Cáncer de testículo: Tipos de tratamiento

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 02/2019

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tipos de tratamientos que usan los médicos en las personas con cáncer de testículo. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección explica los tipos de tratamientos que son la norma de atención para el cáncer de testículo. “Norma de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se le recomienda que considere la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos quieren conocer si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Los ensayos clínicos son una opción para tener en cuenta para el tratamiento y la atención en todos los estadios del cáncer. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Obtenga más información sobre los ensayos clínicos en las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones de esta guía.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de los pacientes que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). En el caso del cáncer de testículo, este equipo incluye un urólogo y un oncólogo clínico. Un oncólogo clínico es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos. A veces, los pacientes también pueden ver a un radioncólogo. Un radioncólogo es un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer. Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros.

A continuación, se incluyen descripciones de los tipos frecuentes de tratamientos usados para el cáncer de testículo, seguidos de las opciones de tratamiento según el estadio del cáncer. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer.

Las recomendaciones y opciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del hombre y su estado de salud general. El primer tratamiento para el cáncer de testículo, por lo general, es una cirugía para extirpar el testículo. En raras ocasiones, se administra primero la quimioterapia si el cáncer ya se ha diseminado más allá del testículo cuando se diagnosticó.

Después de la cirugía, puede recomendarse quimioterapia o radioterapia. Los tumores de células germinales son altamente sensibles a la quimioterapia y, por lo general, son curables, incluso si el cáncer se ha diseminado. Pero la quimioterapia no es muy eficaz para un tipo de tumor de células germinales denominado teratoma. Este tipo de tumor debe extirparse con cirugía. Debido a que muchos tumores no seminomatosos son una mezcla de teratoma y otros tipos de tumores de células germinales, un tratamiento exitoso a menudo requiere quimioterapia, seguida de cirugía para extirpar cualquier resto de tumor.

Puede recomendarse radioterapia a los hombres con seminoma en estadio inicial o cáncer que se ha diseminado al cerebro.

Los hombres con cáncer de testículo, por lo general, tienen inquietudes acerca de cómo el tratamiento afectará su salud sexual, la fertilidad y la calidad de vida. Cada paciente debe analizar estos temas con su médico antes de comenzar el tratamiento debido a que, normalmente, hay más de 1 opción de tratamiento disponible. La elección final de un plan de tratamiento depende de la situación específica del paciente. Tómese el tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Estos tipos de conversaciones se denominan “toma de decisiones compartida”. La toma de decisiones compartida es cuando usted y sus médicos trabajan juntos para elegir tratamientos que se ajusten a los objetivos de su atención. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento.

Efectos físicos, emocionales y sociales del cáncer

El cáncer y su tratamiento producen síntomas y efectos secundarios físicos, así como efectos emocionales, sociales y económicos. El manejo de estos efectos se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Es una parte importante de su atención que se incluye junto con los tratamientos que tienen como fin retrasar, detener o eliminar el cáncer.

Los cuidados paliativos se centran en mejorar cómo se siente durante el tratamiento al manejar los síntomas y brindar apoyo a los pacientes y sus familias con otras necesidades no médicas. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio de cáncer, puede recibir este tipo de atención. Y en general, funciona mejor cuando se inicia poco después del diagnóstico de cáncer. Las personas que reciben cuidados paliativos junto con el tratamiento para el cáncer con frecuencia tienen síntomas menos graves y mejor calidad de vida, e informan que están más satisfechas con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y espiritual, y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia.

Antes de comenzar con el tratamiento, hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en el plan de tratamiento. También debe hablar sobre los efectos secundarios posibles del plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos.

Durante el tratamiento, su equipo de atención médica puede pedirle que responda preguntas sobre sus síntomas y efectos secundarios y que describa cada problema. Asegúrese de informar al equipo de atención médica si experimenta algún problema. Esto ayuda a que el equipo de atención médica pueda tratar cualquier síntoma y efecto secundario lo más rápido posible. También puede ayudar a prevenir problemas más graves en el futuro.

Obtenga más información sobre la importancia de llevar un registro de los efectos secundarios en otra parte de esta guía. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos en una sección diferente de este sitio web.

Cirugía

La cirugía del cáncer implica extirpar el tumor y, a veces, parte del tejido circundante sano durante una operación. La orquiectomía radical, también denominada orquiectomía inguinal, casi siempre es el primer tratamiento para el cáncer de testículo. También es, en general, la manera en que el cáncer se diagnostica. Además de una orquiectomía radical, pueden hacerse otros tipos de cirugía para el cáncer de testículo en diferentes momentos en el cronograma de tratamiento. Cada uno de estos tipos de cirugía se describen en más detalle a continuación. Antes de la cirugía, hable con el equipo de atención médica sobre los efectos secundarios posibles de la cirugía específica a la que se someterá. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la cirugía para el cáncer.

Orquiectomía inguinal radical

El tratamiento de cáncer de testículo, generalmente, comienza con la cirugía para extirpar el testículo con cáncer, lo que se denomina orquiectomía inguinal radical. Esta operación se hace a través de una incisión en la ingle a lo largo de la línea de la cintura. Durante la cirugía, se extirpa todo el testículo y la mayor parte del cordón espermático. El cordón espermático contiene el suministro de sangre al testículo y es el canal a través del cual los espermatozoides se trasladan desde el testículo al pene. Un hombre puede desarrollar cáncer en ambos testículos a la vez o en diferentes momentos. Sin embargo, esto es raro y ocurre en aproximadamente el 2 % de los hombres con cáncer de testículo. Luego, ambos testículos deben extirparse en un procedimiento denominado orquiectomía bilateral.

La orquiectomía se usa para diagnosticar y tratar tanto el tumor seminomatoso como el no seminomatoso en estadio inicial y en estadio avanzado. Para el cáncer en estadio avanzado, una orquiectomía inguinal radical puede, en ocasiones, retrasarse hasta después de haber finalizado el tratamiento con quimioterapia (consulte Quimioterapia, a continuación).

Si se decide realizar una orquiectomía, se extraerá una muestra de sangre antes de la cirugía para analizar los niveles de marcadores tumorales séricos, porque suelen ser útiles para planificar el tratamiento y la atención de seguimiento. Por ejemplo, la AFP o beta-hCG en aumento o constantemente alta después de la cirugía es un signo de que el cáncer se ha diseminado. En esta situación, un paciente normalmente necesita quimioterapia (consulte a continuación) incluso si la metástasis no se puede ver en los estudios por imágenes.

Efectos secundarios de la orquiectomía

La extirpación de 1 testículo generalmente no afecta el nivel de testosterona del hombre, si aún tiene el otro testículo y es de tamaño normal. Si el nivel de testosterona del hombre es bajo, los síntomas pueden incluir depresión u otros cambios en el estado de ánimo, fatiga, disminución del deseo sexual, incapacidad de lograr una erección normal, especialmente en la mañana, y sofocos, además de pérdida de masa muscular y ósea en el largo plazo.

Es poco probable que la orquiectomía le impida a un hombre engendrar un hijo biológico debido a que el testículo que queda aún producirá espermatozoides. Sin embargo, aproximadamente el 25 % de los hombres con cáncer de testículo son estériles, incluso antes de que se les diagnostique el cáncer. Parece que el cáncer en sí mismo y/o el motivo por el que se desarrolló el cáncer puede hacer que algunos hombres se vuelvan estériles. Los recuentos de espermatozoides generalmente mejoran después de la extirpación del testículo con cáncer.

Si se extirpan ambos testículos, el hombre ya no producirá espermatozoides ni testosterona y no podrá engendrar hijos biológicamente. Si el médico recomienda extirpar el testículo en un hombre con 1 testículo, el semen, por lo general, se analiza dos veces antes de la cirugía para verificar si los espermatozoides del hombre son completamente funcionales. Si los espermatozoides son funcionales, por lo general, se recomienda conservarlos en un banco, para que el paciente pueda tener hijos más adelante si lo desea. Además, los hombres a los que se les han extirpado ambos testículos necesitarán terapia de reemplazo de testosterona. Obtenga más información sobre cómo preservar la fertilidad y salud sexual.

Cirugía reconstructiva después de la orquiectomía

Los hombres pueden decidir si desean implantarse un testículo artificial o una prótesis de testículo en el escroto. Una prótesis de testículo generalmente tiene un peso y una textura que es bastante similar a un testículo normal, pero no exactamente lo mismo. A algunos hombres, la prótesis de testículo les parece incómoda y prefieren no tenerla. Se recomienda que cada paciente hable con su médico acerca de si desea colocarse la prótesis y el mejor momento para realizar este implante si lo desea. Algunos hombres prefieren esperar hasta después de finalizar el período de tratamiento activo para considerar esta opción a pleno.

Vigilancia después de la orquiectomía

Después de someterse a una orquiectomía inguinal radical, una opción para los hombres con tumor seminomatoso y no seminomatoso en estadio clínico I puede ser la vigilancia. En la vigilancia, al paciente se lo monitorea de cerca y el tratamiento activo comienza solamente si el cáncer reaparece. Esta opción implica citas habituales con el médico para exámenes físicos, análisis de sangre de marcadores tumorales, exploraciones por TC y radiografías de tórax. Este enfoque requiere dedicación por parte del médico y el paciente para cumplir con el cronograma de vigilancia, de modo tal que cualquier recurrencia pueda detectarse en un estadio inicial. Solo se considera como una opción si los niveles de AFP y beta-hCG son normales o vuelven a los valores normales después de la extirpación del testículo canceroso.

La principal ventaja de la vigilancia es que evita tratamientos adicionales después de la orquiectomía, como quimioterapia, radioterapia o más cirugías, en el 82 % de los hombres con tumor seminomatoso y el 75 % de los hombres con tumor no seminomatoso, en quienes no es probable que la enfermedad regrese después de la orquiectomía. Para un paciente individual, el riesgo de recurrencia puede ser mayor o menor en función de los factores de riesgo determinados por el examen patológico del tumor después de la extirpación del testículo.

La linfadenectomía retroperitoneal

Esta es una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales ubicados en la parte posterior del abdomen. La linfadenectomía retroperitoneal generalmente se realiza como operación abierta con una incisión en la parte media del abdomen hacia abajo. La linfadenectomía retroperitoneal es una cirugía compleja que requiere experiencia y habilidad para extirpar todos los ganglios linfáticos que correspondan y minimizar los efectos secundarios de la operación. La linfadenectomía retroperitoneal solo debe ser realizada por un cirujano altamente experimentado en esta operación. Algunos cirujanos realizan la linfadenectomía retroperitoneal laparoscópica, en la que se hacen varias incisiones más pequeñas en lugar de 1 incisión grande, pero este enfoque aún se está estudiando, requiere un cirujano especializado en el procedimiento y puede no ser tan eficaz.

Lea a continuación para obtener más información acerca de cuándo puede usarse la linfadenectomía retroperitoneal.

La linfadenectomía retroperitoneal para un tumor no seminomatoso en estadio I y IIA

La linfadenectomía retroperitoneal como tratamiento primario para el tumor no seminomatoso en estadio I y IIA ayuda a reducir el riesgo de recurrencia y se usa para determinar el estadio del cáncer. En aproximadamente el 25 % de los pacientes con un tumor no seminomatoso en estadio clínico I que se someten a una linfadenectomía retroperitoneal, se detectan ganglios linfáticos con cáncer. En otras palabras, la cirugía revela que tienen enfermedad en estadio II. El riesgo de que el cáncer reaparezca después del tratamiento puede disminuir a aproximadamente un 1 % si se administran 2 ciclos de quimioterapia después de la linfadenectomía retroperitoneal. Los médicos ahora pueden determinar mejor qué tumores en estadio I tienen más probabilidades de haberse diseminado a los ganglios linfáticos o más allá, en función de los resultados de las pruebas patológicas realizadas en el tumor en el testículo después de la extirpación. La decisión de realizar o no una linfadenectomía retroperitoneal puede depender de los factores de riesgo del paciente. La linfadenectomía retroperitoneal es una opción de tratamiento razonable cuando un paciente puede ver a un urólogo con amplia experiencia en la linfadenectomía retroperitoneal. Si se opta por una linfadenectomía retroperitoneal para un tumor no seminomatoso en estadio I, generalmente se realiza dentro de las 6 semanas después de la orquiectomía.

Si 5 o menos ganglios linfáticos tienen cáncer y ninguno mide más de 2 cm (pN1), esta cirugía sola es exitosa en el 80 % al 90 % de los hombres, mientras que alrededor del 10 % al 20 % de los hombres tendrá una recurrencia. Si más ganglios linfáticos tienen cáncer (pN2 o pN3), la cirugía sola resulta exitosa en aproximadamente el 50 % de los pacientes, mientras que el otro 50 % tendrá una recurrencia. La ventaja de la linfadenectomía retroperitoneal es que puede curar a la mayoría de los pacientes con pequeñas cantidades de cáncer en los ganglios linfáticos, proporcionar una evaluación más exacta del alcance de la enfermedad y evitar la necesidad de realizar exploraciones por TC del abdomen frecuentes durante la atención de seguimiento. También reduce la probabilidad de que un hombre con cáncer de testículo en estadio inicial (estadio I) necesite quimioterapia.

Así como la linfadenectomía retroperitoneal puede revelar la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos que parecían normales en las exploraciones por TC para los hombres con un tumor no seminomatoso en estadio clínico I, la cirugía también puede revelar que no hay presencia de cáncer en los ganglios linfáticos que se veían agrandados en una exploración por TC, lo cual se denomina enfermedad en estadio clínico II. En el caso de los hombres con cáncer de testículo no seminomatoso en estadio clínico IIA, nada más y nada menos que un 20 % a un 30 % efectivamente tendrá cáncer en estadio patológico I, lo cual significa que el cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos. En estas situaciones, la linfadenectomía retroperitoneal puede ayudar a los hombres a evitar la quimioterapia innecesaria.

La principal desventaja de esta cirugía para un tumor no seminomatoso en estadio I es que el 70 % de los pacientes se cura con la extirpación del testículo. Para estos hombres, una linfadenectomía retroperitoneal no ofrece ningún beneficio curativo, aunque sí le permite al hombre evitar exploraciones por CT habituales y puede brindarle tranquilidad mental.

A pesar de la cirugía, alrededor del 10 % de los tipos de cáncer de testículo reaparecen incluso si se detectó que los ganglios linfáticos no tenían cáncer. Si se detectan ganglios linfáticos con cáncer durante la linfadenectomía retroperitoneal, 2 ciclos de quimioterapia (consulte a continuación) pueden ayudar a disminuir la probabilidad de recurrencia a aproximadamente el 1 %. Sin embargo, la vigilancia también es una opción, y el tratamiento con quimioterapia solamente se inicia si el cáncer reaparece. Esto se debe a que este tipo de cáncer tiene más del 95 % de probabilidades de cura con 3 ciclos de quimioterapia si la recurrencia se diagnostica temprano a través del monitoreo regular.

La linfadenectomía retroperitoneal para extirpar tumores residuales después de la quimioterapia

La linfadenectomía retroperitoneal se recomienda para los hombres con tumor no seminomatoso en estadio II o estadio III que tienen masas retroperitoneales que permanecen después de finalizar la quimioterapia (consulte a continuación). En los hombres con tumor no seminomatoso, cualquier masa de más de 1 cm que quede después de la quimioterapia se extirpa si es posible. Aproximadamente el 35 % al 40 % de los hombres que se someten a esa cirugía tendrán una masa que contiene teratoma. Alrededor del 10 % al 15 % tendrá 1 de los otros tipos de cáncer de células germinales. En el otro 40 % a 50 % de los hombres no se detectará ningún tipo de cáncer o teratoma y solo habrá cicatrices y/o tejido de ganglios linfáticos normal. Por lo general, la linfadenectomía retroperitoneal después de la quimioterapia solamente es necesaria si se observan ganglios linfáticos que miden más de 1.0 cm en los estudios por imágenes obtenidos después de finalizar la quimioterapia. Sin embargo, algunos centros de tratamiento realizarán una linfadenectomía retroperitoneal después de la quimioterapia en hombres que tenían agrandamiento de los ganglios linfáticos retroperitoneales antes de la quimioterapia, incluso si los ganglios linfáticos vuelven a medir menos de 1 cm después de la quimioterapia. En el caso de los hombres con teratoma, no se administra ningún otro tratamiento después de la linfadenectomía retroperitoneal. En el caso de los hombres con tumor seminomatoso, carcinoma embrionario, tumor de saco vitelino o coriocarcinoma, en general, se recomiendan 2 ciclos adicionales de quimioterapia después de la linfadenectomía retroperitoneal.

Para hombres con seminoma puro

Las masas que miden menos de 3 cm, en general, se dejan en su lugar y se monitorean para detectar cambios mediante exploraciones por TC. Los hombres con seminomas puros, que tienen masas que miden más de 3 cm después de la quimioterapia, también pueden someterse a exploraciones por TC para monitorear el cáncer. También pueden someterse a una cirugía para extirpar las masas u obtener una muestra de tejido o realizarse una TEP. Si se detectan más masas durante la TEP, en general, se realiza una cirugía para determinar si las masas contienen cáncer.

Efectos secundarios de la linfadenectomía retroperitoneal

Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios temporales de la linfadenectomía retroperitoneal, como obstrucción (bloqueo) intestinal o infección. Este procedimiento no debería afectar la capacidad de un hombre tener una erección, un orgasmo o relaciones sexuales. Sin embargo, puede causar infertilidad, ya que puede dañar los nervios que controlan la eyaculación, lo cual puede hacer que los hombres no puedan eyacular. La linfadenectomía retroperitoneal realizada después de la quimioterapia es una cirugía más compleja y tiene más probabilidades de causar la pérdida de la eyaculación y otros efectos secundarios.

Se recomienda que los hombres consideren utilizar un banco de esperma antes de la linfadenectomía retroperitoneal. Estas son técnicas quirúrgicas que, por lo general, son exitosas a la hora de preservar los nervios que intervienen en la eyaculación, cuando la linfadenectomía retroperitoneal se realiza como tratamiento inicial para el cáncer en estadio I y estadio II. Sin embargo, estas técnicas son mucho menos eficaces cuando la linfadenectomía retroperitoneal se realiza para extirpar masas residuales después de la quimioterapia. Los hombres deben hablar acerca de estas inquietudes con sus médicos antes de la cirugía.

Otros tipos de cirugía para extirpar el cáncer restante después de la quimioterapia

Después de la quimioterapia (consulte a continuación), algunos hombres pueden tener restos de cáncer en los pulmones, el hígado, otros órganos o en los ganglios linfáticos de la pelvis, el tórax o el cuello. Estos tumores también deben extirparse si es seguro hacerlo. Esto puede implicar cirugía en más de 1 parte del cuerpo. Este tipo de cirugía es compleja y requiere un equipo experimentado de cirujanos. Si solo se pueden extirpar algunos de los tumores restantes, es posible que la cirugía no se realice.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al evitar que las células cancerosas crezcan, se dividan y produzcan más células. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia para el cáncer de testículo se administra directamente en una vena, de modo que ingresa al torrente sanguíneo y llega a las células cancerosas en todo el cuerpo. También hay tipos de quimioterapia que se pueden tomar por boca, pero, en general, no se usan para el cáncer de testículo.

Un régimen o programa de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos de tratamiento que se administran en un plazo determinado. Un ciclo de quimioterapia para el cáncer de testículo normalmente dura 3 semanas. Además, los hombres con cáncer de testículo pueden recibir de 1 a 4 ciclos de tratamiento, según el estadio del cáncer. Durante el tratamiento, un paciente puede recibir 1 fármaco por vez o una combinación de diferentes fármacos administrados al mismo tiempo.

Los siguientes fármacos se usan para el cáncer de testículo, generalmente en las combinaciones que se enumeran más adelante. Sin embargo, los fármacos que se usan para el cáncer de testículo cambian y pueden usarse fármacos distintos de los mencionados a continuación. Hable con su médico acerca de sus opciones de quimioterapia.

  • Bleomicina (disponible como fármaco genérico)

  • Carboplatino (disponible como fármaco genérico)

  • Cisplatino (disponible como fármaco genérico)

  • Etopósido (disponible como fármaco genérico)

  • Gemcitabina (Gemzar)

  • Ifosfamida (Ifex)

  • Oxaliplatino (Eloxatin)

  • Paclitaxel (Taxol)

  • Vinblastina (Velban)

Los siguientes regímenes de quimioterapia se pueden usar para el cáncer de testículo.

  • BEP: bleomicina, etopósido y cisplatino

  • Carboplatino (para el seminoma puro en estadio I solamente)

  • EP: etopósido y cisplatino

  • TIP: paclitaxel, ifosfamida y cisplatino

  • VeIP: vinblastina, ifosfamida y cisplatino

  • VIP: etopósido, ifosfamida y cisplatino

  • Carboplatino y etopósido en dosis alta

En general, los pacientes con enfermedad en estadios más avanzados reciben más quimioterapia. El régimen de quimioterapia apropiado depende del estadio del cáncer y si se trata de un tumor seminomatoso o no seminomatoso. Además, los niveles de AFP y beta-hCG ayudan al médico a determinar cuánta quimioterapia es necesaria. A continuación, se analizan en más detalle los regímenes de quimioterapia para estadios específicos.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia.

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia funciona muy bien para el cáncer de testículo, pero puede causar complicaciones y efectos secundarios. Los efectos secundarios frecuentes de la quimioterapia incluyen fatiga, náuseas y vómitos, entumecimiento y hormigueo en las manos y los pies, pérdida de la audición de sonidos agudos y zumbido en los oídos. También existe un riesgo de infecciones graves; por lo tanto, debe hablar con su equipo de atención médica acerca de cómo ayudar a prevenir infecciones. El fármaco bleomicina está vinculado con una inflamación peligrosa de los pulmones; por lo tanto, es importante que informe a su equipo de atención médica de inmediato si presenta falta de aire, dificultad para respirar o tos persistente. Los hombres que recibieron tratamiento para el cáncer de testículo también tienen un mayor riesgo de formación de coágulos de sangre. Informe a su equipo de atención médica de inmediato si tiene signos de un coágulo de sangre, como falta de aire, dolor en el pecho o hinchazón en 1 o ambos brazos o piernas.

La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia generalmente desaparecen después de finalizar el tratamiento, pero algunos pueden aparecer mucho más tarde. Estos se denominan efectos tardíos. Los efectos tardíos de la quimioterapia para el cáncer de testículo incluyen fatiga duradera, problemas cardíacos y cánceres secundarios.

Sopesar los riesgos y beneficios de la quimioterapia es un tema importante para los hombres con cáncer de testículo. Sin embargo, el cáncer de testículo metastásico (consulte más información a continuación), por lo general, se puede curar solo con quimioterapia. Por lo tanto, para los hombres con cáncer de testículo metastásico, los beneficios de la quimioterapia, normalmente, superan los riesgos. Por otro lado, los hombres con cáncer de testículo en estadio I casi nunca mueren de la enfermedad, independientemente del tratamiento que reciben; por lo tanto, los riesgos de la quimioterapia pueden superar los beneficios para estos hombres. Hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios a corto plazo y a largo plazo de la quimioterapia para el cáncer de testículo.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. También es importante informar a su médico si está tomando algún otro medicamento con receta o de venta libre o suplementos. Las hierbas, los suplementos y otros fármacos pueden interactuar con los medicamentos para el cáncer. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para eliminar las células cancerosas. Un régimen o programa de radioterapia, normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado. El tipo más frecuente de tratamiento de radiación se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. En el caso del cáncer de testículo, la radiación en general se dirige a los ganglios linfáticos en el abdomen para los hombres con seminoma puro en estadio I o II. A veces, la radiación se dirige a los ganglios linfáticos en el mismo lado de la pelvis que el testículo donde comenzó el cáncer.

La radioterapia para el seminoma en estadio I actualmente se usa con menos frecuencia que en el pasado. En muchos centros de tratamiento, se usa habitualmente la vigilancia o, con menos frecuencia, la quimioterapia con carboplatino en lugar de la radioterapia, como tratamiento preferido para el seminoma en estadio I, debido al riesgo de que la radioterapia cause otros tipos de cáncer y enfermedad cardíaca. Sin embargo, la radioterapia sigue siendo una opción para el seminoma puro en estadio I, IIA y IIB. También se usa a veces para tratar metástasis cerebrales de tumores seminomatosos o no seminomatosos, pero el cáncer de testículo en raras ocasiones se disemina al cerebro.

Efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal, deposiciones líquidas y úlceras pépticas. Existen medicamentos que pueden ser útiles para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos durante la radioterapia. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco tiempo después de finalizado el tratamiento. La radioterapia puede causar problemas en la producción de espermatozoides, pero, en la actualidad, esto es menos frecuente con las nuevas técnicas de radiación que pueden ayudar a los hombres a preservar la fertilidad.

La radioterapia aumenta el riesgo de cánceres secundarios muchos años después del tratamiento y puede aumentar el riesgo de problemas cardíacos y enfermedad gastrointestinal. Hable con su médico sobre su riesgo de efectos secundarios a largo plazo antes de comenzar la radioterapia.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia.

Tratamiento según el estadio del cáncer

Las opciones de tratamiento para el cáncer de testículo dependen de si el cáncer es seminomatoso o no seminomatoso (consulte Introducción) y del estadio del cáncer (consulte Estadios). Después de un examen físico, las pruebas de estadificación y la extirpación del testículo canceroso, usted y su médico analizarán sus opciones de tratamiento. A continuación, se describen en más detalle las opciones de tratamiento para el cáncer seminomatoso y no seminomatoso en estadio inicial, estadio avanzado y recurrente.

Cáncer de testículo no seminomatoso en estadio clínico I

Aproximadamente el 25 % de los pacientes con cáncer no seminomatoso en estadio clínico I tienen pequeñas áreas de cáncer metastásico que no se pueden observar en las exploraciones por CT cuando se diagnostica. Con el tiempo, estas áreas pueden crecer, salvo que el hombre reciba tratamiento adicional después de la orquiectomía. El resto se cura cuando se extirpa el testículo con cáncer. La mayoría de las recurrencias del cáncer no seminomatoso en estadio I se producen dentro de los 9 meses después del diagnóstico y ocurren en el retroperitoneo. Los hombres con enfermedad en estadio clínico I tienen las siguientes opciones después de la cirugía:

  • Vigilancia. Esta opción implica realizarse exploraciones por TC de abdomen y pelvis cada 3 a 6 meses durante el primer año, cada 4 a 12 meses en el segundo año y cada 6 a 12 meses en el tercero al quinto año. Se realizan exámenes físicos y las pruebas de marcadores tumorales para medir la beta-hCG y la AFP cada 1 a 2 meses durante los primeros 12 meses, cada 2 a 3 meses en el segundo año, cada 3 a 4 meses en el tercero y cuarto año, cada 6 meses en el quinto año y luego anualmente. Normalmente se necesita una radiografía de tórax cada dos visitas. Si el cáncer reaparece, 3 ciclos de quimioterapia tratan exitosamente el cáncer en más del 95 % de los hombres. La linfadenectomía retroperitoneal puede usarse para tratar el cáncer recurrente, si se limita a los ganglios linfáticos retroperitoneales.

  • La linfadenectomía retroperitoneal. Como se describió anteriormente, esta es una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales ubicados en la parte posterior del abdomen. Después de la linfadenectomía retroperitoneal, el riesgo de recurrencia es inferior al 10 %, si no se detecta la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos. La mayoría de estas recurrencias ocurren en los pulmones o en los ganglios linfáticos del tórax y casi siempre se producen dentro de los 2 años después de la linfadenectomía retroperitoneal.

  • Quimioterapia. Esta opción implica recibir quimioterapia poco tiempo después de la extirpación quirúrgica del testículo y se denomina quimioterapia adyuvante. El enfoque que se usa con más frecuencia es la administración de 1 ciclo de quimioterapia con BEP de 3 semanas de duración. A veces, pueden administrarse 2 ciclos de quimioterapia con BEP, pero 1 ciclo es más frecuente. La ventaja de este enfoque es que reduce la tasa de recurrencia de un 25 % a menos del 3 %. La principal desventaja es que el 75 % de los pacientes no necesitan la quimioterapia debido a que ya se han curado con la extirpación quirúrgica del testículo. Por lo tanto, algunos médicos no recomiendan el uso de quimioterapia para el cáncer no seminomatoso en estadio I, mientras que otros pueden recomendar el uso de quimioterapia adyuvante solo para los hombres que tienen un riesgo mayor de recurrencia, de manera tal que menos hombres reciban tratamiento innecesario.

Cáncer de testículo seminomatoso en estadio clínico I

Más del 80 % de los hombres con cáncer seminomatoso en estadio clínico I se curan solo con la orquiectomía, mientras que el 15 % al 20 % restante tendrá una recurrencia si no se le administra tratamiento adicional. La mayoría de las recurrencias se producen dentro de los 12 meses después del diagnóstico y la ubicación de la recurrencia, por lo general, es en el retroperitoneo. Las recurrencias del cáncer seminomatoso en estadio I casi siempre se pueden curar con radioterapia, aunque unos pocos hombres necesitarán quimioterapia.

  • Vigilancia. La vigilancia es el método estándar para el manejo del cáncer seminomatoso en estadio I. Con un programa de vigilancia, el riesgo de muerte por cáncer seminomatoso en estadio I es inferior al 1 %. A diferencia de la vigilancia para el cáncer no seminomatoso, un hombre que recibe vigilancia por cáncer seminomatoso no tiene que visitar al médico con tanta frecuencia. Si bien esto puede variar, un programa frecuente incluye visitas al médico cada 4 meses durante los primeros 2 a 3 años, cada 6 meses durante los próximos 3 años, y, luego, anualmente hasta, al menos, 5 años después del diagnóstico original. Las siguientes pruebas se realizan en cada visita: exploración por TC de abdomen y pelvis, radiografía de tórax y examen físico. Al mismo tiempo, pueden hacerse análisis de sangre para medir los marcadores tumorales séricos beta-hCG y AFP, pero es necesario realizar más investigaciones para determinar si es útil analizar los marcadores tumorales séricos para estos hombres.

  • Radioterapia adyuvante. Es la radioterapia que se administra después de la cirugía. El cáncer seminomatoso es muy diferente del no seminomatoso, y el seminoma en estadio inicial se puede tratar de manera eficaz con radioterapia. La probabilidad de recurrencia se puede reducir a menos del 5 % con 10 a 15 tratamientos de radioterapia al retroperitoneo. La radioterapia adicional a la pelvis no reduce el riesgo general de recurrencia, pero sí reduce el riesgo de recurrencia en la pelvis. Algunos médicos prefieren tratar solo el retroperitoneo. Otros prefieren incluir la pelvis para prevenir recurrencias en esa área, lo cual significa que no será necesario un seguimiento con estudios por imágenes de la pelvis para detectar una recurrencia.

    La desventaja de la radioterapia para el cáncer seminomatoso en estadio clínico I es que más del 80 % de los hombres reciben tratamiento innecesario, ya que se curaron con la orquiectomía. Esta es una inquietud porque la radioterapia aumenta el riesgo de desarrollar otro tipo de cáncer y problemas cardíacos.

  • Quimioterapia adyuvante. Es la quimioterapia después de la cirugía. La quimioterapia para el cáncer seminomatoso en estadio I es una opción de tratamiento más nueva y discutida que la vigilancia o la radioterapia. Estudios han demostrado que con carboplatino el riesgo de recurrencia después de la orquiectomía puede reducirse de 18 % a aproximadamente 2 % con 2 dosis de carboplatino y a aproximadamente 5 % a 6 % con 1 dosis de carboplatino. Debido a que el uso de carboplatino es un enfoque más nuevo, hay menos información sobre los efectos a largo plazo del tratamiento. Por lo tanto, muchos expertos creen que se necesita más información antes de recomendar este enfoque de tratamiento. Por otro lado, muchos otros expertos han aceptado al carboplatino como una nueva opción de tratamiento para el cáncer seminomatoso en estadio I y figura como opción de tratamiento estándar en la mayoría de las guías de tratamiento para el cáncer de testículo. La esperanza es que el carboplatino cause menos problemas que la radioterapia, pero no se sabrá si es así hasta que la salud de los hombres que han recibido carboplatino se haya monitoreado por un período más prolongado. Algunos problemas de los tratamientos contra el cáncer no aparecen hasta 10 a 20 años después.

Cáncer de testículo metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Si esto sucede, es una buena idea hablar con médicos que tienen experiencia en tratarlo. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquila con el plan de tratamiento elegido. Sin embargo, el cáncer de testículo es de rápido crecimiento; por lo tanto, es importante comenzar el tratamiento de inmediato. Si desea obtener una segunda opinión, hable con el médico en el plazo de 1 o 2 semanas después del diagnóstico.

Su plan de tratamiento se basa en muchos factores individuales, lo que incluye si el cáncer se ha diseminado al cerebro. Además, en los hombres con enfermedad metastásica, se pueden monitorear los niveles de LDH para determinar el estadio y durante cuánto tiempo es necesaria la quimioterapia.

El tratamiento inicial del cáncer de testículo metastásico es normalmente la quimioterapia, excepto cuando es necesario el tratamiento inmediato del cerebro, lo cual es raro. La quimioterapia, por lo general, reduce el tamaño de los tumores en el cerebro y puede eliminarlos por completo con el tiempo. Si quedan masas después de la quimioterapia, puede recomendarse una cirugía. La radioterapia para tratar la diseminación del cáncer de testículo al cerebro es tema de discusión. Si se necesita el tratamiento inmediato de un tumor en el cerebro debido a la presencia de sangrado, hinchazón u otros problemas, entonces, por lo general, es preferible extirpar la masa quirúrgicamente si esto se puede realizar de manera segura. No obstante, la radioterapia puede recomendarse en lugar de la cirugía o además de esta, según la situación. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de las personas, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a usted y a su familia a que hablen sobre cómo se sienten con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

A continuación, se presentan descripciones de las opciones de tratamiento para el cáncer de testículo metastásico por estadio:

Cáncer de testículo no seminomatoso en estadio clínico II

Primero se realiza la cirugía para extirpar el testículo, seguida de tratamiento adicional. La elección del tratamiento después de orquiectomía depende de los niveles de marcadores tumorales séricos del paciente y el tamaño de los ganglios linfáticos retroperitoneales. A continuación, se enumeran las opciones de tratamiento disponibles para los hombres con cáncer no seminomatoso en estadio clínico II después de la cirugía. Se recomienda que los hombres consideren el uso de un banco de esperma antes de comenzar a recibir estos tratamientos debido al riesgo de infertilidad.

  • Quimioterapia. La quimioterapia es una opción estándar para cualquier hombre con cáncer de testículo en estadio II. En general se administra una combinación de fármacos después de la cirugía para extirpar el testículo en las siguientes situaciones: Si los marcadores tumorales séricos se mantienen elevados, hay más de 5 ganglios linfáticos agrandados o hay ganglios linfáticos que miden más de 2 cm.

  • La linfadenectomía retroperitoneal. Como se describió anteriormente, esta es una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales ubicados en la parte posterior del abdomen. Esta es una opción de tratamiento estándar después de la orquiectomía cuando los niveles de marcadores tumorales séricos han vuelto a la normalidad, ninguno de los ganglios linfáticos mide más de 2 cm y no hay más de 5 ganglios linfáticos agrandados. Puede recomendarse quimioterapia después de la linfadenectomía retroperitoneal si se detecta una gran cantidad de cáncer en los ganglios linfáticos extirpados.

Cáncer de testículo seminomatoso en estadio clínico II

Primero se realiza la cirugía para extirpar el testículo y los ganglios linfáticos con cáncer, seguida de tratamiento adicional, que en general es quimioterapia. El principal factor en la decisión sobre el tratamiento después de la cirugía para un cáncer seminomatoso en estadio II es el tamaño de los ganglios linfáticos retroperitoneales. También se recomienda que los hombres consideren el uso de un banco de esperma antes de comenzar a recibir los siguientes tratamientos debido al riesgo de infertilidad.

  • Quimioterapia. La quimioterapia con una combinación de fármacos se administra después de la cirugía para extirpar el testículo si los ganglios linfáticos miden más de 3 cm o si hay ganglios linfáticos agrandados diseminados en un área grande en la parte posterior del abdomen. Esta es una opción de tratamiento estándar para todos los hombres con cáncer seminomatoso en estadio II y es la opción preferida para el estadio IIB y el estadio IIC, ya que tiene más probabilidades de eliminar el cáncer.

  • Radioterapia. Cuando los ganglios linfáticos miden menos de 3 cm (estadio IIA y estadio inicial IIB), puede administrarse radioterapia a los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis después de la cirugía. Como alternativa, se puede administrar quimioterapia en lugar de radioterapia. Los expertos disienten acerca de si la opción preferida para pacientes en estadio IIA y estadio inicial IIB es la radioterapia o la quimioterapia. Ambos enfoques curan al 90 % o más de los pacientes en estos estadios.

Cáncer de testículo no seminomatoso en estadio III

Las siguientes opciones de tratamiento están disponibles para los hombres con cáncer no seminomatoso en estadio III. Se recomienda que los hombres consideren el uso de un banco de esperma antes de comenzar el tratamiento debido al riesgo de infertilidad.

  • Quimioterapia. La quimioterapia se usa para los hombres con cáncer no seminomatoso que se ha diseminado más allá de los testículos. El régimen que se administra con más frecuencia es BEP, que es una combinación de bleomicina, etopósido y cisplatino (consulte la sección Quimioterapia, más arriba). Los tratamientos se administran en ciclos de 3 semanas y los pacientes reciben 3 o 4 ciclos de quimioterapia durante un período de tratamiento total de 9 a 12 semanas. Cada fármaco se administra por vía intravenosa. El cisplatino y etopósido se administran cada día durante los primeros 5 días. Se administran líquidos intravenosos antes y después del cisplatino para reducir el riesgo de daño a los riñones. El tratamiento dura alrededor de 6 horas en estos días. La bleomicina se administra una vez por semana, en general, en el día uno, ocho y quince de los ciclos de 21 días. El tratamiento dura alrededor de 30 minutos en los días en que se administra solo bleomicina. Una parte importante del tratamiento es la cirugía para extirpar cualquier masa restante después de finalizar la quimioterapia. La probabilidad de que la quimioterapia trate este tipo de cáncer de manera exitosa depende de la categoría del grupo de riesgo (consulte Estadios). Más de la mitad de los tipos de cáncer de testículo no seminomatosos metastásicos se clasifican como de bajo riesgo y más del 90 % de estos se tratarán exitosamente con 3 ciclos de quimioterapia con BEP o 4 ciclos de quimioterapia con EP. EP es una combinación de los fármacos etopósido y cisplatino. Se administra en los primeros 5 días de un ciclo de 21 días.

    Aproximadamente el 25 % de los tumores no seminomatosos metastásicos son de riesgo intermedio y el 80 % de estos se tratan exitosamente con 4 ciclos de BEP más cirugía para extirpar cualquier masa restante. Aproximadamente el 15 % de los tumores no seminomatosos metastásicos son de alto riesgo y aproximadamente el 50 % al 70 % de estos se tratan exitosamente con 4 ciclos de BEP más cirugía para extirpar cualquier masa restante. En el caso de los pacientes con enfermedad de riesgo intermedio o alto riesgo, que no pueden recibir bleomicina debido a efectos secundarios, 4 ciclos de quimioterapia con VIP, cada uno con una duración de 21 días, han demostrado funcionar tan bien como 4 ciclos de BEP. El VIP consiste en quimioterapia con etopósido, ifosfamida y cisplatino más un medicamento denominado mesna (Mesnex). Cada uno de los medicamentos se administra en los primeros 5 días del ciclo de 21 días.

  • Cirugía después de la quimioterapia. Después de finalizar la quimioterapia, se hacen radiografías o exploraciones por TC nuevamente para observar si hay masas restantes. Si hay masas, se extirpan con cirugía, si es posible. La probabilidad de que la cirugía cure el cáncer es mayor si los niveles de marcadores tumorales séricos son normales después de la quimioterapia. Esta cirugía es difícil y requiere de un cirujano con experiencia, que realice este tipo de operaciones habitualmente. Muy rara vez, si la masa está ejerciendo presión sobre el riñón o los vasos sanguíneos principales del retroperitoneo, es posible que sea necesario extirpar el riñón y/o una parte de los vasos sanguíneos. Con frecuencia, en esta situación, los nervios que intervienen en la eyaculación no pueden preservarse.

    Durante la cirugía, hay aproximadamente un 40 % a un 50 % de probabilidades de que solo se encuentre tejido cicatrizal, un 35 % a un 40 % de probabilidades de que haya un teratoma y un 10 % a un 15 % de probabilidades de que haya algún otro tipo de tumor de células germinales, como carcinoma embrionario, seminoma, tumor de saco vitelino o coriocarcinoma. Si solo se detecta tejido cicatrizal y/o un teratoma, no es necesario ningún tratamiento adicional. Si se detecta la presencia de cáncer, pueden administrarse 2 ciclos más de quimioterapia. El régimen de quimioterapia utilizado normalmente es EP, TIP, VeIP o VIP.

  • Ensayos clínicos. También se recomienda que los pacientes con enfermedad de alto riesgo consideren participar en ensayos clínicos como una opción de tratamiento.

Cáncer de testículo seminomatoso metastásico (estadio III)

Las siguientes opciones de tratamiento están disponibles para los hombres con cáncer seminomatoso en estadio III. Los hombres también deben considerar el uso de un banco de esperma antes de comenzar el tratamiento debido al riesgo de infertilidad.

  • Quimioterapia. La quimioterapia para el cáncer seminomatoso metastásico es la misma que para el cáncer no seminomatoso metastásico (consulte más arriba). Aproximadamente el 90 % de los cánceres seminomatosos metastásicos son de bajo riesgo y se tratan exitosamente con 3 ciclos de BEP o 4 ciclos de etopósido y cisplatino. Aproximadamente el 10 % de los cánceres seminomatosos metastásicos son de riesgo intermedio y, por lo general, se tratan con 4 ciclos de BEP.

  • Cirugía después de la quimioterapia/radioterapia. Es bastante frecuente que se detecte una masa en los estudios por imágenes después de finalizar la quimioterapia o radioterapia. Hay una probabilidad inferior al 10 % de que esta masa contenga cáncer y casi ninguna probabilidad de que contenga un teratoma. Las principales opciones de tratamiento son vigilancia activa o cirugía. Dicha cirugía, a menudo, es muy difícil debido a una reacción “similar a cicatrización” que hace que la masa sea difícil de extirpar. Esto es exclusivamente para el cáncer seminomatoso. Las masas más grandes tienen más probabilidades de ser cancerosas; por lo tanto, algunos médicos recomiendan vigilancia cuando una masa mide menos de 3 cm y cirugía cuando una masa mide 3 cm o más. Un tipo específico de tomografía por emisión de positrones (TEP), denominada FDG-TEP, puede usarse para obtener más información sobre la masa. Después de realizar la TEP, el cirujano operará solo si la exploración mostró signos de cáncer en la masa restante. El principal beneficio de una TEP es evitar la cirugía para extirpar masas que no son cancerosas. Sin embargo, estudios recientes han sugerido que los resultados de la TEP en estas situaciones pueden no ser exactos. Esto se debe a que hay masas que presentan signos de cáncer en la TEP, pero que en realidad no contienen cáncer una vez que se las extirpa y analiza. Esto significa que la vigilancia en el caso de masas más grandes puede ser una opción en lugar de la cirugía. Si se recomienda la cirugía, pero el cirujano determina que la masa no se puede extirpar, a menudo se realiza una biopsia para intentar averiguar si la masa es cancerosa. Si se detecta cáncer (seminoma), entonces se administra quimioterapia adicional. Esto se denomina “quimioterapia de segunda línea”. Si se recomienda la vigilancia activa y la masa crece, la quimioterapia de segunda línea es el tratamiento preferido. Puede considerarse la cirugía si la masa se mantiene después de la quimioterapia.

Remisión y probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad”.

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudarla a sentirse más preparada si, en efecto, el cáncer reaparece. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Los exámenes de seguimiento periódicos, para detectar signos de que el cáncer puede estar regresando, son sumamente importantes. Si el cáncer regresa después del tratamiento original, se denomina “cáncer recurrente”. El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante). El cáncer de testículo normalmente no se repite como recurrencia local ya que se extirpa todo el testículo. El aumento de los niveles de beta-hCG o AFP puede ser un signo de que el cáncer ha regresado y es necesario más tratamiento. Se recomienda que los hombres que hayan tenido una recurrencia del cáncer de testículo consulten a un médico que sea experto en el tratamiento del cáncer de testículo recurrente antes de elegir un enfoque de tratamiento.

Si el cáncer de testículo se repite, volverá a comenzar un nuevo ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como, por ejemplo, cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con una frecuencia diferente. El médico puede sugerirle ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Sea cual sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para el cáncer de testículo recurrente, el tratamiento generalmente incluye quimioterapia y cirugía. Si el cáncer era de estadio I y regresa durante la vigilancia activa, entonces el tratamiento más frecuente es la quimioterapia con 3 o 4 ciclos de BEP o 4 ciclos de EP según el estadio del cáncer. Si el cáncer está solo en los ganglios linfáticos retroperitoneales y es un seminoma puro, entonces la radioterapia es el tratamiento habitual. Si el cáncer está solo en los ganglios linfáticos retroperitoneales y es no seminomatoso, solo la linfadenectomía retroperitoneal puede considerarse en lugar de la quimioterapia.

El tratamiento estándar para el cáncer de testículo recurrente que ha sido tratado previamente con quimioterapia es 4 ciclos de quimioterapia de dosis estándar o de 2 a 3 ciclos de quimioterapia de dosis alta. Los regímenes quimioterapéuticos de dosis estándar incluyen VeIP y TIP. La quimioterapia de dosis alta generalmente incluye carboplatino, etopósido, y, en ocasiones, otros fármacos. Se desconoce si la quimioterapia de dosis alta funciona mejor que la quimioterapia de dosis estándar. Si se administra quimioterapia, cualquier masa restante se trata de la misma manera que después de la quimioterapia inicial (consulte más arriba). Una recurrencia más de 2 años después del tratamiento debe extirparse con cirugía, si es posible. Puede recomendarse quimioterapia o no después de la cirugía.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones como incredulidad o temor. Es recomendable que hable con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y que solicite servicios de apoyo que lo ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer.

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, la enfermedad se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica tiene habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares, y está aquí para ayudar. Es extremadamente importante asegurarse de que una persona se sienta físicamente cómoda, que no tenga dolor y que reciba apoyo emocional.

Es posible que las personas con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar los cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre duelo y pérdida.

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.