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Cáncer de pulmón - Panorama general

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 06/2013

EN ESTA PÁGINA: encontrará información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo a las que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía de Cancer.Net para el Cáncer de pulmón. Para ver otras páginas, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla. Considere aquellos recuadros como un mapa de ruta de esta guía completa. De lo contrario, haga clic en “Next” al final de cada página.

El cáncer de pulmón afecta a más de 200,000 estadounidenses cada año. Aunque el cigarrillo es la causa principal, cualquier persona puede desarrollar cáncer de pulmón. El cáncer de pulmón siempre es tratable, sin importar el tamaño, la localización, si se ha diseminado y cuánto se ha extendido.

Acerca de los pulmones

Cuando una persona inhala, los pulmones absorben oxígeno del aire y lo transportan al torrente sanguíneo, desde donde es conducido al resto del cuerpo. A medida que las células del cuerpo usan el oxígeno, liberan dióxido de carbono. El torrente sanguíneo conduce el dióxido de carbono nuevamente a los pulmones, desde donde será eliminado durante la exhalación. Los pulmones contienen muchos tipos diferentes de células. La mayoría de las células pulmonares son epiteliales. Esta variedad de células recubre las vías respiratorias y produce el moco que lubrica y protege los pulmones. Los pulmones también contienen células nerviosas, células productoras de hormonas, células sanguíneas y células estructurales o de soporte.

Acerca del cáncer de pulmón

Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón: de células no pequeñas y de células pequeñas. El cáncer de pulmón de células no pequeñas (non-small cell lung cancer, NSCLC) se origina en las células epiteliales y es el tipo más frecuente. El cáncer de pulmón de células pequeñas comienza en las células nerviosas o en las células productoras de hormonas del pulmón. El término “célula pequeña” se refiere al tamaño y la forma de las células cancerosas, según se las observa con el microscopio. Es importante que los médicos distingan el NSCLC del cáncer de pulmón de células pequeñas porque, en general, cada uno de estos tipos de cáncer recibe un tratamiento diferente.

El cáncer de pulmón se origina cuando las células del pulmón cambian y proliferan sin control, y forman una masa denominada tumor (que también recibe el nombre de lesión o nódulo). Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Un tumor pulmonar se puede originar en cualquier lugar del pulmón.

Una vez que el tumor canceroso de pulmón crece, puede o no desprender células cancerosas. Estas células pueden ser transportadas por la sangre o pueden estar suspendidas en la linfa, el líquido que rodea el tejido pulmonar. La linfa circula por unos tubos denominados vasos linfáticos, que se vacían en estaciones recolectoras, los ganglios linfáticos, órganos diminutos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos se encuentran en los pulmones, en el centro del tórax y en otras partes del cuerpo. El flujo natural de salida de la linfa de los pulmones es hacia el centro del tórax, lo que explica por qué el cáncer de pulmón a menudo se disemina hacia allí primero. Cuando una célula cancerosa se desplaza hacia un ganglio linfático o hacia una parte distante del cuerpo a través del torrente sanguíneo, se produce lo que se denomina metástasis.

La localización y el tamaño del tumor inicial de pulmón, y si este se ha diseminado a los ganglios linfáticos o a partes más distantes del cuerpo determinan el estadio del cáncer de pulmón. El tipo de cáncer de pulmón (NSCLC frente al de células pequeñas) y el estadio de la enfermedad (que se trata más adelante en la sección Estadios) determinan el tipo de tratamiento necesario.

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Cáncer de pulmón - Estadísticas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará información sobre cuánta gente descubre que tiene este tipo de cáncer cada año e información general sobre supervivencia. Recuerde que las tasas de supervivencia dependen de varios factores. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Se estima que este año se diagnosticará cáncer de pulmón a 224,210 adultos (116,000 hombres y 108,210 mujeres) en los Estados Unidos. El cáncer de pulmón es el segundo tipo de cáncer más frecuente y la principal causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Se calcula que este año se producirán 159,260 muertes (86,930 hombres y 72,330 mujeres) a causa de esta enfermedad.

La tasa de supervivencia a un año es el porcentaje de personas que sobrevive al menos un año una vez detectado el cáncer, sin contar los que mueren por otras enfermedade. Para todas las personas con cáncer de pulmón, la tasa de supervivencia a un año asciende al 43%. La tasa de supervivencia a cinco años es del 17%.

El cáncer de pulmón constituye el 13% de todos los diagnósticos de cáncer y el 27 % de todas las muertes por cáncer. En los hombres, las tasas de mortalidad han disminuido de forma constante durante las últimas dos décadas, recientemente a razón de alrededor de un 2.9% cada año. Las tasas de mortalidad en las mujeres con cáncer de pulmón se han disminuido un 1.4% por año. Por razones poco claras, la mayor incidencia y las menores tasas de supervivencia para el cáncer de pulmón se registran en los hombres negros.

Estas estadísticas no deben considerarse una sentencia de muerte. Es importante recordar que las estadísticas no se aplican a una persona en particular. Ningún médico le puede decir a una persona cuánto tiempo vivirá con cáncer de pulmón. Algunos pacientes con cáncer de pulmón avanzado pueden vivir varios años después del diagnóstico. A veces, a los pacientes a  quienes se les dice que su cáncer de pulmón se puede curar no viven tanto como otros pacientes a quienes se les ha dicho que su cáncer de pulmón es incurable. Lo importante es recordar que es posible tratar este tipo de cáncer en cualquier estadio, y que se ha demostrado que los tratamientos ayudan a que las personas con cáncer de pulmón vivan más tiempo con mejor calidad de vida.

Además, estas estimaciones se basan en datos provenientes de miles de personas con este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año, pero el riesgo real de una persona en particular puede variar. Debido a que las estadísticas de supervivencia suelen medirse en intervalos de varios años, es posible que no representen los avances hechos en el tratamiento o el diagnóstico de este tipo de cáncer. Obtenga más información sobre cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de American Cancer Society, Cancer Facts & Figures 2014.

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Cáncer de pulmón - Ilustraciones médicas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará un dibujo básico sobre las partes comunes del cuerpo afectadas por esta enfermedad. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Lung Anatomy
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Si desea ver ilustraciones médicas de los diferentes estadios del cáncer de pulmón, visite la sección de Estadios.

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Cáncer de pulmón - Factores de riesgo y prevención

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre qué factores aumentan la posibilidad de este tipo de cáncer. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo a menudo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y consultar a su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más fundamentadas sobre estilo de vida y cuidado de la salud. La mayoría de los casos de cáncer de pulmón se producen en personas que fuman o que han fumado en el pasado. No obstante, las personas que no fuman también pueden desarrollar cáncer de pulmón, por lo que es importante que todas las personas aprendan acerca de los factores de riesgo y los signos y síntomas del cáncer de pulmón.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de pulmón:

Tabaco. El humo del tabaco daña las células de los pulmones, lo que las hace crecer de manera anormal. El riesgo de que el tabaquismo produzca cáncer es mayor para las personas que fuman mucho y/o lo hacen durante mucho tiempo. La exposición regular al humo de cigarrillos, cigarros o pipas de otro fumador (denominado humo ambiental o humo “de segunda mano”; en inglés) puede aumentar el riesgo de que una persona desarrolle cáncer de pulmón aunque no fume.

Amianto. Son cristales semejantes al cabello que se encuentran en muchos tipos de roca y que a menudo se utilizan como aislante ignífugo en construcciones. Las fibras de amianto pueden irritar los pulmones si se inhalan. Numerosos estudios muestran que la combinación de la exposición al humo del tabaco y al amianto es especialmente peligrosa. Las personas fumadoras que trabajan con amianto (en la construcción naval, la minería de amianto, el aislamiento o la reparación de frenos automotores) tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón. El uso de equipos de protección para respirar reduce este riesgo.

Radón. Gas invisible e inodoro presente de forma natural en ciertos suelos y rocas. La exposición al radón se ha asociado con un aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer, incluido el de pulmón. La mayoría de las ferreterías tienen equipos que miden los niveles de radón, y se pueden ventilar los sótanos para reducir la exposición a este gas.

Prevención

Las investigaciones siguen viendo qué factores causan cáncer de pulmón y qué pueden hacer las personas para reducir su riesgo personal. No hay manera comprobada de evitar completamente el cáncer de pulmón, pero uno puede tomar pasos para reducir su riesgo. Converse con su médico si tiene preocupaciones sobre su riesgo personal de desarrollar cáncer de pulmón.

La forma más importante de prevenir el cáncer de pulmón es evitar el humo del tabaco. Las personas que nunca fumaron tienen el nivel de riesgo más bajo de desarrollar cáncer de pulmón. Los fumadores pueden reducir el riesgo de tener este tipo de cáncer si dejan de fumar, pero su riesgo seguirá siendo mayor que el de las personas que jamás fumaron. Los intentos de prevenir el cáncer de pulmón con vitaminas u otros tratamientos no han dado resultado. Por ejemplo, se ha evaluado el betacaroteno, un fármaco relacionado con la vitamina A, para la prevención del cáncer de pulmón. Este no redujo el riesgo de cáncer. De hecho, en los fumadores, el betacaroteno aumentó el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Detección

Recientemente, un estudio amplio denominado Estudio Nacional de Evaluación Pulmonar (National Lung Screening Trial; en inglés) demostró que, en las personas de 55 a 75 años que actualmente fuman o fumaron mucho, el uso de una prueba de detección denominada tomografía computarizada (computed tomography, CT, o computed axial tomography, CAT) helicoidal (o espiral) de bajas dosis puede encontrar el cáncer de pulmón en forma temprana y disminuir en un 20 % el riesgo de muerte por cáncer de pulmón. La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores.

No se recomienda la exploración por CT para todas las personas que fuman. Los médicos todavía deben probar que realizar pruebas a todas las personas en situación de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón reduce las muertes por este tipo de cáncer en la población general. Obtenga más información sobre las recomendaciones de la ASCO para la detección del cáncer de pulmón en fumadores o exfumadores (en inglés) e información sobre detección de cáncer de pulmón del Instituto Nacional del Cáncer.

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Cáncer de pulmón - Signos y Síntomas

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre los cambios corporales y otras cosas que pueden indicar un problema que pueda necesitar cuidados médicos. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Las personas con cáncer de pulmón pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con cáncer de pulmón no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer. Si le preocupa algún síntoma o signo de esta lista, hable con su médico.

  • Fatiga
  • Tos
  • Disnea
  • Dolor de pecho, si un tumor se disemina a la membrana que recubre el pulmón o a otras partes del cuerpo cerca de los pulmones
  • Pérdida del apetito
  • Tos con flema o moco
  • Tos con sangre

Su médico le hará preguntas sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este puede incluir el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.

El cáncer de pulmón en las personas que no presentan síntomas se puede identificar en una radiografía de tórax o una CT que se realice por otros motivos, por ejemplo, para detectar una enfermedad cardíaca. En la mayoría de las personas con cáncer de pulmón el diagnóstico se hace cuando el tumor crece, ocupa espacio o comienza a causar problemas con partes del cuerpo cerca de los pulmones. Un tumor de pulmón también puede producir líquido que se puede acumular en el pulmón o en el espacio alrededor de este, o puede empujar el aire fuera del pulmón y hacer que este colapse. Esto impide que el oxígeno ingrese al cuerpo y que el dióxido de carbono salga del cuerpo al obstaculizar el flujo de aire en los pulmones u ocupar por completo el espacio que normalmente se requiere para que el oxígeno ingrese y el dióxido de carbono salga del pulmón.

Si bien el cáncer de pulmón se puede metastatizar (diseminarse) a cualquier lugar del cuerpo, lo más frecuente es que se disemine a los ganglios linfáticos, otras partes de los pulmones, los huesos, el cerebro, el hígado y unas estructuras cercanas al riñón denominadas glándulas suprarrenales. Las metástasis (diseminación a más de un área) del cáncer de pulmón pueden provocar problemas respiratorios adicionales; dolor óseo, abdominal o de espalda; cefalea; debilidad; convulsiones o dificultad para hablar. En raras ocasiones, un tumor de pulmón puede liberar hormonas que causen problemas como la reducción de los niveles de sodio o el aumento de los niveles de calcio en la sangre.

Los síntomas, como la fatiga, el malestar (sentirse raro o no sentirse bien) y la pérdida del apetito no necesariamente se deben a metástasis. El cáncer en cualquier parte del cuerpo puede provocar que una persona no se sienta bien en general. La pérdida del apetito puede provocar pérdida de peso. La fatiga y la debilidad pueden empeorar aún más la capacidad de una persona para respirar.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de la atención y el tratamiento del cáncer. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

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Cáncer de pulmón - Diagnóstico

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EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, procedimientos y detecciones más comunes que los médicos usan para averiguar qué está mal e identificar la causa del problema. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y averiguar si este se ha diseminado desde el pulmón. Algunas pruebas también pueden establecer qué tratamientos pueden ser los más efectivos. Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico definitivo del cáncer de pulmón. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado, pero jamás se pueden usar solas para diagnosticar el cáncer de pulmón. Esta lista describe opciones para diagnosticar este tipo de cáncer, y no todas las pruebas de la lista se han de usar en cada persona. Es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • tamaño, localización y tipo de cáncer que se sospecha;
  • edad y estado médico;
  • señales y síntomas;
  • resultados de pruebas anteriores.

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar y estadificar el cáncer de pulmón:

Biopsia (en inglés). Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. En años recientes, los médicos han aprendido que es útil tener una muestra más grande de tumor para determinar el subtipo de NSCLC y realizar pruebas moleculares adicionales (consulte más abajo). Si no se extirpa una cantidad suficiente del tumor para realizar estas pruebas, posiblemente se necesite otra biopsia. Un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades) analiza la muestra tomada durante la biopsia. Si se encuentran células cancerosas, el patólogo determinará si se trata de un cáncer de pulmón de células pequeñas o de un NSCLC, en función del aspecto que presenten cuando se las observe con el microscopio.

Pruebas moleculares del tumor. Su médico puede recomendar que se realicen pruebas de laboratorio en una muestra del tumor para identificar genes y proteínas específicos, así como otros factores únicos del tumor. Hay diversos genes que pueden mutar (cambiar) en un tumor de pulmón que puede ayudar al cáncer a crecer y diseminarse. Las mutaciones que se sabe que contribuyen al crecimiento del cáncer a menudo ocurren en uno o más genes, incluyendo EGFR, ALK, KRAS, BRAF y HER2. Los resultados de las pruebas para estas mutaciones ayudan a decidir si las opciones de su tratamiento incluyen un tipo de tratamiento llamado terapia dirigida, que puede dirigirse a mutaciones específicas (ver Tratamiento).

A continuación se enumeran más procedimientos que los médicos utilizan para obtener tejido para el diagnóstico y la estadificación del cáncer de pulmón:

Citología del esputo. Si se sospecha la presencia de cáncer de pulmón, el médico puede pedirle a una persona que expectore para examinar la flema con un microscopio. Un patólogo puede encontrar células cancerosas mezcladas en el mucosidad. No obstante, la citología del esputo proporciona una menor cantidad de tejido que el necesario para diagnosticar completamente el cáncer de pulmón y realizar pruebas moleculares.

Broncoscopia (en inglés). En este procedimiento, el médico pasa un tubo delgado y flexible con una luz en el extremo a través de la boca o la nariz, a lo largo de la tráquea y dentro de las vías respiratorias de los pulmones. Un cirujano o un neumólogo (médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades pulmonares) pueden realizar este procedimiento. El tubo permite que el médico vea el interior de los pulmones. Unos pequeños instrumentos dentro del tubo pueden extraer muestras de tejido o líquido para que el patólogo pueda examinarlas. Los pacientes reciben anestesia leve (un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor) durante la broncoscopia.

Aspiración con aguja/biopsia profunda. Después de anestesiar la piel, un radiólogo especialista, denominado radiólogo intervencionista, extrae una muestra del tumor pulmonar para realizar pruebas. Esto se puede hacer con una aguja más pequeña (para tomar una muestra más pequeña) o con una aguja más grande (denominada biopsia profunda, para tomar una muestra más grande). El médico utiliza la aguja para aspirar (succionar) una pequeña muestra de tejido para analizar. A menudo, el radiólogo utiliza una CT de tórax o un aparato especial de rayos X denominado fluoroscopio para guiar la aguja. En general, una biopsia profunda proporciona más tejido que una aspiración con aguja, el cual se necesita para el diagnóstico y las pruebas moleculares (consulte arriba).

Toracentesis. Después de adormecer la piel del pecho, se inserta una aguja a través de la pared del tórax en el espacio entre el pulmón y la pared torácica donde se puede acumular líquido. Se extrae el líquido, y luego el patólogo lo examina para detectar la presencia de células cancerosas.

Toracotomía. Este procedimiento se lleva a cabo en un quirófano, y el paciente recibe anestesia general. Un cirujano realiza una incisión en el tórax, examina el pulmón de forma directa y extrae muestras de tejido para analizarlas. La toracotomía es el procedimiento que los cirujanos realizan con mayor frecuencia para extirpar un tumor de pulmón en su totalidad.

Toracoscopia. A través de un pequeño corte en la piel de la pared torácica, un cirujano puede insertar un instrumento especial y una pequeña cámara de vídeo para examinar el interior del pulmón. Si bien los pacientes necesitan anestesia general, el tiempo de recuperación puede ser más corto con una toracoscopia debido al menor tamaño de las incisiones. Este procedimiento se conoce también como cirugía toracoscópica videoasistida (video-assisted thoracoscopic surgery, VATS).

Mediastinoscopia. Un cirujano examina y toma una muestra de los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax (debajo del esternón) realizando una pequeña incisión en la parte superior del esternón. Este procedimiento también requiere anestesia general y se lleva a cabo en un quirófano.

Biopsia de médula ósea y aspiración (en inglés). Es una prueba que se utiliza ocasionalmente para el cáncer de pulmón de células pequeñas. La médula ósea tiene una parte sólida y una líquida. La biopsia de médula ósea consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. En la aspiración se toma una muestra de líquido con una aguja. Luego, las muestras son analizadas por un patólogo. Un lugar frecuente para realizar una biopsia y aspiración de la médula ósea es el hueso pélvico, ubicado en la región lumbar junto a la cadera. Generalmente, antes de esta intervención, se anestesia la piel de dicha área con medicamentos, y se pueden utilizar otros tipos de anestesia.

Pruebas por imágenes

Además de las biopsias y los procedimientos quirúrgicos, los estudios por imágenes son muy importantes para el cuidado de las personas con cáncer de pulmón. Sin embargo, ninguna prueba es perfecta, y ningún estudio por imágenes puede diagnosticar el cáncer de pulmón. Solo una biopsia puede hacerlo. Los resultados de las radiografías y los estudios por imágenes de tórax se deben combinar con los antecedentes médicos de la persona, un examen físico, análisis de sangre e información de la biopsia para armar la historia completa respecto de dónde comenzó el cáncer, si se diseminó y hacia dónde lo hizo.

Tomografía computarizada (CT; en inglés). Esta prueba produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón y/o las metástasis del cáncer de pulmón. La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una tomografía computarizada también puede usarse para medir el tamaño del tumor. A veces, se inyecta un medio de contraste (un tinte especial) en una vena del paciente o se lo administra oralmente (por la boca) para ofrecer mejores detalles.

Tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET; en inglés). Una detección PET es otra forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo para detectar si el cáncer se ha diseminado o a dónde. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Imagen de resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI; en inglés). Esta prueba también produce imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de un tumor de pulmón y/o las metástasis del cáncer de pulmón. La MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Se puede inyectar un medio de contraste en una vena del paciente o se lo administra oralmente para obtener mejores detalles. La MRI no funciona bien para tomar imágenes de partes del cuerpo en movimiento, como los pulmones, que se mueven con cada respiración. Por ese motivo, la MRI rara vez se usa para observar los pulmones. Sin embargo, puede ser útil para encontrar el cáncer de pulmón que se diseminó al cerebro.

También se dispone de estudios por imágenes que utilizan moléculas radiactivas, denominadas marcadores, que se inyectan en la sangre para mostrar la posible localización del cáncer, por ejemplo:

Gammagrafía ósea (en inglés). La gammagrafía ósea utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente. Se acumula en zonas del hueso y se lo detecta mediante una cámara especial. Ante la cámara, los huesos sanos aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. Las detecciones PET (ver arriba) han ido reemplazando a las gammagrafías óseas para detectar el cáncer de pulmón que se ha diseminado a los huesos.

Después de realizadas estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Determinación del lugar donde se originó el cáncer

El cáncer de pulmón empieza en los pulmones. Muchos otros tipos de cáncer empiezan en otra parte del cuerpo y se diseminan hacia los pulmones cuando hacen metástasis. Por ejemplo, el cáncer de mama que se ha diseminado a los pulmones se sigue llamando cáncer de mama. Por lo tanto, para los médicos es importante saber si un cáncer empezó en los pulmones o en otra parte del cuerpo.

Para averiguar dónde se originó el cáncer, su médico tomará en cuenta sus síntomas y su historia médica, el examen físico, el aspecto del tumor en las radiografías y los estudios por imágenes así como los factores de riesgo de desarrollar cáncer. Un patólogo puede realizar pruebas en la muestra de la biopsia para ayudar a averiguar dónde se originó el cáncer, y el médico puede recomendar que se le hagan otras pruebas para descartar tipos específicos de cáncer. Si, después de estas consideraciones, el médico todavía no está seguro de dónde comenzó el cáncer, puede dar un diagnóstico de cáncer metastásico “de tumor primario desconocido”. Casi todos los tratamientos para el cáncer metastásico de origen primario desconocido (en inglés) que se encuentra por primera vez en el tórax son los mismos que para el cáncer metastásico de pulmón.

Dejar de fumar

Incluso después de que se diagnostica un cáncer de pulmón, todavía es beneficioso dejar de fumar cigarrillos. Las personas que dejan de fumar soportan mejor todos los tratamientos, se sienten mejor, viven más tiempo y corren un menor riesgo de desarrollar un segundo cáncer de pulmón u otros problemas de salud. Dejar de fumar nunca es fácil y es incluso más difícil cuando se enfrenta el diagnóstico de cáncer de pulmón. Los fumadores deben buscar la ayuda de familiares, amigos, programas para dejar de fumar y profesionales de atención médica. Ninguno de los productos disponibles para dejar de fumar interfiere con el tratamiento del cáncer. Obtenga más información sobre dejar de usar tabaco después de un diagnóstico de cáncer.

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Cáncer de pulmón - Estadios

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá cómo los médicos describen el crecimiento o la diseminación de un cáncer. Esto se llama el estadio. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

La estadificación es una manera de describir dónde está localizado el cáncer, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer; por lo tanto, es posible que la estadificación no se complete hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir qué tipo de tratamiento es mejor y puede ayudar a predecir el pronóstico (probabilidad de recuperación) del paciente. Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer.

En general, un estadio de número más bajo se asocia con mejores resultados clínicos. Sin embargo, ningún médico puede predecir cuánto vivirá un paciente con cáncer de pulmón en función solamente del estadio de la enfermedad porque este tipo de cáncer es diferente en cada persona, y los tratamientos funcionan de distinta manera para cada tumor.

Agrupación de los estadios del cáncer

El estadio de un cáncer de pulmón de células pequeñas y de células no pequeñas se describe mediante un número, de cero (0) a cuatro (en números romanos, de I a IV). Una forma de estadificar el cáncer de pulmón es averiguar si un cirujano puede extraerlo quirúrgicamente en su totalidad. Para extirpar completamente el cáncer de pulmón, el cirujano debe extirpar el tumor junto con el tejido pulmonar normal circundante.

Estadio 0

La enfermedad está in situ y significa que el cáncer se encuentra “en el lugar” y no ha invadido tejidos cercanos ni se ha diseminado fuera del pulmón.

Lung Cancer Stage 0

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Estadio I

El cáncer de pulmón en estadio uno (I) es un tumor pequeño que no se ha diseminado a ningún ganglio linfático, lo que hace posible que un cirujano lo extirpe completamente. El estadio I está dividido en dos subestadios, estadio IA o estadio IB, según el tamaño del tumor. Los tumores más pequeños, como los que tienen menos de 3 centímetros (cm) de ancho son estadio IA, y los que son ligeramente más grandes (más de 3 cm, pero menos de 5 cm de ancho) son estadio IB.

Lung Cancer Stage IA

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Lung Cancer Stage IB

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Estadio II

El cáncer de pulmón en estadio dos (II) se divide en dos subestadios: estadio IIA o IIB. Un cáncer en estadio IIA describe un tumor ligeramente más grande (de más de 5 cm, pero menos de 7 cm de ancho) que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, o un tumor pequeño (de menos de 5 cm de ancho) que se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.

Lung Cancer Stage IIA

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Un cáncer de pulmón en estadio IIB describe un tumor ligeramente más grande (de más de 5 cm, pero menos de 7 cm de ancho) que se ha diseminado a los ganglios linfáticos, o un tumor más grande (de más de 7 cm de ancho) que puede haber crecido o no en estructuras cercanas en el pulmón, pero que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos.

Lung Cancer Stage IIB

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A veces, los tumores en estadio II se pueden extirpar quirúrgicamente; en otras ocasiones, se necesitan otros tratamientos.

Estadio III

Los cánceres de pulmón en estadio tres (III) se clasifican en estadio IIIA o IIIB. En muchos de los cánceres en estadio IIIA y en casi todos los que están en estadio IIIB, es difícil, y a veces imposible, extirpar el tumor. Por ejemplo, el cáncer de pulmón se puede haber diseminado a los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax, fuera del pulmón. O bien, el tumor puede haber crecido en estructuras cercanas del pulmón. Cualquiera sea el caso, es menos probable que el cirujano pueda extirpar todo el cáncer porque la extirpación se debe realizar por partes.

Lung Cancer Stage IIIA

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Lung Cancer Stage IIIB

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Estadio IV

El estadio cuatro (IV) significa que el cáncer de pulmón se ha diseminado a más de un área del otro pulmón, al líquido que rodea el pulmón o el corazón, o a partes distantes del cuerpo a través del torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, el cáncer se puede diseminar a cualquier parte del cuerpo, pero es más probable que se disemine al cerebro, a los huesos, al hígado y a las glándulas suprarrenales. Se clasifica como estadio IVA cuando el cáncer se diseminó dentro del tórax o IVB cuando se diseminó fuera del tórax.

Lung Cancer Stage IV

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Por lo general, la cirugía no es satisfactoria para la mayoría de los cánceres de pulmón en estadio III o IV. El cáncer de pulmón también puede ser imposible de extirpar si se ha diseminado a los ganglios linfáticos que se encuentran por encima de la clavícula o si ha invadido estructuras vitales del tórax, como el corazón, los vasos sanguíneos grandes o las vías respiratorias principales que van a los pulmones. El médico le recomendará otras opciones de tratamiento.

Recurrente: El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (lo que se denomina reestadificación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Datos utilizados con permiso del American Joint Committee on Cancer (AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición (2010), publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

Pronóstico

El tipo y el estadio del cáncer de pulmón, y la salud general del paciente influyen en el pronóstico. Si bien el cáncer de pulmón se puede tratar en cualquier estadio, solo ciertos estadios se pueden curar.

Los médicos miden la salud y el vigor generales de un paciente mediante un índice denominado “índice de estado general”. Los pacientes con la fuerza suficiente para desempeñar sus actividades cotidianas sin ayuda y para trabajar fuera del hogar pueden recibir quimioterapia, radioterapia y/o cirugía de manera segura. El tratamiento puede no resultar tan efectivo para los pacientes que tienen metástasis ósea o hepática debido al cáncer de pulmón, que han perdido mucho peso, que fuman actualmente o que tienen afecciones preexistentes tales como cardiopatía o enfisema.

Es importante tener en cuenta que la edad de un paciente nunca ha sido útil para predecir si el paciente se beneficiará con el tratamiento. La edad promedio de los pacientes con cáncer de pulmón en los Estados Unidos es de 71 años. La edad de un paciente nunca se debe utilizar como único factor para decidir qué tratamiento es mejor, en especial en el caso de los pacientes de más edad que, por lo demás, están en buen estado físico y no tienen problemas médicos, aparte del cáncer de pulmón.

La información sobre el estadio y el pronóstico del cáncer ayudará al médico a recomendarle un plan de tratamiento para usted. Seleccione “Next” (abajo, a la derecha) para seguir leyendo sobre las opciones de tratamiento para este tipo de cáncer. O use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla para visitar cualquier sección.

Cáncer de pulmón - Opciones de tratamiento

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 06/2013

EN ESTA PÁGINA: aprenderá sobre las diferentes maneras que los médicos utilizan para tratar a las personas con este tipo de cáncer. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados  que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, efectivo y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, consulte las secciones Estudios clínicos e Investigaciones actuales.

Panorama general sobre los tratamientos

Hay cuatro formas básicas de tratar el cáncer de pulmón: cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia dirigida. A continuación se describe cada una de las opciones de tratamiento seguidas de una descripción de los planes de tratamiento frecuentes según el tipo y el estadio del cáncer. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Tómese un tiempo para informarse sobre sus opciones de tratamiento y asegúrese de preguntar sobre las cosas que no están claras. Asimismo, converse acerca de las metas de cada tratamiento con su médico y qué puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información acerca de cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Cirugía

Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. En el caso del cáncer de pulmón, un cirujano torácico está especialmente capacitado para realizar cirugías del cáncer pulmonar. El objetivo de la cirugía es la extirpación total del tumor pulmonar y los ganglios linfáticos cercanos del tórax. El tumor se debe extirpar con un borde circundante de tejido pulmonar normal (denominado margen). Un “margen negativo” significa que, al examinar el patólogo el pulmón o la parte del pulmón extirpada por el cirujano, no se ha encontrado cáncer en el tejido sano que circunda el tumor.

Los siguientes tipos de cirugía se pueden usar para el cáncer de pulmón:

Lobectomía. Los pulmones están formados por cinco lóbulos, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Se ha demostrado que, para el NSCLC, la lobectomía pulmonar (extirpación del lóbulo pulmonar en su totalidad) es el tipo de cirugía más efectivo, aun cuando el tumor pulmonar sea muy pequeño.

Cuña. Si el cirujano no puede extirpar todo el lóbulo del pulmón, puede extirpar el tumor, rodeado por un margen de pulmón normal.

Segmentectomía. Esta es otra forma de eliminar el cáncer cuando no se puede eliminar un lóbulo entero del pulmón. En una segmentectomía, el cirujano extirpa la porción del pulmón donde se ha desarrollado el cáncer.

Neumonectomía. Si el tumor está cerca del centro del tórax, el cirujano quizás deba extirpar el pulmón en su totalidad.

Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con corriente eléctrica. En ocasiones se utiliza para un tumor de pulmón que no se puede extirpar con los otros tipos de cirugía enumerados anteriormente.

El período de recuperación después de una cirugía de pulmón depende de la cantidad de pulmón que se extirpó y de la salud del paciente antes de la cirugía. Antes de la cirugía, hable con su equipo de atención médica sobre qué esperar, incluido el tiempo de recuperación y los efectos secundarios posibles. Obtenga más información sobre la cirugía del cáncer.

Terapia adyuvante

La terapia adyuvante es un tratamiento que se brinda después de la cirugía para disminuir el riesgo de que el cáncer de pulmón reaparezca. La terapia adyuvante puede incluir radioterapia, quimioterapia y, posiblemente, terapia dirigida. A continuación se describe cada una de las terapias. Está indicada para eliminar cualquier célula de cáncer de pulmón que todavía esté presente en el cuerpo después de la cirugía. También puede disminuir el riesgo de recurrencia, aunque siempre hay algo de riesgo de que el cáncer reaparezca.

Junto con la estadificación, existen otras herramientas que pueden ayudar a determinar el pronóstico, además de ayudarlos a usted y a su médico a decidir si la terapia adyuvante sería útil en su tratamiento. El sitio web Adjuvant! Online (www.adjuvantonline.com; en inglés) es una de estas herramientas a la que su médico puede acceder para interpretar diversos factores que son importantes para tomar las decisiones sobre el tratamiento. Este sitio web se debe usar únicamente con la ayuda de su médico.

Obtenga más información sobre las recomendaciones de la ASCO para el tratamiento adyuvante del cáncer de pulmón (en inglés). Además, la ASCO proporciona varias Ayudas para la toma de decisiones con el fin de ayudar a los pacientes a hablar con sus médicos acerca de los riesgos y beneficios de la quimioterapia después de la cirugía. Considere el uso de una de las siguientes ayudas en inglés para la toma de decisiones a fin de comenzar a dialogar con su médico acerca de la terapia adyuvante: estadio IB, estadio II o estadio III.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas de alta potencia para destruir las células cancerosas. Si usted necesita recibir radioterapia, se le pedirá que consulte a un especialista conocido como radiooncólogo, un médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

Al igual que la cirugía, la radioterapia no se puede utilizar para el tratamiento de un cáncer que se ha diseminado. La radiación solo destruye las células cancerosas que se encuentran directamente en el trayecto del haz de radiación. También daña las células normales en su camino; por este motivo, no se puede usar para tratar grandes áreas del cuerpo.

Los pacientes con cáncer de pulmón que reciben radioterapia a menudo se sienten fatigados y pierden el apetito. Si se administra radioterapia en el cuello o el centro del tórax, los pacientes también pueden tener dolor de garganta y dificultades para tragar. Los pacientes también pueden notar irritación de la piel, similar a una quemadura de sol, hacia donde se ha dirigido la radiación. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Si la radioterapia irrita o inflama el pulmón, los pacientes pueden presentar tos, fiebre o disnea durante meses y a veces años después de finalizada la radioterapia. Alrededor del 15 % de los pacientes contraen esta afección, denominada neumonitis por radiación. Si es leve, la neumonitis por radiación no requiere tratamiento y desaparece por sí sola. Si es intensa, tal vez el paciente requiera tratamiento para la neumonitis por radiación con corticosteroides, como la prednisona (múltiples nombres de marcas). La radioterapia también puede dejar cicatrices permanentes en el tejido pulmonar cercano al lugar donde se encontraba el tumor original. Normalmente, las cicatrices no provocan síntomas. Sin embargo, las cicatrices graves pueden causar tos permanente y disnea. Por este motivo, los radiooncólogos planifican cuidadosamente los tratamientos mediante el uso de CT (consulte Diagnóstico) del tórax para reducir la cantidad de tejido pulmonar normal expuesto a la radiación.

Obtenga más información sobre la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos. La mayoría de los medicamentos de quimioterapia para el cáncer de pulmón se inyectan en una vena (intravenosos o por vía intravenosa). Un régimen de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

La ASCO ofrece recomendaciones para el tratamiento con quimioterapia para el cáncer de pulmón. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante (en inglés) y la quimioterapia para el cáncer de pulmón en estadio IV (en inglés).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, pérdida de cabello, pérdida del apetito, diarrea y caída del cabello. Con frecuencia, las náuseas y los vómitos se pueden evitar; obtenga más información sobre la prevención de las náuseas y los vómitos causados por el tratamiento para el cáncer (en inglés). Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

La quimioterapia también puede dañar las células normales del cuerpo, incluidas las células sanguíneas, las células cutáneas y las células nerviosas. Esto puede causar recuentos sanguíneos bajos, mayor riesgo de infección, caída del cabello, llagas en la boca y/o adormecimiento u hormigueo en las manos y los pies. A menudo, el oncólogo clínico puede recetar fármacos para ayudar a aliviar muchos de esos efectos secundarios. Las inyecciones hormonales también se usan para evitar que los recuentos de glóbulos rojos y blancos sean demasiado bajos.

Los regímenes con quimioterapia más recientes producen menos efectos secundarios y tienen la misma eficacia que los tratamientos anteriores. Se ha comprobado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida en las personas con todos los estadios de cáncer de pulmón.

Obtenga más información sobre la quimioterapia y la preparación para el tratamiento (en inglés). Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados consultando bases de datos de fármacos en las que puede realizar búsquedas (en inglés).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células normales.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más efectivo, su médico puede realizar pruebas con el fin de identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. En algunos cánceres de pulmón, se encuentran proteínas anormales en cantidades inusualmente grandes en las células cancerosas. La realización de pruebas para hallar estas proteínas puede ayudar a los médicos a encontrar mejor el tratamiento más efectivo para cada paciente, cuando sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los tratamientos dirigidos.

Para el cáncer de pulmón, se pueden utilizar los siguientes tipos de terapia dirigida, particularmente en estudios clínicos. Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar.

Terapia antiangiogénica (en inglés). La terapia antiangiogénica tiene como objetivo detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes provistos por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es hacer “morir de hambre” al tumor. El bevacizumab (Avastin) es un fármaco antiangiogénico que se administra junto con quimioterapia para el cáncer de pulmón. El riesgo de sangrado grave para los pacientes que reciben bevacizumab es del 2 % aproximadamente.

Fármacos que funcionan en mutaciones específicas en células cancerosas. Los investigadores han descubierto que los fármacos que inhiben el EGFR pueden ser efectivos para detener o retrasar el crecimiento del cáncer de pulmón. Ciertos cánceres de pulmón tienen mutaciones genéticas que les hace crecer. En ciertos casos, se han desarrollado fármacos que funcionan específicamente en cánceres con esas mutaciones.

El erlotinib (Tarceva) es un fármaco que inhibe el EGFR. Este fármaco ha demostrado ser más efectivo que la quimioterapia si el cáncer de pulmón tiene una mutación (cambio) en el gen del EGFR. Está aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU.  para pacientes con NSCLC localmente avanzado y metastásico, y como terapia de mantenimiento para pacientes con NSCLC que no se ha proliferado ni diseminado después de recibir al menos cuatro ciclos de quimioterapia. Este medicamento es una pastilla que se toma por vía oral. Los efectos secundarios del erlotinib incluyen erupción cutánea similar al acné y diarrea.

El gefitinib (Iressa) es otro fármaco que inhibe el EGFR. En los Estados Unidos, solo se puede administrar a personas que ya estaban tomándolo, lo habían tomado anteriormente y habían mostrado una buena respuesta, o como parte de un estudio clínico.

El crizotinib (Xalkori) es otro tipo de terapia dirigida aprobada recientemente por la FDA para el NSCLC avanzado. El crizotinib está dirigido al gen ALK.

Combinación de tratamientos

La mayoría de las personas con cáncer de pulmón reciben más de un tipo de tratamiento de más de un especialista. Esto se conoce como enfoque de un equipo multidisciplinario (en inglés). Por ejemplo, se puede administrar quimioterapia antes o después de la cirugía, o bien antes, durante o después de la radioterapia. Los pacientes deben tener la sensación de que los médicos a cargo del tratamiento tienen un plan organizado de atención y que se comunican eficazmente entre sí. Si los pacientes perciben que el cirujano, el radiooncólogo o el oncólogo clínico no mantienen una comunicación eficaz con ellos o entre sí acerca de los objetivos del tratamiento y el plan de atención, deberán hablar con sus médicos o buscar otras opiniones antes de comenzar el tratamiento.

Obtención de cuidados para los síntomas y los efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento producen efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo las personas reciben tratamiento para el cáncer y tratamiento para disminuir los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos suelen tener síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían en gran medida y a menudo incluyen medicación, cambios nutricionales, técnicas de relajación y otras terapias. También puede recibir tratamientos paliativos similares a aquellos cuyo objetivo es eliminar el cáncer, como la quimioterapia, cirugía y radioterapia. Converse con su médico sobre las metas de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Los siguientes tratamientos se pueden administrar para ayudar a aliviar los síntomas del cáncer de pulmón:

  • El tamaño de un tumor torácico que sangra u obstruye las vías pulmonares se puede reducir mediante radioterapia.
  • Durante una broncoscopia (consulte Diagnóstico), las vías pulmonares obstruidas por el cáncer se pueden abrir para mejorar la respiración.
  • El cirujano puede usar un láser para destruir un tumor o colocar una endoprótesis (stent) para mantener despejada una vía respiratoria.
  • Se utilizan medicamentos para tratar el dolor causado por el cáncer. La mayoría de los hospitales y centros oncológicos cuentan con especialistas en el control del dolor que administran analgésicos, incluso para el dolor muy intenso causado por el cáncer. Muchos fármacos que se usan para tratar el dolor causado por el cáncer, en particular la morfina, también pueden aliviar la disnea causada por el cáncer. Obtenga más información sobre cómo controlar el dolor causado por el cáncer (en inglés).
  • Se pueden utilizar medicamentos para suprimir la tos, abrir las vías respiratorias obstruidas o reducir las secreciones bronquiales.
  • La prednisona o la metilprednisolona (varias marcas comerciales) pueden reducir la inflamación causada por el cáncer de pulmón o por la radioterapia, y mejorar la respiración.
  • El oxígeno extra proveniente de pequeños tanques portátiles puede ayudar a compensar la capacidad reducida del pulmón para extraer oxígeno del aire.
  • Los medicamentos denominados bifosfonatos fortalecen los huesos, disminuyen el dolor óseo y ayudan a prevenir futuras metástasis óseas.
  • Los estimulantes del apetito y los suplementos nutricionales pueden mejorar el apetito y reducir la pérdida de peso.

Antes de que comience el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de la atención de apoyo. Además, durante y después del tratamiento, asegúrese de informarle a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, para que se lo pueda tratar lo más rápidamente posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Tratamiento del NSCLC por estadios

Estadio I y II. En general, el NSCLC en estadio I y el NSCLC en estadio II se tratan con cirugía. Los cirujanos curan a muchos pacientes con una operación. Antes o después de la cirugía, se puede derivar al paciente a un oncólogo clínico. Algunos pacientes con tumores de gran tamaño o muestras de diseminación a los ganglios linfáticos se pueden beneficiar con la quimioterapia neoadyuvante (quimioterapia administrada antes de la cirugía, también denominada quimioterapia de inducción) o con la quimioterapia adyuvante para reducir las probabilidades de que reaparezca el cáncer. La radioterapia se puede utilizar para tratar y curar un tumor de pulmón cuando no está recomendada la cirugía.

Estadio III. El NSCLC en estadio III se ha diseminado en un grado tal que la cirugía o la radioterapia solas generalmente no suelen ser suficientes para curar la enfermedad en la mayoría de las personas. Los pacientes con la enfermedad en estadio III también tienen un alto riesgo de que el cáncer reaparezca, ya sea en el mismo lugar o en un lugar distante, incluso después de una cirugía o radioterapia que hayan sido satisfactorias. Por este motivo, los médicos no suelen recomendar la cirugía inmediata y, en algunos casos, sugieren quimioterapia antes de la cirugía.

Después de la quimioterapia, los pacientes con NSCLC en estadio III aún pueden ser intervenidos quirúrgicamente, en especial si la quimioterapia es efectiva en la reducción del cáncer. Sin embargo, algunos pacientes con NSCLC en estadio III no son operados. En su lugar, se les puede administrar una combinación de quimioterapia y radioterapia. La quimioterapia se puede administrar antes que la radioterapia o de manera simultánea. Este método ha demostrado mejorar la capacidad de la radioterapia para reducir el tamaño del tumor y disminuir el riesgo de que el cáncer reaparezca.

La quimioterapia que se administra al mismo tiempo que la radioterapia es más efectiva que la que se administra antes de la radioterapia, pero provoca más efectos secundarios. Puede suceder que los pacientes que han recibido quimioterapia y radioterapia para la enfermedad en estadio III igual tengan que someterse a una cirugía. Sin embargo, existen debates entre los médicos acerca de si la cirugía es necesaria en los pacientes cuando la radioterapia ha funcionado bien, y si la radioterapia es necesaria en los pacientes cuyo cáncer desaparece después de la quimioterapia.

En la mayoría de los pacientes con NSCLC en estadio III, los tumores no son extirpables, es decir, no se pueden extraer con cirugía. Tal vez esto se deba a que el cirujano considera que la cirugía sería demasiado riesgosa o que el tumor no se puede extirpar por completo. Para los pacientes con NSCLC no extirpable, que no presentan signos de diseminación del cáncer a sitios distantes o al líquido que rodea el pulmón, aún se puede utilizar una combinación de quimioterapia y radioterapia para intentar eliminar el cáncer.

NSCLC en estadio IV. Normalmente, los pacientes con NSCLC en estadio IV no reciben cirugía ni radioterapia. En ciertas ocasiones, los médicos pueden recomendar cirugía para una metástasis cerebral o suprarrenal si es el único lugar al que el cáncer se diseminó. La radioterapia también se puede utilizar para el tratamiento de una metástasis localizada en un solo lugar, por ejemplo, en el cerebro. Sin embargo, los pacientes con la enfermedad en estadio IV se encuentran ante un riesgo muy alto de que el cáncer se disemine o prolifere en otra localización. La mayoría de los pacientes con NSCLC en este estadio reciben quimioterapia únicamente.

Los objetivos de la quimioterapia son reducir el tamaño del cáncer, aliviar el malestar provocado por el cáncer, impedir que el cáncer tenga una mayor diseminación y prolongar la vida del paciente. En casos infrecuentes, la quimioterapia puede hacer que el cáncer de pulmón metastásico desaparezca. No obstante, los médicos saben por experiencia que el cáncer generalmente volverá a aparecer. Por lo tanto, los pacientes con la enfermedad en estadio IV nunca se consideran “curados” de su cáncer, independientemente de la eficacia de la quimioterapia. A menudo el tratamiento continúa mientras controle el crecimiento del cáncer. Se ha demostrado que la quimioterapia mejora tanto la duración como la calidad de vida de los pacientes con NSCLC en estadio IV. Si el cáncer empeora o causa demasiados efectos secundarios graves, el tratamiento se puede interrumpir, y los pacientes continuarían recibiendo cuidados paliativos.

Para ayudar a los pacientes a hablar con sus médicos acerca de la quimioterapia para el NSCLC en estadio IV, la ASCO ha creado varias ayudas para la toma de decisiones. Estas herramientas brindan información sobre los riesgos y los beneficios de la quimioterapia, ayuda en el proceso de analizar detenidamente la decisión, y otros temas para que los pacientes consideren. Utilice estas ayudas en inglés para la toma de decisiones con el objeto de comenzar una conversación con su médico: quimioterapia de primera línea, quimioterapia de segunda línea, quimioterapia de segunda línea o tercera línea con erlotinib, o quimioterapia de tercera línea o cuarta línea.

Tratamiento del cáncer de pulmón de células pequeñas

Al igual que sucede en el NSCLC, el tratamiento del cáncer de pulmón de células pequeñas depende del estadio. El cáncer de pulmón de células pequeñas se disemina rápidamente, por lo que la quimioterapia es el tratamiento primario para todos los pacientes. Tal vez escuche a su médico hablar de estadio limitado (no hay signos de que el cáncer se haya diseminado) o de estadio extenso (el cáncer se ha diseminado) para describir el cáncer de pulmón de células pequeñas que usted padece.

El régimen de quimioterapia que se usa con más frecuencia es etopósido (Toposar, VePesid, Etopophos) más cisplatino (Platinol) o carboplatino (Paraplatin). Para los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio limitado se administra quimioterapia más radioterapia en el tórax dos veces al día. Lo más conveniente es administrar radioterapia durante el primer o segundo mes de quimioterapia. Los pacientes con cáncer en estadio extenso reciben quimioterapia durante tres a seis meses.

La cirugía rara vez se usa para los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas, y solo se la considera para los pacientes con enfermedad en estadio muy temprano, como cáncer en un nódulo pulmonar pequeño. En esas situaciones, la quimioterapia, con o sin radioterapia, se administra después de la cirugía.

En los pacientes cuyo cáncer ha disminuido su tamaño después de la quimioterapia, la radioterapia en la cabeza disminuye el riesgo de que el cáncer se disemine al cerebro. Esto se denomina radiación craneana profiláctica (prophylactic cranial irradiation, PCI) y ha demostrado prolongar la vida de estos pacientes.

Al igual que los pacientes con NSCLC en estadio más avanzado, los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en cualquier estadio corren el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer, aun cuando su crecimiento esté controlado. Todos los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas deben tener cuidados de seguimiento regular con sus médicos, que incluyen radiografías, estudios por imágenes y exámenes médicos.

Cáncer de pulmón recurrente

Una remisión es cuando no se puede detectar cáncer en el cuerpo y no hay síntomas. También se lo puede llamar “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre lleva a que muchos supervivientes les preocupe o inquiete que el cáncer regrese. Si bien muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico acerca de la posibilidad de la reaparición del cáncer. Entender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ser de ayuda para sentirse más preparado si el cáncer regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante).

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia, incluso si ha habido cambios o no en el estadio del cáncer. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía, quimioterapia y radioterapia), pero pueden combinarse de un modo diferente o administrarse a un ritmo diferente. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y consulten acerca de servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Cáncer de pulmón metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otro lugar del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se aconseja a las pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Posiblemente desee buscar una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Esta discusión puede incluir estudios clínicos.

La quimioterapia no es tan efectiva como la radioterapia o la cirugía para tratar el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro. Por ello, el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro se trata con radioterapia, cirugía o ambas opciones. La mayoría de los pacientes con metástasis cerebrales de un cáncer de pulmón reciben radioterapia que se aplica a todo el cerebro. Esta alternativa puede provocar efectos secundarios, como caída del cabello, fatiga y enrojecimiento del cuero cabelludo. En el caso de un tumor pequeño, se puede utilizar un tipo de radioterapia denominada radiocirugía estereotáctica, que concentra la radiación solo en el tumor cerebral y reduce los efectos secundarios.

La atención de apoyo también será importante para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios. La radioterapia o la cirugía también se pueden utilizar para el tratamiento de las metástasis que están causando dolor u otros síntomas. Las metástasis óseas que debilitan huesos importantes se pueden tratar con cirugía, y los huesos se pueden reforzar con implantes metálicos.

Para la mayoría de los pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se les recomienda a los pacientes y a sus familias que hablen acerca de cómo se sienten, con los médicos, los enfermeros, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye hacerlo a través de un grupo de apoyo.

Si el tratamiento fracasa

La recuperación del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es satisfactorio, la enfermedad se puede denominar cáncer en etapa avanzada o terminal.

Este diagnóstico es estresante, y para muchas personas, es difícil hablar sobre este tema. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es sumamente importante.

Los pacientes que tienen cáncer en etapa avanzada y que se espera que vivan menos de seis meses pueden considerar un tipo de cuidados paliativos que se llama cuidados para enfermos terminales o cuidado de hospicio. Los cuidados para enfermos terminales tienen la intención de proporcionar la mejor calidad de vida posible a personas que están cerca del final de la vida. Se les recomienda a usted y a su familia que piensen acerca de dónde usted estaría más cómodo: en su hogar, en el hospital o en un medio destinado a enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de los cuidados del cáncer en etapa avanzada.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre el duelo y el pesar por la pérdida de un ser querido (en inglés).

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Cáncer de pulmón - Acerca de los estudios clínicos

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 06/2013

EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre los estudios clínicos, que son la forma principal en que se prueban los enfoques médicos para ver cuán bien funcionan. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Los médicos y científicos siempre están en busca de mejores métodos para tratar a los pacientes que padecen cáncer de pulmón. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación en los que participan voluntarios, y que se denominan estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en nuevos tratamientos y evalúan si estos son seguros, efectivos y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos estudios evalúan nuevos fármacos y métodos de tratamiento, nuevos abordajes para los tratamientos existentes y nuevos métodos de prevención. Los pacientes que participan en estudios clínicos suelen estar entre los primeros en recibir nuevos tratamientos, antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, efectivo o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan estudios clínicos que estudian nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento, y de controlar los efectos tardíos que pueden presentarse después de este. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en lo que respecta a los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre las formas de prevenir la enfermedad.

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos, el estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, los pacientes están dispuestos a enfrentar el mayor grado de incertidumbre que implica un estudio clínico, con la esperanza de encontrar un mejor resultado. Otros pacientes se ofrecen como voluntarios para participar en los estudios clínicos porque saben que estos estudios son la única manera de progresar en el tratamiento del cáncer de pulmón. Aunque el estudio clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer de pulmón.

A veces, a las personas les preocupa que, al participar en un estudio clínico, posiblemente no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o “píldora de azúcar”. El uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer es infrecuente. Cuando se utiliza un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información sobre los placebos en estudios clínicos sobre el cáncer.

Para ingresar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico hará una lista de todas las opciones del paciente, de modo que la persona entienda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe explicar todos los riesgos del nuevo tratamiento, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe detallar qué se le pedirá a cada paciente para participar en el estudio clínico, incluido el número de visitas al médico, las pruebas y el programa del tratamiento.

Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer de pulmón, consulte la sección Investigaciones actuales.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento por motivos personales o médicos, que pueden incluir la ineficacia del nuevo tratamiento o la presencia de efectos secundarios graves. Los estudios clínicos también son supervisados de cerca por expertos que vigilan la aparición de cualquier problema con cada estudio. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de brindarles tratamiento y atención durante el estudio clínico, después de su finalización y/o en caso de que decidan retirarse del estudio clínico antes de que este concluya.

Cancer.Net ofrece bastante información sobre los estudios clínicos de cáncer en otras áreas del sitio web, incluida una sección completa sobre estudios clínicos y lugares donde se puede hacer búsquedas de estudios clínicos para un tipo de cáncer específico.

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Cáncer de pulmón - Últimas investigaciones

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 06/2013

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de la investigación científica que se está llevando a cabo en la actualidad para informarse más sobre este tipo de cáncer y cómo tratarlo. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de pulmón, los métodos para prevenirlo, la mejor manera de tratarlo y la forma de brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Terapia personalizada. Los investigadores están analizando características específicas de los tumores de pulmón que pueden predecir si una quimioterapia o una terapia dirigida específicas pueden ser efectivas. Para recopilar esta información, se les pedirá a los pacientes cada vez más que se hagan análisis adicionales de las muestras del tumor tomadas al momento del diagnóstico de la enfermedad. En muchos pacientes para los que se recomienda quimioterapia, la cantidad de tejido tumoral que se extrae durante la biopsia para diagnosticar el cáncer no es suficiente para estos estudios adicionales. Es posible que se les pida a esos pacientes la realización de otra biopsia para ayudar a planificar el tratamiento y, si forman parte de un estudio clínico, para ayudar a los investigadores a hallar mejores formas de tratar el cáncer de pulmón.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también conocida como terapia biológica) consiste en estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Usa materiales hechos ya sea por el cuerpo o en un laboratorio para mejorar, enfocarse en o restaurar la función del sistema inmunológico.

Avances en las técnicas quirúrgicas y de radioterapia. Los médicos están descubriendo métodos para mejorar la eficacia de los procedimientos quirúrgicos y radiológicos, y, a la vez, reducir sus efectos secundarios. Por ejemplo, en un estudio actual se está comparando la extirpación del cáncer y el tejido pulmonar cercano con una lobectomía para el NSCLC en estadio temprano. En otros estudios se está evaluando la cirugía toracoscópica videoasistida (VATS), que permite que la cirugía se haga mediante orificios más pequeños en el pecho, y radioterapia estereotáctica, que se usa para dirigir la radiación en forma más directa hacia el cáncer y evitar el tejido sano. Los avances en todos los tipos de tratamiento ampliarán la capacidad de los médicos para combinar la quimioterapia con la radioterapia y la cirugía en el tratamiento de todos los estadios del cáncer de pulmón.

Métodos avanzados de detección. El cáncer de pulmón se trata con mejores resultados en los estadios tempranos, lo que ha suscitado interés en examinar a pacientes para detectar el cáncer de pulmón antes de que este produzca síntomas. Actualmente se están evaluando avances en las técnicas de diagnóstico por imágenes, como la CT helicoidal de baja dosis, que tal vez ayuden a encontrar mejores maneras de diagnosticar el cáncer de pulmón en forma temprana. En el futuro, ciertas características moleculares de la sangre o el esputo tal vez sugieran la presencia de cáncer de pulmón antes de que se lo pueda observar en una CT. También se están investigando los análisis genéticos para averiguar qué pacientes tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Interrupción del consumo de tabaco. Aun si se utilizan los mejores métodos de detección temprana y tratamiento del cáncer de pulmón, la mejor forma de salvar vidas amenazadas por la enfermedad es mediante programas para dejar de fumar. Para la mayoría de las personas, el cáncer de pulmón es una enfermedad altamente evitable. Incluso a las personas que padecen la enfermedad, dejar de fumar les permite vivir más, reduce los efectos secundarios y disminuye la probabilidad de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Dejar de fumar es difícil en cualquier momento, tanto más durante un tratamiento para el cáncer. El equipo de atención médica le puede facilitar la tarea con técnicas tales como la sustitución de la nicotina, entre otras. Se siguen investigando nuevas maneras de ayudar a las personas a dejar de fumar.

Atención de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de pulmón, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

¿Desea obtener más información sobre las investigaciones actuales?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación actuales sobre el cáncer de pulmón, explore este material relacionado que se encuentra fuera de esta guía:

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Cáncer de pulmón - Cómo sobrellevar los efectos secundarios

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre los pasos a tomar para ayudar a sobrellevar los efectos secundarios físicos, sociales y emocionales. Esta página incluye varios enlaces fuera de esta guía hacia otras secciones de este sitio web. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Esto se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo y es una parte importante del plan de tratamiento general, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento para el cáncer de pulmón se describen en detalle en la sección Tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y de los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Los efectos secundarios pueden variar para cada persona con cáncer de pulmón y dependen de una variedad de factores, incluido el estadio del cáncer, la duración y la dosificación del (de los) tratamiento(s), y su salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios son más probables que ocurran, cuándo es probable que ocurran y qué se puede hacer para prevenirlos o aliviarlos. Además, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer de pulmón. Obtenga más información sobre los cuidados.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Se aconseja a los pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad. Obtenga más información sobre la importancia de atender estas necesidades, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de su atención del cáncer.

Durante el tratamiento y después de él, asegúrese de informarle al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimenta, aun cuando crea que no son graves. Su médico puede trabajar con usted para vigilar la aparición de efectos secundarios y hacer cambios en su tratamiento, según sea necesario, para aliviar esos efectos secundarios. En ocasiones, los efectos secundarios pueden durar más allá del período de tratamiento, lo que se denomina efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que se presenta meses o años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes. Para obtener más información, lea la sección Después del tratamiento o hable con su médico.

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Cáncer de pulmón - Vivir con cáncer de pulmón

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre cómo sobrellevar los aspectos emocionales de haber sido diagnosticado con cáncer de pulmón. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Dado que el cáncer de pulmón se asocia con el tabaquismo, los pacientes pueden sentir que no recibirán mucho apoyo o ayuda de las personas que los rodean porque suponen que ellas atribuyen la enfermedad a su conducta. La verdad es que la mayoría de los fumadores no desarrollan cáncer de pulmón y no todos los pacientes con cáncer de pulmón fuman. El cáncer de pulmón puede afectar a todas las personas. De hecho, la mayoría de las personas que actualmente desarrollan la enfermedad dejaron de fumar años atrás o jamás lo hicieron.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer de pulmón es sumamente estresante. Algunos pacientes con cáncer de pulmón experimentan ansiedad y, en menor medida, depresión. Ni los pacientes ni sus familiares deben sentir temor de expresar cómo se sienten a los médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La función del equipo de atención médica es ayudar a los pacientes, y muchos de sus integrantes poseen capacitación y experiencia especiales que pueden hacer más llevadera la situación para los pacientes y sus familias.

Además del apoyo emocional y la educación, el médico puede recetar medicamentos ansiolíticos y, en ocasiones, un antidepresivo. El médico puede remitir al paciente a un consejero, psicólogo, trabajador social o psiquiatra. Asimismo, tanto los pacientes como sus familiares deben saber que la comunidad dispone de recursos para ayudar a las personas que viven con cáncer de pulmón. Algunos pacientes se sienten cómodos hablando sobre su enfermedad y sus experiencias durante el tratamiento, ya sea con el médico o enfermero, con familiares o amigos, o con otros pacientes. Pueden incluso unirse a un grupo de apoyo. Estos pacientes también pueden unirse a un grupo de apoyo o un grupo de defensa para aumentar la concientización sobre el cáncer de pulmón y para ayudar a otros pacientes que están viviendo con esta enfermedad.

Un diagnóstico de cáncer de pulmón es grave. Sin embargo, los pacientes pueden contar con que sus médicos les ofrecerán un tratamiento efectivo. También puede reconfortarlos algo saber que los avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de pulmón ampliarán la posibilidad de cura para un número cada vez mayor de pacientes.

Obtenga más información sobre consejería (en inglés), cómo encontrar un grupo de apoyo y ser un defensor de la concientización del cáncer (en inglés).

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Cáncer de pulmón - Después del tratamiento

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EN ESTA PÁGINA: aprenderá más sobre sus cuidados médicos después que haya terminado el tratamiento de cáncer y porqué este seguimiento es importante. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Cada año, decenas de miles de personas se curan del cáncer de pulmón en los Estados Unidos. Al finalizar el tratamiento para el cáncer de pulmón, su médico elaborará un programa de pruebas y visitas para vigilar su recuperación y verificar que el cáncer no haya reaparecido. Este plan puede incluir pruebas médicas y/o exámenes físicos periódicos. Además, la ASCO ofrece resúmenes de tratamiento del cáncer y planes de cuidados para supervivientes (en inglés) para el cáncer de pulmón de células pequeñas y el NSCLC, que permiten llevar un registro del tratamiento que recibió y crear un plan al finalizar el tratamiento. Durante este período, infórmele a su médico o enfermero sobre cualquier problema nuevo que se prolongue por más de dos semanas.

Es posible que las personas tratadas por cáncer de pulmón sigan teniendo efectos secundarios, incluso después de finalizado el tratamiento. Los problemas frecuentes posteriores al tratamiento incluyen dolor, fatiga y disnea. Los sentimientos de depresión y ansiedad también pueden continuar después del tratamiento, y es muy frecuente el temor a la recurrencia del cáncer. A menudo las personas sienten que tienen menos apoyo después de finalizar el tratamiento y que reciben menos asistencia de parte de los médicos y enfermeros, y de otros programas, como los grupos de apoyo. Su médico, enfermero y trabajador social pueden ayudarlo a elaborar un plan para controlar cualquier problema que persista después del tratamiento. Obtenga más información sobre lo que viene después del tratamiento contra el cáncer (en inglés).

Nada ayuda más a la recuperación que dejar de fumar. Hay muchas herramientas y métodos disponibles. Asegúrese de conseguir el apoyo de sus familiares, amigos, enfermeros y médicos (es difícil dejar el hábito sin ayuda).

Las personas que padecen cáncer de pulmón tienen un riesgo mayor de desarrollar un segundo cáncer de pulmón. Su médico le recomendará estudios para monitorear si hay recurrencia, de forma tal que se pueda detectar la aparición de un nuevo cáncer lo antes posible.

Se aconseja a las personas en recuperación de cáncer de pulmón que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada y realizarse las pruebas de detección para el cáncer recomendadas. Los supervivientes de cáncer de pulmón que han fumado cigarrillos en el pasado, también corren un riesgo elevado de tener enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, enfisema y bronquitis crónica. Algunos tratamientos para el cáncer pueden aumentar aún más estos riesgos. Incluso para aquellos que no fuman, elegir un estilo de vida saludable después del cáncer es importante para el bienestar general.

Muchos pacientes se preguntan si ciertos alimentos o nutrientes pueden ayudar a que el cáncer empeore o sea recurrente. Es importante recordar que se han estudiado muchos alimentos y nutrientes diferentes por largo tiempo, pero encontrar un vínculo entre un alimento y el cáncer es difícil. Obtenga más información sobre el rol de la nutrición en el cuidado del cáncer (en inglés) y hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades.

El ejercicio físico moderado puede ayudarle a recobrar su nivel de fuerzas y energía. Es recomendable que los pacientes en recuperación, incluso los que usan fuentes de oxígeno, caminen durante 15 a 30 minutos todos los días para mejorar su función cardíaca y respiratoria. Su médico puede ayudarle a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Obtenga más información sobre los próximos pasos a seguir en la supervivencia, entre ellos, cómo hacer cambios positivos en el estilo de vida.

Para seguir leyendo esta guía, seleccione “Next” (abajo, a la derecha) para ver una lista de preguntas que quisiera hacerle a su médico. O use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla para visitar cualquier sección.

Cáncer de pulmón - Preguntas para hacerle al médico

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EN ESTA PÁGINA: encontrará algunas preguntas para hacerle a su médico u otros miembros de su equipo de cuidados de la salud, para ayudarlo a entender mejor su diagnóstico, plan de tratamiento y cuidados en general. Para ver otras páginas en esta guía, use los recuadros coloreados que aparecen al lado derecho de su pantalla, o haga clic en “Next” en la parte inferior.

Hablar a menudo con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones informadas respecto de su atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a que obtenga más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se le aconseja que haga otras preguntas que sean importantes para usted. Tal vez desee imprimir esta lista y traerla a su próxima cita, o descargar la aplicación gratuita para el celular de Cancer.Net para obtener una lista electrónica y otras herramientas interactivas para encargarse de sus cuidados.

Para todos los pacientes con cáncer de pulmón:

  • ¿Qué tipo de cáncer de pulmón tengo?
  • ¿En qué estadio se encuentra mi cáncer de pulmón? ¿Qué significa esto?
  • ¿Debería consultar a otros médicos para que colaboren con mi atención, como un cirujano de tórax, un radiooncólogo, un oncólogo clínico y/o un neumólogo? ¿Qué papel desempeña cada médico?
  • ¿Me puede explicar mi informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar?
  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica, y qué función cumple cada integrante?
  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general y la atención de seguimiento?
  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Necesito otros exámenes o biopsias para planificar mi tratamiento?
  • ¿Cuál es la meta de cada tratamiento? ¿Acaso es eliminar el cáncer, ayudarme a sentirme mejor o ambos?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento a corto y a largo plazo?
  • Además de tratar mi cáncer, ¿qué se puede hacer para aliviar los síntomas?
  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?
  • ¿Este tratamiento podría afectar mi vida sexual? En ese caso, ¿de qué forma y durante cuánto tiempo?
  • ¿Este tratamiento podría afectar mi capacidad de quedar embarazada o tener hijos? En ese caso, ¿debería hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento para el cáncer?
  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas inquietudes?
  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?
  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o si surgen problemas?

Para pacientes que se someterán a cirugía:

  • ¿Qué tipo de cirugía se me realizará? ¿Qué ganglios linfáticos se extirparán?
  • ¿Cuánto tiempo durará la operación?
  • ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?
  • ¿Puede describir cómo será mi recuperación de la cirugía?

Para los pacientes que recibirán quimioterapia o terapia dirigida:

  • ¿Cómo se llaman los fármacos y cómo se administrarán?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios de cada medicamento? ¿A qué efectos secundarios o problemas debo prestar atención?
  • ¿Qué se puede hacer para reducir esos efectos secundarios?
  • ¿Con qué frecuencia tendré que visitar al médico para recibir la terapia y cuánto durará cada visita?
  • ¿Podré ir y volver de mi tratamiento por mí mismo o debo conseguir ayuda?
  • ¿Cuáles son las recomendaciones para las personas que toman sus medicamentos en el hogar (en inglés)?

Para pacientes que recibirán radioterapia:

  • ¿Cómo se planificará mi tratamiento? ¿Qué tipo de estudios se emplearán?
  • ¿Dónde recibiré la radioterapia?
  • ¿Cada cuánto recibiré la radioterapia?
  • ¿Cuánto tiempo demorará cada tratamiento?
  • ¿Qué proporción del pulmón normal se incluirá en el campo de radiación?
  • ¿Puedo recibir quimioterapia con la radioterapia? En ese caso, ¿cuáles son los efectos secundarios que se suman por recibir la quimioterapia al mismo tiempo, en comparación con recibir un tratamiento después del otro?
  • ¿Podré ir y volver de mi tratamiento por mí mismo o debo conseguir ayuda?

Para los pacientes que consideran la posibilidad de participar en un estudio clínico:

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento estándar?
  • ¿Qué otros tratamientos a través de estudios clínicos tengo a mi alcance?
  • ¿En qué va a diferir mi experiencia si me inscribo en este estudio clínico, en lugar de someterme al tratamiento estándar (distintos riesgos, pruebas adicionales o tiempo requerido, programa, costo)?
  • ¿Cuál es el objetivo de este estudio clínico? ¿Se trata de un estudio clínico de fase I, II o III? ¿Qué significa esto?
  • ¿Dónde recibiré el tratamiento del estudio clínico?

Para los pacientes que han completado su tratamiento:

  • ¿Cuáles son las probabilidades de que el cáncer reaparezca?
  • ¿Hay algo más que pueda hacer para reducir las probabilidades de que el cáncer reaparezca?
  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?
  • ¿Qué pruebas se me harán durante la visita de seguimiento?

Para los pacientes fumadores:

  • ¿Cuáles son los beneficios de dejar de fumar?
  • ¿Cómo puede ayudarme a dejar de fumar?

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Cáncer de pulmón - Recursos adicionales

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