Cáncer de riñón: Tipos de tratamiento

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 10/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tipos de tratamientos que los médicos usan para tratar a personas con cáncer de riñón. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección describe los tipos de tratamientos que son el estándar de atención para el cáncer de riñón. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se le recomienda que considere la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Los ensayos clínicos son una opción para tener en cuenta para el tratamiento y la atención en todos los estadios del cáncer. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, vea las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de los pacientes que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). En el cáncer de riñón, el equipo de atención médica suele estar dirigido por un urólogo, que es un médico que se especializa en el tracto genitourinario, lo cual incluye los riñones, vejiga, genitales, próstata y testículos, o un urólogo oncólogo, que se especializa en tratar cánceres de las vías urinarias. Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros.

A continuación, se describen los tipos de tratamiento frecuentes para el cáncer de riñón. Su plan de atención también incluye tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer.

Las recomendaciones y opciones de tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo, el tipo de célula y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Tómese el tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

El cáncer de riñón se trata más frecuentemente con cirugía, terapia dirigida, inmunoterapia o una combinación de estos tratamientos. La radioterapia y la quimioterapia se utilizan ocasionalmente. Las personas con cáncer de riñón que se ha propagado, denominado cáncer metastásico (consulte a continuación) a menudo reciben múltiples líneas de terapia. Esto significa que los tratamientos se administran uno tras otro.

Vigilancia activa

A veces, es posible que el médico recomiende controlar el tumor de cerca realizando pruebas de diagnóstico y citas a la clínica de forma periódica. Esto se denomina vigilancia activa. La vigilancia activa es eficaz en adultos mayores y personas con un tumor renal pequeño y otras afecciones médicas graves, como enfermedad cardíaca, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar grave. La vigilancia activa también puede usarse en el caso de algunas personas con cáncer de riñón siempre que se encuentren bien y tengan pocos o ningún síntoma, incluso si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Las terapias sistémicas (consulte la sección “Terapias con medicamentos”, a continuación) pueden comenzar a usarse si al parecer la enfermedad está empeorando.

La vigilancia activa no es lo mismo que la espera vigilante para el cáncer de riñón. La espera vigilante implica citas periódicas para revisar los síntomas, pero a los pacientes no se les realizan pruebas de diagnóstico de forma periódica, como una biopsia o pruebas por imágenes. El médico simplemente observa los síntomas. Si los síntomas sugieren que se deben tomar medidas, entonces se considera un nuevo plan de tratamiento.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. Si el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, parte del riñón o el riñón entero, y posiblemente el tejido y los ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento necesario.

Los tipos de cirugía utilizados para el cáncer de riñón incluyen los siguientes procedimientos:

  • Nefrectomía radical. La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y una disección de los ganglios. Durante la disección de ganglios, se extirpan los ganglios afectados por el cáncer. Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar esta glándula durante un procedimiento denominado adrenalectomía, así como también partes de los vasos sanguíneos. La nefrectomía radical suele estar recomendada para tratar un tumor grande cuando no queda mucho tejido sano restante. A veces, el tumor renal crecerá directamente dentro de la vena renal e ingresará en la cava renal en dirección al corazón. Si esto sucede, se deben emplear técnicas quirúrgicas cardiovasculares complejas para extirpar toda la enfermedad de forma segura.

  • Nefrectomía parcial. Una nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica del tumor. Este tipo de cirugía preserva la función renal y disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica después de la cirugía. La investigación ha demostrado que, en los casos en que la cirugía es posible, la nefrectomía parcial es efectiva para los tumores T1. Los abordajes más novedosos que utilizan una incisión, o corte, quirúrgico más pequeño están asociados a menos efectos secundarios y una recuperación más rápida.

  • Cirugía laparoscópica y robótica (cirugía mínimamente invasiva). Durante la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas en el abdomen en lugar de una sola incisión más grande, como la que se utiliza durante un procedimiento quirúrgico tradicional. Luego, el cirujano inserta el equipo telescópico en estas pequeñas incisiones mínimamente invasivas para extirpar todo el riñón o realizar una nefrectomía parcial. A veces el cirujano puede utilizar instrumentos robóticos para realizar la operación. Esta cirugía puede llevar más tiempo, pero puede ser menos dolorosa. Los abordajes laparoscópicos y robóticos requieren capacitación especializada. Es importante hablar sobre los beneficios y riesgos potenciales de este tipo de cirugía con su equipo quirúrgico y estar seguro de que el equipo tiene experiencia con el procedimiento.

Antes de la cirugía, hable con el equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de la cirugía específica a la que se someterá. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Tratamientos no quirúrgicos del tumor

A veces la cirugía no está recomendada por las características del tumor o la salud general del paciente. En su lugar pueden recomendarse los siguientes procedimientos:

  • Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con una corriente eléctrica. El procedimiento está a cargo de un radiólogo o urólogo intervencionista. El paciente recibe un sedante y anestesia local para adormecer el área. En el pasado, la RFA solo se había usado en pacientes que estaban muy enfermos para someterlos a una cirugía. Actualmente, la salud de la mayoría de estos pacientes se controla mediante vigilancia activa (ver arriba).

  • Crioablación. La crioablación (también llamada crioterapia o criocirugía) comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión. La sonda de metal se coloca en el tejido canceroso. Se utiliza una exploración por CT y una ecografía para guiar la sonda. El procedimiento requiere anestesia general por varias horas y lo realiza un radiólogo intervencionista. Algunos cirujanos combinan esta técnica con la laparoscopía para tratar el tumor, pero no existe mucha evidencia de investigación a largo plazo para comprobar que es efectiva.

Terapias con medicamentos

La terapia sistémica es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. Este tipo de medicamento se administra a través del torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas en todo el cuerpo. El profesional que receta terapias sistémicas es un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

Algunos de los métodos frecuentes para administrar terapias sistémicas incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Los tipos de terapias sistémicas que se usan para el cáncer de riñón incluyen:

  • Terapia dirigida.

  • Inmunoterapia.

  • Quimioterapia.

Cada uno de estos tipos de terapias se analiza a continuación con más detalle. Una persona puede recibir solamente 1 tipo de terapia sistémica por vez o una combinación de terapias sistémicas al mismo tiempo. También se pueden administrar como parte de un plan de tratamiento que puede incluir cirugía y/o radioterapia.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que se dirige a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer de riñón.

No todos los tumores tienen los mismos blancos. Continúan realizándose estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

La terapia dirigida para el cáncer de riñón incluye:

  • Terapia antiangiogénica. Este tipo de tratamiento se enfoca en detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (vascular endothelial growth factor, VEGF), que controla la formación de nuevos vasos sanguíneos. El VEGF se puede bloquear con determinados fármacos. Dado que un tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor. Hay dos formas de bloquear el VEGF.

    Una es un anticuerpo denominado bevacizumab (Avastin), que retarda el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma de células renales metastásico. El bevacizumab combinado con interferón (consulte la sección “Inmunoterapia”, a continuación) retarda el crecimiento y la diseminación del tumor. Un fármaco similar denominado bevacizumab-awwb (Mvasi) también ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU. para el tratamiento del cáncer de riñón.

    La otra forma de bloquear al VEGF es con inhibidores de la tirosina cinasa (tyrosine kinase inhibitors, TKI). Axitinib (Inlyta), cabozantinib (Cabometyx), pazopanib (Votrient), sorafenib (Nexavar) y sunitinib (Sutent) son TKI que pueden utilizarse en el tratamiento del cáncer de riñón de células claras. Los efectos secundarios de los TKI pueden incluir diarrea, presión arterial alta y dolor y sensibilidad en las manos y los pies.

  • Inhibidores de mTOR. El everolimus (Afinitor) y el temsirolimus (Torisel) son fármacos dirigidos a una proteína llamada mTOR que ayuda al crecimiento de las células del cáncer de riñón. Los estudios muestran que estos fármacos retardan el crecimiento del cáncer de riñón.

  • Combinación de terapias. En 2019, la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) aprobó 2 tratamientos combinados para el primer tratamiento del carcinoma de células renales avanzado. La primera combinación incluye axitinib y pembrolizumab (Keytruda), que es un inhibidor de los puntos de control inmunitarios (lea a continuación para obtener más información sobre la inmunoterapia). En la segunda combinación se usan 2 terapias dirigidas: axitinib y avelumab (Bavencio). Axitinib es un tratamiento contra la angiogénesis. Tanto pembrolizumab como avelumab se dirigen a la proteína PD-L1 en las células cancerosas. Estas combinaciones de tratamiento funcionan de manera independiente de la expresión tumoral de la proteína PD-L1, por lo que a las personas que reciben este tratamiento no se les realizará un análisis de PD-L1.

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios de cada medicamento específico y cómo se pueden manejar.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para reforzar las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

  • Interleucina-2 (IL-2, Proleukin). La IL-2 es un tipo de inmunoterapia que se ha usado para tratar el cáncer de riñón tardío. Es una hormona celular llamada citocina que la producen los glóbulos blancos. Es importante en la función del sistema inmunitario, que incluye la destrucción de células tumorales.

    Una dosis elevada de IL-2 puede causar efectos secundarios severos, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, sangrado, escalofríos y fiebre. Es posible que los pacientes deban permanecer en el hospital durante un máximo de 10 días durante el tratamiento. Sin embargo, algunos síntomas pueden ser reversibles. Solamente los centros con experiencia en tratamientos con dosis elevadas de IL-2 para el cáncer de riñón deberían recomendar el uso de IL-2. Una dosis elevada de IL-2 puede curar un pequeño porcentaje de pacientes con cáncer de riñón metastásico. Algunos centros utilizan dosis bajas de IL-2 porque tienen menos efectos secundarios, aunque no tienen la misma efectividad.

  • Alfa interferón. El alfa interferón es utilizado en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha diseminado. El interferón parece modificar las proteínas de la superficie de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que el alfa interferón alarga la vida en comparación con un tratamiento más antiguo llamado acetato de megestrol (Megace).

  • Inhibidores de los puntos de control inmunitarios.Se está evaluando una forma de inmunoterapia llamada inhibidores de los puntos de control inmunitarios en el cáncer de riñón. La FDA ha aprobado una combinación de 2 inhibidores de los puntos de control inmunitarios, nivolumab (Opdivo) e ipilimumab (Yervoy), para tratar a ciertos pacientes con carcinoma de células renales avanzado que no han sido previamente tratados. La investigación adicional ha demostrado previamente que nivolumab administrado a través de una vena cada 2 semanas ayudó a ciertos pacientes que habían recibido tratamiento antes a vivir más tiempo que los pacientes tratados con la terapia dirigida everolimus. La FDA también ha aprobado otro inhibidor de los puntos de control, pembrolizumab (Keytruda), más una terapia dirigida, axitinib (ver arriba) como primer tratamiento para personas con carcinoma de células renales avanzado. Se están llevando a cabo muchas investigaciones sobre estos tipos de fármacos para el tratamiento del cáncer de riñón (consulte la sección Últimas investigaciones).

Los diferentes tipos de inmunoterapia pueden provocar diferentes efectos secundarios. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de la inmunoterapia recomendada para usted. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al poner fin a su capacidad para crecer y dividirse.

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o una combinación de diferentes fármacos administrados al mismo tiempo.

Si bien la quimioterapia es útil para tratar la mayoría de los tipos de cáncer, el cáncer de riñón a menudo es resistente a la quimioterapia. Los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de medicamentos. En algunos pacientes, la combinación de gemcitabina (Gemzar) con capecitabina (Xeloda) o fluorouracilo (5-FU, Adrucil) reduce temporalmente el tamaño del tumor.

Es importante recordar que el carcinoma de células de transición, también llamado carcinoma urotelial, y el tumor de Wilms (en inglés) son mucho más propensos a ser tratados con éxito con quimioterapia.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen después de finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radiooncólogo.

La radioterapia no es efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón. Rara vez se la utiliza sola para tratar el cáncer de riñón debido al daño que le produce al riñón sano. La radioterapia se utiliza solamente si un paciente no puede hacerse cirugía e, incluso en esas circunstancias, suele utilizarse solamente en áreas por las que el cáncer se ha diseminado, no en el tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza cuando el cáncer se ha diseminado, a fin de ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia.

Atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además de los tratamientos concebidos para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio del cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento para el cáncer al mismo tiempo que reciben tratamiento para aliviar los efectos secundarios. De hecho, las personas que reciben ambos tratamientos al mismo tiempo con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios del plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Cáncer de riñón metastásico

Si el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo desde el lugar donde se originó, los médicos lo denominan cáncer metastásico. Esta es una enfermedad sistémica que requiere una terapia sistémica, como la terapia dirigida o la inmunoterapia. A menudo, es posible que los médicos soliciten a un cirujano que extirpe el riñón con el tumor en una intervención quirúrgica llamada nefrectomía citorreductora. Esto evita dolor y sangrado durante el tratamiento sistémico y está asociado con un mejor pronóstico.

El cáncer de riñón metastásico se disemina más frecuentemente a los pulmones, pero también se puede diseminar a los ganglios linfáticos, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel y a otras zonas del cuerpo. En el caso de un cáncer de riñón que se ha diseminado a una parte específica del cuerpo, como los pulmones, es posible que la cirugía pueda eliminar el cáncer por completo. Esta operación se denomina metastasectomía, y puede ayudar a algunos pacientes a vivir más. Si el cáncer se diseminó a muchas zonas más allá de los riñones, el tratamiento es más difícil. La cirugía no siempre es útil, y en su lugar se puede administrar la terapia sistémica con medicamentos.

Si el cáncer se ha diseminado, es una buena idea hablar con los médicos que tienen experiencia en tratarlo. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, de manera que se sienta cómodo con el plan de tratamiento elegido.

En la actualidad, el tratamiento más efectivo para el cáncer de riñón metastásico es la terapia dirigida, que retrasa o previene el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. Se demostró que estos fármacos alargan la vida en comparación con el tratamiento estándar. Los cuidados paliativos también son importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de las personas, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se les aconseja a usted y a su familia que hablen sobre cómo se sienten con los médicos, los enfermeros, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudarlo a sentirse más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia). Si ya se sometió a una nefrectomía parcial, es posible que se forme un nuevo tumor en ese riñón. El tumor recurrente puede extirparse con otra nefrectomía parcial o con una nefrectomía radical.

Cuando la enfermedad vuelve a aparecer, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como cirugía, terapia dirigida o inmunoterapia, pero se pueden usar con una combinación diferente o administrarse con un ritmo diferente. Si usted se ha realizado una nefrectomía parcial, se puede formar un nuevo tumor que puede ser tratado con otra nefrectomía parcial o nefrectomía radical. Su médico también puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando terapias sistémicas recientemente desarrolladas o combinaciones nuevas de dichos fármacos. Cualquiera que sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones como incredulidad o temor. Es recomendable que usted hable con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y solicite servicios de apoyo que lo ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que las personas con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar los cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.