Qué es la inmunoterapia

Approved by the Cancer.Net Editorial Board, 05/2015

La inmunoterapia, también denominada terapia biológica, es un tipo de tratamiento del cáncer diseñado para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. No se conoce claramente cómo la inmunoterapia trata el cáncer. Sin embargo, puede funcionar de las siguientes maneras:

  • Al detener o retrasar el crecimiento de las células cancerosas

  • Al impedir que el cáncer se disemine a otras partes del cuerpo

  • Al ayudar al sistema inmunitario para que funcione mejor a la hora de destruir las células cancerosas.

Hay varios tipos de inmunoterapia, incluidos los anticuerpos monoclonales, las inmunoterapias no específicas y las vacunas contra el cáncer.

Anticuerpos monoclonales

Cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta los antígenos, produce anticuerpos. Los antígenos son sustancias nocivas, como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones. Los anticuerpos monoclonales son fabricados en un laboratorio. Cuando se los administra a los pacientes, actúan como los anticuerpos que el cuerpo produce naturalmente. Un anticuerpo monoclonal está dirigido contra una proteína específica de las células cancerosas y no afecta a las células que no tienen esa proteína. Cuando un anticuerpo monoclonal se adhiere a una célula cancerosa, puede lograr los siguientes objetivos:

  • Permitir al sistema inmunitario destruir la célula cancerosa. El sistema inmunitario no siempre reconoce a las células cancerosas como nocivas. Un anticuerpo monoclonal puede marcar las células cancerosas al adherirse a partes específicas de las células cancerosas que no se encuentran en las células sanas. Esto hace que el sistema inmunitario encuentre y destruya estas células más fácilmente. Los anticuerpos monoclonales dirigidos a la proteína PD-1 son un buen ejemplo. La PD-1 evita que el sistema inmunitario reconozca que una célula es cancerosa, por lo tanto los fármacos que bloquean la PD-1 le permiten al sistema inmunitario identificar y eliminar el cáncer.

  • Evitar que las células cancerosas proliferen rápidamente. Las sustancias químicas del cuerpo envían señales a las células para que se multipliquen al unirse a los receptores en la superficie de las células. Estas sustancias químicas se denominan factores de crecimiento. El receptor al que se unen se denomina receptor del factor de crecimiento. Algunas células cancerosas generan copias adicionales del receptor del factor de crecimiento. Esto hace que las células cancerosas crezcan más rápido que las células normales. Los anticuerpos monoclonales pueden bloquear estos receptores y evitar que llegue la señal de crecimiento.

  • Aplicar radiación directamente en las células cancerosas. Este tratamiento, denominado radioinmunoterapia, usa anticuerpos monoclonales para transmitir la radiación directamente a las células cancerosas. Al adherir las moléculas radioactivas a los anticuerpos monoclonales en un laboratorio, se pueden administrar dosis bajas de radiación específicamente en el tumor, sin afectar a las células sanas. Entre los ejemplos de estas moléculas radioactivas se incluyen el ibritumomab, el tiuxetan (Zevalin) y el tositumomab (Bexxar). 

  • Diagnosticar el cáncer. Los anticuerpos monoclonales que transportan partículas radioactivas también pueden ser de ayuda para diagnosticar algunos tipos de cáncer, como el colorrectal, el de ovario y el de próstata. Unas cámaras especiales identifican el cáncer al mostrar dónde las partículas radioactivas se acumulan en el cuerpo. Además, un patólogo puede usar anticuerpos monoclonales para determinar el tipo de cáncer que una persona puede tener al analizar la muestra del tejido extraído durante una biopsia (en inglés). Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades.

  • Transportar los fármacos directamente hacia las células cancerosas. Algunos anticuerpos monoclonales transportan otros fármacos para el cáncer directamente hacia las células cancerosas. Una vez que el anticuerpo monoclonal se adhiere a la célula cancerosa, el tratamiento que transporta ingresa en la célula. Esto provoca que las células cancerosas mueran sin dañar a otras células sanas. Un ejemplo es Brentuximab vedotin (Adcetris), un tratamiento para determinados tipos de linfomas de Hodgkin y de non-Hodgkin. Otro ejemplo es el trastuzumab emtansine o TDM-1 (Kadcyla), que es un tratamiento para el cáncer de mama positivo para HER2.

Otros anticuerpos monoclonales aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de EE. UU. para tratar el cáncer incluyen los siguientes:

  • Alemtuzumab (Campath)

  • Bevacizumab (Avastin)

  • Cetuximab (Erbitux)

  • Ipilimumab (Yervoy)

  • Nivolumab (Opdivo)

  • Ofatumumab (Arzerra)

  • Panitumumab (Vectibix)

  • Pembrolizumab (Keytruda)

  • Rituximab (Rituxan)

  • Trastuzumab (Herceptin)

Son permanentes los ensayos clínicos de anticuerpos monoclonales para diversos tipos de cáncer. Obtenga más información sobre los ensayos clínicos

Los efectos secundarios del tratamiento con anticuerpos monoclonales son generalmente leves y suelen ser similares a una reacción alérgica. Los posibles efectos secundarios  incluyen erupciones cutáneas, presión arterial baja y síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad, cansancio excesivo, pérdida del apetito, malestar estomacal o vómitos.

Si bien se considera a los anticuerpos monoclonales como un tipo de inmunoterapia, también se los clasifica como un tipo de terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que se dirige a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen a la proliferación y supervivencia del cáncer. Obtenga más información sobre tratamientos dirigidos.

Inmunoterapias no específicas

Al igual que los anticuerpos monoclonales, las inmunoterapias no específicas también ayudan a que el sistema inmunitario destruya las células cancerosas. La mayoría de las inmunoterapias no específicas se administran después o al mismo tiempo que otro tratamiento del cáncer, por ejemplo, la quimioterapia o la radioterapia. Sin embargo, las inmunoterapias no específicas se administran como el principal tratamiento del cáncer.

Las dos inmunoterapias no específicas que se usan con más frecuencia son las siguientes:

  • Interferones. Los interferones ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer y pueden retardar el crecimiento de las células cancerosas. Un interferón elaborado en un laboratorio, llamado interferón alfa (Roferon-A [2a], Intron A [2b], Alferon [2a]), es el tipo de interferón que se usa con más frecuencia en el tratamiento del cáncer. Los efectos secundarios del tratamiento con interferón pueden incluir síntomas similares a los de gripe, un mayor riesgo de infecciones, erupciones cutáneas y cabello fino.

  • Interleuquinas. Las interleuquinas ayudan al sistema inmunitario a producir células para combatir el cáncer. Una interleuquina elaborada en un laboratorio, la interleuquina-2, IL-2, o aldesleuquina (Proleukin), se utiliza para tratar el cáncer de riñón y de piel, incluido el melanoma. Los efectos secundarios frecuentes del tratamiento con IL-2 incluyen aumento de peso y presión arterial baja, que pueden tratarse con otros medicamentos. Algunas personas también pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe.

Vacunas contra el cáncer.

Una vacuna es otro método usado para ayudar a combatir la enfermedad. Una vacuna expone al sistema inmunitario a un antígeno. Esto provoca que el sistema inmunitario reconozca y destruya esa proteína o los materiales relacionados. Existen dos tipos de vacunas contra el cáncer: vacunas para prevención y vacunas para tratamiento.

  • Vacuna para prevención. Una vacuna para prevención se administra a una persona que no tiene ningún síntoma de cáncer. Se usa para evitar que una persona desarrolle un tipo específico de cáncer u otra enfermedad relacionada con el cáncer. Por ejemplo, Gardasil y Cervarix son vacunas que evitan que una mujer se infecte con el virus del papiloma humano (VPH). El VPH es un virus que se sabe que provoca el cáncer de cuello uterino y otros tipos de cáncer. Obtenga más información sobre el VPH y el cáncer (en inglés). Además, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. recomiendan que todos los niños reciban una vacuna que evite la infección con el virus de la hepatitis B. Una infección por hepatitis B puede producir cáncer de hígado. Obtenga más información sobre la detección de la hepatitis B (en inglés).

  • Vacuna para tratamiento. Una vacuna para tratamiento ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a que combata el cáncer al entrenarlo para que reconozca y destruya las células cancerosas. Puede evitar la reaparición del cáncer, eliminar cualquier célula cancerosa remanente después de otros tipos de tratamiento o detener la proliferación de células cancerosas. Una vacuna para tratamiento está diseñada para ser específica, lo que significa que debe estar dirigida a las células cancerosas sin afectar las células sanas. En este momento, el sipuleucel-T (Provenge) es la única vacuna para tratamiento aprobada en los Estados Unidos. Está diseñada para tratar el cáncer de próstata metastásico. Otras vacunas para tratamientos del cáncer aún están en etapa de desarrollo y sólo se encuentran disponibles a través de ensayos clínicos.

Obtenga más información sobre las vacunas contra el cáncer (en inglés).

Preguntas para hacer al médico

Consulte al médico si es posible incorporar la inmunoterapia como parte de su plan de tratamiento. Si es así, considere la posibilidad de formular las siguientes preguntas: 

  • ¿Qué tipo de inmunoterapia recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuáles son los objetivos de este tratamiento? 

  • ¿La inmunoterapia será mi único tratamiento? Si no es así, ¿qué otros tratamientos recibiré como parte de mi plan de tratamiento?

  • ¿De qué modo recibiré el tratamiento de inmunoterapia y con qué frecuencia?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de la inmunoterapia, tanto a corto como a largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿En qué otros ensayos clínicos sobre inmunoterapia puedo participar?

  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o problemas?

Más información

Cómo se trata el cáncer

Resúmenes de investigaciones (en inglés)

Efectos secundarios

Recurso adicional

Instituto Nacional del Cáncer: vacunas contra el cáncer