Afecciones coexistentes

This section has been reviewed and approved by the Cancer.Net Editorial Board, 08/2012

Mensajes clave:

  • Las afecciones coexistentes son problemas de salud que tiene una persona además del cáncer.
  • Tener una afección coexistente puede aumentar los efectos secundarios del tratamiento y retrasar el tiempo de recuperación.
  • Hablar con su médico sobre cualquier problema de salud que tenga puede ayudarlo a comprender de qué manera esos problemas pueden afectar el tratamiento para el cáncer.

Lo que diferencia a los adultos mayores con cáncer es el hecho de que a menudo tienen otros graves problemas de salud, como presión arterial elevada, diabetes o depresión. Estas afecciones coexistentes muchas veces influyen en cómo el tratamiento afecta a una persona con cáncer, por ejemplo, en los siguientes aspectos:

  • Prognosis (probabilidad de recuperación)
  • Capacidad de lidiar con los efectos secundarios del tratamiento
  • Recuperación del tratamiento

Conocer cómo sus afecciones coexistentes podrían afectar el tratamiento y la recuperación es importante a la hora de escoger entre las alternativas de tratamiento.

Afecciones coexistentes que afectan el tratamiento y la recuperación

Las afecciones coexistentes pueden aumentar el riesgo de un adulto mayor de tener efectos secundarios por el tratamiento y de tener tiempos de recuperación largos. Al tomar decisiones relacionadas con el tratamiento, usted y su médico deben tener en cuenta las siguientes afecciones, además de otras que pudiera tener y que no estén en la lista:

Afecciones cardíacas. La insuficiencia cardíaca congestiva, la alta presión arterial, la arritmia (latidos irregulares) y la disminución de la función cardíaca pueden reducir la capacidad de lidiar con los efectos físicos del tratamiento. Además, la quimioterapia puede empeorar los problemas cardíacos. La radioterapia, cuando se realiza cerca del corazón, y la combinación de la radioterapia y la quimioterapia también pueden provocar problemas cardíacos. Además, ciertos medicamentos que se toman para tratar las afecciones cardíacas pueden interactuar con la quimioterapia.

Afecciones pulmonares. El enfisema, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la disminución de la función pulmonar pueden afectar qué tan bien el organismo responde a ciertos medicamentos.

Insuficiencia renal o disminución de la función renal. A medida que una persona envejece, ciertos tipos de quimioterapia son más difíciles de procesar para los riñones. Esto puede aumentar el riesgo de tener problemas renales y puede evitar a ciertos adultos mayores con cáncer recibir tratamientos intensos.

Problemas estomacales. La quimioterapia puede empeorar la dificultad para absorber nutrientes de la comida, especialmente si los fármacos provocan náuseas, vómitos o diarrea.

Mala nutrición. Algunos adultos mayores pueden tener dificultades para comer debido a la pérdida de dientes, las dentaduras nuevas o ciertos medicamentos. Estos factores pueden provocar una disminución del apetito o pérdida de peso. El médico o un dietista matriculado (RD) pueden proporcionarle más información sobre cómo asegurarse de que un adulto mayor coma lo suficiente durante el tratamiento contra el cáncer.

Tabaquismo. Fumar aumenta el riesgo de tener problemas pulmonares luego de una cirugía y puede aumentar el tiempo de recuperación. También puede hacer que la quimioterapia sea menos efectiva y provoca tiempos de supervivencia menores y peor calidad de vida. Obtenga más información sobre cómo dejar de fumar.

Alcoholismo. La dependencia del alcohol u otras drogas puede interferir con la capacidad de tomar decisiones relacionadas con el tratamiento y de lidiar con las responsabilidades diarias, que incluyen tomar los medicamentos y realizarse estudios de detección o pruebas importantes. Además, el consumo de alcohol o de drogas a menudo prolonga el tiempo de recuperación.

Anemia. La anemia puede empeorar con la quimioterapia. Aunque la anemia puede no afectar el tratamiento contra el cáncer que recibe un adulto mayor, puede provocar demoras si se necesita un mayor tiempo de recuperación entre los tratamientos. Los pacientes con anemia pueden requerir medicamentos o transfusiones de sangre.

Depresión y ansiedad. La depresión y la ansiedad son comunes entre los adultos mayores, pero no son una parte normal del envejecimiento. La depresión empeora la calidad de vida de un paciente. La pérdida de un cónyuge o de un familiar o la pérdida de contacto con un amigo puede hacer que algunos adultos mayores se sientan solos, lo cual aumenta la sensación de depresión. La depresión, la ansiedad y otros problemas de la salud mental pueden interferir con la capacidad de participar en la toma de decisiones respecto al tratamiento. La depresión y la ansiedad son tratables, pero algunos medicamentos antidepresivos o contra la ansiedad pueden interactuar con la quimioterapia.

Dolor e inmovilidad. Los adultos mayores muchas veces tienen problemas con el dolor y la inmovilidad (no ser capaces de ir de un lugar al otro) provocados por ciertas afecciones como la artritis. No ser capaz de ir de un lugar a otro fácilmente o no ser capaz de hacerlo en absoluto puede afectar la capacidad de un adulto mayor de acudir a las visitas con su médico o recibir ciertos tratamientos. Además, el dolor y la inmovilidad pueden aumentar el riesgo de tener otros efectos secundarios.

Pérdida de la memoria y confusión mental. Los adultos mayores pueden tener pérdida de la memoria, confusión o un cambio en sus procesos de pensamiento. Además, ciertos fármacos contra el cáncer pueden causar confusión mental, que a veces se conoce como “quimiocerebro”. Estos problemas hacen que sea más difícil llevar el rastro de los medicamentos y las citas con el médico.

Conversar con su médico

Antes de tomar decisiones acerca del tratamiento contra el cáncer, hable con su médico acerca de sus afecciones coexistentes, lo que incluye:

  • Los medicamentos que toma actualmente y cualquier efecto secundario que tengan.
  • Su historia clínica, incluidos los problemas de salud coexistentes y cómo pueden afectar sus actividades diarias.
  • El nombre y el número de teléfono de cualquier otro médico que lo esté tratando.

Obtenga más información sobre los efectos secundarios del cáncer y cómo tratarlos.

Más información

Afecciones crónicas: Cuando el cáncer no es su única preocupación de salud (en inglés)

Recomendaciones sobre nutrición durante y después del tratamiento (en inglés)

El cáncer en los adultos mayores