Cáncer de tiroides: Opciones de tratamiento

Aprobado por la Junta Editorial de Cancer.Net, 11/2017

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tratamientos que los médicos usan para tratar a las personas con cáncer de tiroides. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención para este tipo de cáncer. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se alienta a los pacientes para que consideren la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, vea las secciones Acerca de los ensayos clínicos  y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de los pacientes que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). En el caso del cáncer de tiroides, este equipo puede incluir un cirujano, un oncólogo clínico, un radiooncólogo y un endocrinólogo, que es un médico especializado en el tratamiento de problemas con las hormonas, glándulas y el sistema endocrino. Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros.

El cáncer de tiroides frecuentemente se trata con un tratamiento o una combinación de tratamientos. A continuación sigue una descripción de estas opciones de tratamiento, seguidas por una descripción de los tratamientos frecuentes del cáncer por estadio de la enfermedad (consulte Estadios).

Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos:

  • El tipo y estadio del cáncer de tiroides

  • Posibles efectos secundarios

  • Las preferencias del paciente

  • La salud general del paciente

Tómese el tiempo para obtener información sobre sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Hable con el equipo de atención médica acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento.

El tratamiento del cáncer a menudo se elige en función de las pautas que han sido recomendadas por paneles de médicos expertos. Si bien la mayoría de los cánceres de tiroides son curables, puede haber diferentes opciones en cuanto a cómo tratar el cáncer de tiroides, particularmente con respecto a qué combinación de tratamientos usar y el momento en que se realizan los tratamientos. Se alienta a los pacientes a buscar una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento ya que deben estar cómodos con el plan de tratamiento que elijan y deben preguntar sobre los ensayos clínicos.

Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. La cirugía también puede llamarse una resección. Es el principal tratamiento para la mayoría de las personas con cáncer de tiroides. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Dependiendo del tamaño del nódulo, las opciones quirúrgicas más frecuentes incluyen las siguientes:

  • Lobectomía. Esta cirugía extirpa el lóbulo que tiene el nódulo canceroso de la glándula.

  • Tiroidectomía casi total. También llamada tiroidectomía subtotal, esta cirugía extirpa toda salvo una parte pequeña de la glándula tiroides.

  • Tiroidectomía total. Esta cirugía extirpa toda la glándula tiroides.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas que pueden usarse para una tiroidectomía:

  • Tiroidectomía estándar. Es cuando un cirujano realiza una pequeña incisión (o corte) cerca de la base o la mitad del cuello. Esto le da al cirujano acceso directo a la glándula tiroides del paciente para la operación. En algunos centros oncológicos, se ofrecen nuevas técnicas quirúrgicas para reducir o evitar las cicatrices en el cuello. 

  • Tiroidectomía endoscópica. Durante este procedimiento, el cirujano realiza una única pequeña incisión. La cirugía es similar a la tiroidectomía estándar excepto que se usa un endoscopio, un tubo flexible con una luz, y un monitor de video para guiar el procedimiento en vez de una lupa quirúrgica.

  • Tiroidectomía robótica. El cirujano realiza una incisión en otro lado, como por ejemplo la axila, la línea capilar del cuello o el pecho y luego utiliza una herramienta robótica para realizar la tiroidectomía. La tiroidectomía robótica no es una cirugía recomendada.

No todas las opciones quirúrgicas son recomendadas para todos los pacientes. Hable con su médico sobre el mejor método para tratarlo.

Si existe evidencia o riesgo de diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos del cuello, es posible que el cirujano también realice una disección del cuello. Esta cirugía es para extirpar los ganglios linfáticos del cuello. La disección del cuello también se llama linfadenectomía.

Generalmente, las complicaciones de la cirugía tiroidea pueden incluir daño a las glándulas paratiroides cercanas, que ayudan a regular los niveles de calcio en la sangre, el sangrado excesivo o las infecciones de las heridas. Si los nervios de la laringe son dañados durante la cirugía, esto puede causar ronquera o una voz “susurrante” temporal o permanente.

Sin la glándula tiroides, el cuerpo deja de producir hormona tiroidea, que es esencial para el funcionamiento del cuerpo. El reemplazo hormonal (vea a continuación), generalmente administrado como una píldora diaria, es la mejor solución. Es posible que el paciente también deba tomar vitamina D y suplementos de calcio si la función de la glándula paratiroides se ve afectada después de la cirugía.

Si un tumor no se puede extirpar con cirugía, se llama no extirpable. Entonces el médico le recomendará otras opciones de tratamiento.

Antes de la cirugía, hable con el equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de la cirugía específica a la que se someterá. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Tratamiento hormonal

Los pacientes tratados con cirugía generalmente requieren terapia de hormona tiroidea. Además de reemplazar la hormona que necesita el cuerpo, el medicamento de hormona tiroidea puede retrasar el crecimiento de cualquier célula cancerosa diferenciada restante.

La terapia de reemplazo de la hormona tiroidea es la levotiroxina (Levothroid, Levoxyl, Synthroid, Tirosint, Unithroid y otras marcas). La levotiroxina típicamente viene en forma de píldora que debe tomarse todos los días, a la misma hora cada día, para que el cuerpo reciba un suministro constante. Además, asegúrese de hablar con su médico sobre cualquier otro medicamento que tome, incluidos los suplementos dietarios como el hierro o el calcio (en inglés), para evitar interacciones con el reemplazo de la hormona tiroidea. Lea más sobre consejos para tomar su medicamento correctamente (en inglés).

Las píldoras para la tiroides pueden presentar algunos efectos secundarios. Ocasionalmente algunos pacientes desarrollan una erupción cutánea o la pérdida del cabello durante los primeros meses de tratamiento.

El hipertiroidismo es una afección en la que hay demasiada hormona tiroidea. Puede causar pérdida de peso, dolor de pecho, frecuencia cardiaca acelerada, latidos cardiacos irregulares, calambres, diarrea, sensación de calor, sudoración, pérdida de masa ósea u osteoporosis.

El hipotiroidismo es una afección en la que hay muy poca hormona tiroidea. Puede causar fatiga, aumento de peso, piel y cabello seco y sensación de frío.

La cantidad o dosis requerida de hormona tiroidea es diferente para cada paciente y tipo de tumor y puede cambiar a medida que una persona envejece o a medida que cambia su peso. El médico controlará sus niveles de hormona tiroidea mediante análisis de sangre habituales. Hable con su médico acerca de los signos que debe tener en cuenta, ya que pueden significar que es hora de ajustar su dosis o cantidad de suplemento hormonal.

Terapia con yodo radiactivo (radioyodo)

La tiroides absorbe casi todo el yodo que ingresa al cuerpo. Por lo tanto, un tipo de radioterapia llamada yodo radiactivo (también llamado I-131 o RAI) puede encontrar y destruir las células tiroideas no eliminadas con la cirugía y aquellas que se hayan diseminado más allá de la tiroides. Los médicos que indican terapia con yodo radiactivo generalmente son endocrinólogos o especialistas en medicina nuclear.

El tratamiento con yodo radiactivo es una opción para muchas personas con cáncer papilar o folicular tiroideo. El yodo radiactivo se usa para tratar personas con cánceres de tiroides diferenciados que se han diseminado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes. Se puede administrar una pequeña dosis de prueba antes del tratamiento completo para asegurarse de que las células tumorales absorberán el I-131. Los pacientes con CMT o cáncer anaplásico de tiroides no deben tratarse con I-131.

La terapia con I-131 se administra de manera líquida o en forma de píldora. Es posible que los pacientes que reciben I-131 para destruir las células cancerosas sean hospitalizados durante 2 a 3 días, dependiendo de diversos factores, incluida la dosis administrada. Se recomienda que los pacientes beban líquidos para ayudar a que el I-131 pase rápidamente por el cuerpo. En unos pocos días, la mayor parte de la radiación desaparece. Hable con su médico sobre las maneras de limitar la exposición a la radiación de otras personas, incluyendo niños, que pueden estar a su alrededor durante este tratamiento y los días siguientes.

En preparación para la terapia con I-131 después de la cirugía, generalmente se les pide a los pacientes que sigan una dieta baja en yodo durante las 2 o 3 semanas previas. Además de la dieta baja en yodo, se les pedirá a los pacientes que dejen de tomar las píldoras de reemplazo de la hormona tiroidea temporalmente o que reciban inyecciones de TSH recombinante (Thyrogen) mientras estén tomando el reemplazo hormonal. Si la terapia hormonal se interrumpe durante el período de preparación, el paciente probablemente experimentará los efectos secundarios del hipotiroidismo (ver arriba).

Es importante que analice los posibles efectos a corto y largo plazo de la terapia con I-131 con su médico. El primer día de tratamiento, es posible que los pacientes experimenten náuseas y vómitos. En ciertas circunstancias, puede aparecer dolor e inflamación en las áreas donde se acumula el yodo radioactivo. Debido a que el yodo se concentra en el tejido de las glándulas salivales, los pacientes pueden experimentar inflamación de las glándulas salivales. Esto puede ocasionar xerostomía, en ocasiones llamada boca seca.

Dosis grandes o acumulativas de yodo radiactivo pueden causar infertilidad, que es la incapacidad de tener hijos, especialmente en los hombres. Se recomienda que las mujeres eviten el embarazo durante al menos un año después del tratamiento con I-131. Existe el riesgo de cáncer secundario con el uso de I-131 (consulte Atención de seguimiento). Ocasionalmente, es posible que los pacientes deban repetir el tratamiento con el tiempo. Sin embargo existe una dosis total máxima de yodo radiactivo permitida con el tiempo, y una vez alcanzada, esto puede impedir el uso adicional de este tratamiento.

Radioterapia con haz externo

La radiación con haz externo es otro tipo de radioterapia en la que se administran rayos X de alta energía desde una máquina fuera del cuerpo para destruir las células cancerosas. Los médicos especialistas en radioterapia con haz externo se llaman radiooncólogos. Un régimen de radioterapia con haz externo (programa) por lo general consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado. Cuando se usa para tratar el cáncer de tiroides, la radioterapia generalmente se administra como una terapia ambulante, ya sea en un hospital o clínica, 5 días a la semana durante aproximadamente 5 a 6 semanas.

En el caso del cáncer de tiroides, la radioterapia con haz externo se usa solamente en ciertas circunstancias, generalmente cuando el cáncer de tiroides en estadio avanzado no ha respondido a la terapia con I-131 (ver arriba). Generalmente la radioterapia se administra después de la cirugía, y el tratamiento se concentra en un área específica, afectando solamente las células cancerosas de ese sitio.

Los efectos secundarios dependen de la dosis y el área del tratamiento y pueden incluir enrojecimiento de la piel, odinofagia (dolor al tragar), tos, ronquera ocasional, náuseas y fatiga. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia con haz externo.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al poner fin a su capacidad para crecer y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos. Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran durante un período determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos administrados al mismo tiempo.

La quimioterapia sistémica ingresa al torrente sanguíneo para alcanzar las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga. El objetivo de la quimioterapia puede ser destruir el cáncer que quede después de la cirugía, retardar el crecimiento del tumor o disminuir los síntomas.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen después de finalizado el tratamiento. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que se dirige a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea la proliferación y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células normales. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la terapia dirigida.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos objetivos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, el médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en el tumor. Esto ayuda a que los médicos puedan encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos en los diferentes tipos de cáncer de tiroides y tratamientos nuevos dirigidos a ellos.

Para el cáncer papilar y folicular tiroideo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU. ha aprobado 2 terapias dirigidas:

  • En 2013, la FDA aprobó una terapia dirigida llamada sorafenib (Nexavar) para el cáncer de tiroides diferenciado recurrente o en estadio avanzado cuando no funciona la terapia con I-131 (ver arriba). Obtenga más información en el resumen de 2013 (en inglés) de la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology. Los efectos secundarios frecuentes del sorafenib incluyen reacciones cutáneas en las manos y los pies u otros problemas en la piel, diarrea, fatiga, pérdida de peso y aumento de la presión arterial.

  • En 2015, la FDA aprobó una terapia dirigida llamada lenvatinib (Lenvima, E7080) para el cáncer de tiroides diferenciado en estadio avanzado que no responde a la cirugía, el tratamiento con I-131 o ambos. Los efectos secundarios de lenvatinib incluyen presión arterial elevada, diarrea, disminución del apetito, disminución del peso y náuseas. En el resumen de 2014 (en inglés) de la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology pueden encontrarse más detalles sobre este fármaco.

En el caso del CMT, hay otras dos opciones de terapias dirigidas aprobadas por la FDA:

  • En 2011, la FDA aprobó los comprimidos de vandetanib (Caprelsa), que es un tipo de terapia dirigida conocida como un inhibidor de la tirosina cinasa. Específicamente, el vandetanib es actualmente un tratamiento estándar para adultos cuando el CMT no se puede extirpar quirúrgicamente, si la enfermedad está empeorando o si el CMT se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

    El medicamento se administra como una píldora diaria. La dosis diaria típica de vandetanib es de 300 mg. Los efectos secundarios frecuentes incluyen diarrea e inflamación del colon, erupción cutánea, náuseas, presión arterial elevada, dolor de cabeza, fatiga, pérdida del apetito y dolor de estómago. Además, pueden ocurrir efectos secundarios más graves como problemas respiratorios y cardiacos. Se realizarán análisis de sangre regularmente, que incluyen la medición de los niveles séricos de potasio, calcio, magnesio y TSH (ver Diagnóstico), para monitorear la reacción del cuerpo a este medicamento.

  • En 2012, la FDA aprobó otro inhibidor de la tirosina cinasa para el CMT metastásico llamado cabozantinib (Cometriq, Cabometyx, XL184). La dosis recomendada es de 140 mg, que se toma en la forma de píldora una vez al día. Los efectos secundarios pueden incluir estreñimiento, dolor de estómago, presión arterial elevada, cambios en el color del cabello, fatiga, náuseas e inflamación, además de problemas graves en el colon.

Antes de comenzar el tratamiento dirigido, hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios de cada medicamento específico y cómo se pueden manejar.

Quimioterapia o terapia dirigida como parte de su plan de tratamiento

Por el momento, el uso de otra quimioterapia sistémica y terapia dirigida para el tratamiento del cáncer de tiroides se determina de manera individual y se administra con mayor frecuencia como parte de un ensayo clínico. Para obtener más información, consulte la sección Últimas investigaciones.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además de los tratamientos concebidos para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio del cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer.

A menudo, las personas reciben tratamiento para el cáncer al mismo tiempo que reciben tratamiento para aliviar los efectos secundarios. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos al mismo tiempo con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de los cuidados paliativos.

Opciones de tratamiento según el estadio

Casi todos los cánceres de tiroides se tratan con cirugía. El plan de tratamiento se centra en el control del cáncer de tiroides en la glándula tiroides y en el cuello.

Si el cáncer de tiroides se encuentra solamente dentro de los tejidos del cuello, tanto en la glándula tiroides como en los ganglios linfáticos, generalmente la cirugía será el primer tratamiento. Los pacientes con enfermedad en estadio avanzado también pueden ser tratados con cirugía, pero es posible que se implementen otros tratamientos primero. Los ensayos clínicos pueden recomendarse en cualquier estadio como opción de tratamiento.

Estadio I: cirugía, terapia hormonal, posible terapia con yodo radiactivo después de la cirugía

Estadio II: cirugía, terapia hormonal, posible terapia con yodo radiactivo después de la cirugía

Estadio III: cirugía, terapia hormonal, posible terapia con yodo radiactivo o radioterapia con haz externo después de la cirugía

Estadio IV: cirugía, terapia hormonal, terapia con yodo radiactivo, radioterapia con haz externo, terapia dirigida y quimioterapia. La radioterapia también puede usarse para reducir el dolor y otros problemas. Para obtener más información consulte a continuación.

Cáncer de tiroides metastásico

Si el cáncer se ha diseminado más allá de la tiroides a otros órganos, como los huesos o pulmones, se llama cáncer de tiroides metastásico o en estadio IV. Además todos los tumores anaplásicos de tiroides se clasifican como en estadio IV al momento del diagnóstico, independientemente del tamaño, la ubicación o la diseminación del tumor.

Si el diagnóstico es cáncer de tiroides en estadio IV, es una buena idea hablar con los médicos que tienen experiencia en tratarlo. Los médicos pueden tener opiniones diferentes sobre el mejor plan de tratamiento estándar. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, de manera que se sienta cómodo con el plan de tratamiento elegido.

Su plan de tratamiento puede incluir una combinación de cirugía, terapia hormonal, terapia con yodo radiactivo, radioterapia con haz externo, terapia dirigida o quimioterapia. También es posible que se recomienden ensayos clínicos sobre nuevos enfoques de tratamiento. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se recomienda que pacientes y familiares hablen acerca de cómo se están sintiendo con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudarlo a sentirse más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia).

Cuando esto sucede, comenzará un nuevo ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento.

A menudo el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, tales como cirugía, terapia con yodo radiactivo, terapia dirigida, radioterapia con haz externo, terapia hormonal y quimioterapia. Sin embargo, quizás se combinen de un modo distinto o se administren con un ritmo distinto. Su médico puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Cualquiera que sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones como incredulidad o temor. Se alienta a los pacientes a que hablen con el equipo de atención médica respecto a estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del cáncer de tiroides no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y a sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida.

Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y el cuidado de enfermería especial y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.