilidad de tratamiento cumplen roles adicionales.

Exposición a la radiación a temprana edad. La exposición a radiación ionizante a edades tempranas puede aumentar el riesgo de que la mujer contraiga cáncer de mama. Por ejemplo, la radiación terapéutica en el tórax por linfoma de Hodgkin puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

La cantidad mínima de radiación que recibe una mujer durante la mamografía anual no se ha asociado con un aumento del riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Comprender su riesgo de desarrollar cáncer de mama

Se han desarrollado diversas herramientas de evaluación del riesgo de cáncer de mama para ayudar a que una mujer calcule sus probabilidades de padecer cáncer de mama. La herramienta mejor estudiada es el modelo de Gail, que se encuentra disponible en el sitio web del Instituto Nacional del Cáncer en inglés en www.cancer.gov/bcrisktool. Después de introducir determinada información personal y familiar, que incluye la raza/el origen étnico, la herramienta proporciona un cálculo a los 5 años y de por vida del riesgo de desarrollar cáncer de mama invasivo. Debido a que solo pide información sobre el cáncer de mama en familiares de primer grado y no incluye las edades en el momento del diagnóstico, la herramienta es más adecuada para calcular el riesgo en mujeres que no tienen un gran riesgo de cáncer de mama hereditario. Es posible que, para algunas mujeres, otras formas de determinar el riesgo de desarrollar cáncer de mama sean más apropiadas. Por ejemplo, las mujeres con antecedentes familiares de riesgo de cáncer de mama pueden plantearse hablar con un asesor genético.

Es importante que hable con el médico sobre cómo determinar su riesgo de desarrollar cáncer de mama y analizar opciones de prevención o reducción de riesgos (consulte a continuación).

Prevención

Diferentes factores producen distintos tipos de cáncer. Los investigadores continúan estudiando qué factores provocan estos tipos de cáncer, incluidas las formas de prevenirlo. Si bien no existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, tal vez pueda reducir el riesgo.

Las siguientes opciones podrían ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Hable con su equipo de atención médica para obtener más información sobre su riesgo personal de presentar cáncer de mama.

Opciones del estilo de vida para reducir el riesgo de cáncer

Una forma de reducir el riesgo de cáncer de mama es realizar actividad física habitual. Los estudios sugieren que entre 30 y 60 minutos por día de actividad física con una intensidad de moderada a alta se relacionan con un menor riesgo de cáncer de mama. Otras formas de reducir el riesgo incluyen mantenerse en un peso saludable, limitar la cantidad de alcohol que se consume y evitar el uso de terapia hormonal posmenopáusica para aliviar los síntomas de la menopausia. El amamantamiento también puede reducir el riesgo de que una mujer padezca cáncer de mama. Obtenga información sobre más opciones de estilos de vida que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Cirugía para reducir el riesgo de cáncer

En el caso de las mujeres que presentan mutaciones genéticas del BRCA1 o el BRCA2, que aumentan considerablemente el riesgo del cáncer de mama, puede considerarse la extirpación preventiva de las mamas. El procedimiento, llamado mastectomía profiláctica, parece reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama en, al menos, 90% a 95%. Las mujeres con estas mutaciones también deben considerar la posibilidad de realizarse la extirpación preventiva de los ovarios y las trompas de Falopio, lo que se llama salpingo ooforectomía profiláctica. Este procedimiento puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de ovario, además de cáncer de mama, ya que impide que los ovarios produzcan estrógeno. También es posible extirpar solo las trompas de Falopio y preservar la fertilidad, que es la capacidad física de quedar embarazada y concebir. Hay ensayos clínicos en curso que investigan esto. Es importante que hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios físicos y emocionales cuando considere la posibilidad de someterse a estos procedimientos.

Fármacos para disminuir el riesgo de cáncer

Las mujeres que presentan un riesgo más de lo habitual de desarrollar cáncer de mama podrían considerar hablar con su médico sobre los fármacos que podrían ayudar a prevenir el cáncer de mama. A este enfoque se le denomina “prevención endocrina” o “quimioprevención”. En el caso del cáncer de mama, se trata del uso de fármacos de bloqueo hormonal para reducir el riesgo de cáncer.

  • Tamoxifeno (disponible como fármaco genérico). El tamoxifeno es un tipo de fármaco llamado modulador selectivo de los receptores de estrógenos (MSRE). Se utiliza a menudo como tratamiento para el cáncer de mama para las mujeres que ya tienen la enfermedad. El tamoxifeno bloquea los efectos del estrógeno en el crecimiento tumoral.

    El tamoxifeno puede ser una opción para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama, específicamente el cáncer de mama positivo para RE, en las mujeres de 35 años o más. Las investigaciones han demostrado que también puede ser eficaz para reducir el riesgo de cáncer de mama y provocar menos efectos secundarios en las mujeres con cáncer de mama no invasivo (también llamado carcinoma in situ) o una afección precancerosa de mama llamada hiperplasia atípica de mama. No se recomienda para mujeres con antecedentes de coágulos de sangre, accidente cerebrovascular o que estén inmovilizadas (incapaz de moverse) durante mucho tiempo. Tampoco se recomienda para mujeres embarazadas o que puedan quedarse embarazadas, o para mujeres en período de lactancia. Los efectos secundarios del tamoxifeno pueden incluir sofocos, secreción vaginal, efectos secundarios sexuales, cambios de humor y un mayor riesgo de desarrollar cáncer uterino, coágulos de sangre y accidente cerebrovascular.

  • Raloxifeno (Evista). El raloxifeno también es un MSRE. Se utiliza a menudo para prevenir la osteoporosis (debilitamiento de los huesos) en mujeres que han pasado por la menopausia.

    El raloxifeno puede ser una opción para las mujeres de 35 años o más que tienen un mayor riesgo de cáncer de mama y que han pasado por la menopausia. El raloxifeno puede utilizarse durante más de 5 años y puede reducir el riesgo de pérdida ósea además de reducir el riesgo de cáncer de mama. No se recomienda para mujeres que no hayan pasado por la menopausia o que tengan antecedentes de coágulos de sangre, accidente cerebrovascular o que lleven mucho tiempo inmovilizados.

    Los efectos secundarios del raloxifeno podrían incluir bochornos o sofocos, calambres de las piernas, inflamación de las piernas y brazos, aumento de peso, accidente cerebrovascular, coágulos de sangre, sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales. Las mujeres que toman raloxifeno tienen menos probabilidades de desarrollar coágulos de sangre, problemas uterinos y cataratas que las mujeres que toman tamoxifeno

  • Inhibidores de la aromatasa (IA). Los IA reducen la cantidad de estrógeno en el cuerpo de una mujer bloqueando la producción de estrógenos. Hay 2 IA que pueden ser opciones para reducir el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que han pasado por la menopausia y tienen un mayor riesgo de cáncer de mama: exemestano (Aromasin) y anastrozol (Arimidex). Sin embargo, no cuentan con la aprobación de la FDA para su uso en un entorno de reducción del riesgo. Solo están aprobados por la FDA para su uso en el tratamiento del cáncer de mama. Consulte a su médico acerca de si los IA podrían ser adecuados para usted. Los IA pueden utilizarse como alternativa al tamoxifeno en mujeres con un mayor riesgo de cáncer de mama y que han pasado por la menopausia. Los IA no están recomendados para mujeres que no han pasado por la menopausia y no suelen estar recomendados para mujeres con osteoporosis.

    Los efectos secundarios de los IA pueden incluir bochornos, fatiga, dificultad para dormir, diarrea, dolor articular y muscular, sequedad vaginal y pérdida ósea.

Esta información se basa en las recomendaciones de la American Society of Clinical Oncology sobre el uso de terapia endocrina para la reducción del riesgo de cáncer de mama. Tenga en cuenta que este enlace lo llevará a otro sitio web en inglés de la American Society of Clinical Oncology.

La siguiente sección de esta guía es Detección. Esta explica cómo las pruebas pueden detectar el cáncer de mama en un estadio temprano antes de que aparezcan signos o síntomas. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.