Efectos secundarios a largo plazo del tratamiento del cáncer

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 07/2015

Un efecto tardío es un efecto secundario que se produce meses o años después del tratamiento contra el cáncer. Muchas personas que han recibido tratamiento contra el cáncer tienen riesgo de desarrollar efectos secundarios a largo plazo. De hecho, evaluar los efectos tardíos y tratarlos es un aspecto importante de los cuidados para sobrevivientes.

Tipos de efectos tardíos

Casi todos los tipos de tratamiento pueden provocar efectos tardíos, y estos son específicos del tratamiento que usted recibió. A continuación se describen algunos de los efectos tardíos más frecuentes. Si le preocupa un efecto tardío en particular, hable con su médico.

Problemas de la cirugía.

  • Con frecuencia, los sobrevivientes de linfoma de Hodgkin, especialmente aquellos a quienes se les diagnosticó la enfermedad antes de 1988, fueron sometidos a cirugía de extirpación del bazo. Estas personas tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones graves debido a la función del bazo en el sistema inmunitario del cuerpo.

  • Los sobrevivientes de cáncer de hueso y tejido blando pueden presentar efectos físicos y psicológicos por la pérdida de una extremidad o parte de ella, como dolor del miembro fantasma. Esto consiste en sentir dolor en la zona de la extremidad que se extirpó. Obtenga más información sobre la rehabilitación, que puede ayudar a las personas a sobrellevar los cambios físicos provocados por la cirugía.

  • Las personas que se sometieron a cirugía de extirpación de los ganglios linfáticos o a radioterapia en los ganglios linfáticos pueden desarrollar linfedema. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante que ayudan a combatir las infecciones. Cuando el líquido linfático se acumula y produce hinchazón y dolor, se denomina linfedema.

  • Es posible que los hombres y las mujeres que se sometieron a una cirugía de extirpación de los ganglios linfáticos en la pelvis o el abdomen no puedan tener hijos. Esto se denomina infertilidad. Obtenga información en inglés sobre las preocupaciones de fertilidad y sobre la preservación de la fertilidad en hombres y mujeres.

Problemas cardíacos. Tanto la quimioterapia como la radioterapia en el tórax pueden provocar problemas cardíacos. Los sobrevivientes que pueden tener un mayor riesgo incluyen los siguientes:

  • Aquellos que recibieron tratamiento para linfoma de Hodgkin durante la infancia

  • Aquellos que tienen 65 años o más

  • Aquellos que recibieron mayores dosis de quimioterapia

  • Aquellos que recibieron tratamiento con trastuzumab (Herceptin) y doxorubicina (Adriamycin, Doxil)

A continuación, se enumeran las afecciones cardíacas frecuentes. Hable con su médico de inmediato si experimenta alguno de estos síntomas:

  • Insuficiencia cardíaca congestiva (congestive heart failure, CHF): debilitamiento del músculo cardíaco. Las personas con CHF pueden experimentar dificultad para respirar, mareos, e hinchazón de las manos o los pies.

  • Enfermedad de las arterias coronarias: enfermedad cardíaca. Esta afección es más frecuente en aquellas personas que recibieron dosis altas de radioterapia en el tórax. Las personas con enfermedad cardíaca pueden experimentar dolor torácico o dificultad para respirar.

  • Arritmia: latidos cardíacos irregulares. Las personas que padecen de arritmia pueden experimentar desvanecimiento, dolor torácico y dificultad para respirar.

Estos fármacos tienden a producir mayores problemas cardíacos en las personas que reciben tratamiento para el cáncer:

  • Trastuzumab

  • Doxorubicina

  • Daunorrubicina (Cerubidine)

  • Epirrubicina (Ellence)

  • Ciclofosfamida (Neosar)

A las personas que reciben trastuzumab se las debe controlar durante el tratamiento y después de este para verificar la función cardíaca y detectar la presencia de posible daño cardíaco. Esto puede realizarse con una prueba denominada ecocardiograma (en inglés), también denominado eco, que mide la fracción de expulsión del ventrículo izquierdo (left ventricular ejection fraction, LVEF). Otras pruebas incluyen un examen físico, un electrocardiograma (EKG o ECG; en inglés) y una gammagrafía ósea (multigated acquisition, MUGA; en inglés).

Hipertensión: presión arterial alta. Esto puede ocurrir junto con la CHF (consultar arriba) o ser un síntoma por separado. Si presenta presión arterial alta, hable con el médico sobre si necesita un control más minucioso de la presión arterial debido a su tratamiento para el cáncer. Una afección más grave, denominada hipertensión acelerada, se produce cuando la presión arterial de una persona aumenta repentina y rápidamente. Dado que esta afección en ocasiones produce daño en los órganos, es importante obtener ayuda médica de inmediato.

Los fármacos que se ocupan del factor de crecimiento del endotelio vascular (vascular endothelial growth factor, VEGF) son una causa frecuente de la presión arterial alta. Incluyen los siguientes:

  • Bevacizumab (Avastin)

  • Sorafenib (Nexavar)

  • Sunitinib (Sutent)

Si bien el riesgo de hipertensión disminuye una vez que una persona deja de recibir estos fármacos, se desconocen los efectos a largo plazo. Los sobrevivientes con mayor riesgo de hipertensión deben trabajar con su médico para reducir este riesgo. Esto puede implicar el control de la presión arterial, un menor consumo de sal, la administración de medicamentos y la realización de actividad física.

Problemas pulmonares. La quimioterapia y la radioterapia en el pecho pueden dañar los pulmones. Los sobrevivientes de cáncer que recibieron tanto quimioterapia como radioterapia pueden tener un riesgo más alto de presentar daño pulmonar. Algunos de los fármacos que tienen más probabilidades de producir daño pulmonar incluyen los siguientes:

  • Bleomicina (Blenoxane)

  • Carmustina (BiCNU)

  • Prednisona (varias marcas comerciales)

  • Dexametasona (varias marcas comerciales)

  • Metotrexato (varias marcas comerciales)

Los efectos tardíos pueden incluir lo siguiente:

  • Un cambio en el funcionamiento de los pulmones.

  • Engrosamiento de la membrana pulmonar.

  • Inflamación de los pulmones.

  • Dificultad para respirar.

Las personas con antecedentes de enfermedad pulmonar y los adultos mayores pueden tener otros problemas pulmonares.

Problemas en el sistema endocrino (hormonal). Algunos tipos de tratamiento contra el cáncer pueden afectar el sistema endocrino, que incluye las glándulas y otros órganos que son responsables de la producción de hormonas y la producción de óvulos o esperma.

Por ejemplo, la extirpación quirúrgica de los ovarios de una mujer (ooforectomía), la quimioterapia, la terapia hormonal y la radioterapia en el área pélvica pueden provocar que una mujer deje de menstruar (menopausia) o experimente síntomas menopáusicos. Los síntomas de menopausia provocados por el tratamiento contra el cáncer pueden ser peores que los síntomas de la menopausia natural, debido a que la disminución de hormonas se produce de forma rápida. Obtenga información sobre el manejo de los síntomas menopáusicos.

Las mujeres premenopáusicas que reciben terapia hormonal pueden tener períodos menstruales más ligeros y menos regulares, o dejar de tener períodos menstruales. Los períodos menstruales pueden reaparecer después del tratamiento en el caso de algunas mujeres más jóvenes, pero las mujeres que tienen más de 40 años tienen menos probabilidades de volver a tener períodos menstruales. Además, en algunos casos, si bien el tratamiento contra el cáncer no provoca inmediatamente menopausia, es posible que provoque que la menopausia comience antes de lo normal.

Además, los hombres con cáncer de próstata que reciben hormonoterapia o a los que se les extirpan los testículos pueden experimentar síntomas similares a los de la menopausia. Obtenga más información sobre el manejo de los síntomas de carencia hormonal en hombres.

Los hombres y las mujeres que reciben radioterapia en el área de la cabeza y el cuello pueden tener menores niveles de hormonas o cambios en la glándula tiroidea. Tanto los hombres como las mujeres que reciben tratamiento que afecta el sistema endocrino tienen riesgo de presentar infertilidad temporal o permanente debido al tratamiento contra el cáncer. Obtenga información en inglés sobre las preocupaciones de fertilidad y sobre la preservación de la fertilidad en hombres y mujeres.

Los sobrevivientes de cáncer que tienen riesgo de presentar cambios hormonales debido al tratamiento deben realizarse análisis de sangre periódicos para medir los niveles hormonales.

Problemas en los huesos, las articulaciones y el tejido blando. La quimioterapia, los medicamentos corticosteroides o la terapia hormonal pueden producir osteoporosis, que es el adelgazamiento de los huesos, o dolor articular. Algunas personas pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar estas afecciones si no se mantienen activas físicamente.

Los sobrevivientes de cáncer pueden reducir el riesgo de presentar osteoporosis de estas maneras:

Obtenga más información sobre el manejo de la osteoporosis (en inglés).

Problemas en el cerebro, la médula espinal y los nervios. La quimioterapia y la radioterapia pueden provocar efectos secundarios a largo plazo en el cerebro, la médula espinal y los nervios. Estos efectos tardíos incluyen los siguientes:

  • Pérdida de la audición a causa de dosis altas de quimioterapia, en especial con fármacos como el cisplatino (Platinol).

  • Mayor riesgo de accidente cerebrovascular para aquellos que recibieron dosis altas de radioterapia en la cabeza, generalmente, para tratar un tumor cerebral.

  • Efectos secundarios en el sistema nervioso, como daño en los nervios que rodean al cerebro y la médula espinal (neuropatía periférica).

Los sobrevivientes de cáncer deben someterse a exámenes físicos, pruebas de audición y radiografías periódicamente después de finalizar la quimioterapia o la radioterapia, a fin de verificar la presencia de estos efectos tardíos.

Problemas de aprendizaje, memoria y atención. La quimioterapia y las dosis altas de radioterapia en la cabeza pueden provocar estos problemas en adultos y niños. Los sobrevivientes de cáncer que tienen alguno de estos problemas deben consultar a su médico. Obtenga más información sobre los problemas cognitivos.

Problemas de salud dental y bucal, y de visión. Los sobrevivientes de cáncer pueden tener los siguientes problemas de salud dental y bucal y de visión, de acuerdo con los tratamientos que recibieron:

  • La quimioterapia puede afectar el esmalte dental y aumentar el riesgo de problemas dentales a largo plazo.

  • La radioterapia de dosis altas en la cabeza y el área del cuello puede cambiar el desarrollo dental, causar enfermedad gingival y reducir la producción de saliva, lo que provoca sequedad bucal.

  • Los corticosteroides pueden aumentar el riesgo de problemas en los ojos, como una opacificación del ojo que afecta la visión (cataratas).

Para estar atentos a problemas futuros, los sobrevivientes deben programar citas regulares con un dentista y un oftalmólogo, que es un médico que se especializa en el tratamiento de las afecciones en los ojos.

Problemas digestivos. La quimioterapia, la radioterapia y la cirugía pueden afectar qué tan bien una persona digiere la comida. Asimismo, la cirugía o radioterapia en el área abdominal pueden provocar cicatrices en los tejidos, dolor a largo plazo y problemas intestinales que afectan la digestión. Además, algunos sobrevivientes pueden tener diarrea crónica, lo que reduce la capacidad del cuerpo de absorber los nutrientes. Un nutricionista o un dietista pueden ayudar a tratar a las personas que no reciben la cantidad suficiente de nutrientes o que tienen bajo peso debido a una digestión deficiente.

Dificultades emocionales. Los sobrevivientes de cáncer por lo general experimentan una variedad de emociones positivas y negativas, que incluyen las siguientes:

Los sobrevivientes de cáncer, los cuidadores, los familiares y los amigos también pueden sufrir trastorno de estrés postraumático (en inglés). Este es un trastorno de ansiedad. Se puede desarrollar después de tener una situación extremadamente aterradora o potencialmente mortal como, por ejemplo, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer.

La experiencia de cada persona después del tratamiento es diferente. Por ejemplo, algunos sobrevivientes deben luchar contra efectos emocionales negativos del cáncer. Otros dicen que tienen una perspectiva renovada y positiva de la vida (en inglés) debido al cáncer.

Cáncer secundario. Un cáncer secundario es un nuevo cáncer primario o un cáncer que se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo desde lugar en el que se originó. Puede desarrollarse como efecto tardío de tratamientos previos contra el cáncer, como quimioterapia o radioterapia.

La quimioterapia y la radioterapia también pueden producir daños en las células madre de la médula ósea. Esto aumenta el riesgo de mielodisplasia (en inglés), un cáncer de la sangre en el que no se producen partes normales de la sangre o son anormales, o leucemia aguda. Hable con su médico sobre maneras de reducir el riesgo de desarrollar un cáncer secundario y sobre los signos o síntomas frecuentes.

Fatiga. La fatiga es una sensación persistente de cansancio o agotamiento físico, emocional o mental. Es el efecto secundario más frecuente del tratamiento contra el cáncer, y algunos sobrevivientes de cáncer tienen fatiga por meses e incluso años después de terminar el tratamiento. Obtenga más información sobre la fatiga relacionada con el cáncer.

Preguntas para hacer al médico

Solicite a su oncólogo la mayor cantidad de información posible acerca de los posibles efectos a largo plazo de su tratamiento contra el cáncer. De hecho, tal vez desee programar una cita especial para revisar el resumen de su tratamiento, que debe incluir información sobre su cáncer, su tratamiento contra el cáncer y su atención de seguimiento. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios de resumen del tratamiento contra el cáncer en inglés para almacenar esta información.

Plantéese la posibilidad de preguntarle lo siguiente a su médico:

  • ¿Anotará usted o alguien de su consultorio qué tratamiento(s) recibí?

  • ¿Tengo riesgo de experimentar efectos tardíos específicos?

  • ¿Qué otros especialistas (como un cardiólogo o un endocrinólogo) debo consultar para controlar los posibles efectos tardíos?

  • ¿Debo estar atento a algún signo o síntoma de efectos tardíos?

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