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Linfoma no Hodgkin - Introducción

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará algo de información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía para el linfoma no Hodgkin de Cancer.Net. Use el menú para ver otras páginas. Piense en ese menú como un mapa para recorrer la guía completa.

Acerca del sistema linfático

El sistema linfático está compuesto por delgados conductos y grupos de órganos minúsculos con forma de guisante llamados ganglios linfáticos que se encuentran en todo el cuerpo. Los grupos más grandes de ganglios linfáticos se encuentran en el abdomen, la ingle, la pelvis, el pecho, las axilas y el cuello.

El sistema linfático transporta la linfa, un líquido incoloro que contiene una clase de glóbulos blancos denominados linfocitos. Los linfocitos son parte del sistema inmunitario y ayudan a combatir los gérmenes en el cuerpo. Los tipos de linfocitos incluyen los siguientes: 

  • Los linfocitos B, también denominados células B, que producen anticuerpos que combaten las bacterias y otras infecciones.

  • Los linfocitos T, también denominados células T, que destruyen los virus y las células extrañas y estimulan a las células B para que produzcan anticuerpos.

  • Las células asesinas naturales (natural killer, NK), que destruyen ciertos invasores, como virus, células infectadas por virus y algunas células cancerosas. 

Otras partes del sistema linfático también incluyen: 

  • El bazo, que produce linfocitos y filtra la sangre.

  • El timo, un órgano bajo el esternón.

  • Las amígdalas, que están ubicadas en la garganta.

  • La médula ósea, el tejido esponjoso de color rojo que se encuentra dentro de los huesos y produce:

    • glóbulos blancos, que combaten las infecciones

    • glóbulos rojos, que transportan oxígeno por todo el cuerpo

    • plaquetas, que ayudan a que la sangre se coagule

Acerca del linfoma no Hodgkin

El linfoma es un cáncer del sistema linfático. El linfoma se origina cuando las células B, las células T o las células NK sanas del sistema linfático cambian y crecen sin control, lo cual puede formar un tumor. El linfoma de Hodgkin es un tipo de linfoma específico que se trata en otra sección de este sitio web. La categoría de linfoma no Hodgkin (LNH) incluye un grupo de cánceres del sistema linfático. Estos cánceres pueden tener diferentes síntomas y signos, hallazgos en un examen físico y tratamientos.

Debido a que el tejido linfático se encuentra en la mayoría de las partes del cuerpo, el LNH puede originarse casi en cualquiera de ellas y diseminarse, o hacer metástasis, a prácticamente cualquier órgano. A menudo, se inicia en los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo o la médula ósea. No obstante, también puede afectar el estómago, los intestinos, la piel, la glándula tiroidea, el cerebro o cualquier otra parte del cuerpo.

Es muy importante conocer el tipo y el subtipo de linfoma que se han diagnosticado. Esa información puede ayudar al médico a determinar el mejor tratamiento, así como también el pronóstico del paciente, que es la probabilidad de recuperación. Puede encontrar más información en la sección Subtipos de esta guía.

Esta guía abarca el LNH en adultos. En este sitio web existe otra guía que se ocupa del LNH en la niñez (en inglés).

¿Busca algo más que una introducción?

Si desea obtener información adicional a esta introducción, explore estos temas relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones en Cancer.Net: 

  • Hoja informativa: Lea una hoja informativa de 1 página que ofrece una introducción sobre este tipo de cáncer en inglés. Esta hoja informativa está disponible en PDF, de manera que es fácil de imprimir.

La siguiente sección de esta guía es Estadísticas. Ayuda a explicar la cantidad de personas que reciben un diagnóstico de esta enfermedad y las tasas de supervivencia generales. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin: Estadísticas

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 01/2019

EN ESTA PÁGINA: encontrará información acerca de la cantidad de personas a las que se les diagnostica LNH cada año. También leerá información general sobre la sobrevivencia a la enfermedad. Recuerde que las tasas de sobrevivencia dependen de varios factores. Use el menú para ver otras páginas.

Se estima que este año se diagnosticará LNH a 74,200 personas (41,090 hombres y 33,110 mujeres) en los Estados Unidos. Si bien algunos subtipos de LNH son frecuentes en niños, el LNH es más frecuente en adultos y el riesgo aumenta con la edad. La mitad de los pacientes tienen 65 años de edad o más al momento del diagnóstico. El LNH es el séptimo cáncer más frecuente tanto en hombres como en mujeres. La enfermedad representa el 4 % de todos los cánceres en los Estados Unidos.

Se estima que este año se producirán 19,970 muertes (11,510 hombres y 8,460 mujeres) a causa de esta enfermedad. Es la novena causa de muerte más frecuente relacionada con cáncer tanto en hombres como en mujeres. La tasa de sobrevivencia ha estado mejorando desde finales de la década de 1990 gracias a los avances en el tratamiento. Desde 2007 hasta 2016, la tasa de muerte disminuyó un 2 por ciento anual.

La tasa de sobrevivencia a 5 años indica el porcentaje de personas que vive al menos 5 años una vez detectado el cáncer. El término “porcentaje” significa cuántas personas de cada 100. La tasa de sobrevivencia general a 5 años para las personas con LNH es del 71 %. Para los hombres, la tasa de sobrevivencia a 5 años es del 69 %. Para las mujeres, es del 72 %. La tasa de sobrevivencia a 5 años del estadio I es del 82 %. Para el estadio II, la tasa de sobrevivencia a 5 años es 75 % y para el estadio III, es 69 %. La tasa de sobrevivencia a 5 años del estadio IV del LNH es casi del 62 %. Estas tasas de sobrevivencia varían en función del estadio y del subtipo del cáncer.

Es importante recordar que las estadísticas de las tasas de sobrevivencia en el caso de las personas con LNH son una estimación. La estimación se basa en los datos anuales de la cantidad de personas que tienen este tipo de cáncer en los Estados Unidos. Además, los expertos calculan las estadísticas de sobrevivencia cada 5 años. En consecuencia, quizás la estimación no muestre los resultados de un mejor diagnóstico o tratamiento disponible durante menos de 5 años. Hable con su médico si tiene alguna pregunta sobre esta información. Obtenga más información sobre cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer (American Cancer Society, ACS),  Datos y cifras de cáncer (Cancer Facts & Figures) de 2019, y Datos y cifras de cáncer de 2017, del sitio web de la ACS (enero de 2019) y de la base de datos de Vigilancia epidemiológica y resultados finales (Surveillance Epidemiology and End Results, SEER) del Instituto Nacional del Cáncer. 

La siguiente sección de esta guía es Ilustraciones médicas. Contiene imágenes de las partes del cuerpo generalmente afectadas por el LNH. Use el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Factores de riesgo

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar linfoma. Use el menú para ver otras páginas.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos desarrollan cáncer. Conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarlo a tomar decisiones más informadas sobre las opciones de estilo de vida y atención médica. 

La causa exacta del LNH es desconocida y la mayoría de las personas con diagnóstico de LNH no sabrá cuál es la causa. Sin embargo, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar LNH:

  • Edad. El riesgo de tener LNH aumenta con la edad. Los subtipos más frecuentes ocurren con mayor frecuencia en personas de entre 60 y 70 años.

  • Sexo. Los hombres son ligeramente más propensos a sufrir LNH que las mujeres.

  • Infecciones bacterianas. Algunos tipos de LNH se asocian con infecciones específicas. Por ejemplo, se cree que el linfoma del tejido linfoide asociado con la mucosa (mucosa-associated lymphoid tissue, MALT) del estómago es causado por una infección de una bacteria conocida como Helicobacter pylori. Cuando este linfoma se diagnostica en un estadio inicial, a veces desaparecerá si la infección se elimina con antibióticos. Las infecciones también pueden causar otros tipos de linfoma MALT, incluidos aquellos que afectan los pulmones, las glándulas lagrimales y la piel.

  • Virus. Los virus causan algunos tipos de LNH. El virus de Epstein-Barr (VEB) es el virus que causa la mononucleosis, también conocida como “mono”, y está asociado con algunos tipos de LNH. Estos incluyen el linfoma de Burkitt, linfomas que se presentan después de un trasplante de órgano y, en ocasiones raras, otros linfomas que se producen en personas que, de otro modo, son sanas. Casi todos tenemos VEB, por lo que es probable que el virus no sea el único factor que determine el riesgo de cáncer. El LNH que se produce por el VEB probablemente sea consecuencia de la incapacidad del organismo de regular el virus. Por lo tanto, las personas que sufrieron mononucleosis no necesariamente tienen un riesgo más elevado de desarrollar un LNH en el futuro. Además, se ha asociado la infección por hepatitis C con un incremento en el riesgo de linfomas de la zona marginal del bazo (consulte la sección Subtipos). Los investigadores también han descubierto otros virus como factores importantes entre las causas de algunos tipos raros de linfoma.

  • Trastornos de inmunodeficiencia. Los trastornos del sistema inmunitario, como el VIH/SIDA (en inglés), aumentan el riesgo de LNH, en especial los linfomas de células B agresivos.

  • Trastornos autoinmunes. Las personas con trastornos autoinmunes, como artritis reumatoide y síndrome de Sjögren, corren un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de LNH. Algunos medicamentos utilizados para el tratamiento de trastornos autoinmunes pueden aumentar el riesgo de LNH.

  • Trasplante de órganos. Los pacientes receptores de trasplantes de órganos tienen un riesgo mayor de desarrollar LNH. Esto se debe a los medicamentos que los pacientes deben recibir para reducir la función del sistema inmunológico a fin de evitar el rechazo del órgano trasplantado.

  • Tratamiento previo contra el cáncer. Los tratamientos previos con ciertos medicamentos para otros tipos de cáncer pueden aumentar el riesgo de LNH.

  • Exposición a sustancias químicas. La exposición a ciertas sustancias químicas puede aumentar el riesgo de LNH. Esto incluye plaguicidas, herbicidas (como el agente naranja) y sustancias petroquímicas.

  • Factores genéticos. Estudios iniciales han descubierto varios cambios genéticos que podrían estar asociados con determinados subtipos de LNH. En la actualidad, no hay pruebas genéticas ampliamente aceptadas para identificar factores de riesgo hereditarios para el LNH o que predigan de modo confiable el riesgo de una persona de presentar LNH. Estos riesgos posibles se están estudiando en ensayos clínicos en curso.

  • Vacunas. La relación entre las vacunas y el linfoma sigue siendo poco clara y controversial. Varios estudios han determinado una asociación entre la vacuna con bacilo de Calmette y Guérin (BCG) y un mayor riesgo de LNH. La vacuna BCG es una vacuna para la tuberculosis. Por el contrario, la investigación también ha asociado otras vacunas con una reducción en el riesgo de LNH, como aquellas contra la viruela, el cólera, la fiebre amarilla, la gripe, la rubéola, el tétano y la poliomielitis.

  • Implantes mamarios. La colocación de implantes mamarios puede aumentar el riesgo de linfomas de mamas.

  • Exposición a la radiación ionizante. Esto puede incluir exposición a la radiación debido a bombas atómicas, accidentes con reactores nucleares y radioterapia médica. 

  • Dieta/peso. Existe cierta evidencia inconclusa que determina que tener sobrepeso o consumir una dieta con mucha cantidad de comidas grasas o carne roja puede aumentar ligeramente el riesgo de linfoma.

La siguiente sección de esta guía es Síntomas y signos. Explica los cambios en el cuerpo o los problemas médicos que puede provocar esta enfermedad. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía. 

Linfoma no Hodgkin - Signos y Síntomas

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los cambios en el cuerpo y otras cosas que pueden indicar un problema que puede requerir atención médica. Use el menú para ver otras páginas.

Las personas con LNH pueden experimentar una variedad de síntomas. No obstante, muchas personas, especialmente aquellas con linfoma folicular, linfoma linfocítico pequeño, linfoma de la zona marginal y subtipos indolentes, no presentarán ningún síntoma. Otras afecciones distintas del linfoma también pueden causar muchos de estos síntomas.

Hay muy pocos cambios, o síntomas, que son específicos del linfoma. Esto explica por qué a veces es difícil obtener un diagnóstico. Los síntomas del LNH dependen de dónde se origina el cáncer y del órgano afectado.

Síntomas generales:

  • Ganglios linfáticos agrandados en el abdomen, la ingle, el cuello o las axilas

  • Hígado o bazo agrandados

  • Fiebre no relacionada con una infección u otra enfermedad

  • Pérdida de peso sin causa conocida

  • Sudoración y escalofríos

  • Fatiga

Ejemplos de síntomas relacionados con una ubicación específica del tumor:

  • Un tumor en el abdomen puede causar distensión abdominal o dolor de espalda o de abdomen.

  • Tener el bazo agrandado puede provocar dolor de espalda y sensación de estómago lleno.

  • Un tumor en la ingle puede causar hinchazón en las piernas.

  • Un tumor en las axilas puede causar hinchazón en los brazos.

  • Si el linfoma se disemina al cerebro, pueden aparecer síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular.

  • Un tumor en el centro del tórax puede ejercer presión sobre la tráquea y causar tos, dolor en el pecho, dificultad para respirar u otros problemas respiratorios.

Si le preocupa algún cambio que ha experimentado, hable con su médico. Su médico le preguntará desde cuándo y con qué frecuencia ha tenido los síntomas, entre otras preguntas. Esto es para ayudar a detectar la causa del problema, lo que se denomina diagnóstico

Si se diagnostica LNH, su médico puede también usar ciertos síntomas para ayudar a describir la enfermedad; esto se denomina estadificación. Durante muchas décadas, los médicos dividieron cada estadio del LNH en las categorías “A” y “B” según los síntomas específicos, tal como se menciona más abajo. Sin embargo, el último sistema de determinación de estadios publicado en 2014, conocido como la clasificación de Lugano, eliminó tales categorías porque no afectan necesariamente el tratamiento. 

  • A significa que una persona no ha tenido síntomas B.

  • significa que una persona experimentó los siguientes síntomas:

    • Pérdida de peso sin razón aparente de más del 10 % del peso corporal original durante los 6 meses anteriores al diagnóstico.

    • Fiebre sin razón aparente, con temperaturas superiores a 38 °C (100.4 °F).

    • Sudores nocturnos que empapan. La mayoría de los pacientes informa que su ropa de dormir o las sábanas terminan literalmente empapadas. En ocasiones, se producen sudoraciones importantes durante el día.

Una vez que un médico diagnostica y determina el estadio del LNH, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de la atención y del tratamiento del cáncer. Esto también puede denominarse manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o cambio en los síntomas. 

La siguiente sección de esta guía es Diagnóstico. Explica qué pruebas pueden ser necesarias para obtener más información sobre la causa de los síntomas. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía. 

Linfoma no Hodgkin - Diagnóstico

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y las exploraciones frecuentes que los médicos usan para averiguar la causa de un problema médico. Use el menú para ver otras páginas.

Los médicos realizan muchas pruebas para detectar o diagnosticar el cáncer. También llevan a cabo pruebas para averiguar qué partes del cuerpo están afectadas por el cáncer. Como el sistema linfático se encuentra en todo el organismo, todo órgano linfático puede verse afectado por el LNH. Las pruebas de diagnóstico por imágenes pueden mostrar imágenes del interior del cuerpo y ayudar a los médicos a hallar las zonas que podrían estar afectadas por el cáncer. Los médicos también pueden hacer pruebas para determinar qué tratamientos podrían funcionar mejor.

En la mayor parte de los tipos de cáncer, una biopsia es la única manera segura para que el médico determine si un área determinada del cuerpo tiene cáncer. Durante la biopsia, el médico toma una pequeña muestra de tejido para hacerle pruebas en un laboratorio. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico.

Esta lista describe opciones para el diagnóstico del LNH. No todas las pruebas mencionadas a continuación se utilizarán para todas las personas. Su médico puede considerar estos factores al elegir una prueba de diagnóstico: 

  • Tipo de linfoma que se sospecha

  • Sus signos y síntomas

  • Su edad y afección médica

  • Los resultados de pruebas médicas anteriores 

A fin de determinar si una persona padece de LNH, el médico primero obtendrá los antecedentes médicos completos. Este también realizará un examen físico y prestará atención especial a los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo. El médico también buscará signos de una infección que pueda causar la hinchazón de los ganglios linfáticos y podría recetar un antibiótico. Si la hinchazón de los ganglios linfáticos persiste después del tratamiento con antibiótico, es posible que la causa no sea una infección. Si el médico sospecha la presencia de un linfoma, recomendará una biopsia, así como análisis de laboratorio y pruebas por imágenes. 

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar y manejar el LNH:

  • Biopsia. Una biopsia (en inglés) es la extirpación de una cantidad pequeña de tejido para examinarlo a través de un microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo una biopsia permite formular un diagnóstico definitivo y determinar el subtipo. Este tejido puede extraerse mediante una aguja delgada, una aguja para biopsia profunda o cirugía. Para diagnosticar el linfoma, generalmente se extrae tejido de los ganglios linfáticos que se encuentran en el cuello, debajo de un brazo o en la ingle. También puede realizarse una biopsia del tórax o el abdomen con una aguja delgada durante una tomografía computarizada (computed tomography, CT) (consulte a continuación) o una ecografía (consulte a continuación), o del estómago o los intestinos durante una endoscopia. La endoscopia es una prueba que permite que el médico observe el interior del cuerpo con un tubo delgado, flexible e iluminado. Es posible que también sea necesario realizar una biopsia de la piel, según el subtipo de linfoma que se sospecha.

    Contar con suficiente tejido en la muestra para biopsia es muy importante para formular el diagnóstico. Las muestras para biopsia obtenidas con aguja rara vez resultan lo suficientemente grandes como para realizar un diagnóstico definitivo de linfoma. En la mayoría de los casos, es necesario realizar una biopsia profunda o una biopsia quirúrgica para realizar el diagnóstico y clasificar el linfoma correctamente. Posteriormente, un patólogo o un hematopatólogo con experiencia en el diagnóstico de linfomas analiza las muestras. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar pruebas de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. Un hematopatólogo es un patólogo que cuenta con una formación adicional en el diagnóstico del cáncer de la sangre. Debido a que existen muchos subtipos de linfomas y debido a que algunos de estos subtipos son poco frecuentes o raros, puede ser útil buscar una segunda opinión (en inglés) que incluya una revisión de hematopatología formal de las biopsias de tejido anteriores. 

  • Exploración por tomografía computarizada (computed tomography, CT o CAT). Una exploración por CT (en inglés) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo utilizando rayos X que se toman desde diferentes ángulos. Una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una exploración por CT se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. En ocasiones, antes de la exploración se administra un tinte especial denominado medio de contraste, a fin de obtener mejores detalles en la imagen. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente, administrarse en forma de líquido para tragar, o las dos. Un médico que se especializa en realizar pruebas por imágenes para diagnosticar enfermedades, llamado radiólogo, interpreta las CT. La tomografía computarizada del pecho, el abdomen y la pelvis puede ayudar a detectar un cáncer que se ha diseminado a los pulmones, los ganglios linfáticos y el bazo y el hígado.

  • Imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI). Una MRI (en inglés) usa campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. Las MRI se pueden usar para medir el tamaño del tumor. Se administra un tinte especial denominado medio de contraste antes de la exploración, a fin de crear una imagen más clara. Este tinte puede inyectarse en una vena del paciente. Un radiólogo interpreta la imagen. 
  • Exploración por tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) o PET-CT. Una PET generalmente se combina con una exploración por CT (ver más arriba), lo cual se denomina PET-CT (en inglés). Sin embargo, es posible que escuche al médico hablar de este procedimiento como simplemente una PET. La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva se inyecta en el cuerpo del paciente. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que utilizan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, una exploración detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Un médico especialista en medicina nuclear interpreta la imagen. Un médico puede usar esta técnica para observar tanto la estructura del tumor como la cantidad de energía que absorben el tumor y los tejidos sanos.

    Si después de 1 o más pruebas por imágenes, el médico decide que es posible que el linfoma esté afectando la médula ósea, es posible que este recomiende que se realice una biopsia de médula ósea. 

  • Aspiración y biopsia de médula ósea. Estos 2 procedimientos son similares y suelen realizarse al mismo tiempo para examinar la médula ósea. La médula ósea tiene una parte sólida y una líquida. En la aspiración de médula ósea se extrae una muestra del líquido con una aguja. La biopsia de médula ósea consiste en la extirpación de un pequeño cilindro de tejido sólido con una aguja. 

    Luego, un patólogo o hematopatólogo analiza las muestras. Un hematopatólogo es un patólogo con formación especializada en linfoma, leucemia y otros tipos de cáncer de la sangre. Un lugar frecuente para realizar una aspiración de médula ósea y una biopsia es el hueso pélvico, el cual está ubicado en la región lumbar junto a la cadera. Antes de esta intervención, se anestesia la piel de dicha área con medicamentos. El paciente también puede recibir otros tipos de anestesias para bloquear la sensibilidad al dolor. 

    A menudo, el linfoma se disemina a la médula ósea; por lo tanto, observar una muestra de médula ósea puede ser importante para el diagnóstico del linfoma y la determinación de su estadio. El médico también puede usar la muestra retirada durante la aspiración para hallar cualquier cambio cromosomático. 

  • Pruebas moleculares del tumor. Es posible que el médico recomiende realizar análisis de laboratorio en una muestra tumoral y/o de médula ósea, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos de la enfermedad. Los resultados de estas pruebas ayudarán a decidir si sus opciones de tratamiento incluyen un tipo de tratamiento denominado terapia dirigida (vea la sección Opciones de tratamiento). Existen varios tipos de pruebas moleculares y genéticas:
    • La citogenética estudia los cromosomas sanos y anormales de las células cancerosas que se dividen.

    • La hibridación fluorescente in situ (fluorescent in situ hybridization, FISH) usa sondas fluorescentes bajo un microscopio especial para detectar cambios en cromosomas específicos.

    • La citometría de flujo analiza las proteínas que se encuentran en la superficie o dentro de una célula cancerosa.

    • La inmunohistoquímica (immunohistochemistry, IHC) es un proceso de tinción especial que observa las proteínas de la superficie de la célula cancerosa o de su interior.

    • La reacción en cadena de la polimerasa (polymerase chain reaction, PCR) detecta secuencias específicas del ADN que ocurren en algunos tipos de cáncer.

    • El perfil molecular extendido se utiliza para evaluar cambios en genes específicos de las células tumorales. 

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es LNH, estos resultados también ayudan a que el médico describa el subtipo y el estadio del LNH. 

La siguiente sección ayuda a explicar los diferentes subtipos de LNH que se pueden diagnosticar. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Subtipos de LNH

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará descripciones de los tipos y subtipos más frecuentes de LNH. También hallará información sobre cómo puede tratarse cada subtipo. Use el menú para ver otras páginas.

Existen diversos tipos y subtipos de LNH. Es muy importante conocer el tipo y el subtipo que se han diagnosticado. A continuación, se incluyen los tipos y los subtipos más frecuentes, además de información sobre cómo se puede tratar cada uno. Para obtener más información sobre las opciones de tratamiento que aquí se describen, consulte la sección Opciones de tratamiento.

Tipos de LNH

Primero, el médico determinará el tipo de célula inicial del linfoma y clasificará la enfermedad en 1 de los 3 grupos principales: 

  • Linfoma de células B. Aproximadamente el 90 % de las personas de los países occidentales con linfoma tienen linfoma de células B.

  • Linfoma de células T. Aproximadamente el 10 % de las personas con linfoma tienen linfoma de células T. Estos linfomas son más frecuentes en los países asiáticos.

  • Linfoma de células NK. Menos del 1 % de las personas con linfoma tienen linfoma de células NK. 

El LNH se describe también por la rapidez con la que el cáncer crece: “indolente” o “agresivo”. En los adultos, el LNH de grado indolente y agresivo aparecen con la misma frecuencia. En los niños, es más frecuente el LNH agresivo. 

  • LNH indolente. Estos tipos de linfoma crecen lentamente. Como resultado, las personas con LNH indolente pueden no necesitar iniciar un tratamiento cuando se lo diagnostica por primera vez. Quedan bajo una cuidadosa supervisión y comienzan el tratamiento solo cuando desarrollan síntomas o la enfermedad empieza a cambiar. Esto se conoce como espera activa o vigilancia activa. 

    Cuando el linfoma indolente se localiza solo en 1 o 2 áreas adyacentes, se denomina enfermedad localizada (estadios I y II; consulte la sección Estadios). Con frecuencia también se utiliza la radioterapia en personas con enfermedad localizada. Sin embargo, la mayoría de los pacientes con LNH indolente presentan enfermedad en estadio  III o IV en el momento del diagnóstico. Existen muchos tratamientos eficaces para estos estadios de LNH indolente. No obstante, este puede regresar meses o años después de la finalización del tratamiento y requerir de más tratamiento.

  • LNH agresivo. Estos tipos de linfoma pueden desarrollarse rápidamente y el tratamiento, generalmente, se inicia en cuestión de semanas. Estos tipos de linfoma generalmente requieren una quimioterapia más intensiva. El médico podría recomendar radioterapia para tratar la enfermedad en estadio I o II, y para el tratamiento del linfoma cuando la zona de la enfermedad es grande, algo que a veces se denomina enfermedad “masiva”. Se pueden curar algunas formas de linfoma agresivo con un tratamiento efectivo. 

Algunos subtipos de linfoma no pueden clasificarse fácilmente como indolentes o agresivos. Por ejemplo, el linfoma de células del manto (consulte más abajo) tiene características de LNH tanto indolente como agresivo.

Subtipos de LNH

Además de determinar si el LNH es indolente o agresivo, y si el linfoma es de células B, células T o células NK, es muy importante establecer el subtipo de LNH, puesto que cada uno de ellos puede comportarse de forma diferente y requerir de distintos tratamientos. Existen más de 60 subtipos de LNH, aunque algunos son bastante raros. Los subtipos más frecuentes se describen a continuación, junto con cierta información básica sobre diferentes tratamientos. Obtenga más información en la sección Opciones de tratamiento.

Puede ser difícil distinguir entre los diferentes subtipos de LNH y esto requiere del accionar de patólogos o hematopatólogos expertos en el diagnóstico del linfoma. Estos especialistas usan técnicas sofisticadas y trabajan en estrecha colaboración con oncólogos experimentados. El diagnóstico se basa en el aspecto que tiene el linfoma cuando se observa en el microscopio. Los médicos confirman el diagnóstico con la información adicional que se obtiene de otras pruebas, entre ellas las pruebas del material genético de las células del linfoma. Para obtener más información sobre este proceso, consulte la sección Diagnóstico.

Subtipos de linfoma de células B

Estos son subtipos más frecuentes de linfomas de células B. 

  • Linfoma de células B grandes difusas (diffuse large B-cell lymphoma, DLBCL). Esta es la forma más frecuente de linfoma. Aproximadamente el 30 % de los casos de LNH en los Estados Unidos es de este tipo. Es una forma agresiva de LNH que involucra otros órganos además de los ganglios linfáticos, aproximadamente el 40 % de las veces. Alrededor de 2 de cada 3 personas con DLBCL se curan con quimioterapia administrada en combinación con rituximab (Rituxan). En algunos pacientes, también se utiliza la radioterapia, especialmente si el linfoma se encuentra en un área limitada. Es posible que el médico le controle el líquido que rodea el cerebro, denominado líquido cefalorraquídeo (LCR), en determinados casos durante el diagnóstico y los tratamientos recomendados a fin de impedir que el linfoma llegue hasta el cerebro, lo que se denomina profilaxis del sistema nervioso central (SNC). Sin embargo, la mayoría de los pacientes no necesitan este tipo de tratamiento. 

    Las investigaciones recientes muestran que hay diferentes tipos de DLBCL, incluidos el centro germinal y el centro no germinal. Estudios de investigación, denominados ensayos clínicos, siguen analizando si los pacientes deberían recibir diferentes tipos de tratamiento para estos diferentes tipos de DLBCL. 

  • Linfoma folicular. Esta es la segunda forma de linfoma más frecuente en los Estados Unidos y Europa. Aproximadamente el 20 % de las personas con LNH tienen este subtipo. La mayoría de las veces comienza en los ganglios linfáticos, a menudo es indolente y crece muy lentamente. Las personas con linfoma folicular en estadio I temprano pueden curarse con radioterapia. En algunos casos, el trasplante de médula ósea/células madre puede curar la enfermedad. Los pacientes con linfoma folicular pueden ser tratados con una combinación de quimioterapia; anticuerpos monoclonales, un tipo de terapia dirigida; y/o radioterapia. O bien, se les puede hacer un seguimiento atento con espera vigilante y comenzar el tratamiento solamente cuando aparezcan los síntomas. 

    Ensayos clínicos recientes sugieren que los pacientes con linfoma folicular han vivido más tiempo durante las últimas décadas. Las investigaciones demuestran que el rituximab solo o en combinación con medicamentos como la bendamustina (Treanda) y la lenalidomida (Revlimid) es eficaz para este subtipo. Se están evaluando muchos fármacos nuevos para el tratamiento del linfoma folicular. 

    Con el transcurso del tiempo, el linfoma folicular puede transformarse en DLBCL (consulte más arriba), lo cual requerirá de un tratamiento más agresivo. Esto se denomina transformación. Si el linfoma folicular se transforma, puede tratárselo de la misma manera que al DLBCL. 

    Con frecuencia, la radioterapia localizada es una opción de tratamiento frecuente para las personas con LNH en estadio I y para algunas personas con LNH en estadio II. 

  • Linfoma de células del manto. Aproximadamente entre el 5 % y el 7 % de las personas con LNH tienen linfoma de células del manto. Aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años, y es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. En general, compromete la médula ósea, los ganglios linfáticos, el bazo y el aparato digestivo, que incluye el esófago, el estómago y los intestinos. El linfoma de células del manto se identifica por la presencia de una proteína denominada ciclina D1 o por un cambio genético en las células del linfoma que afecta los cromosomas 11 y 14. Algunos pacientes tienen una forma de la enfermedad de crecimiento más lento y, si no presentan síntomas o una cantidad importante de enfermedad, a veces puede decidirse hacer una espera vigilante.

    Para el tratamiento de un linfoma de células del manto suele usarse una combinación de quimioterapia con un anticuerpo monoclonal. En pacientes más jóvenes que son sanos por lo demás, altas dosis de quimioterapia con trasplante autólogo de células madre logran la remisión más prolongada, y es posible que reciban tratamiento de mantenimiento (en inglés) con el anticuerpo monoclonal rituximab. En pacientes mayores o que no pueden recibir trasplantes autólogos de células madre, el enfoque del tratamiento estándar es el mantenimiento con rituximab.

    Si la quimioterapia no funciona o si la enfermedad regresa, algo que se denomina recurrencia, existen diferentes opiniones acerca de la mejor forma de tratar el linfoma de células del manto. La investigación demuestra que medicamentos como el acalabrutinib (Calquence), el ibrutinib (Imbruvica) y la lenalidomida (Revlimid) pueden ser tratamientos eficaces para este subtipo. Los investigadores están estudiando estos medicamentos como parte del tratamiento de primera línea. Los investigadores también están estudiando medicamentos nuevos para el linfoma de células del manto.

  • Linfoma linfocítico pequeño. Este tipo de linfoma es la misma enfermedad que la leucemia linfocítica crónica (Chronic Lymphocytic Leukemia, CLL) de células B sin cantidad significativa de enfermedad en la sangre. Alrededor del 5 % de las personas con linfoma no Hodgkin (No Hodgkin Linfoma, NHL) presenta este subtipo, que se considera un linfoma indolente. Las personas con linfoma linfocítico pequeño tal vez no necesiten tratamiento, sino una espera vigilante. Algunos pacientes reciben una combinación de quimioterapia y un anticuerpo monoclonal. El tratamiento de primera línea también puede incluir una combinación de ibrutinib (Imbruvica), un inhibidor de la cinasa y obinutuzumab (Gazyva), un anticuerpo monoclonal. El ibrutinib solo también está aprobado para tratar el linfoma de linfocitos pequeños que ha vuelto a aparecer después del tratamiento.

  • Linfoma doble hit. Es un subtipo muy agresivo del DLBCL, que representa alrededor del 5 % de los casos. En casos muy infrecuentes, el linfoma folicular de grado bajo puede transformarse en linfoma doble hit. Los linfomas doble hit presentan cambios en el gen MYC y en el gen BCL2 o BCL6. El linfoma doble hit suele diagnosticarse en adultos de más edad y no se ha establecido un régimen de tratamiento en la actualidad, si bien las opciones más comunes son combinaciones de quimioterapia y rituximab.

  • Linfoma mediastínico de células B grandes primario. Esta es una forma agresiva de DLBCL (consulte más arriba). Se presenta como una masa grande en el área del pecho. La masa puede producir problemas para respirar o síndrome de la vena cava superior (VCS), un conjunto de síntomas provocado por el bloqueo o la compresión parcial de la vena cava superior. La vena cava superior es la vena principal que transporta sangre desde la cabeza, el cuello, la parte superior del pecho y los brazos hasta el corazón. El linfoma mediastínico de células B grandes es más frecuente en mujeres de entre 30 y 40 años. Aproximadamente el 2.5 % de las personas con LNH tienen este subtipo. Con mayor frecuencia, los médicos lo tratan con combinación de quimioterapia más rituximab. Para pacientes en los cuales no funcionó la quimioterapia, puede emplearse radioterapia en el tórax. Para el linfoma que no ha respondido a la quimioterapia ni a la radiación, la terapia con células T con receptor de antígenos quiméricos (Chimeric Antigen Receptor, CAR) puede ser una opción. Un linfoma muy relacionado, denominado linfoma mediastínico de la zona gris (mediastinal grey-zone lymphoma, MGZL) también se puede producir en el mismo grupo etario. Se trata de manera similar a la del linfoma mediastínico de células B grandes primario.

  • Linfoma esplénico de zona marginal de células B. Este tipo de linfoma comienza en el bazo y suele afectar a la médula ósea y la sangre. Por lo general, su crecimiento es lento y el enfoque terapéutico suele ser la espera vigilante. Si un paciente necesita tratamiento, este tipo de linfoma suele tratarse con rituximab, si bien algunos pacientes también pueden necesitar quimioterapia. En algunas circunstancias, puede ser necesaria la extirpación quirúrgica del bazo.

  • Linfoma extraganglionar de zona marginal de células B del MALT. Este tipo de linfoma se produce con mayor frecuencia en el estómago. No obstante, también se puede producir en el pulmón, la piel, la glándula tiroidea, la glándula salival, o en la órbita del ojo, en una posición adyacente a este, o en los intestinos. Los pacientes con este tipo de linfoma a menudo tienen antecedentes de enfermedad autoinmune, como lupus, artritis reumatoide o síndrome de Sjögren. Cuando aparece MALT en el estómago, a veces es provocado por una bacteria denominada Helicobacter pylori. Cuando el MALT es provocado por esta bacteria, algunas veces se trata la enfermedad con eficacia mediante antibióticos. Cuando la enfermedad solo afecta una zona, en ocasiones puede curarse el MALT con radioterapia. En algunos casos, también se emplea rituximab con o sin quimioterapia para tratar el MALT.

  • Linfoma ganglionar de zona marginal de células B. Este tipo de linfoma indolente raro afecta los ganglios linfáticos. Aproximadamente el 1 % de las personas con linfoma tienen este subtipo. En general, los médicos tratan este subtipo de linfoma de manera similar al linfoma folicular (consulte más arriba).

  • Linfoma linfoplasmacítico. Esta es una forma de linfoma indolente, y el 1 % de las personas con LNH tienen este subtipo. Esta forma de linfoma, a menudo, afecta la médula ósea, y a veces, los ganglios linfáticos y el bazo. En muchos pacientes, este linfoma produce una proteína, denominada “proteína M”, que se encuentra en la sangre. Cuando esto sucede, la afección se conoce como macroglobulinemia de Waldenström (Waldenstrom’s macroglobulinemia, WM; en inglés). Los pacientes con WM a veces tienen mayor viscosidad sérica, o espesamiento de la sangre, que puede producir síntomas tales como dolor de cabeza, visión borrosa, mareos y falta de aliento. El tratamiento puede incluir lo siguiente: 

    • Espera vigilante

    • Quimioterapia

    • Terapia dirigida con anticuerpos monoclonales

    • Combinaciones de quimioterapia y anticuerpos monoclonales

    Los investigadores de ensayos clínicos están estudiando el uso de quimioterapia seguida de trasplante de células madre como opción de tratamiento, lo que puede resultar útil si el linfoma reaparece luego del tratamiento inicial.

  • Linfoma de derrame primario. Esta forma rara y muy agresiva de linfoma se produce más a menudo en personas:

    • Que presentan el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que produce el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA)

    • Cuyo sistema inmunológico no funciona bien por otros motivos

    • De edad avanzada 

    Este linfoma suele aparecer como líquido alrededor del pulmón, el corazón o la cavidad abdominal. Con frecuencia, no se observan masas tumorales. Se trata de la misma manera que otros linfomas de células grandes difusas (consulte más arriba).

  • Linfoma de Burkitt/Leucemia de células de Burkitt. Esta forma de linfoma es muy rara y agresiva. Existen 3 tipos de linfoma de Burkitt:

    • Endémico

    • Esporádico

    • Linfoma relacionado con una inmunodeficiencia

    El subtipo endémico es más frecuente en África; aparece con más frecuencia en los maxilares de los niños y, en general, se asocia con la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB). También puede estar asociado con el VIH. En los Estados Unidos, el linfoma de Burkitt se presenta a veces como una masa en el abdomen, pero puede afectar muchas otras partes del cuerpo. Debido a que este tipo de linfoma se disemina rápidamente, necesita de tratamiento inmediato. 

    El linfoma de Burkitt suele ser curable. Una serie de tratamiento con quimioterapia, que se suele administrar durante varios días en el hospital, puede lograr la remisión a largo plazo en más del 80 % de los pacientes.

Subtipos de linfomas de células T y de células NK

Estos son los subtipos más frecuentes de linfomas de células T y de células NK: 

  • Linfoma anaplástico de células grandes, tipo cutáneo primario. Este subtipo de linfoma solo afecta la piel. Suele ser indolente, aunque es posible que se presenten subtipos agresivos de la enfermedad. Cuando el cáncer es localizado, la radioterapia suele ser eficaz. Si se ha diseminado, la quimioterapia es el tratamiento habitual. Recientemente, se desarrollaron nuevos medicamentos para el tratamiento de linfomas cutáneos.

  • Linfoma anaplástico de células grandes, tipo sistémico. Esta forma representa aproximadamente el 2 % de todos los linfomas y aproximadamente el 10 % de todos los casos de linfoma en la niñez. En personas que presentan este subtipo, se puede observar un incremento en la cantidad de proteína ALK-1 en las células cancerosas. Las personas que presentan la proteína ALK-1 en las células cancerosas tienen, a menudo, un mejor pronóstico que quienes no tienen la proteína ALK-1 en estas células. Se trata de una forma agresiva del linfoma, pero la quimioterapia a menudo funciona bien. Los nuevos tratamientos, como el anticuerpo monoclonal brentuximab vedotina (Adcetris) o el trasplante de células madre, a veces pueden ser una opción de tratamiento.

  • Linfoma de células T periféricas, sin otra especificación diferente (not otherwise specified, NOS). Esta es una forma agresiva de linfoma que con mayor frecuencia se encuentra en un estadio avanzado cuando los médicos la descubren. Es más frecuente en personas mayores de 60 años y representa aproximadamente el 6 % de todos los casos de linfoma en los Estados Unidos y Europa. Las células de este linfoma varían en tamaño y presentan ciertos tipos de proteínas, denominadas CD4 o CD8, en la superficie. Se trata con quimioterapia. Los investigadores están estudiando muchos medicamentos nuevos en los ensayos clínicos para tratar este subtipo. En ocasiones, el trasplante de células madre puede ser una opción.

  • Linfoma angioinmunoblástico de células T. Esta es una forma agresiva de linfoma con síntomas específicos:

    • Ganglios linfáticos agrandados, a menudo sensibles

    • Fiebre

    • Pérdida de peso

    • Sarpullido

    • Altos niveles de inmunoglobulinas en la sangre 

    Los pacientes con linfoma angioinmunoblástico tienen las funciones del sistema inmunológico deprimidas, por lo que también son frecuentes las infecciones. Los médicos identifican este tipo de linfoma por su aspecto en la observación con microscopio y por determinadas proteínas que se encuentran en las células del tumor. El tratamiento es similar al de otros linfomas agresivos. 

  • Linfoma/leucemia de células T del adulto (virus linfotrópico de células T humanas tipo I positivo). Este tipo de linfoma es consecuencia de un virus llamado virus linfotrópico de células T humanas tipo I. Se trata de una enfermedad agresiva que a menudo afecta los huesos y la piel. A menudo, las células del linfoma se encuentran en la sangre, por lo cual esta afección también suele denominarse leucemia. Por lo general, esta forma de linfoma no responde adecuadamente a la quimioterapia, si bien se ha observado que el interferón y la zidovudina (Retrovir) son útiles en algunos pacientes. Es posible que el trasplante alogénico de células madre sea el mejor enfoque para el tratamiento de este tipo de linfoma en pacientes cuya enfermedad está bajo control con quimioterapia.

  • Linfoma extraganglionar de células T/NK, tipo nasal. Este es un tipo agresivo de linfoma, muy raro en los Estados Unidos y Europa en general, pero más común en Asia y las comunidades hispanas. Puede afectar a niños o adultos y, en la mayoría de los casos, afecta el área nasal y los senos nasales. También puede comprometer el tracto gastrointestinal, la piel, los testículos u otras áreas del cuerpo. La radioterapia combinada con quimioterapia es parte importante del tratamiento de la enfermedad que afecta la zona nasal o de los senos paranasales. Este subtipo responde bien a la asparaginasa (Elspar) y algunos pacientes podrían beneficiarse con un trasplante de células madre.

  • Linfoma de células T asociado a enteropatía. Este tipo de linfoma es raro en los Estados Unidos, pero más frecuente en Europa. Es una forma agresiva de linfoma de células T que afecta los intestinos de los pacientes que tienen enfermedad celíaca o antecedentes de intolerancia al gluten. Los pacientes pueden recibir quimioterapia en dosis altas para tratar la enfermedad.

  • Linfoma hepatoesplénico de células T gamma/delta. Es una forma agresiva de linfoma de células T periféricas que afecta el hígado y el bazo. La enfermedad se produce con mayor frecuencia en hombres adolescentes y jóvenes. Se suele manejar con quimioterapia seguida de alotrasplante de células madres.

  • Linfoma de células T tipo paniculitis subcutánea. Es una forma de linfoma de células T periféricas, similar al linfoma hepatoesplénico de células T gamma/delta (consulte más arriba). La enfermedad afecta el tejido subcutáneo y, a menudo, el primer diagnóstico es paniculitis, que consiste en la inflamación del tejido adiposo. El tratamiento es similar al de un linfoma agresivo de alto riesgo.

  • Micosis fungoide. Se trata de un linfoma de células T raro que afecta principalmente la piel. A menudo, su evolución es muy prolongada e indolente, pero podría volverse más agresivo y diseminarse a los ganglios linfáticos u órganos internos. La micosis fungoide puede manejarse con medicamentos de aplicación tópica, exposición controlada a la radiación en forma de luces o radioterapia, y tratamientos sistémicos, como quimioterapia o terapia dirigida. Este tipo de LNH no se cura, pero a menudo es controlable. 

Para obtener más información sobre las opciones específicas de tratamiento que se describen más arriba, consulte la sección Opciones de tratamiento

La siguiente sección de esta guía es Estadios. Explica el sistema que los médicos usan para describir el alcance de la enfermedad. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Estadios

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo los médicos describen la ubicación y la diseminación del linfoma. Esto se denomina estadio. Use el menú para ver otras páginas. 

La determinación del estadio es una manera de describir dónde está ubicado el LNH, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo. 

Los médicos usan pruebas de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer, por lo que puede no determinarse el estadio hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a predecir el pronóstico de un paciente. Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer. 

Al determinar el estadio del LNH, los médicos evalúan:

  • La cantidad de áreas con ganglios linfáticos cancerosos.

  • La ubicación de los ganglios linfáticos cancerosos: regional (en el mismo lugar del cuerpo) o distante (en otras partes del cuerpo).

  • Si los ganglios linfáticos cancerosos están a uno o a ambos lados del diafragma, el músculo delgado debajo de los pulmones y el corazón que separa la cavidad torácica del abdomen.

  • Si la enfermedad se ha diseminado a la médula ósea, al bazo o a órganos extralinfáticos (órganos que no son parte del sistema linfático), como el hígado, los pulmones o el cerebro. 

El estadio del linfoma describe el grado de diseminación del tumor en números romanos: I, II, III o IV (1 a 4). Este sistema de determinación de estadios es útil para los subtipos de linfoma más frecuentes. Para otros subtipos, la enfermedad a menudo se ha diseminado por todo el cuerpo para el momento del diagnóstico. En estas situaciones, los factores de pronóstico se vuelven más importantes (consulte a continuación el “Índice de pronóstico internacional” y el “Estado funcional”). Es importante recordar que incluso los linfomas de estadio IV, a menudo, se pueden tratar de manera satisfactoria. 

  • Estadio I: se aplica alguna de estas condiciones:

    • El cáncer se encuentra en 1 región de ganglios linfáticos (estadio I).

    • El cáncer ha invadido 1 sitio u órgano extralinfático (identificado con la letra “E”), pero no cualquier región de ganglios linfáticos (estadio IE).

  • Estadio II:cualquiera de estas condiciones:

    • El cáncer se encuentra en 2 o más regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio II).

    • El cáncer afecta 1 órgano y sus ganglios linfáticos regionales, con o sin cáncer en otras regiones de ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma (estadio IIE).

  • Estadio III-IV: el cáncer se encuentra en áreas de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma (estadio III) o el cáncer se ha diseminado por el cuerpo más allá de los ganglios linfáticos (estadio IV). El linfoma casi siempre se disemina hacia el hígado, la médula ósea o los pulmones. Los linfomas de estadio III-IV son frecuentes, de todas maneras se pueden tratar muy bien y a menudo se pueden curar, según cuál sea el tipo de LNH. Los linfomas de estadio III y estadio IV ahora se consideran una sola categoría porque presentan el mismo tratamiento y pronóstico.

  • Linfoma progresivo/refractario: la enfermedad es progresiva cuando el cáncer se agranda o se disemina mientras el paciente recibe tratamiento para el linfoma original. Esto también se denomina LNH refractario.

  • Linfoma recurrente/recidivante: el linfoma recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede regresar al área en la que se originó o aparecer en otra parte del cuerpo. La recurrencia se puede producir poco después del primer tratamiento o años más tarde. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (denominado redeterminación del estadio) mediante el uso del sistema mencionado anteriormente. Esto también se denomina LNH recidivante. 

La fuente original de este material es Cheson BD, Fisher RI, Barrington SF, et al.: Recommendations for initial evaluation, staging and response assessment of Hodgkin and non-Hodgkin lymphoma—the Lugano Classification (Recomendaciones sobre la evaluación inicial, la estadificación y la evaluación de la respuesta del linfoma de Hodgkin y no Hodgkin: la clasificación de Lugano), publicado en la revista de oncología clínica Journal of Clinical Oncology, 20 de septiembre de 2014; vol. 32, n.º 27: 3059–3067.

Índice de pronóstico internacional

Además del estadio, la escala denominada Índice de pronóstico internacional (IPI) es importante en la determinación del pronóstico de los linfomas agresivos. Se denomina pronóstico a la probabilidad de recuperación. Cada tipo de LNH tiene criterios específicos como parte del IPI. Los pacientes se clasifican en grupos de bajo riesgo o alto riesgo según varios factores, que incluyen los siguientes:

  • Tener 60 años de edad o más

  • Enfermedad en estadio III-IV

  • Resultados de análisis de sangre con niveles de deshidrogenasa láctica (LDH), una enzima presente en la sangre, superiores a los normales

  • Nivel inferior de salud general, algo que se conoce como estado general (consulte más adelante)

  • El cáncer en más de 1 órgano o lugar fuera de la región del ganglio linfático

  • Bajo nivel de hemoglobina

  • Recuento de leucocitos

  • K-67, un indicador de índice de crecimiento, que se utiliza en el linfoma de células del manto

Para los pacientes con linfoma folicular, los médicos consideran el nivel de una parte de la sangre del paciente, denominada hemoglobina, la cantidad de grupos de ganglios linfáticos afectados, el nivel de LDH, el estadio y la edad.

Los médicos utilizan estos factores para estimar el pronóstico del linfoma del paciente. En el linfoma sin probabilidad de cura, estos ayudan a predecir qué tan agresivo podría ser el linfoma.

Estado funcional

Para determinar el pronóstico de un paciente, el médico podría también evaluar el grado en que el paciente puede funcionar y realizar actividades diarias mediante el uso de una escala de evaluación funcional. El Estado General del Grupo Oncológico Cooperativo del Este (Eastern Cooperative Oncology Group, ECOG) o las Escalas de Desempeño Karnofsky (Karnofsky Performance Scales, KPS) son 2 de esas escalas.

  • Estado general ECOG.Una puntuación más baja indica un mejor estado funcional. Normalmente, cuanto mejor alguien pueda caminar y cuidarse a sí mismo, mejor será el pronóstico.

    0. Totalmente activo, puede continuar todas las actividades previas a la enfermedad sin restricciones.

    1. Restringido en la actividad físicamente extenuante, pero puede caminar y realizar trabajos livianos de pie o sentado, como tareas domésticas livianas o trabajo de oficina.

    2. Capaz de caminar y de encargarse de la totalidad del cuidado personal, pero incapaz de realizar actividades laborales; en movimiento más del 50 % de las horas activas.

    3. Capaz de cuidarse a sí mismo con limitaciones; confinado a la cama o a una silla más del 50 % de las horas activas.

    4. Totalmente incapacitado; incapaz de cuidarse a sí mismo; completamente confinado a la cama o a una silla.

    5. Muerto.

  • KPS. Una puntuación más alta indica un mejor estado funcional.

    100:     Normal; sin quejas; sin evidencia de enfermedad

    90:       Capaz de seguir con la actividad normal; síntomas leves de enfermedad

    80:       Actividad normal con esfuerzo; algunos síntomas de enfermedad

    70:       Capaz de cuidarse a sí mismo; incapaz de continuar con la actividad normal o el trabajo activo

    60:       Requiere de ayuda ocasional, pero puede atender sus necesidades

    50:       Requiere de ayuda considerable y atención médica frecuente

    40:       Incapacitado; requiere de atención y ayuda especiales

    30:       Gravemente incapacitado; se indica hospitalización, pero la muerte no es inminente

    20:       Muy enfermo; se necesita hospitalización y tratamiento activo

    10:       Moribundo; procesos fatales que avanzan rápidamente

    0:         Muerto 

La información sobre el tipo, el subtipo y el estadio del cáncer, al igual que los factores de pronóstico, ayudará al médico a recomendarle un plan de tratamiento. La siguiente sección de esta guía es Opciones de tratamiento. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía. 

Linfoma no Hodgkin - Opciones de Tratamiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre los diferentes tratamientos que los médicos usan en las personas con este tipo de linfoma. Use el menú para ver otras páginas.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención para este tipo de cáncer. “Estándar de atención” significa los mejores tratamientos conocidos. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, se alienta a los pacientes para que consideren la opción de participar en ensayos clínicos. Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo enfoque al tratamiento. Los médicos desean saber si el nuevo tratamiento es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los ensayos clínicos pueden probar un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de fármacos estándares u otros tratamientos. Su médico puede ayudarlo a considerar todas sus opciones de tratamiento. Para obtener más información sobre los ensayos clínicos, vea las secciones Acerca de los ensayos clínicos y Últimas investigaciones.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de los pacientes que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros. 

Existen 4 tratamientos principales para el LNH:

  • Quimioterapia

  • Radioterapia

  • Inmunoterapia, como anticuerpos monoclonales, inhibidores de control inmunológico y células T con CAR

  • Terapia dirigida con medicamentos más nuevos que bloquean determinadas funciones de la célula del linfoma

A menudo, los pacientes reciben una combinación de estos tratamientos. En ocasiones, el médico y el paciente pueden considerar una cirugía o el trasplante de células madre. 

A continuación, se describen estas opciones de tratamiento. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos:

  • El tipo y el estadio del LNH

  • Posibles efectos secundarios

  • las preferencias del paciente y su estado de salud general. 

Su plan de atención también puede incluir tratamiento para los síntomas y los efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese el tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Espera vigilante

Algunas personas con linfoma indolente quizás no necesiten ningún tratamiento inmediato si su estado general es bueno y el linfoma no les causa síntomas o problemas en otros órganos. Esto se conoce como espera vigilante, a la que a veces se denomina vigilancia y espera o vigilancia activa. Durante la espera vigilante, los médicos supervisan de cerca a los pacientes mediante exámenes físicos, CT u otras pruebas por imágenes y análisis de laboratorio realizados de forma periódica. El tratamiento solo comienza si los síntomas o las pruebas indican que el cáncer está empeorando. La espera vigilante en algunas personas con linfoma indolente no afecta las probabilidades de supervivencia, si bien se recomienda un seguimiento cuidadoso y regular.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al poner fin a su capacidad para crecer y dividirse. Es el tratamiento principal para el LNH. Un oncólogo clínico, que es un médico especializado en el tratamiento del cáncer con medicamentos, o un hematólogo, que es un médico que se especializa en el tratamiento de los trastornos de la sangre, son los que administran la quimioterapia. La mayoría de las veces, un oncólogo clínico o hematólogo es el principal especialista en cáncer para la atención de las personas con linfoma.

La quimioterapia sistémica ingresa al torrente sanguíneo para alcanzar las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos administrados al mismo tiempo. El régimen de quimioterapia que se utiliza depende del estadio y del tipo de LNH. La combinación de quimioterapia más frecuente para el tratamiento inicial del LNH agresivo se denomina CHOP e incluye 4 medicamentos: 

  • ciclofosfamida (Cytoxan, Neosar)

  • doxorrubicina (Adriamycin)

  • prednisona (varias marcas comerciales)

  • vincristina (Oncovin, Vincasar) 

En el caso de los pacientes con linfoma de células B, añadir el anticuerpo monoclonal rituximab a la quimioterapia CHOP brinda mejores resultados que la quimioterapia CHOP como único tratamiento (consulte “Terapia dirigida”, más adelante). Hay otras combinaciones frecuentes de regímenes de quimioterapia, que incluyen las siguientes: 

  • BR (bendamustina y rituximab)

  • combinaciones basadas en la fludarabina (Fludara, Oforta)

  • R-CVP (ciclofosfamida, prednisona, rituximab y vincristina) 

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de cada fármaco y de la dosis utilizada. Estos pueden incluir fatiga, reducción temporal de los recuentos sanguíneos, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída de cabello, pérdida del apetito, erupción cutánea y diarrea. Estos efectos secundarios se pueden controlar durante el tratamiento y, por lo general, desaparecen después de finalizarlo. 

Además, la quimioterapia podría causar efectos secundarios a largo plazo, también conocidos como efectos tardíos. A las personas con linfoma, también les puede preocupar si el tratamiento puede afectar su salud sexual y su fertilidad. Hable con los miembros del equipo de atención médica sobre estos temas antes de comenzar el tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X, electrones o protones de alta potencia para destruir células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radioncólogo. El tratamiento con radioterapia para el LNH siempre es de haz externo, que es aquella que se aplica desde una máquina externa al cuerpo.

Un régimen o programa de radioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado.

Por lo general, la radioterapia se administra después o como complemento de la quimioterapia, en función del subtipo de LNH. Se administra más frecuentemente a pacientes con linfoma que está localizado, lo que significa que afecta solamente a 1 o 2 áreas adyacentes, o que tienen un ganglio linfático particularmente grande, generalmente, de más de 7 a 10 centímetros transversalmente. También se puede recetar para el tratamiento del dolor o en dosis muy bajas (solamente 2 tratamientos) a los pacientes con enfermedad avanzada que presentan síntomas localizados que pueden ser aliviados con radioterapia.

Los efectos secundarios generales de la radioterapia pueden incluir fatiga y náuseas. La mayoría de los efectos secundarios están relacionados con la región del cuerpo que recibe la radiación. Estos efectos secundarios pueden incluir reacciones cutáneas leves, sequedad en la boca, caída de cabello temporal o deposiciones líquidas. Las personas que han recibido radioterapia en el pecho pueden experimentar una inflamación en los pulmones denominada neumonitis. Las personas que recibieron radioterapia en los huesos pueden experimentar recuentos sanguíneos bajos. Consulte a su médico qué puede esperar en cuanto a los efectos secundarios y cómo se los puede controlar.

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen poco después de que finaliza el tratamiento, pero la radioterapia también puede producir efectos tardíos, como cánceres secundarios o daños en el corazón y los vasos sanguíneos si estos se encontraron dentro del campo de radiación. Podrían presentarse problemas sexuales y de infertilidad después de la radioterapia en la pelvis. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios sexuales y relacionados con la fertilidad de su tratamiento y sobre las opciones existentes para preservar la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la radioterapia.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que se dirige a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, el médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en el tumor. Esto ayuda a que los médicos puedan encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

Anticuerpos monoclonales

Para el LNH, los anticuerpos monoclonales constituyen la forma principal de terapia dirigida usada en el plan de tratamiento. Un anticuerpo monoclonal reconoce una proteína específica y se une a esta, pero no afecta las células que no tienen esa proteína. Un anticuerpo monoclonal llamado rituximab se utiliza para el tratamiento de muchos tipos diferentes de LNH de células B. El rituximab actúa atacando una molécula llamada CD20 que se encuentra en la superficie de todas las células B y los LNH de células B. Cuando el anticuerpo se une a esta molécula, el sistema inmunológico del paciente se activa para destruir algunas células del linfoma o para hacer que las células del linfoma sean más susceptibles a la destrucción debido a la quimioterapia. 

Si bien el anticuerpo puede funcionar bien por sí solo, las investigaciones demuestran que funcionó mejor cuando se lo combinó con quimioterapia en pacientes con la mayoría de los tipos de LNH de células B. El rituximab se administra también después de una remisión de linfomas indolentes para aumentar la duración de la remisión. Existen otros 2 anticuerpos monoclonales contra la CD20 que están aprobados para su uso en linfomas: el obinutuzumab (Gazyva) y el ofatumumab (Arzerra). 

La brentuximab vedotina es otro tipo de anticuerpo monoclonal, denominado conjugado de fármacos con anticuerpos. Los conjugados de fármacos con anticuerpos se unen a los objetivos en las células cancerosas y, luego, liberan una pequeña cantidad de quimioterapia u otras toxinas directamente en el tumor. La brentuximab vedotina se aprobó en 2011 para el tratamiento del linfoma anaplástico sistémico de células grandes en pacientes que no se beneficiaron de, al menos, 1 tipo de quimioterapia. El medicamento también se aprobó para personas con linfoma de Hodgkin que no se beneficiaron con el trasplante de células madre o que no pudieron someterse a un trasplante de células madre. En la actualidad, se está investigando sobre otros anticuerpos monoclonales más nuevos para el linfoma. 

Los anticuerpos radiomarcados son anticuerpos monoclonales con partículas radiactivas unidas. Las partículas están diseñadas para enfocar la radiación directamente en las células del linfoma. En general, se cree que los anticuerpos radioactivos son más potentes que los anticuerpos monoclonales regulares, pero más perjudiciales para la médula ósea. Este tipo de terapia también se conoce como radioinmunoterapia (RIT). 

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar.

Inhibidores de la cinasa (actualizado en 02/2019

Los inhibidores de la cinasa son otro tipo de terapia dirigida usada para tratar el NHL. 

El copanlisib (Aliquopa) actúa de manera selectiva sobre la ruta de fosfoinositol 3 cinasa (Phosphoinositide 3-Kinase, PI3K). Se usa para tratar adultos con linfoma folicular que ha vuelto a aparecer luego del tratamiento con al menos 2 terapias anteriores. Los efectos secundarios frecuentes de copanlisib incluyen hiperglucemia, diarrea, fatiga, hipertensión, bajo recuento de glóbulos blancos, náuseas, infecciones pulmonares y bajo recuento de plaquetas sanguíneas.

El duvelisib (Copiktra) también actúa de manera selectiva sobre la ruta PI3K. Se usa para tratar adultos con linfoma linfocítico pequeño que no se ha interrumpido luego de al menos 2 terapias anteriores. Esta terapia dirigida también se usa para tratar la leucemia linfocítica crónica. Los efectos secundarios frecuentes de duvelisib incluyen diarrea, problemas intestinales, bajo recuento de glóbulos blancos, erupción, fatiga, dolor, tos, náuseas, infecciones respiratorias, neumonía, dolor y anemia.

El ibrutinib (Imbruvica) actúa de manera selectiva sobre la ruta de la tirosina cinasa de Bruton. Este fármaco está aprobado para tratar varios linfomas de células B, incluido el linfoma de células del manto, el linfoma de la zona marginal y el linfoma linfocítico pequeño, así como la leucemia linfocítica crónica y la macroglobulinemia de Waldenström. Los efectos secundarios frecuentes del ibrutinib incluyen diarrea, dolor muscular y óseo, erupción cutánea, náuseas, moretones, cansancio y, con menor frecuencia, sangrado, latidos cardíacos irregulares (fibrilación auricular) o fiebre.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Incluye los anticuerpos monoclonales que ya se han analizado anteriormente y utiliza moléculas y células efectoras elaboradas por el organismo o en un laboratorio para mejorar, restaurar o actuar sobre la función del sistema inmunitario. 

En la terapia con células T con receptor de antígenos quiméricos (CAR), algunas células T se quitan de la sangre del paciente. Luego, estas células se modifican en un laboratorio para que tengan proteínas específicas denominadas receptores. Los receptores permiten que las células T reconozcan las células cancerosas. Las células T modificadas se cultivan en grandes cantidades en el laboratorio y se regresan al cuerpo del paciente. Una vez ahí, salen y destruyen a las células cancerosas. 

El ciloleucel axicabtageno (Yescarta) es una terapia con células T con CAR que ha sido aprobada para tratar a pacientes con DLBCL que han recibido por lo menos 2 tipos de tratamiento previo. Se están desarrollando más terapias con células T con CAR, que se están estudiando en ensayos clínicos.

Los diferentes tipos de inmunoterapias pueden causar diferentes efectos secundarios. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de la inmunoterapia recomendada para usted. Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la inmunoterapia.

Trasplante de médula ósea/células madre

El trasplante de células madre es un procedimiento médico en el cual se usan médula ósea o células de sangre periférica que contienen células altamente especializadas, denominadas células madre hematopoyéticas, como parte de un plan de tratamiento. Las células madre hematopoyéticas son células formadoras de sangre y se encuentran tanto en el torrente sanguíneo como en la médula ósea. En la actualidad, a este procedimiento se lo denomina con mayor frecuencia trasplante de células madre en lugar de trasplante de médula ósea. Esto se debe a que generalmente lo que se trasplanta son las células madre obtenidas de la sangre y no las células del tejido de médula ósea en sí.

El trasplante de células madre se considera un tratamiento agresivo. Por lo general, se utiliza solo en personas con LNH cuya enfermedad es progresiva o recurrente (consulte Estadios). En algunos subtipos de LNH, como el linfoma de células del manto y algunos linfomas de células T, los médicos pueden recomendar el trasplante de células madre como parte del plan de tratamiento inicial para evitar la recurrencia. Antes de recomendar un trasplante, los médicos hablarán con el paciente sobre los riesgos de este tratamiento. Los médicos también consideran otros factores diversos, como el tipo de LNH, los resultados de los tratamientos previos, la edad y el estado de salud general del paciente. Es importante hablar con un médico en un centro de trasplante experimentado sobre los riesgos y los beneficios del trasplante de células madre.

Existen 2 tipos de trasplante de células madre, según el origen de las células madre sanguíneas de reemplazo: alogénico (alotrasplante) y autólogo (autotrasplante). 

  • Un alotrasplante usa células madre de un donante que es una persona sana, idealmente un hermano o un donante sin parentesco compatible. El tratamiento incluye inmunoquimioterapia, radioterapia o inmunoterapia más actividad de “efecto injerto contra linfoma”, que se produce cuando las células del donante reconocen y destruyen las células del linfoma del paciente. El alotrasplante presenta riesgos mucho mayores para los pacientes que el autotrasplante, e incluyen enfermedad injerto contra huésped, que se produce cuando las células del donante dañan los tejidos u órganos del paciente.

  • En el autotrasplante, se usan las propias células madre del paciente luego de la administración de quimioterapia en dosis altas. En el autotrasplante, el objetivo es destruir todas las células cancerosas presentes en la médula, la sangre y otras partes del cuerpo mediante el uso de dosis altas de quimioterapia, inmunoterapia y/o radioterapia. En el autotrasplante, las células madre del propio paciente se devuelven a su organismo después de completar la terapia de dosis altas. Entonces, las células madre autotrasplantadas actúan creando médula ósea sana. 

Los efectos secundarios dependen del tipo de trasplante, su salud general y otros factores. Obtenga más información sobre los conceptos básicos del trasplante de células madre y de médula ósea.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el linfoma y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además de los tratamientos para retardar, detener o eliminar la enfermedad, un aspecto importante de la atención es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales. 

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio del cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento para el linfoma al mismo tiempo que reciben tratamiento para aliviar los efectos secundarios. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos al mismo tiempo con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento. 

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento. 

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión completa se produce cuando el linfoma no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED). La remisión parcial se produce cuando el linfoma ha tenido una regresión de más del 50 % en comparación con su estado anterior al tratamiento, pero de todas maneras se puede detectar. 

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que la enfermedad regrese. Comprender su riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el linfoma regresa. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés). 

Tal como se explica en la sección Estadios, si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar (lo cual se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia). 

Cuando esto sucede, comenzará un nuevo ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia. En la mayoría de los casos, se necesita otra biopsia de tejido para comprobar que el linfoma no haya cambiado ni se haya convertido en un subtipo más agresivo. Después de realizadas estas pruebas, usted y su médico hablarán sobre sus opciones de tratamiento. 

El tratamiento del LNH recurrente depende de 3 factores: 

  • Dónde se encuentra el cáncer y si se ha convertido en un subtipo más agresivo

  • Los tipos de tratamiento administrados previamente

  • La salud general del paciente 

A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia o trasplante de células madre. Sin embargo, quizás se combinen de un modo distinto o se administren con un ritmo distinto. Su médico puede sugerir ensayos clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Cualquiera que sea el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Con frecuencia, las personas con cáncer recurrente experimentan emociones como incredulidad o temor. Se alienta a los pacientes a que hablen con el equipo de atención médica respecto a estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

LNH progresivo

Es posible que algunos pacientes con LNH no experimenten una remisión completa y presenten pequeñas cantidades de enfermedad residual estable. O bien, estos presentarán una enfermedad residual que crece de forma activa a pesar del tratamiento. Si existe una pequeña cantidad de enfermedad residual estable, algunos pacientes con LNH indolente pueden quedar en observación, en espera vigilante, durante un tiempo, o recibir tratamiento con anticuerpos monoclonales u otros medicamentos. También podría considerarse la radioterapia local. Estos pacientes pueden experimentar pausas en el tratamiento, algunas pueden durar años. Si el linfoma comienza a crecer o a diseminarse, lo que se conoce como progresión de la enfermedad, el tratamiento activo comenzará nuevamente.

Es importante comprender que la remisión no siempre es posible en algunos tipos de linfomas indolentes. Sin embargo, se puede controlar con seguridad a los pacientes, incluso si existen rastros de la enfermedad. Esto es posible siempre que no existan síntomas y el linfoma no haya afectado los recuentos sanguíneos u otros órganos.

En el caso de los pacientes con LNH con enfermedad residual que crece a pesar de que el paciente recibe un tratamiento activo, consulte “LNH refractario” a continuación.

LNH refractario

Si los tratamientos estándar dejan de ser eficaces en el tratamiento del LNH o el linfoma vuelve a aparecer dentro de los 6 meses posteriores al tratamiento estándar, se denomina LNH refractario. Se alienta a los pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos expertos en linfomas para analizar las opciones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir ensayos clínicos.

Las opciones de tratamiento para el LNH refractario dependen de 4 factores: 

  • Dónde se encuentra el cáncer

  • El subtipo de linfoma

  • El tipo de tratamiento administrado previamente

  • La salud general del paciente 

Es posible que el médico sugiera quimioterapia, inmunoterapia, trasplante de células madre o el ingreso a un ensayo clínico. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, recibir un diagnóstico de LNH refractario es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se recomienda que pacientes y familiares hablen acerca de cómo se están sintiendo con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

Si el tratamiento no funciona

Recuperarse del LNH no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, se puede denominar cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, las personas con LNH avanzado, especialmente las que padecen de linfomas indolentes, pueden continuar viviendo un largo tiempo después de haber recibido el diagnóstico de cáncer avanzado. Es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. El equipo de atención médica está aquí para ayudarlo. Muchos integrantes de equipos tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a las pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a 6 meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están pensados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Es recomendable que usted y su familia hablen con el equipo de atención médica respecto a las opciones de cuidados para enfermos terminales, que incluyen cuidados domiciliarios para enfermos terminales, cuidados en un hospital de cuidados paliativos u otros lugares de atención médica. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una opción factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los ensayos clínicos. Ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de atender a las personas con cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Acerca de los estudios clínicos

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre los ensayos clínicos, los cuales son la principal forma en que se prueban enfoques médicos nuevos para averiguar qué tan bien funcionan. Use el menú para ver otras páginas.

¿En qué consisten los ensayos clínicos?

Los médicos y científicos siempre buscan mejores maneras para tratar a los pacientes con LNH. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación, que se denominan ensayos clínicos, en los que participan voluntarios. De hecho, todos los fármacos aprobados en la actualidad por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de los EE. UU. se evaluaron en ensayos clínicos.

Muchos ensayos clínicos se centran en tratamientos nuevos. Los investigadores buscan determinar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento que los médicos usan en la actualidad. Estos tipos de estudios evalúan fármacos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, enfoques nuevos de radioterapia o cirugía, y métodos nuevos de tratamiento. Los pacientes que participan en los ensayos clínicos pueden ser algunos de los primeros en recibir un tratamiento antes de que esté disponible al público en general. Sin embargo, existen ciertos riesgos en los ensayos clínicos, incluidos posibles efectos secundarios, y que el nuevo tratamiento no funcione. Se recomienda a las personas que hablen con su equipo de atención médica acerca de las ventajas y las desventajas de participar en un estudio en particular.

Algunos ensayos clínicos estudian nuevas formas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento. Otros estudian cómo manejar los efectos tardíos que pueden presentarse mucho tiempo después del tratamiento. Hable con su médico sobre los ensayos clínicos en relación con los síntomas y los efectos secundarios. También hay ensayos clínicos que estudian cómo prevenir el cáncer.

La decisión de participar en un ensayo clínico

Las personas deciden participar en los ensayos clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, un ensayo clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, los pacientes con frecuencia están dispuestos a enfrentar un mayor grado de incertidumbre relacionado con un ensayo clínico, con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en ensayos clínicos porque saben que estos estudios son una forma de contribuir con el progreso del tratamiento del LNH. Aunque el ensayo clínico no los beneficie directamente, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con LNH.

La cobertura de seguro de los costos de los ensayos clínicos difiere según la ubicación y el estudio. En algunos programas, se reembolsa parte de los gastos del paciente generados al participar en el ensayo clínico. En otros, esto no sucede. Es importante hablar con el equipo de investigación y con su aseguradora primero para conocer si se cubrirá el tratamiento en un ensayo clínico y de qué forma. Obtenga más información sobre la cobertura de seguro médico de los ensayos clínicos.

En ocasiones, a las personas les preocupa que en un ensayo clínico no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o una “pastilla de azúcar”. Sin embargo, generalmente los placebos se combinan con un tratamiento estándar en la mayoría de los ensayos clínicos sobre el cáncer. Cuando se usa un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Obtenga más información sobre los placebos en ensayos clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Seguridad del paciente y consentimiento informado

Para participar en un ensayo clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe hacer lo siguiente: 

  • Describir todas las opciones del paciente, de modo que la persona comprenda de qué manera el nuevo tratamiento se diferencia del tratamiento estándar.

  • Enumerar todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar.

  • Explicar qué se requerirá de cada paciente para participar en el ensayo clínico, incluso la cantidad de visitas al médico, las pruebas y el cronograma del tratamiento. 

Los ensayos clínicos también tienen ciertas reglas denominadas “requisitos de elegibilidad”, que ayudan a estructurar la investigación y mantener la seguridad de los pacientes. Usted y el equipo de investigación revisarán detenidamente estos requisitos.

Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento, por cualquier motivo personal o médico. Los motivos pueden incluir el hecho de que el tratamiento nuevo no está funcionando o la presencia de efectos secundarios graves. Los ensayos clínicos también son supervisados cuidadosamente por expertos que están atentos a cualquier problema en cada estudio. Es importante que los pacientes que participan en un ensayo clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de proporcionar tratamiento y atención durante el ensayo clínico, después de su finalización o en caso de que el paciente decida retirarse del ensayo clínico antes de que este concluya.

Cómo buscar un ensayo clínico

Hay investigaciones en curso a través de ensayos clínicos para todos los tipos de cáncer. Si desea obtener más información sobre temas específicos que están en estudio para el LNH, consulte la sección Investigaciones actuales.

Cancer.Net ofrece una gran cantidad de información sobre ensayos clínicos acerca del cáncer en otras áreas del sitio web, incluida una sección completa sobre ensayos clínicos y lugares para buscar ensayos clínicos para un tipo específico de cáncer

PRE-ACT, Preparatory Education About Clinical Trials

Asimismo, este sitio web en inglés ofrece acceso gratuito a un programa educativo en video acerca de los ensayos clínicos sobre el cáncer, que se encuentra fuera de esta guía. 

La siguiente sección de esta guía es Últimas investigaciones. Explica las áreas de la investigación científica sobre este tipo de cáncer que se están desarrollando actualmente. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Últimas investigaciones

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de la investigación científica que se está realizando actualmente para obtener más información sobre el LNH y cómo tratarlo. Use el menú para ver otras páginas.

Los médicos están trabajando para obtener más información sobre el LNH, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar la mejor atención a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir opciones nuevas para los pacientes mediante los ensayos clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso. 

  • Determinación del perfil genético. Los científicos están aprendiendo más sobre la genética y la función específica de los cambios, denominados mutaciones, de los genes en la aparición del cáncer. Como consecuencia, están más capacitados para clasificar y diagnosticar los subtipos de LNH. Estos métodos de determinación del perfil genético pueden ayudar a calcular el pronóstico para los pacientes con ciertos tipos de linfomas, y se utilizan principalmente en la investigación de linfomas. Sin embargo, en los próximos años, es probable que se diseñen tratamientos que estén dirigidos a cambios genéticos específicos y contrarresten sus efectos.

  • Inmunoterapia. La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario. Hay investigaciones en curso para rediseñar las células T sanas (no cancerosas), a fin de reconocer y eliminar las células de linfoma, algo que se denomina terapia con células T con CAR. Como se ha explicado en las Opciones de tratamiento, el ciloleucel axicabtageno es una terapia con células T con CAR de reciente aprobación para el tratamiento del DLBCL y se están evaluando otras en ensayos clínicos.

  • Terapias dirigidas. La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen a la proliferación y supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. Tal como se describe en la sección Opciones de tratamiento, algunos se adhieren a la superficie de células tumorales. Otros contienen sustancias radioactivas o quimioterapia adherida y pueden dirigir el tratamiento directamente hacia las células del linfoma. Existen muchos tratamientos dirigidos para el linfoma que se encuentran en las primeras etapas de estudios clínicos y que se están investigando en laboratorios. Esos tratamientos incluyen inhibidores BCL-2 e inhibidores de la aurora quinasa.

  • Vacunas. Se han estudiado varias vacunas (en inglés) terapéuticas en ensayos clínicos, en especial para el linfoma indolente (consulte la sección Subtipos). El objetivo de tales vacunas no es prevenir el linfoma, sino reducir la probabilidad de que este reaparezca después del tratamiento con quimioterapia o de la terapia con anticuerpos. Hasta el momento, los hallazgos provenientes de estudios de vacunas no han demostrado ser mejores que los resultados de otros tratamientos, pero actualmente se están llevando a cabo investigaciones para mejorar las vacunas. 

  • Otros estudios de fármacos. En ensayos clínicos, se están estudiando diferentes combinaciones de quimioterapia y diferentes programas de quimioterapia, a veces con anticuerpos o anticuerpos radiomarcados. Los investigadores están evaluando muchos medicamentos nuevos cuyo efecto es diferente al de la quimioterapia estándar.

  • Trasplante de células madre. El uso de diferentes tipos de trasplantes de células madre también se evalúa en pacientes con diagnóstico reciente de la enfermedad y en aquellos que tuvieron una recurrencia después del tratamiento inicial. Esos tipos incluyen trasplantes alogénicos o trasplantes de intensidad reducida, también denominados minialogénicos o no ablativos. Para muchos tipos de linfomas, la mejor forma de utilizar los trasplantes de células madre aún no se conoce. Es por eso que se están realizando ensayos clínicos de este tratamiento. Obtenga más información sobre el trasplante de células madre.

  • Cuidados paliativos. Se están realizando ensayos clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el LNH a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

¿Desea obtener más información sobre las últimas investigaciones?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes sobre el LNH, explore estos temas relacionados que lo llevarán fuera de esta guía: 

  • Para encontrar ensayos clínicos específicos de su diagnóstico, hable con su médico o busque en bases de datos de ensayos clínicos en línea ahora.

  • Consulte las investigaciones recientes sobre el linfoma en el blog de Cancer.Net.

  • Visite el sitio web en inglés de la fundación Conquer Cancer Foundation (Fundación para vencer el cáncer) de la American Society of Clinical Oncology para averiguar cómo apoyar la investigación del cáncer. Tenga en cuenta que este enlace lo llevará a un sitio web de la American Society of Clinical Oncology diferente.

La siguiente sección de esta guía es Cómo sobrellevar el tratamiento. Ofrece orientación sobre cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden ocasionar el cáncer y su tratamiento. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Cómo sobrellevar el tratamiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre cómo sobrellevar los efectos físicos, emocionales, sociales y económicos del cáncer y su tratamiento. Esta página incluye varios enlaces que lo llevarán fuera de esta guía a otras secciones de este sitio web. Use el menú para ver otras páginas.

Todos los tratamientos para el cáncer pueden provocar efectos secundarios o cambios en su cuerpo y en cómo se siente. Por muchos motivos, todas las personas no experimentan los mismos efectos secundarios, incluso cuando reciben el mismo tratamiento para el mismo tipo de cáncer. Esto puede hacer que sea difícil predecir cómo se sentirá durante el tratamiento.

Cuando se prepara para iniciar el tratamiento para el cáncer, es normal sentir temor a los efectos secundarios relacionados con el tratamiento (en inglés). Puede ser útil saber que su equipo de atención médica se esforzará por prevenir y aliviar los efectos secundarios. Los médicos denominan esta parte del tratamiento para el cáncer “cuidados paliativos”. Es una parte importante de su plan de tratamiento, independientemente de su edad o del estadio de la enfermedad.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios físicos

Los efectos secundarios físicos frecuentes de cada opción de tratamiento para el LNH se describen en detalle en la sección Opciones de tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Los cambios en su salud física dependen de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del LNH, la duración y la dosis del tratamiento, y su estado de salud general.

A veces, los efectos secundarios físicos pueden permanecer después de terminado el tratamiento. Los médicos los denominan efectos secundarios a largo plazo. A los efectos secundarios que suceden meses o años después del tratamiento, se denominan efectos tardíos. El tratamiento de los efectos secundarios a largo plazo y los efectos tardíos es una parte importante de la atención para sobrevivientes. Obtenga más información leyendo la sección Atención de seguimiento de esta guía o hable con su médico.

Cómo sobrellevar los efectos emocionales y sociales

Después de recibir un diagnóstico de cáncer, usted puede experimentar efectos emocionales y sociales, además de los efectos físicos. Estos pueden incluir enfrentar emociones difíciles, como la tristeza, la ansiedad o el enojo, o manejar su nivel de estrés. A veces, a los pacientes les resulta difícil expresar cómo se sienten a sus seres queridos, o las personas no saben qué contestarles.

Se alienta a los pacientes y a sus familiares a compartir sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica. Usted también puede encontrar estrategias para sobrellevar los efectos emocionales y sociales en una sección diferente de este sitio web. Esta sección incluye muchos recursos para buscar apoyo e información para satisfacer sus necesidades.

Cómo sobrellevar los efectos económicos

El tratamiento para el cáncer puede resultar costoso. Por lo general, esto genera mucho estrés y ansiedad en las personas con cáncer y sus familias. Además de los costos del tratamiento, muchas personas descubren que tienen gastos adicionales y no previstos en relación con su atención. A algunas personas, el alto costo les impide seguir o completar su plan de tratamiento para el cáncer. Esto puede poner en riesgo su salud y generar mayores costos en el futuro. Se alienta a los pacientes y a sus familias a que hablen acerca de sus inquietudes económicas con un integrante del equipo de atención médica. Obtenga más información sobre cómo manejar las cuestiones económicas en una parte diferente de este sitio web.

El cuidado de un ser querido con cáncer

Los familiares y los amigos en ocasiones desempeñan un papel importante en el cuidado de una persona con LNH. Estas personas reciben el nombre de cuidadores. Los cuidadores pueden proporcionar apoyo físico, práctico y emocional al paciente, incluso si viven lejos.

Los cuidadores pueden tener diversas responsabilidades diarias o según se necesiten. A continuación, se enumeran algunas de las responsabilidades que asumen los cuidadores: 

  • Proporcionar apoyo y aliento

  • Administrar medicamentos

  • Ayudar a manejar los síntomas y efectos secundarios

  • Coordinar las citas médicas

  • Llevar al paciente a las citas

  • Asistir con las comidas

  • Ayudar con las tareas domésticas

  • Manejar problemas con el seguro y la facturación 

Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Cómo hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios antes de comenzar el tratamiento. Pregúntele lo siguiente:

  • ¿Qué efectos secundarios son los más probables?

  • ¿Cuándo es probable que se produzcan?

  • ¿Qué podemos hacer para evitarlos o aliviarlos? 

Asegúrese de contarle a su equipo de atención médica sobre cualquier efecto secundario que se produzca durante el tratamiento y también después de este. Cuéntele incluso si no le parece que los efectos secundarios sean graves. Esta charla debería incluir los efectos físicos, emocionales y sociales del cáncer.

Además, pregunte cuánta atención puede llegar a necesitar en su hogar y en sus tareas cotidianas durante el tratamiento y después de este. Esto puede ayudarlo a preparar un plan para su cuidado.

La siguiente sección de esta guía es Efectos tardíos del tratamiento. Describe los efectos secundarios que pueden aparecer meses o años después de finalizado el tratamiento. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Efectos tardíos del tratamiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los efectos tardíos del tratamiento, que son efectos secundarios que se pueden producir mucho después de la finalización del tratamiento para el LNH. Use el menú para ver otras páginas.

Los pacientes que han recibido tratamiento para el linfoma tienen un riesgo mayor de desarrollar otras enfermedades o afecciones en el futuro. Es por eso que la quimioterapia y la radioterapia pueden producir daño permanente en partes sanas del cuerpo. Los tratamientos han mejorado en los últimos 30 años y, en la actualidad, las personas que han recibido un tratamiento para el linfoma recientemente tienen menos probabilidades de tener efectos tardíos. Sin embargo, todavía existen algunos riesgos. Por lo tanto, es importante que las personas reciban atención de seguimiento para detectar cualquiera de los siguientes efectos tardíos.

  • Las personas que recibieron radioterapia en la pelvis, altas dosis de ciclofosfamida y quimioterapia de dosis alta para trasplante de células madre corren riesgo de sufrir infertilidad. Obtenga más información sobre las preocupaciones de fertilidad y sobre las opciones para preservar la fertilidad en hombres y mujeres.

  • Todos los sobrevivientes del LNH corren mayor riesgo de desarrollar un cáncer secundario. Este riesgo mayor continúa durante hasta 20 años después del tratamiento. Los tipos de cáncer secundario más frecuentes incluyen el cáncer de pulmón, de cerebro (en inglés), de riñón, de vejiga (en inglés) o melanoma (en inglés), linfoma de Hodgkin o leucemia.

  • Las mujeres que recibieron radioterapia en el pecho antes de los 35 años de edad tienen mayor riesgo de presentar cáncer de mama.

  • Los pacientes que han recibido quimioterapia con doxorrubicina o tratamiento de radioterapia en el pecho pueden correr más riesgo de desarrollar problemas cardíacos, tales como insuficiencia cardíaca, enfermedad valvular, pericarditis y anomalías en el ritmo cardíaco.

  • Los adultos que recibieron radioterapia en la región torácica pueden correr riesgo de sufrir daño pulmonar y falta de aliento posteriormente en la vida.

  • Los pacientes que recibieron radioterapia en el cuello tienen mayor riesgo de sufrir insuficiencia tiroidea en el futuro.

  • Los pacientes que recibieron un trasplante de células madre pueden correr más riesgo de padecer síndrome mielodisplásico (myelodysplastic syndrome, MDS; en inglés) y leucemia mieloide aguda (acute myeloid leukemia, AML).

Obtenga más información sobre los efectos tardíos del tratamiento para el cáncer.

La siguiente sección de esta guía es Atención de seguimiento. Explica la importancia de los controles médicos una vez terminado el tratamiento para el cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Atención de seguimiento

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de su atención médica después de finalizar el tratamiento para el cáncer y por qué este tipo de atención de seguimiento es importante. Use el menú para ver otras páginas.

La atención de las personas que tienen un diagnóstico de cáncer no finaliza cuando termina el tratamiento activo. Su equipo de atención médica seguirá realizando controles para asegurarse de que el cáncer no haya regresado, manejar cualquier efecto secundario y controlar su salud general. Esto se denomina atención de seguimiento.

Su atención de seguimiento puede incluir exámenes físicos regulares, análisis médicos o ambas cosas. Los médicos querrán hacer un seguimiento de su recuperación durante los meses y años venideros. Para las personas tratadas por un linfoma agresivo, las visitas son más frecuentes en los primeros 3 años después del fin del tratamiento. En el caso de muchos linfomas agresivos, existen muy pocas recurrencias después de los 5 años, y algunos oncólogos suspenden las visitas de seguimiento de rutina en ese momento. No obstante, estas personas deben continuar con el seguimiento de rutina con su médico de cabecera, a fin de controlar los efectos tardíos del tratamiento.

En el caso de los linfomas de crecimiento lento, o indolentes, las visitas de seguimiento pueden continuar durante toda la vida de la persona. La mayoría de los médicos verán a una persona bajo tratamiento por un linfoma indolente entre 2 y 4 veces al año, para realizarle un examen físico y análisis de sangre. Durante este período, los médicos también pueden controlar la enfermedad mediante exploraciones por CT o PET en pacientes con hallazgos físicos anormales, resultados de pruebas de laboratorio anormales o síntomas que se están agravando.

Si bien las CT y las PET son herramientas muy importantes para determinar la respuesta de la enfermedad al tratamiento y para controlar la recurrencia, el momento en que se deben realizar las exploraciones y su frecuencia está en discusión. Tal como se analiza en la sección Diagnóstico, ambas pruebas por imágenes exponen a la persona a una pequeña cantidad de radiación. Un estudio de PET-CT integrados (combinados) produce más exposición a la radiación que cualquiera de estos solo.

La mayoría de los médicos están de acuerdo en que realizar pruebas por imágenes de rutina, en particular cuando la persona no manifiesta síntomas, puede significar exponer a los pacientes innecesariamente a la radiación. Sin embargo, existe una orientación limitada en cuanto a la frecuencia con la que se deben realizar tales estudios. Hable con su médico sobre los riesgos y los beneficios de estas pruebas y si se puede realizar otro tipo de prueba que implique una menor exposición a la radiación.

Obtenga más información sobre la importancia de la atención de seguimiento.

Detectar una recurrencia

Un objetivo de la atención de seguimiento es detectar una recurrencia. El cáncer vuelve a aparecer porque áreas pequeñas de células cancerosas pueden permanecer sin ser detectadas en el cuerpo. Con el tiempo, la cantidad de estas células puede aumentar hasta que aparecen en los resultados de las pruebas o causan signos o síntomas. Durante la atención de seguimiento, un médico familiarizado con sus antecedentes médicos puede brindarle información personalizada sobre el riesgo de recurrencia. Su médico le hará preguntas específicas sobre su salud. A algunas personas se les pueden realizar análisis de sangre o pruebas por imágenes como parte de su atención de seguimiento habitual, pero las recomendaciones sobre las pruebas dependen de varios factores, incluidos el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados.

La anticipación antes de someterse a una prueba de seguimiento o esperar los resultados de una prueba puede aumentarles el estrés a usted o a un familiar. Esto a veces se llama “ansiedad ante las pruebas”. Obtenga más información sobre cómo sobrellevar este tipo de estrés (en inglés).

Cómo manejar los efectos secundarios a largo plazo y tardíos

La mayoría de las personas esperan tener efectos secundarios cuando reciben un tratamiento. Sin embargo, a menudo es sorprendente para los sobrevivientes que algunos efectos secundarios puedan persistir después del período de tratamiento. Estos efectos se denominan efectos secundarios a largo plazo. Otros efectos secundarios denominados efectos tardíos pueden desarrollarse meses o incluso años después. Los efectos a largo plazo y tardíos pueden incluir cambios físicos y emocionales (consulte la sección Efectos tardíos del tratamiento).

Hable con su médico sobre el riesgo de presentar dichos efectos secundarios según el tipo de cáncer, su plan de tratamiento individual y su salud general. Si le realizaron un tratamiento del cual se sabe que causa efectos tardíos específicos, es posible que se le realicen determinados exámenes físicos, exploraciones o análisis de sangre para ayudar a identificarlos y manejarlos.

Mantenimiento de registros de salud personales

Usted y su médico deben trabajar en conjunto para desarrollar un plan de atención de seguimiento personalizado. Asegúrese de consultar sobre cualquier inquietud que tenga en relación con su salud física o emocional futura. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios en inglés para ayudar a crear un resumen del tratamiento para llevar un registro del tratamiento para el cáncer que recibió y desarrollar un plan de atención para sobrevivientes al finalizar el tratamiento.

Este también es un buen momento para decidir quién dirigirá su atención de seguimiento. Tal como se mencionó anteriormente, algunos sobrevivientes siguen viendo a su oncólogo, mientras que otros vuelven a la atención de su médico general u otro profesional de atención médica. Esta decisión depende de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios, las normas del seguro médico y sus preferencias personales.

Si un médico que no participó directamente en su atención del cáncer dirigirá la atención de seguimiento, asegúrese de compartir con él/ella, y con todos los proveedores de atención médica futuros, el resumen del tratamiento del cáncer y los formularios del plan de atención de sobrevivencia. Los detalles sobre su tratamiento del cáncer son muy valiosos para los profesionales de atención médica que cuidarán de usted durante toda su vida.

La siguiente sección de esta guía es Sobrevivencia. Describe cómo sobrellevar los desafíos cotidianos después de un diagnóstico de cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Sobrevivencia

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo sobrellevar los desafíos cotidianos después de un diagnóstico de cáncer. Use el menú para ver otras páginas.

¿Qué es la sobrevivencia?

La palabra “sobrevivencia” significa distintas cosas para diferentes personas. Las definiciones frecuentes incluyen lo siguiente:

  • No tener signos de cáncer luego de haber finalizado el tratamiento.

  • Vivir con cáncer, soportar el cáncer y sobrevivir a la enfermedad. Según esta definición, la sobrevivencia al cáncer comienza con el diagnóstico e incluye a las personas que continúan recibiendo tratamiento a largo plazo para reducir el riesgo de que el cáncer regrese o para manejar la enfermedad crónica.

La sobrevivencia es uno de los aspectos más complicados de tener cáncer. Se debe a que es diferente para cada persona.

Los sobrevivientes pueden experimentar una mezcla de sentimientos fuertes, que incluyen alegría, preocupación, alivio, culpa y miedo. Algunas personas dicen que aprecian más la vida después de haber recibido el diagnóstico de cáncer y que han logrado una mayor aceptación de ellas mismas. Otras se vuelven muy ansiosas en lo que respecta a la salud y sienten incertidumbre en cuanto a cómo sobrellevar la vida cotidiana.

Cuando las visitas frecuentes al equipo de atención médica finalizan después de terminar el tratamiento, los sobrevivientes pueden sentir algo de estrés. A menudo, las relaciones generadas con el equipo de atención del cáncer brindan una sensación de seguridad durante el tratamiento, y las personas extrañan este tipo de apoyo. Esto puede ser especialmente cierto cuando aparecen preocupaciones y desafíos nuevos con el tiempo, como cualquier efecto tardío del tratamiento, desafíos emocionales, incluidos el miedo a la recurrencia, problemas relacionados con la sexualidad y la fertilidad, y problemas económicos y del lugar de trabajo.

Cada sobreviviente tiene inquietudes y desafíos individuales. Ante cualquier desafío, un buen primer paso es ser capaz de reconocer los miedos y hablar sobre ellos. Para sobrellevar con eficacia una situación se requiere lo siguiente: 

  • Entender el desafío al que se enfrenta

  • Pensar en soluciones

  • Pedir y permitir el apoyo de otros

  • Sentirse a gusto con el curso de acción que eligió seguir 

A muchos sobrevivientes les resulta útil unirse a un grupo de apoyo en persona o a una comunidad en línea de sobrevivientes. Esto les permite hablar con personas que han tenido experiencias personales similares. Otras opciones para buscar apoyo incluyen hablar con un amigo o con un integrante de su equipo de atención médica, obtener asesoramiento individual o pedir asistencia en el centro de recursos de aprendizaje del lugar en donde recibió tratamiento.

El rol cambiante de los cuidadores

Los familiares y los amigos también pueden atravesar períodos de transición. Un cuidador desempeña un papel muy importante en cuanto a brindar apoyo a una persona diagnosticada con cáncer y brindar atención física, emocional y práctica todos los días o según sea necesario. Muchos cuidadores se centran en brindar este apoyo, especialmente si el período de tratamiento dura muchos meses o un período más prolongado.

No obstante, cuando se completa el tratamiento, el rol del cuidador generalmente cambia. Con el tiempo, la necesidad de tener un cuidador relacionado con el diagnóstico de cáncer se volverá mucho menor o llegará a su fin. Los cuidadores también pueden obtener más información sobre cómo adaptar su vida después de haber sido un cuidador en este artículo.

Una perspectiva nueva sobre su salud

Para muchas personas, la sobrevivencia es una gran motivación para realizar cambios positivos en cuanto al estilo de vida.

Se alienta a que las personas que se recuperan del LNH sigan pautas establecidas para tener una buena salud, como no fumar, limitar el alcohol, alimentarse bien y manejar el estrés. La actividad física regular puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y el nivel de energía. Su equipo de atención médica puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado según sus necesidades, sus aptitudes físicas y su nivel físico. Obtenga más información sobre cómo hacer elecciones saludables de estilo de vida.

Es importante que se realice las pruebas y los controles médicos recomendados (consulte Atención de seguimiento) para cuidar de su salud. Es posible que se recomiende la rehabilitación del cáncer. Esto podría incluir cualquier servicio de una amplia gama de servicios, como terapia física, asesoramiento vocacional, manejo del dolor, planificación nutricional y/o asesoramiento emocional. El objetivo de la rehabilitación es ayudar a la persona a recobrar el control sobre muchos aspectos de su vida y a permanecer tan independiente y productiva como sea posible.

Hable con su médico para desarrollar el plan de atención de sobrevivencia que mejor se adapte a sus necesidades.

¿Está buscando más recursos de sobrevivencia?

Para obtener más información sobre la sobrevivencia del cáncer, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones de Cancer.Net: 

  • Guía de sobrevivencia del cáncer: obtenga este folleto de 48 páginas que ayuda a las personas con la transición a la vida después del tratamiento. Incluye los formularios en blanco del resumen de tratamiento y del plan de atención de sobrevivencia. El cuadernillo está disponible en PDF, de manera que es fácil de imprimir.

  • Video educativo de Cancer.Net para pacientes: vea un video corto en inglés dirigido por un experto de la American Society of Clinical Oncology que proporciona información sobre lo que viene después de finalizar el tratamiento.

  • Recursos de sobrevivencia: Cancer.Net ofrece toda un área de este sitio web con recursos para ayudar a las mujeres sobrevivientes, y abarca a las que se encuentran en diferentes grupos de edades. 

La siguiente sección es Preguntas para hacerle al equipo de atención médica para ayudar a iniciar conversaciones con su equipo de atención del cáncer. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Preguntas para hacerle al equipo de atención médica

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunas preguntas para hacerle al médico u otros integrantes del equipo de atención médica, que lo ayudarán a comprender mejor su diagnóstico, el plan de tratamiento y la atención en general. Use el menú para ver otras páginas.

Hablar con frecuencia con el equipo de atención médica es importante para tomar decisiones informadas respecto de la atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a obtener más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se aconseja que haga preguntas adicionales que sean importantes para usted. Le recomendamos que imprima esta lista y que la lleve a su próxima cita o que descargue la aplicación móvil gratuita de Cancer.Net para obtener una lista digital y otras herramientas interactivas para manejar su atención.

Preguntas para hacer después de recibir un diagnóstico

  • ¿Qué tipo y subtipo de linfoma tengo?

  • ¿La biopsia fue revisada por un patólogo experimentado en el diagnóstico de linfomas?

  • ¿Me puede explicar el informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?

  • ¿Debo pedir una segunda opinión? ¿Incluirá la revisión de la biopsia por parte de un patólogo experimentado?

  • ¿Cuántos pacientes con este tipo de linfoma atiende cada año?

  • ¿Está matriculado? ¿Está matriculado en las subespecialidades de hematología, oncología o radioncología?

  • ¿A qué partes del cuerpo se diseminó la enfermedad?

  • ¿En qué estadio se encuentra el linfoma? ¿Qué significa esto?

Preguntas para hacer sobre cómo elegir un tratamiento y manejar los efectos secundarios

  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

  • ¿Qué ensayos clínicos tengo a mi disposición? ¿Dónde están ubicados y cómo averiguo más sobre ellos?

  • ¿Necesito cirugía, quimioterapia y/o radioterapia?

  • ¿Qué es un anticuerpo monoclonal? ¿Este tratamiento es adecuado para mí?

  • ¿Por qué en ocasiones es adecuado usar el método de espera vigilante? ¿Es una opción adecuada para mí?

  • ¿Qué plan de tratamiento me recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento? ¿Sirve para eliminar el cáncer, ayudar a que me sienta mejor o ambas cosas?

  • ¿Es curable mi linfoma? De ser así, ¿cuáles son las probabilidades de cura? De no ser así, ¿se puede controlar la enfermedad?

  • ¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de este tratamiento, a corto y a largo plazo?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién coordinará mi tratamiento general?

  • ¿Cómo afectará este tratamiento mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Podría este tratamiento afectar mi vida sexual? De ser así, ¿cómo y durante cuánto tiempo?

  • ¿Podría afectar este tratamiento mi capacidad de quedar embarazada o de tener hijos? De ser así, ¿debería hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento para el cáncer?

  • Si me preocupa cómo manejar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar?

  • ¿De qué manera puedo mantenerme lo más saludable posible durante y después del tratamiento?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o surgen problemas?

Preguntas para hacer sobre la realización de radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia.

  • ¿Qué tipo de tratamiento se recomienda?

  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?

  • ¿Cuánto tiempo durará la administración de este tratamiento?

  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar durante el tratamiento?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de realizar este tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los efectos secundarios?

Preguntas para hacer sobre cómo planificar la atención de seguimiento

  • ¿Cuál es la probabilidad de que reaparezca el cáncer? ¿Debería prestar atención a la aparición de signos o síntomas específicos?

  • ¿Qué efectos secundarios a largo plazo o efectos tardíos son posibles según el tratamiento para el cáncer que recibí?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Puedo hacer algo para prevenir la recurrencia del linfoma?

  • ¿Cómo obtengo un resumen del tratamiento y el plan de atención de sobrevivencia para conservarlos en mis registros personales?

  • ¿Quién estará a cargo de mi atención de seguimiento?

  • ¿Qué servicios de apoyo de sobrevivencia hay a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

La siguiente sección de esta guía es Recursos adicionales. Ofrece algunos recursos adicionales en el sitio web, además de esta guía, que pueden resultarle de utilidad. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.

Linfoma no Hodgkin - Recursos adicionales

Aprobado por la Junta editorial de Cancer.Net, 02/2018

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunos enlaces útiles a otras áreas de Cancer.Net que proporcionan información sobre la atención y el tratamiento para el cáncer. Esta es la página final de la Guía para el linfoma no Hodgkin de Cancer.Net. Use el menú para regresar y ver otras páginas.

Cancer.Net incluye muchas otras secciones sobre los aspectos médicos y emocionales del cáncer para la persona que ha recibido el diagnóstico y sus familiares y amigos. Este sitio web pretende ser un recurso para usted y sus seres queridos desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y después de este.

Más allá de esta guía, se incluyen a continuación algunos enlaces para ayudarlo a explorar otras partes de Cancer.Net:

Este es el final de la Guía para el linfoma no Hodgkin de Cancer.Net. Puede usar el menú para elegir una sección diferente para leer en esta guía.