La Relajación para Personas con Cáncer

February 18, 2015
Maria Garcia-Jimenez, MS

Maria Garcia-Jimenez es una estudiante de medicina en la Universidad de California San Francisco. Después de graduarse continuara entrenamiento en medicina interna, seguido por entrenamiento en oncología. Su interés en las disparidades de la calidad de vida de sobrevivientes de cáncer es apoyado por una beca patrocinada por la Conquer Cancer Foundation (Fundación para Vencer el Cáncer) de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica).

El estrés que acompaña un diagnóstico de cáncer puede manifestarse en síntomas de fatiga, problemas para dormir, y depresión. Según investigaciones científicas, aproximadamente un 75% de personas con cáncer reportan sentirse débiles o cansadas, especialmente durante su tratamiento; 23-61% reportan problemas para dormir; y 15-25% reportan sufrir de depresión. Mientras que la tristeza es parte común de enfrentar un  diagnostico de cáncer, la depresión no es algo normal. El estrés y la depresión pueden incrementar los síntomas físicos e impactar la calidad de vida significativamente.

La buena noticia es que existen varios métodos de relajación que se han demostrado útiles para lidiar con el estrés y la depresión, y que promueven beneficios para el cuerpo entero. Estos beneficios incluyen disminución de la nausea, el dolor, la ansiedad, y el cansancio.   La siguiente sección presenta cuatro métodos de relajación que usted puede tratar:

1. Respiración profunda

Según una investigación de 2013, la respiración profunda durante la quimioterapia ayuda a disminuir la ansiedad y la náusea. Para empezar, encuentre un lugar silencio, cómodo y aislado. Recuéstese en su espalda, no cruce los brazos ni las piernas, y cierre los ojos. Inhale lentamente por su nariz sin mover su pecho, mientras cuenta a cinco. Use su abdomen con cada respiración y minimice el movimiento de sus hombros. Exhale por su boca lentamente, mientras cuenta a cinco, no exhale forzosamente. Si inhalar y exhalar al conteo de cinco es incomodo puede hacerlo por menos tiempo. No respire muy profundo ni por mucho tiempo, y pare el ejercicio si empieza a sentirse mareado o con dolor de cabeza.

2. Relajación muscular progresiva

Estudios han demostrado que la relajación muscular progresiva es efectiva para disminuir la depresión, la ansiedad, y controlar el dolor. El máximo efecto se ha visto cuando se practica antes de empezar la quimioterapia.  El propósito es relajar los músculos progresivamente durante alternaciones de contracción y relajación de grupos de músculos aislados. Empiece recostado en una posición cómoda, contraiga los músculos de un pie por 30 segundos, y luego relájelos por 30 segundos. Continúe con el otro pie, haciendo lo mismo. Siga con una pierna, luego la otra, y así progresivamente enfocándose en diferentes grupos musculares del cuerpo desde los pies a la cabeza, hasta que todo el cuerpo este relajado. Recuerde respirar durante el proceso.

3. Imaginación guiada

Algunos estudios han demostrado que esta práctica reduce los síntomas de depresión, ansiedad, y fatiga con solo practicar tres veces por semana. En esta técnica, también conocida como visualización, la persona se imagina escenas, sonidos, u olores asociados con un ambiente. Empiece por imaginarse un lugar o situación que lo haga sentirse seguro y relajado. Piense en los sonidos, olores, y sensaciones que acompañan este lugar o situación. Los mejores resultados son vistos en personas que ponen completa concentración en esta actividad y no practican mientras cocinan o manejan. 

4. Ejercicio

Aunque es difícil empezar o continuar una rutina de ejercicio en medio de tratamientos, varios estudios han demostrado que hacer ejercicio durante y después de tratamientos para cáncer mejora la fatiga, la capacidad funcional, el dolor, y la calidad de vida. El ejercicio incluye caminar, usar bicicleta, usar pesas, o hacer yoga, y se recomienda 150 minutos por semana.

Estas técnicas de relajación son beneficiosas sin importar el tipo de cáncer, la etapa, o el tipo de quimioterapia que esté recibiendo. Generalmente son seguras y se recomienda practicarlas de 10-30 minutos a la vez, varias veces por semana. Antes de empezar consulte con su medico de cabecera o su oncólogo. Si alguna práctica le causa más ansiedad, o más sensaciones en el cuerpo, descontinúe la práctica. Empiece su práctica lentamente, tenga paciencia, y trate de incorporarla en su rutina diaria. Recuerde que los beneficios pueden brindarle un nuevo sentido de control en su vida y su salud.