Dolor muscular

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 12/2018

El dolor muscular, también llamado mialgia, es un posible efecto secundario del cáncer y su tratamiento. Puede sentir dolor en un área específica del cuerpo o puede sentir que le duele todo el cuerpo. Algunos dolores musculares son levemente molestos, mientras que otros pueden ser intensos. Pueden durar poco tiempo o pueden ser constantes durante mucho tiempo.

El dolor muscular puede afectar la calidad de vida de una persona y hacer que otros síntomas y efectos secundarios del cáncer parezcan peores. Puede incluso hacer que algunas personas interrumpan el tratamiento antes de que este finalice. Si sufre de dolor muscular, consulte a su equipo de atención médica. El control de los síntomas constituye una parte importante de la atención y el tratamiento del cáncer. Esto se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo.

Causas del dolor muscular

El dolor muscular puede producirse por los siguientes factores:

Cáncer. Ciertos tipos de cáncer tienen más probabilidades de provocar dolor muscular:

  • Tumores que se originan en un músculo, como algunos tipos de sarcoma de tejido blando.

  • Tumores que comprimen un músculo.

  • Cánceres que hacen que el cuerpo produzca demasiados glóbulos blancos, como ciertos tipos de leucemia.

Tratamientos contra el cáncer: Los siguientes tratamientos contra el cáncer pueden causar dolor muscular. Cuando finaliza el tratamiento, generalmente el dolor muscular desaparece. En algunos casos, el dolor muscular puede ser un efecto tardío, lo que significa que se presenta meses o años después de que finaliza el tratamiento para el cáncer.

  • Algunos tipos de quimioterapia, como el docetaxel (Taxotere), la ixabepilona (Ixempra), el paclitaxel (Taxol) y la vincristina (Vincasar PFS).

  • Los inhibidores de la aromatasa, como el anastrozol (Arimidex), el exemestano (Aromasin) y el letrozol (Femara), como también otras terapias hormonales, que incluyen fulvestrant (Faslodex), raloxifeno (Evista), tamoxifeno (Soltamox) y toremifeno (Fareston).

  • La terapia dirigida, como el trastuzumab (Herceptin) y la T-DM1 o ado-trastuzumab emtansina (Kadcyla).

  • La inmunoterapia, como los interferones, las interleucinas y los inhibidores del antígeno-4 asociado al linfocito T citotóxico (Cytotoxic T-Lymphocyte Antigen 4, CTLA-4) y de la molécula de muerte programada 1 (Programmed Death 1, PD-1)/del ligando de muerte programada 1 (Programmed Death Ligand 1, PD-L1).

  • Radioterapia.

Otros medicamentos. Los medicamentos para los síntomas relacionados con el cáncer u otras afecciones pueden producir dolor muscular:

  • Fármacos denominados factores de crecimiento de glóbulos blancos que ayudan a prevenir las infecciones durante el tratamiento para el cáncer. Estos fármacos incluyen filgrastima (Granix, Neupogen, Zarxio), pegfilgrastim (Fulphila, Neulasta) y sargramostima (Leukine).

  • Fármacos para el tratamiento de la pérdida ósea, que incluyen los bifosfonatos como el alendronato sódico (Binosto, Fosamax), el ibandronato sódico (Boniva), el pamidronato (Aredia), el risedronato (Actonel) y el ácido zoledrónico (Zometa).

  • Fármacos para el colesterol, también llamados estatinas.

Efectos secundarios relacionados con el cáncer. Los síntomas o efectos secundarios relacionados con el cáncer o su tratamiento, como la fatiga, la debilidad muscular, la depresión y la deshidratación, también pueden provocar dolor muscular o empeorarlo. Hable con el equipo de atención médica sobre cualquier efecto secundario que experimente.

Otros factores. Las personas con cáncer también pueden tener dolor muscular por otros motivos, incluidos los siguientes:

  • Infecciones virales y bacterianas.

  • Enfermedades como la polimialgia reumática, el lupus y la fibromialgia.

  • Uso excesivo de un músculo a través de actividades, deportes o trabajo.

  • Lesiones musculares provocadas por accidentes, como una caída.

Cómo diagnosticar el dolor muscular

Las personas experimentan el dolor muscular de maneras diferentes, según lo que lo provoca. Su médico evaluará sus síntomas y antecedentes médicos. También le realizará un examen físico y le formulará preguntas como las siguientes:

  • ¿Dónde le duele?

  • ¿Cuándo comienza y termina el dolor muscular?

  • ¿Hace cuánto tiempo tiene dolor muscular?

  • ¿Cómo es el dolor muscular? ¿Leve? ¿Agudo?

  • ¿Qué hace que el dolor muscular se alivie o empeore?

  • ¿El dolor muscular afecta su capacidad para realizar tareas cotidianas?

Si el dolor muscular es consecuencia del tratamiento para el cáncer, su médico puede recomendarle disminuir la dosis o la frecuencia, o probar un tratamiento diferente.

Si su médico no está seguro del motivo por el que usted tiene dolor muscular, o si el dolor no desaparece o empeora, puede ordenar determinadas pruebas que ayuden a determinar la causa. Estos pueden incluir:

  • Análisis de sangre. Pueden mostrar si su cuerpo tiene una infección u otra afección no relacionada con el cáncer que pueda provocar el dolor muscular.

  • Exploración por tomografía computarizada (Computed Tomography, CT) o por tomografía axial computarizada (Computed Axial Tomography, CAT). Crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo.

  • Imágenes por resonancia magnética (Magnetic Resonance Imaging, MRI). Utilizan campos magnéticos para crear imágenes detalladas del cuerpo.

  • Gammagrafía ósea. A veces, es difícil distinguir entre el dolor óseo y el dolor muscular. Si el médico sospecha que podría haber problemas relacionados con los huesos, se puede realizar una gammagrafía ósea.

Comuníquese con su médico de inmediato si desarrolla otros síntomas además del dolor muscular; por ejemplo:

  • Debilidad muscular.

  • Fiebre.

  • Dolor alrededor de la cintura o el tórax.

  • Incontinencia urinaria.

  • Confusión.

  • Rigidez de cuello.

  • Entumecimiento y cosquilleo en alguna parte del cuerpo.

Estos podrían ser signos de afecciones médicas graves que necesitan atención inmediata.

Cómo tratar y controlar el dolor muscular

Cuando es posible, los médicos tratan la afección que provoca el dolor muscular.

Medicamentos. Estos medicamentos pueden tratar o reducir el dolor muscular:

  • Analgésicos:

    • Antiinflamatorios no esteroideos (Nonsteroidal Anti-Inflammatory Drugs, NSAIDS), como ibuprofeno (Motrin) y naproxeno (Naprosyn).

    • Acetaminofén, como Tylenol.

  • Relajantes musculares.

  • Corticosteroides, que reducen la inflamación y la hinchazón.

  • Antibióticos para tratar las infecciones.

  • Antidepresivos para la depresión.

Métodos de autocuidado y apoyo. A continuación encontrará métodos que pueden ayudarlo a controlar mejor el dolor muscular. Puede aplicar algunos de estos métodos usted mismo. Otros, requieren que trabaje con un especialista certificado o con licencia. Hable con el equipo de atención médica antes de intentar aplicar estos métodos.

  • Masajes. Un masajista que tenga experiencia trabajando con personas con cáncer puede hacer un masaje terapéutico suave que puede ayudar a aliviar el dolor muscular. Usted o su cuidador también pueden realizar técnicas de masaje sencillas en su hogar.

  • Fisioterapia. Un fisioterapeuta (en inglés) puede tratar los problemas musculares y enseñarle a aliviar el dolor con ejercicios o dispositivos simples.

  • Ejercicio. Realizar ejercicios suaves, junto con elongación y fortalecimiento (en inglés), puede ayudar a aflojar los músculos y aumentar el flujo sanguíneo hacia los músculos.

  • Calor y frío. Las compresas calientes o frías, las almohadillas térmicas o las bolsas de frío pueden ayudar a reducir las molestias del dolor muscular.

  • Técnicas de relajación. Los ejercicios de respiración suave o meditación pueden aumentar la relajación y reducir la tensión muscular, y esto puede ayudar a disminuir el dolor muscular.

Lleve un registro de los resultados de las técnicas que usa para determinar cuáles controlan mejor el dolor muscular. Puede usar una tabla como la que se encuentra en el folleto Gestión del dolor relacionado con el cáncer (en PDF) para hacer un seguimiento del dolor.

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