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Cáncer colorrectal - Panorama general

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará un poco de información básica sobre esta enfermedad y las partes del cuerpo que puede afectar. Esta es la primera página de la Guía para el cáncer colorrectal de Cancer.Net. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla. Piense en ese menú como un mapa para recorrer esta guía completa.

Acerca del cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal se origina cuando células sanas del revestimiento interno del colon o del recto cambian y crecen sin control, y forman una masa denominada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno significa que el tumor puede crecer pero no se diseminará. Estos cambios generalmente tardan años en desarrollarse. Sin embargo, cuando una persona tiene un síndrome hereditario poco frecuente (consulte la sección Factores de riesgo y prevención), los cambios pueden producirse en meses o años. Los cambios pueden ser consecuencia de factores genéticos y ambientales.

Anatomía del colon y el recto

El colon y el recto conforman el intestino grueso, que tiene un papel importante en la formación de los excrementos. Los primeros cinco a seis pies de intestino grueso corresponden al colon, y las últimas seis pulgadas, al recto (que termina en el ano).

El colon se divide en cuatro secciones. El colon ascendente es la porción que se extiende desde una bolsa denominada ciego (el comienzo del intestino grueso en el cual se vacía el intestino delgado), a la derecha del abdomen. El colon transversal cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en la parte final, conduce los excrementos unos centímetros más abajo hacia el recto. El cuerpo elimina los excrementos a través del ano.

Acerca de los pólipos colorrectales

El cáncer colorrectal a menudo comienza con pólipos, crecimientos no cancerosos que se pueden desarrollar en la pared interna del colon y del recto, a medida que las personas envejecen. Si no se los trata o extirpa, los pólipos se pueden convertir en cáncer con riesgo de muerte. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante el reconocimiento y la extirpación de los pólipos precancerosos.

Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son formaciones que pueden convertirse en cancerosas. Estos pólipos se pueden detectar con una colonoscopia (consulte la sección Factores de riesgo y prevención). Los pólipos se detectan con mayor facilidad durante una colonoscopia porque, en general, son una protuberancia en el colon y forman un montículo en la pared del colon que el médico puede hallar.

Alrededor del 10 % de los pólipos del colon son planos y es difícil detectarlos mediante una colonoscopia, a menos que se utilice un medio de contraste para destacarlos. Estos pólipos planos tienen un alto riesgo de convertirse en cancerosos, independientemente del tamaño.

Tipos de cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer que comienza en el colon se denomina cáncer de colon y el cáncer que comienza en el recto se denomina cáncer de recto.

La mayoría de los cánceres de colon y de recto son una clase de tumor denominado adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del colon y el recto. En esta sección, abarca específicamente el adenocarcinoma. Otros tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia, pero que pueden comenzar en el colon o el recto incluyen el tumor carcinoide, el tumor estromal gastrointestinal (gastrointestinal stromal tumor, GIST), el carcinoma de células pequeñas y el linfoma.

¿Busca más que un panorama general?

Si desea obtener información introductoria adicional, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces lo llevan a otras secciones en Cancer.Net:

  • Hoja informativa: lea una hoja informativa de una página (disponible en PDF) que ofrece una introducción fácil de imprimir sobre este tipo de cáncer.

  • Guía de cáncer colorrectal en inglés: este cuadernillo de 44 páginas (disponible en PDF) ayuda a los pacientes con diagnóstico reciente a comprender mejor su enfermedad y las opciones de tratamiento, así como a llevar un registro de los aspectos específicos de su plan de atención del cáncer en particular.

  • Cancer.Net Patient Education Video: vea un breve video conducido por un experto de la American Society of Clinical Oncology sobre este tipo de cáncer, que brinda información básica y áreas de investigación.

  • Cancer.Net: lea acerca del cáncer colorrectal en inglés.

La siguiente sección de esta guía es Estadísticas y ayuda a explicar cuántas personas reciben un diagnóstico de esta enfermedad y las tasas de supervivencia generales. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Estadísticas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará información acerca de cuántas personas reciben un diagnóstico de este tipo de cáncer cada año. También obtendrá información general sobre la supervivencia a esta enfermedad. Recuerde que las tasas de supervivencia dependen de varios factores. Para ver otras páginas, use el menú.

En los Estados Unidos, el cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más frecuente en hombres y mujeres por separado y el segundo cáncer más frecuente en general.

Este año, se estima que a 134,490 adultos en los Estados Unidos se les diagnosticará cáncer colorrectal. Estas cifras incluyen 95,270 nuevos casos de cáncer de colon y 39,220 nuevos casos de cáncer de recto.

Se calcula que este año se producirán 49,190 muertes (26,020 hombres y 23,170 mujeres). El cáncer colorrectal es la tercera causa más frecuente de muerte por cáncer en hombres y mujeres,. Es también la segunda causa más frecuente de muerte por cáncer si se combinan hombres y mujeres.

Cuando el cáncer colorrectal se detecta precozmente, con frecuencia puede curarse. La tasa de mortalidad de este tipo de cáncer ha disminuido desde mediados de 1980, probablemente debido a que en la actualidad existen mejores tratamientos y, por lo general, se detecta en su etapa inicial.

La tasa de supervivencia a 5 años indica el porcentaje de personas que sobrevive al menos 5 años una vez detectado el cáncer. El término “porcentaje” significa cuántas personas de cada 100. La tasa de supervivencia a 5 años de las personas con el cáncer colorrectal es del 65 %. La tasa de supervivencia a 10 años es del 58 %. Sin embargo, las tasas de supervivencia del cáncer colorrectal pueden variar según diversos factores, especialmente el estadio.

La tasa de supervivencia a 5 años de personas con estadio localizado de cáncer colorrectal es del 90 %. Si el cáncer se ha diseminado hacia los órganos o ganglios linfáticos cercanos, la tasa de supervivencia de 5 años es del 71 %. Si el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a 5 años es del 13 %. Sin embargo, en los pacientes que tienen solo un tumor o algunos tumores que se han diseminado desde el colon hacia los pulmones o el hígado, la extirpación quirúrgica de estos tumores puede eliminar el cáncer, lo cual mejora considerablemente la tasa de supervivencia de 5 años para estos pacientes.

Es importante recordar que las estadísticas sobre la cantidad de personas que sobreviven a este tipo de cáncer son una estimación. La estimación se basa en los datos de miles de personas que tienen este tipo de cáncer en los Estados Unidos cada año. Por lo tanto, su propio riesgo puede ser diferente. Los médicos no pueden decir con seguridad cuánto vivirá una persona con cáncer colorrectal. Además, los especialistas calculan las estadísticas de supervivencia cada 5 años. Esto significa que, quizás, la estimación no muestre los resultados de un mejor diagnóstico o tratamiento disponible durante menos de 5 años. Obtenga más información sobre cómo interpretar las estadísticas (en inglés).

Estadísticas adaptadas de la publicación de la American Cancer Society (Sociedad Estadounidense del Cáncer), Cancer Facts & Figures (Datos y cifras de cáncer) 2016.

La siguiente sección de esta guía es Ilustraciones médicas. Contiene imágenes de las partes del cuerpo afectadas por esta enfermedad con más frecuencia. O bien use el menú para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Ilustraciones médicas

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EN ESTA PÁGINA: encontrará un dibujo básico sobre las principales partes del cuerpo afectadas por esta enfermedad. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla. 

Colon Anatomy

Imagen ampliada

Para ver ilustraciones médicas sobre los diferentes estadios del cáncer colorrectal, visite la sección Estadios.

La siguiente sección de esta guía es Factores de riesgo y prevención y explica qué factores pueden aumentar las probabilidades de desarrollar esta enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Factores de riesgo y prevención

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EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo con frecuencia influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer de forma directa. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que otras personas sin factores de riesgo conocidos sí lo hacen. Sin embargo, conocer los factores de riesgo y hablar con el médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Una persona con un riesgo promedio de contraer cáncer colorrectal tiene aproximadamente 5 % de posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal. En general, la mayoría de los casos de cáncer colorrectal (alrededor del 95 %) se consideran esporádicos, es decir que las modificaciones genéticas se desarrollan al azar después de que nace una persona, así que no existen riesgos de traspasar estas modificaciones genéticas a los hijos. Los casos de cáncer colorrectal hereditarios son menos frecuentes (alrededor del 5 %) y ocurren cuando las mutaciones, o modificaciones, genéticas se transmiten dentro de una familia, de generación a generación (consulte a continuación). Generalmente, se desconocen las causas que provocan el cáncer colorrectal. Sin embargo, los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

  • Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (inflammatory bowel disease, IBD), como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, pueden padecer una inflamación crónica del intestino grueso. Esto aumenta el riesgo de cáncer de colon. La IBD es diferente del síndrome de intestino irritable (Irritable bowel syndrome, IBS).

  • Pólipos adenomatosos (adenomas). Los pólipos no son tipos de cáncer, pero algunos tipos de pólipos, denominados adenomas, son los que con frecuencia se transforman en cáncer colorrectal. Los pólipos, a menudo, se pueden extirpar por completo con un instrumento durante una colonoscopia, un examen en el que el médico introduce un tubo iluminado para ver dentro del colon del paciente, después de sedarlo. La extirpación de los pólipos puede prevenir el cáncer de colon. Las personas que han tenido adenomas son más propensas a tener pólipos nuevamente y a sufrir cáncer de colon, por lo que deben realizarse exámenes de detección de seguimiento en forma periódica (consulte a continuación).

  • Antecedentes personales de ciertos tipos de cáncer. Las personas con antecedentes personales de cáncer de colon y las mujeres que hayan padecido cáncer de ovario o cáncer de útero (en inglés) son más propensas a desarrollar cáncer de colon.

  • Raza. Las personas de raza negra tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal esporádico o no hereditario en los Estados Unidos. El cáncer de colon también es una de las causas principales de muertes relacionadas con el cáncer en las personas de esa raza. Las mujeres negras tienen más probabilidades de morir por cáncer colorrectal que las mujeres de cualquier otro grupo racial y los hombres negros son incluso más propensos a morir de cáncer colorrectal que las mujeres negras. Las razones de estas diferencias son poco claras. Debido a la observación de que las personas de raza negra tienen más posibilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de colon a una edad más temprana, el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology) sugiere que las personas de raza negra comiencen a realizarse exámenes de detección con colonoscopias a partir de los 45 años (consulte la sección Detección). Los exámenes de detección que se realizan en forma temprana pueden detectar cambios en el colon en un estadio más tratable.

  • Inactividad física y obesidad. Es posible que las personas con un estilo de vida sedentario, es decir, que no hacen ejercicio físico en forma regular y permanecen mucho tiempo sentadas, y quienes tienen sobrepeso y son obesos corran un mayor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

  • Alimentación. Si bien se han observado varios factores dietarios (en inglés) como factores que posiblemente afecten el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, la investigación actual vincula de manera consistente el consumo de una mayor cantidad de carne roja procesada con un mayor riesgo de la enfermedad.

  • Tabaquismo. Estudios recientes han demostrado que los fumadores tienen más posibilidades de morir de cáncer colorrectal que los no fumadores.

Prevención

Diferentes factores producen diferentes tipos de cáncer. Los investigadores continúan estudiando los factores que provocan este tipo de cáncer. Si bien no existe una forma comprobada de prevenir por completo esta enfermedad, tal vez pueda reducir el riesgo. Hable con su médico para obtener más información sobre su riesgo personal de desarrollar cáncer colorrectal.

Los siguientes factores pueden reducir el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal:

  • Aspirina y otros fármacos antinflamatorios no esteroideos (AINE). Algunos estudios sugieren que la aspirina y otros AINE pueden reducir el desarrollo de pólipos en personas con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos. Sin embargo, el uso regular de AINE puede provocar efectos secundarios graves, incluidas hemorragias en el revestimiento interno del estómago y coágulos de sangre, que pueden derivar en accidente cerebrovascular o ataque cardíaco. Las aspirinas u otros AINE no pueden sustituir el examen regular para la detección de cáncer colorrectal. Cada persona debe consultar a su médico acerca de los riesgos y los beneficios de tomar aspirinas regularmente.

  • Dieta y suplementos. Una dieta rica en frutas y verduras y baja en carnes rojas puede contribuir a reducir el riesgo de contraer cáncer de colon. Algunos estudios indican también que quienes consumen suplementos de calcio y vitamina D tienen un menor riesgo de contraer cáncer colorrectal.

La siguiente sección de esta guía es Detección y explica cómo las pruebas pueden detectar el cáncer antes de que los signos y síntomas aparezcan. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Detección

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre cómo las personas pueden realizarse controles para este tipo de cáncer, incluidos los riesgos y beneficios de la detección. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los científicos han desarrollado, y continúan desarrollando, pruebas que se pueden usar para detectar en una persona tipos específicos de cáncer antes de que aparezcan signos o síntomas. Los objetivos generales de la detección del cáncer son los siguientes:

  • disminuir la cantidad de personas que mueren a causa de esta enfermedad o eliminar totalmente las muertes provocadas por el cáncer;

  • disminuir la cantidad de personas que presentan la enfermedad.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la detección del cáncer (en inglés).

Información sobre detección del cáncer colorrectal

A menudo, el cáncer colorrectal se puede prevenir mediante controles regulares de detección de pólipos precancerosos. Consulte a su médico para saber cuándo comenzar con los estudios de detección según su edad y sus antecedentes familiares de la enfermedad. Aunque algunas personas deben hacerse los controles antes, aquellas que tengan un riesgo promedio deberían comenzar con estos a los 50 años. Las personas de raza negra deberían comenzar los controles a los 45 años porque, con frecuencia, se diagnostican a más temprana edad. Debido a que generalmente el cáncer colorrectal no presenta síntomas hasta que la enfermedad ha avanzado, es importante consultar al médico acerca de las ventajas y las desventajas de cada examen de detección y también acerca de su frecuencia. Según estas pautas, los controles para la detección de cáncer colorrectal deben comenzar más temprano y/o se deben realizar controles más frecuentes si se presenta alguno de los siguientes factores de riesgo de cáncer colorrectal:

  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos

  • Antecedentes familiares fuertes de cáncer colorrectal o pólipos, como cáncer o pólipos en parientes en primer grado menores de 60 años o en dos parientes en primer grado de cualquier edad. Un pariente en primer grado incluye padres, hermanos o hijos.

  • Antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal crónica

  • Antecedentes familiares de cualquier síndrome de cáncer colorrectal hereditario, como FAP, cáncer colorrectal hereditario sin poliposis u otros síndromes (consulte la sección Factores de riesgo y prevención).

A continuación se describen las pruebas utilizadas para la detección del cáncer colorrectal:

  • Colonoscopia. Una colonoscopia (en inglés) permite al médico observar el interior de todo el recto y colon, mientras el paciente está sedado. Se introduce un tubo flexible e iluminado denominado colonoscopio dentro del recto y el colon en su totalidad, para detectar pólipos o cáncer. Durante este procedimiento, un médico puede extraer pólipos u otros tejidos para luego examinarlos (consulte biopsia en la sección Diagnóstico). Este examen de detección permite la extirpación de pólipos, que también puede prevenir el cáncer colorrectal.

  • Colonografía por tomografía computarizada (Computed tomography, CT o CAT). La colonografía por tomografía computarizada (CT; en inglés), a veces denominada colonoscopia virtual, es un método de detección que se está investigando en algunos centros. Debe ser interpretada por un radiólogo con experiencia, un médico que se especializa en obtener e interpretar imágenes médicas, para poder usarse de la forma más productiva. Sin embargo, puede ser una alternativa para las personas que no se pueden realizar una colonoscopia estándar debido al riesgo de la anestesia, que es un medicamento para bloquear la sensibilidad al dolor, o si una persona tiene una obstrucción en el colon que impide hacer un examen completo.

  • Sigmoidoscopia. Una sigmoidoscopia (en inglés) usa un tubo flexible e iluminado que se introduce en el recto y en el colon inferior para la detección de pólipos, cáncer y otras anormalidades. Durante este procedimiento, el médico puede extraer pólipos u otros tejidos para realizar un examen posterior. El médico no puede examinar la parte superior del colon, el colon ascendente y transverso, con esta prueba. Esta prueba de detección permite la extirpación de pólipos, lo que también puede prevenir el cáncer colorrectal, pero si los pólipos o el cáncer son detectados con esta prueba, se recomienda una colonoscopia para observar todo el colon.

  • Prueba de sangre oculta en la materia fecal (Fecal ocult blood test, FOBT). Una prueba de sangre oculta en la materia fecal se usa para detectar sangre en las heces, o materia fecal, lo cual puede ser un signo de pólipos o cáncer. Una FOBT con resultados positivos, es decir, que se halló sangre en las heces, puede corresponder a otras causas que no sean pólipos o cáncer de colon, como hemorragia en el estómago o la parte superior del tubo digestivo e incluso ingesta de carne cruda u otros alimentos. Existen dos tipos de pruebas: la de guayacol y la inmunoquímica. Debido a que los pólipos y los tumores no sangran continuamente, la FOBT se debe realizar en varias muestras de materia fecal por año y se debe repetir todos los años. Incluso en esos casos, la disminución de muertes por cáncer colorrectal es bastante pequeña, alrededor del 30 % si se efectúa cada año y del 18 % si se realiza cada dos años.

  • Enema de bario (colon por enema) con doble contraste (Double contrast barium enema, DCBE). A los pacientes que no pueden someterse a una colonoscopia, se les administra un enema con bario, que ayuda a trazar el contorno del colon y el recto en las radiografías. Después se toma una serie de radiografías de colon y recto. En general, la mayoría de los médicos recomendarían otros tipos de exámenes de detección ya que las probabilidades de que el enema de bario detecte pólipos precancerosos son más bajas en comparación con una colonoscopia, sigmoidoscopia o colonografía por CT.

  • Pruebas de ADN en heces. Esta prueba analiza el ADN de la muestra de materia fecal de una persona para detectar cáncer. Utiliza los cambios en el ADN que se producen en pólipos y cáncer para determinar si debe realizarse una colonoscopia.

Recomendaciones de detección de cáncer colorrectal

Diferentes organizaciones han hecho distintas recomendaciones con respecto a la detección del cáncer colorrectal. A continuación, se describen dos conjuntos de recomendaciones. Consulte a su médico sobre cuál es la mejor prueba y el tiempo recomendado entre pruebas en función de sus antecedentes de salud y su riesgo personal de contraer cáncer.

La Asociación Estadounidense de Gastroenterología (American Gastroenterological Association), el Colegio Estadounidense de Gastroenterología (American College of Gastroenterology), la Sociedad Estadounidense de Endoscopia Gastrointestinal (American Society for Gastrointestinal Endoscopy), la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society) y el Colegio Estadounidense de Radiología (American College of Radiology) desarrollaron pautas de consenso para la detección del cáncer colorrectal, con la meta de prevenir el cáncer. A partir de los 50 años, tanto los hombres como las mujeres con riesgo promedio deben seguir uno de estos programas de pruebas.

Las siguientes pruebas detectan tanto pólipos como cáncer:

  • Sigmoidoscopia flexible, cada cinco años

  • Colonoscopia, cada 10 años

  • DCBE, cada cinco años

  • Colonografía por CT, cada cinco años

Estas pruebas detectan principalmente cáncer:

  • FOBT con guayacol, todos los años

  • Prueba inmunoquímica fecal, todos los años

  • La prueba de ADN en heces, con la frecuencia que recomiende su médico

El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Salud de EE. UU. (U.S. Preventive Health Services Task Force, USPSTF) también publicó pautas para la detección del cáncer de colon, que presentan algunas diferencias con las mencionadas arriba. La USPSTF recomienda uno de los siguientes métodos de prueba:

  • Una FOBT de alta sensibilidad, todos los años

  • Sigmoidoscopia, cada cinco años, con una FOBT entre las pruebas

  • Colonoscopia, cada 10 años

Además, este grupo de trabajo no consideró que hubiera suficiente evidencia de los beneficios o los daños como para recomendar la colonografía virtual y las pruebas de ADN en heces.

De acuerdo con el USPSTF, los adultos de entre 76 y 85 años no deberían realizarse exámenes de detección de rutina debido a que los riesgos de los exámenes de detección superan a los beneficios, y los adultos de más de 85 años pueden eludir los exámenes de detección de cáncer colorrectal por completo. Sin embargo, las personas con antecedentes de pólipos o cáncer colorrectal tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, y puede que aún se recomiende realizar exámenes de detección a una edad avanzada.

Es importante destacar que independientemente del examen y del programa de detección, después de toda prueba que indique una anormalidad se debe realizar una colonoscopia.

La siguiente sección de esta guía es Síntomas y signos y explica qué cambios corporales o problemas médicos puede causar esta enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Signos y síntomas

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los cambios en el cuerpo y otras cosas que pueden indicar un problema que requiera atención médica. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Es importante recordar que los síntomas y los signos del cáncer colorrectal que se enumeran en esta sección son los mismos que se presentan en afecciones no cancerosas extremadamente frecuentes, como hemorroides y síndrome de intestino irritable. Cuando se sospecha la presencia de cáncer, por lo general, estos síntomas han comenzado recientemente, son graves y prolongados, y cambian con el transcurso del tiempo. Estar alerta sobre los síntomas de cáncer colorrectal posibilita la detección de la enfermedad en sus inicios, cuando existen más probabilidades de un tratamiento efectivo. Sin embargo, muchas personas con cáncer colorrectal no tienen síntomas hasta que la enfermedad está avanzada, por lo que deben realizarse controles en forma regular. Las personas con cáncer colorrectal pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. Como se mencionó anteriormente, también es posible que estos síntomas puedan deberse a otra afección médica que no sea cáncer, especialmente por los síntomas generales de molestia abdominal, hinchazón y deposiciones irregulares.

  • Cambio en los hábitos intestinales

  • Diarrea, estreñimiento o sensación de que los intestinos no se vacían totalmente

  • Sangre muy oscura o roja intensa en la materia fecal

  • Materia fecal menos gruesa o más líquida de lo normal

  • Molestias en el abdomen, incluidos dolores frecuentes por gases, hinchazón, sensación de saciedad y cólicos

  • Pérdida de peso sin razón aparente

  • Cansancio o fatiga constantes

  • Anemia por deficiencia de hierro sin razón aparente, es decir, baja cantidad de glóbulos rojos

Consulte a su médico si estos síntomas duran varias semanas o empeoran. También hable con su médico si se siente afectado por alguno de los síntomas o signos de esta lista y pídale programar una colonoscopia para descubrir las causas del problema.

Debido a que el cáncer de colon puede aparecer en personas a una edad más temprana que la recomendada para comenzar a realizarse exámenes de detección y en personas mayores entre los exámenes de detección, cualquier persona, de cualquier edad, que experimente estos síntomas debe concurrir a un médico para determinar si debería someterse a una colonoscopia.

El médico le preguntará desde cuándo y con qué frecuencia ha tenido los síntomas, entre otras preguntas. Esto es para averiguar la causa del problema, es decir, el diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de la atención y del tratamiento del cáncer. Esto también puede denominarse manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluidos cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

La siguiente sección de esta guía es Diagnóstico y explica qué pruebas pueden ser necesarias para obtener más información sobre la causa de los síntomas. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Diagnóstico

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará una lista de las pruebas, los procedimientos y las exploraciones frecuentes que los médicos pueden utilizar para averiguar cuál es el problema e identificar la causa. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otras partes del cuerpo, lo que se conoce como metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. Para la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es la única forma que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes pueden utilizarse para averiguar si el cáncer se ha diseminado.

Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se usarán para todas las personas. Su médico puede considerar estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • edad y afección médica;

  • tipo de cáncer que se sospecha;

  • signos y síntomas;

  • resultados de pruebas anteriores.

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal. El médico también preguntará acerca de sus antecedentes familiares y médicos.

  • Colonoscopia. Como se describe en la sección Detección, una colonoscopia (en inglés) permite al médico observar el interior de todo el recto y el colon, mientras el paciente está sedado. Un colonoscopista es un médico especializado en realizar esta prueba. Si se detecta cáncer colorrectal, probablemente no se pueda realizar un diagnóstico completo que describa con precisión la localización y la diseminación del cáncer hasta extraer quirúrgicamente el tumor.

  • Biopsia. Una biopsia (en inglés) es la extirpación de una cantidad pequeña de tejido para examinarla a través de un microscopio. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite dar un diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal. Luego, un patólogo analiza la(s) muestra(s). Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. La biopsia se puede realizar durante una colonoscopia o en cualquier tejido extraído durante una cirugía. En algunos casos, para realizar una biopsia con aguja, se utiliza la CT o la ecografía. La biopsia con aguja extirpa tejido de la piel usando una aguja que se guía hasta el tumor.

  • Pruebas moleculares del tumor. Es posible que el médico recomiende realizar análisis de laboratorio en una muestra tumoral, a fin de identificar genes específicos, proteínas y otros factores específicos del tumor. Los resultados de estas pruebas ayudarán a decidir si sus opciones de tratamiento incluyen un tipo de tratamiento denominado terapia dirigida (consulte la sección Opciones de tratamiento).

  • Análisis de sangre. Debido a que con frecuencia el cáncer colorrectal sangra hacia el intestino grueso o recto, las personas enfermas de cáncer se pueden volver anémicas. Un análisis para determinar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, que es parte de un hemograma completo (complete blood count, CBC; en inglés), puede indicar la presencia de hemorragia.

    Existe otro análisis de sangre que detecta los niveles de una proteína denominada antígeno carcinoembrionario (carcinoembryonic antigen, CEA). Los niveles altos de CEA pueden indicar que el cáncer se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo. La prueba de CEA no es definitiva para la detección de cáncer colorrectal ya que los niveles son altos solo en alrededor de un 60 % de las personas que padecen este tipo de cáncer y cuya enfermedad se ha diseminado a otros órganos desde el colon. Además, otras afecciones médicas pueden aumentar los niveles de CEA. Generalmente, la prueba de CEA se usa para controlar el cáncer colorrectal en pacientes que ya reciben un tratamiento, en lugar de realizarla como examen de detección. Obtenga más información sobre los marcadores tumorales para el cáncer colorrectal (en inglés).

  • Estudio por tomografía computarizada (CT o CAT). Una CT (en inglés) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con un equipo para radiografías. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anomalías o tumores. Una CT también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de obtener mejores detalles en la imagen. Este tinte se puede inyectar en la vena del paciente o puede ser administrado en forma de pastilla para tragar. En personas con cáncer de colon, la CT detecta la diseminación del cáncer en los pulmones, el hígado y otros órganos. En general, se realiza antes de la cirugía (consulte la sección Opciones de tratamiento).

  • Imágenes por resonancia magnética (Magnetic resonance imaging, MRI). Una MRI (en inglés) usa campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. También se pueden usar las MRI para medir el tamaño del tumor. Se administra un tinte especial, denominado medio de contraste, antes de la exploración, a fin de crear una imagen más clara. Este tinte se puede inyectar en la vena del paciente o puede ser administrado en forma de pastilla para tragar. La MRI es la mejor prueba por imágenes para detectar el lugar donde ha crecido el cáncer colorrectal.

  • Ultrasonido. La ecografía es un procedimiento que usa ondas sonoras para crear una imagen de los órganos internos con el fin de averiguar si el cáncer se ha diseminado. La ecografía endorrectal se utiliza frecuentemente para determinar a qué profundidad se extendió el cáncer de recto y es útil como ayuda para planificar el tratamiento. Sin embargo, esta prueba no sirve para detectar con precisión el cáncer que se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos o más allá de la pelvis. La ecografía también puede usarse para visualizar el hígado, aunque se prefieren las CT o las MRI (consulte más arriba) porque son mejores para detectar tumores en el hígado.

  • Radiografía de tórax. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. La radiografía de tórax puede ayudar a los médicos a determinar si el cáncer se ha diseminado hacia los pulmones.

  • Tomografía por emisión de positrones (Positron emission tomography, PET). La PET (en inglés) es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva. Esta sustancia azucarada es absorbida por las células que usan la mayor cantidad de energía. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo. Las PET no se usan regularmente para todos los pacientes con cáncer colorrectal, pero existen situaciones específicas en las que su médico puede encontrarlas útiles.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como determinación del estadio.

La siguiente sección de esta guía es Estadios y explica el sistema que utilizan los médicos para describir el alcance de la enfermedad. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Estadificación

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre cómo los médicos describen el crecimiento o la diseminación de un cáncer. Esto se denomina estadio. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

La determinación del estadio es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se establece hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a predecir el pronóstico de un paciente, es decir, la probabilidad de recuperación. Hay diferentes descripciones de estadio para distintos tipos de cáncer.

Estadio es el sistema TNM

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. Los médicos usan los resultados de las pruebas de diagnóstico y las exploraciones por imágenes para responder a las siguientes preguntas:

  • Tumor (T): ¿qué tan grande es el tumor primario? ¿Dónde está ubicado?

  • Ganglio (Node, N): ¿el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? De ser así, ¿a dónde y cuántos?

  • Metástasis (M): ¿el cáncer ha hecho metástasis hacia otras partes del cuerpo? De ser así, ¿a dónde y en qué medida?

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Hay cinco estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan planificar de forma conjunta los mejores tratamientos.

Aquí, le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer colorrectal:

Tumor (T)

Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o un número (0 a 4) para describir la profundidad con la cual el tumor primario se ha extendido dentro del revestimiento del intestino. Algunos estadios también se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aún con más detalle. A continuación, se brinda información específica sobre los tumores.

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T0: no hay evidencia de cáncer de colon o recto.

Tis: se refiere al carcinoma in situ (también denominado cáncer in situ). Las células cancerosas se encuentran solo en el epitelio o la lámina propia, que son las capas superiores que recubren el revestimiento interno del colon o recto.

T1: el tumor ha crecido en la submucosa, que es la capa de tejido debajo de la mucosa o paredes del colon.

T2: el tumor se ha diseminado a través de la lámina muscular propia, que es la capa muscular más profunda y gruesa que se contrae para activar el pasaje del contenido intestinal.

T3: el tumor ha crecido a través de la lámina muscular propia y llega hasta la subserosa, que es una capa delgada de tejido conectivo debajo de la capa externa de algunas partes del intestino grueso, o ha crecido en los tejidos alrededor del colon o el recto.

T4a: el tumor ha crecido en la superficie del peritoneo visceral, es decir, que ha crecido a través de todas las capas del colon.

T4b: el tumor ha crecido en otros órganos o estructuras, o se ha adherido a ellos.

Ganglio (N)

La “N” en el sistema TNM corresponde a los ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son órganos minúsculos con forma de guisante ubicados en todo el cuerpo que ayudan a combatir infecciones, ya que forman parte del sistema inmunológico del cuerpo. Los ganglios linfáticos cercanos al colon y al recto se denominan ganglios linfáticos regionales. El resto conforma los ganglios linfáticos distantes, es decir, que están ubicados en otras partes del cuerpo.

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: no existe diseminación hacia los ganglios linfáticos regionales.

N1a: se hallaron células tumorales en un ganglio linfático regional.

N1b: se hallaron células tumorales en dos o tres ganglios linfáticos regionales.

N1c: se hallaron ganglios formados por células tumorales en las estructuras cercanas al colon que no parecen ser ganglios linfáticos.

N2a: se hallaron células tumorales en cuatro a seis ganglios linfáticos regionales.

N2b: se hallaron células tumorales en siete o más ganglios linfáticos regionales.

Metástasis (M)

La letra “M” en el sistema TNM describe el cáncer que se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como el hígado o los pulmones. Esto se denomina metástasis a distancia

MX: no se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: la enfermedad no se ha diseminado a partes distantes del cuerpo.

M1a: el cáncer se diseminó a una parte del cuerpo más allá del colon o del recto.

M1b: el cáncer se diseminó a más de una parte del cuerpo más allá del colon o del recto.

Grado (G)

Los médicos también describen este tipo de cáncer según su grado (G), lo cual describe qué tan parecidas son las células cancerosas a las células sanas cuando se las observa a través de un microscopio. El médico compara el tejido canceroso con tejido sano. Habitualmente, el tejido sano contiene diferentes tipos de células que se agrupan. Si el cáncer tiene un aspecto similar al tejido sano y contiene diferentes agrupaciones de células, se lo denomina tumor diferenciado o de bajo grado. Si el tejido canceroso luce muy diferente al tejido sano, se lo conoce como tumor poco diferenciado o de alto grado. El grado del cáncer puede ayudar al médico a predecir qué tan rápido se diseminará el cáncer. En general, mientras más bajo es el grado del tumor, mejor es el pronóstico.

GX: no se puede identificar el grado del tumor.

G1: las células se asemejan más a las células sanas (denominadas bien diferenciadas).

G2: las células se asemejan en algo a las células sanas (denominadas moderadamente diferenciadas).

G3: las células se asemejan menos a las células sanas (denominadas poco diferenciadas).

G4: las células apenas se asemejan a células sanas (denominadas no diferenciadas).

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: se denomina cáncer in situ. Las células cancerosas se encuentran solo en la mucosa, o revestimiento interno, del colon o el recto.

Stage 0 Thyroid Cancer
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Estadio I: el cáncer ha crecido y atravesado la mucosa invadiendo la capa muscular del colon o el recto. No se ha diseminado a los tejidos cercanos o ganglios linfáticos (T1 o T2, N0, M0).

Stage I Thyroid Cancer

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Estadio IIA: el cáncer ha crecido y atravesado la pared del colon o del recto, pero no se ha diseminado a los tejidos o ganglios linfáticos cercanos (T3, N0, M0).

Stage IIA Colorectal Cancer

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Estadio IIB: el cáncer ha crecido a través de las capas musculares hasta llegar al revestimiento del abdomen, denominado peritoneo visceral. No se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4a, N0, M0).
Stage IIB Colorectal Cancer

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Estadio IIC: el tumor se ha diseminado a través de la pared del colon o del recto y ha invadido estructuras cercanas. No se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos ni a ninguna otra parte (T4b, N0, M0).

Stage IIC Colorectal Cancer

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Estadio IIIA: el cáncer ha crecido a través del revestimiento interno o en las capas musculares del intestino y se ha diseminado hacia uno a tres ganglios linfáticos, o hacia un ganglio del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado hacia otras partes del cuerpo (T1 o T2; N1 o N1c, M0 o T1, N2a, M0).

Stage IIIA Colorectal Cancer

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Stage IIIA Colorectal Cancer

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Estadio IIIB: el cáncer ha crecido a través de la pared intestinal o en los órganos circundantes y en uno a tres ganglios linfáticos, o hacia un ganglio del tumor en tejidos que rodean el colon o el recto que no parecen ser ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T3 o T4a, N1 o N1c, M0; T2 o T3, N2a, M0; o T1 o T2, N2b, M0).

Stage IIIB Colorectal Cancer

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Stage IIIB Colorectal Cancer

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Stage IIIB Colorectal Cancer
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Estadio IIIC: independientemente de la profundidad con que se extendió el cáncer de colon, se ha diseminado a cuatro o más ganglios linfáticos, pero no a otras partes distantes del cuerpo (T4a, N2a, M0; T3 o T4a, N2b, M0; o T4b, N1 o N2, M0).

Stage IIIC Colorectal Cancer
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Stage IIIC Colorectal Cancer
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Stage IIIC Colorectal Cancer
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Estadio IVA: el cáncer se ha diseminado a una sola parte distante del cuerpo, como el hígado o los pulmones (cualquier T, cualquier N, M1a).

Stage IVA Colorectal Cancer
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Estadio IVB: el cáncer se ha diseminado a más de una parte del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1b).

Stage IVB Colorectal Cancer
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Recurrente: un cáncer recurrente es el cáncer que ha reaparecido después del tratamiento. La enfermedad puede hallarse en el colon, el recto o en otra parte del cuerpo. Si el cáncer regresa, se realizará otra serie de pruebas para obtener información sobre el alcance de la recurrencia. Esas pruebas y exploraciones generalmente son similares a aquellas que se realizan al momento del diagnóstico original.

Datos utilizados con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committee on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición, publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

La información sobre el estadio del cáncer ayudará al médico a recomendar un plan de tratamiento específico. La siguiente sección de esta guía es Opciones de tratamiento. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Opciones de Tratamiento

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre las diferentes formas que los médicos usan para tratar personas con este tipo de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos conocidos disponibles) para el cáncer colorrectal. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para probar un enfoque nuevo con respecto al tratamiento, a fin de evaluar si este es seguro, eficaz y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden probar dichos enfoques, como en el caso de un fármaco nuevo, una combinación nueva de tratamientos estándar o dosis nuevas de terapias actuales. Su médico puede ayudarle a analizar todas las opciones de tratamiento. Para obtener más información, visite las secciones Acerca de los estudios clínicos y Últimas investigaciones.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que incluya o combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario (en inglés). Para el cáncer colorrectal, a menudo se incluye un cirujano, un oncólogo clínico y un radioncólogo y un gastroenterólogo. Un gastroenterólogo es un médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal. Los equipos de atención del cáncer también incluyen una variedad de otros profesionales de atención médica, incluidos auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, nutricionistas y otros.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer colorrectal, seguidas de una breve descripción de las opciones de tratamiento presentadas según el estadio. Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre cosas que no estén claras. Además, hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento. Obtenga más información sobre cómo tomar decisiones sobre el tratamiento (en inglés).

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano durante una operación. Este es el tratamiento que se utiliza con mayor frecuencia para tratar el cáncer colorrectal y suele denominarse extirpación quirúrgica. También se extirparán parte del recto o colon y los ganglios linfáticos circundantes sanos. Si bien la cirugía colorrectal puede ser llevada a cabo por cirujanos generales y especialistas, muchas personas consultan a los especialistas que tienen experiencia y capacitación adicional en cirugía colorrectal. Un oncólogo cirujano es un médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante cirugía. Un cirujano especialista en cirugías colorrectales tiene capacitación adicional a la educación de cirugía general.

Además de la extirpación quirúrgica, las opciones quirúrgicas para el cáncer colorrectal incluyen:

  • Cirugía laparoscópica. Algunos pacientes pueden someterse a una cirugía laparoscópica para el cáncer colorrectal. Con esta técnica, se pasan varias cámaras de visualización por el abdomen, mientras el paciente está anestesiado. Las incisiones son más pequeñas y el tiempo de recuperación suele ser más corto que con la cirugía de colon estándar. La cirugía laparoscópica es tan eficaz como la cirugía de colon y de recto convencional para extirpar el cáncer. Los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica han recibido entrenamiento especial en esa técnica.

  • Colostomía para el cáncer de recto. Con menos frecuencia, una persona con cáncer de recto puede necesitar una colostomía. Esta consiste en una abertura quirúrgica, o estoma, a través de la cual el colon se conecta a la superficie abdominal para proporcionar una vía por la que puedan salir los excrementos del cuerpo y puedan ser recolectados en una bolsa que lleva el paciente. En ocasiones, la colostomía es solo temporal, para permitir que el recto sane. En otros casos, puede ser permanente. Gracias a las modernas técnicas quirúrgicas y al uso de radioterapia y quimioterapia antes de una cirugía, cuando es necesario, la mayoría de las personas que reciben tratamiento para el cáncer de recto no requieren de una colostomía permanente. Obtenga más información sobre las colostomías (en inglés).

  • Ablación por radiofrecuencia. Algunos pacientes podrían someterse a una cirugía en el hígado o los pulmones para extirpar los tumores que se hayan diseminado a esos órganos. Otro método es usar energía en forma de ondas de radiofrecuencia para destruir los tumores con calor, lo cual se denomina ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA). No todos los tumores de hígado o pulmón pueden tratarse con este método. A veces, la RFA puede realizarse a través de la piel o durante la cirugía. Si bien así se puede preservar tejido hepático y pulmonar que podría extirparse en una cirugía convencional, también existe la posibilidad de que queden partes del tumor.

Efectos secundarios de la cirugía

Hable con su equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de la cirugía específica de antemano y pregunte cómo se pueden prevenir o aliviar. En general, los efectos secundarios de la cirugía incluyen dolores y sensibilidad en la zona de la operación. La operación también puede provocar estreñimiento o diarrea, que generalmente desaparece después de cierto tiempo. Las personas sometidas a una colostomía pueden sentir irritación alrededor del estoma. Si debe someterse a una colostomía, el médico, el personal de enfermería o un terapista enterostomal, que es especialista en el manejo de colostomías, le pueden enseñar cómo limpiar el área y evitar una infección.

Muchas personas necesitan volver a entrenar el intestino después de una cirugía, lo cual puede requerir de cierto tiempo y asistencia. Debe consultar a su médico si no logra recuperar un buen control de la función intestinal.

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la cirugía de cáncer.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de radiografías de alta potencia para destruir células cancerosas. Habitualmente, se utiliza para tratar el cáncer de recto debido a que este tumor tiende a aparecer nuevamente cerca del lugar donde se originó. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se denomina radiooncólogo. Un régimen (programa) de radioterapia generalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran durante un período determinado.

  • Radioterapia con haz externo. En la radioterapia con haz externo, se utiliza una máquina para administrar rayos X en la zona en que se encuentra el cáncer. La radioterapia generalmente se administra cinco días a la semana durante varias semanas. Se puede administrar en el consultorio del médico o en el hospital.

  • Radioterapia estereostática. La radioterapia estereostática es un tipo de radioterapia con haz externo que se puede usar cuando el tumor se diseminó al hígado o los pulmones. Este tipo de radioterapia permite aplicar una gran dosis de radiación precisa en un área pequeña. Esta técnica puede ayudar a preservar tejido hepático y pulmonar que podría extirparse durante la cirugía. Sin embargo, no todos los cánceres que se han diseminado al hígado o a los pulmones pueden recibir este tratamiento.

  • Otros tipos de radioterapia. Para algunas personas, las técnicas de radioterapia especializada, como la radioterapia intraoperatoria o la braquiterapia, puede ayudar a eliminar algunas áreas pequeñas del cáncer que no podrían ser extirpadas con la cirugía.

  • Radioterapia intraoperativa. La radioterapia intraoperatoria utiliza una sola dosis elevada de radioterapia durante la cirugía.

  • Braquiterapia. La braquiterapia es la colocación de “semillas” radiactivas dentro del cuerpo. En un tipo de braquiterapia con un producto denominado SIR-Spheres, se inyectan mínimas cantidades de una sustancia radiactiva llamada itrio 90 en el hígado para tratar el cáncer colorrectal que se ha diseminado hasta el hígado cuando no es posible realizar una cirugía. Si bien se dispone de escasa información sobre la eficacia de este método, algunos estudios sugieren que puede ayudar a retardar el crecimiento de células cancerosas.

  • Radioterapia para el cáncer de recto. Para el cáncer de recto, la radioterapia puede usarse antes de una cirugía, lo que se denomina terapia neoadyuvante, para reducir el tamaño del tumor y simplificar la extirpación. También puede usarse después de una cirugía para destruir las células cancerosas restantes. Ambos enfoques han demostrado que funcionan en el tratamiento de esta enfermedad. La quimioterapia a menudo se administra simultáneamente con la radioterapia, que se denomina quimiorradiación, para aumentar la efectividad de la radioterapia. La quimiorradiación se usa generalmente en el cáncer de recto antes de una cirugía para evitar la colostomía o reducir la posibilidad de que el cáncer reaparezca. Un estudio demostró que la radioterapia en combinación con la quimioterapia antes de la cirugía funcionó mejor y produjo menos efectos secundarios en comparación con la misma radioterapia y quimioterapia administradas después de la cirugía. Los principales beneficios incluyeron una reducción en la tasa de recurrencia del cáncer en el área donde se originó, menos pacientes que necesitaron colostomías permanentes y menos problemas de cicatrización del intestino en la zona tratada con radioterapia.

Efectos secundarios de la radioterapia

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de su régimen de radioterapia. Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. También puede producir materia fecal con sangre, debido a una hemorragia a través del recto, u obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Después de la radioterapia en la pelvis, pueden originarse problemas sexuales, así como infertilidad (incapacidad para tener un bebé) tanto en hombres como en mujeres. Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios sexuales y relacionados con la fertilidad de su tratamiento y las opciones existentes para preservar la fertilidad (en inglés).

Obtenga más información sobre los conceptos básicos de la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. Generalmente, la quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica ingresa en el torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Algunos de los métodos frecuentes para administrar quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena con una aguja, o una pastilla o cápsula que se traga (por vía oral).

Un régimen o programa de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un período de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

La quimioterapia se puede administrar después de la cirugía para eliminar las células cancerosas restantes. En algunas personas con cáncer de recto, el médico administrará quimioterapia y radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño de un tumor en el recto y minimizar la posibilidad de que el cáncer reaparezca.

Tipos de quimioterapia para el cáncer colorrectal

En la actualidad, existen varios medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) para tratar el cáncer colorrectal en los Estados Unidos. Su médico puede recomendarle uno o varios de ellos en diferentes momentos durante el tratamiento. Los últimos seis se describen en “Terapia dirigida” a continuación.

  • Capecitabina (Xeloda)

  • Fluorouracilo (5-FU, Adrucil)

  • Irinotecán (Camptosar)

  • Oxaliplatino (Eloxatin)

  • Bevacizumab (Avastin)

  • Cetuximab (Erbitux)

  • Panitumumab (Vectibix)

  • Ramucirumab (Cyramza)

  • Regorafenib (Stivarga)

  • Ziv-aflibercept (Zaltrap)

Algunos regímenes de tratamiento frecuentes que usan estos fármacos incluyen:

  • 5-FU

  • 5-FU con leucovorina (Wellcovorin), una vitamina que mejora la efectividad de 5-FU

  • Capecitabina, una forma de 5-FU de administración oral

  • 5-FU con leucovorina y oxaliplatino (denominado FOLFOX)

  • 5-FU con leucovorina e irinotecán (denominado FOLFIRI)

  • Irinotecán solo

  • Capecitabina con irinotecán u oxaliplatino

  • Cualquiera de los anteriores, con cetuximab, bevacizumab o panitumumab

  • FOLFIRI con ziv-aflibercept o ramucirumab

  • Regorafenib solo

Efectos secundarios de la quimioterapia

La quimioterapia puede provocar vómitos, náuseas, diarrea, neuropatía o llagas en la boca. No obstante, hay medicamentos para evitar estos efectos secundarios. Por la forma en la que se administran los medicamentos, estos efectos secundarios son menos graves que en el pasado para la mayoría de los pacientes. Además, los pacientes pueden sentirse demasiado cansados y existe un mayor riesgo de que contraigan una infección. Con algunos medicamentos, también se puede producir una neuropatía, que es el cosquilleo o adormecimiento de los pies o las manos. La caída del cabello es un efecto secundario poco frecuente con los medicamentos usados para tratar el cáncer colorrectal. Si los efectos secundarios son particularmente difíciles, se puede reducir la dosis del medicamento o posponer una sesión del tratamiento. Si le están administrando quimioterapia, debe hablar con su equipo de atención médica para saber cuándo los efectos secundarios requieren una consulta al médico. Lea más acerca del control de los efectos secundarios. Estos efectos secundarios de la quimioterapia suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Obtenga más información sobre los aspectos básicos de la quimioterapia y cómo prepararse para el tratamiento. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. Con frecuencia, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y sus potenciales efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos. Obtenga más información sobre sus medicamentos recetados usando las bases de datos de fármacos en las que se pueden realizar búsquedas (en inglés).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o a las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más eficaz, el médico puede realizar pruebas para identificar los genes, las proteínas y otros factores involucrados en el tumor. Esto ayuda a que los médicos puedan encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre objetivos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos. Estos medicamentos están adquiriendo más importancia en el tratamiento del cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre los conceptos básicos de los tratamientos dirigidos.

Tipos de terapia dirigida

Para el cáncer colorrectal, las siguientes terapias dirigidas pueden funcionar como opciones. Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar.

  • Terapia antiangiogénica. La terapia antiangiogénica (en inglés) es un tipo de terapia dirigida. Su objetivo es detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor. El bevacizumab es un tipo de terapia antiangiogénica denominada anticuerpo monoclonal. Cuando se lo administra con quimioterapia, el bevacizumab alarga el tiempo de vida de los pacientes con cáncer colorrectal avanzado. En 2004, la FDA aprobó el bevacizumab junto con la quimioterapia como primer tratamiento, o tratamiento de primera línea, del cáncer colorrectal avanzado. Estudios recientes han demostrado que también es efectivo como tratamiento de segunda línea junto con la quimioterapia. Ziv-aflibercept y ramucirumab son otros tipos de terapia antiangiogénica. Cualquiera de estos fármacos se puede combinar con la quimioterapia FOLFIRI como tratamiento de segunda línea para el cáncer colorrectal metastásico. Además, el medicamento regorafenib se aprobó en 2012 para pacientes con cáncer colorrectal metastásico que ya hayan recibido ciertos tipos de quimioterapia y otras terapias dirigidas.

  • Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (epidermal growth factor receptor, EGFR). Un inhibidor del EGFR es un tipo de terapia dirigida. Los investigadores han descubierto que los medicamentos que inhiben el EGFR pueden ser eficaces para detener o retrasar el crecimiento del cáncer colorrectal. El cetuximab y el panitumumab son anticuerpos monoclonales que bloquean el EGFR. El cetuximab es un anticuerpo de células de ratón que todavía conserva algo de la estructura del ratón. El panitumumab está elaborado totalmente a partir de proteínas humanas y es menos probable que genere una reacción alérgica en comparación con el cetuximab.

Estudios recientes demuestran que el cetuximab y el panitumumab no dan muy buenos resultados en tumores que tienen mutaciones o cambios específicos de un gen denominado RAS. La American Society of Clinical Oncology publicó una opinión clínica provisional (en inglés) en la que recomienda que todos los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que reciban una terapia anti-EGFR, como cetuximab y panitumumab, se realicen exámenes de detección de mutaciones genéticas del gen RAS en los tumores. Si el paciente presenta un tumor con una forma mutada del gen RAS, la American Society of Clinical Oncology no recomienda el uso de terapia con anticuerpos anti-EGFR. Además, ahora la FDA recomienda que tanto el cetuximab como el panitumumab solo se administren a pacientes con tumores sin mutaciones genéticas del gen RAS, en ocasiones denominado “en estado natural”.

Efectos secundarios de las terapias dirigidas

Hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento específico y cómo se pueden manejar. Los efectos secundarios de los tratamientos dirigidos pueden incluir una erupción cutánea en la cara y la parte superior del cuerpo, que puede prevenirse o aliviarse con diversos tratamientos. Conozca más sobre las reacciones en la piel por las terapias dirigidas.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento provocan efectos secundarios. Además del tratamiento para retrasar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención médica de apoyo e incluye brindarle apoyo al paciente con las necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos son cualquier tratamiento que se centre en reducir los síntomas, mejorar la calidad de vida y brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Cualquier persona, independientemente de la edad o del tipo y estadio de cáncer, puede recibir cuidados paliativos. Los cuidados paliativos actúan mejor cuando comienzan lo más pronto posible en el proceso del tratamiento del cáncer. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos con frecuencia tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían ampliamente y, con frecuencia, incluyen medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación, apoyo emocional y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía o radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en el plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con el equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados paliativos. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible. Obtenga más información sobre los cuidados paliativos.

Opciones de tratamiento según el estadio

En general, los estadios 0, I, II y III pueden curarse con frecuencia mediante cirugía. Sin embargo, muchos pacientes con cáncer colorrectal en estadio III, y algunos en el estadio II, reciben quimioterapia después de la cirugía para aumentar las probabilidades de eliminar la enfermedad. Los pacientes con cáncer de recto en estadio II o III, también recibirán radioterapia con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía. Por lo general, el estadio IV no puede curarse, pero sí tratarse, y es posible controlar el crecimiento del cáncer y los síntomas de la enfermedad. Los estudios clínicos también son una opción de tratamiento para cada estadio.

Cáncer colorrectal en estadio 0

El tratamiento habitual es una polipectomía, o extirpación de un pólipo, durante una colonoscopia. No se necesita una cirugía adicional a menos que el pólipo no se pueda extirpar completamente.

Cáncer colorrectal en estadio I

En general, el único tratamiento necesario es la extirpación quirúrgica del tumor y los ganglios linfáticos.

Cáncer colorrectal en estadio II

Los pacientes con cáncer de colon en estadio II deben hablar con el médico para determinar la necesidad de otro tratamiento después de la cirugía, ya que algunos pacientes reciben quimioterapia adyuvante. Éste es un tratamiento posterior a la cirugía, en el que se utiliza quimioterapia con el objeto de destruir cualquier resto de células cancerosas. Sin embargo, las tasas de cura para la cirugía por sí misma son bastante buenas y los tratamientos adicionales ofrecen pocos beneficios para las personas con cáncer de colon en este estadio. Obtenga más información sobre la quimioterapia adyuvante para cáncer colorrectal en estadio II (en inglés). Los estudios clínicos también son una opción después de la cirugía.

Para los pacientes con cáncer de recto en estadio II, la radioterapia suele administrarse en combinación con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía y también es posible que se administre quimioterapia adicional después de la cirugía.

Cáncer colorrectal en estadio III

El tratamiento suele incluir la extirpación quirúrgica del tumor seguida de quimioterapia adyuvante. Un estudio clínico también es una opción. Para los pacientes con cáncer de recto, la radioterapia puede administrarse en combinación con quimioterapia, ya sea antes o después de la cirugía junto con quimioterapia adyuvante.

Cáncer colorrectal metastásico (estadio IV)

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, se denomina cáncer metastásico. El cáncer colorrectal se puede diseminar hacia órganos distantes, como el hígado, los pulmones, el tejido llamado peritoneo que reviste el abdomen o los ovarios en las mujeres.

Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión (en inglés) antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de atención médica podría recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia para reducir la velocidad de diseminación de la enfermedad y, a menudo, reducir de forma temporal un tumor canceroso. Los cuidados paliativos también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Si bien en este estadio la cirugía destinada a extirpar la porción del colon donde se inició el cáncer no suele curar la enfermedad, puede ser útil para aliviar la obstrucción del colon u otros problemas relacionados con el cáncer. La cirugía también puede usarse para extraer partes de otros órganos que contengan cáncer, lo que se denomina extirpación, y puede curar a algunas personas si una cantidad limitada del cáncer se disemina a un solo órgano, como el hígado o el pulmón.

En casos de cáncer de colon, si el cáncer solo se diseminó al hígado y si la cirugía es posible (ya sea antes o después de la quimioterapia), existen posibilidades de una cura completa. Aun cuando la cura del cáncer no sea posible, la cirugía puede agregar meses o aun años de vida para la persona. Determinar quién puede beneficiarse de la cirugía para el cáncer que se ha diseminado al hígado suele ser un proceso complejo que requiere de la colaboración de médicos de diversas especialidades para planificar la mejor opción.

Para la mayoría de los pacientes, un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar sobre cómo se sienten con los médicos, el personal de enfermería, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye ir a un grupo de apoyo.

Remisión y la probabilidad de recurrencia

Una remisión se produce cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que a muchas personas les preocupe que el cáncer regrese. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa. Obtenga más información acerca de cómo sobrellevar el temor a la recurrencia (en inglés).

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (denominada recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia).

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá los tratamientos descritos anteriormente, como, por ejemplo, cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con una frecuencia diferente. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente. Generalmente, las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente son las mismas que para el cáncer metastásico (consulte más arriba) e incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia. Sea cual fuere el plan de tratamiento que usted elija, los cuidados paliativos serán importantes para aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con el equipo de atención médica sobre estos sentimientos y que consulten sobre servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación. Obtenga más información sobre cómo afrontar la recurrencia del cáncer (en inglés).

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el cáncer no se puede curar o controlar, a la enfermedad se la puede denominar avanzada o terminal.

Para muchas personas, este diagnóstico es estresante y hablar sobre el cáncer avanzado resulta difícil. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica, a fin de expresar sus sentimientos, preferencias y preocupaciones. El equipo de atención médica tiene como objetivo ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades especiales, experiencia y conocimientos para brindar apoyo a los pacientes y sus familias. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Es posible que los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los seis meses quieran considerar un tipo de cuidados paliativos denominado cuidado para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales están diseñados para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la última etapa de la vida. Se aconseja que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias. Obtenga más información sobre la planificación de la atención del cáncer avanzado.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida. Obtenga más información sobre sufrimiento y pérdida (en inglés).

La siguiente sección de esta guía es Acerca de los estudios clínicos y ofrece más información sobre los estudios de investigación que se centran en buscar mejores maneras de cuidar a las personas con cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Acerca de los estudios clínicos

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá más información sobre los estudios clínicos, que son la principal forma en que se prueban los enfoques médicos nuevos para averiguar qué tan bien funcionan. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

¿En qué consisten los estudios clínicos?

Los médicos y científicos siempre buscan mejores formas de atención para los pacientes que padecen cáncer colorrectal. Para realizar avances científicos, los médicos desarrollan estudios de investigación, que se denominan estudios clínicos, en los que participan voluntarios. De hecho, todos los fármacos aprobados en la actualidad por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. se evaluaron anteriormente en estudios clínicos.

Muchos estudios clínicos se centran en tratamientos nuevos y evalúan si estos son seguros, eficaces y posiblemente mejores que el tratamiento actual (estándar). Estos tipos de estudios evalúan fármacos nuevos, diferentes combinaciones de tratamientos existentes, enfoques nuevos de radioterapia o cirugía y métodos nuevos de tratamiento. Los pacientes que participan en estudios clínicos a menudo están entre los primeros en recibir tratamientos nuevos antes de que estos estén a disposición del público en general. Sin embargo, no hay garantía de que el tratamiento nuevo sea seguro, eficaz o mejor que un tratamiento estándar.

También se realizan estudios clínicos que estudian formas nuevas de aliviar los síntomas y los efectos secundarios durante el tratamiento y de manejar los efectos tardíos que pueden presentarse después del tratamiento. Hable con su médico sobre los estudios clínicos en relación con los efectos secundarios. Además, se están realizando estudios sobre formas de prevenir la enfermedad.

Decisión de participar en un estudio clínico

Los pacientes deciden participar en los estudios clínicos por muchos motivos. Para algunos pacientes, un estudio clínico es la mejor opción de tratamiento disponible. Debido a que los tratamientos estándares no son perfectos, los pacientes, con frecuencia, están dispuestos a enfrentar un mayor grado de incertidumbre asociado con un estudio clínico con la esperanza de obtener un mejor resultado. Otros pacientes se presentan voluntariamente para participar en los estudios clínicos porque saben que estos son la única manera de obtener progresos en el tratamiento del cáncer colorrectal. Incluso si ellos no obtienen un beneficio directo del estudio clínico, su participación puede beneficiar a futuros pacientes con cáncer colorrectal.

A veces, a las personas les preocupa que, en un estudio clínico, no reciban tratamiento y, en su lugar, reciban un placebo o una “píldora de azúcar”. Sin embargo, generalmente los placebos se combinan con tratamientos estándares en la mayoría de los estudios clínicos sobre cáncer. Cuando se usa un placebo en un estudio, se hace con el pleno conocimiento de los participantes. Encuentre más información sobre el uso de placebos en estudios clínicos sobre el cáncer (en inglés).

Seguridad del paciente y consentimiento informado

Para participar en un estudio clínico, los pacientes deben participar en un proceso conocido como consentimiento informado. Durante el consentimiento informado, el médico debe enumerar todas las opciones del paciente, de modo que la persona comprenda de qué manera el tratamiento nuevo se diferencia del tratamiento estándar. El médico también debe enumerar todos los riesgos del tratamiento nuevo, que pueden o no ser diferentes de los riesgos del tratamiento estándar. Por último, el médico debe explicar qué se requiere de cada paciente para participar en el estudio clínico, lo que incluye la cantidad de visitas al médico, las pruebas y el programa de tratamiento.

Los pacientes que participan en un estudio clínico pueden dejar de hacerlo en cualquier momento, por motivos personales o médicos. Estos pueden incluir el hecho de que el tratamiento nuevo no esté funcionando o la presencia de efectos secundarios graves. Los estudios clínicos también son monitoreados cuidadosamente por expertos que están atentos a cualquier problema en cada estudio. Es importante que los pacientes que participan en un estudio clínico hablen con su médico y los investigadores acerca de quiénes serán los encargados de proporcionarles tratamiento y atención durante el estudio clínico, después de su finalización y/o en caso de que el paciente decida retirarse del estudio clínico antes de que este concluya.

Cómo buscar un estudio clínico

Hay investigaciones en curso a través de estudios clínicos para todos los tipos de cáncer. Si desea obtener información sobre los temas específicos que están en estudio en relación con el cáncer colorrectal, obtenga más información en la sección Últimas investigaciones.

Cancer.Net ofrece una gran cantidad de información sobre estudios clínicos sobre el cáncer en otras áreas del sitio web, incluidos una sección completa sobre estudios clínicos y lugares para buscar estudios clínicos sobre un tipo específico de cáncer.

Asimismo, este sitio web en inglés ofrece acceso gratuito a un programa educativo en video acerca de los estudios clínicos sobre el cáncer, que se encuentra fuera de esta guía.

La siguiente sección de esta guía es Últimas investigaciones y explica las áreas de investigación científica actuales relacionadas con este tipo de cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Últimas investigaciones

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: obtendrá información sobre la investigación científica que se está realizando actualmente para aprender más sobre este tipo de cáncer y cómo tratarlo. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer colorrectal, los métodos para prevenirlo, la mejor manera de tratarlo y la forma de brindar la mejor atención a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir opciones nuevas para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las mejores opciones de diagnóstico y tratamiento para su caso.

  • Métodos avanzados de detección. Los investigadores están desarrollando pruebas para analizar muestras de materia fecal destinadas a detectar cambios genéticos asociados con el cáncer colorrectal. Si se detectan y extraen pólipos o si se identifica el cáncer en su inicio, los médicos tienen más probabilidades de curar la enfermedad.

  • Pruebas para predecir el riesgo de recurrencia del cáncer. Las pruebas que analizan diversos genes importantes para el crecimiento y la diseminación del tumor pueden ayudar a los médicos y los pacientes a decidir sobre el uso de la quimioterapia después del tratamiento. Los investigadores esperan que estas pruebas eviten los efectos secundarios del tratamiento adicional en las personas con riesgo más bajo de recurrencia.

  • Vacunas contra el cáncer. Las vacunas contra el cáncer (en inglés) son un tipo de inmunoterapia, también denominada terapia biológica. La inmunoterapia ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, dirigir o restaurar la función del sistema inmunitario.

  • Nuevos medicamentos. Actualmente, se evalúan muchos medicamentos nuevos para el tratamiento del cáncer colorrectal, incluidos el cáncer de colon y el cáncer de recto en etapa avanzada. Se estudian nuevos tipos de quimioterapia y terapia dirigida. La mayoría se encuentra disponible únicamente a través de estudios clínicos.

  • Cuidados paliativos. Se están realizando estudios clínicos con el objetivo de encontrar mejores formas de reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer colorrectal, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

¿Desea obtener más información sobre las últimas investigaciones?

Si desea obtener información adicional sobre las áreas de investigación más recientes del cáncer colorrectal, explore estos temas relacionados que lo llevarán fuera de esta guía:

La siguiente sección de esta guía es Cómo sobrellevar los efectos secundarios y ofrece cierta orientación sobre cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden implicar el cáncer y su tratamiento. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía. 

Cáncer colorrectal - Cómo sobrellevar los efectos secundarios

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará más información sobre los pasos que debe seguir para ayudarle a sobrellevar los efectos secundarios físicos, sociales y emocionales. Esta página incluye varios enlaces que lo llevarán fuera de esta guía a otras secciones de este sitio web. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

El temor a los efectos secundarios del tratamiento (en inglés) es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos del equipo de atención médica. Esto se denomina cuidados paliativos y es una parte importante del plan de tratamiento general, independientemente del estadio de la enfermedad.

Hay posibles efectos secundarios para cada tratamiento del cáncer, pero, por muchos motivos, los pacientes no experimentan los mismos efectos secundarios cuando se les administran los mismos tratamientos. Esto puede hacer que sea difícil predecir exactamente cómo se sentirá usted durante el tratamiento. Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento para el cáncer colorrectal se describen en detalle en la sección Opciones de tratamiento. Obtenga más información sobre los efectos secundarios más frecuentes del cáncer y de los diferentes tratamientos, junto con las formas de prevenirlos o controlarlos. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del (de los) tratamiento(s) y su estado de salud general.

Cómo hablar con su equipo de atención médica sobre los efectos secundarios

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten, cuándo es probable que se produzcan y qué se puede hacer para prevenirlos o aliviarlos.

Asimismo, pregunte sobre el nivel de atención que usted podría necesitar durante el tratamiento y la recuperación, dado que los familiares y los amigos a menudo desempeñan un papel importante en la atención de una persona con cáncer colorrectal. Obtenga más información sobre el cuidado del paciente.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos emocionales y sociales. Se alienta a los pacientes y sus familiares a compartir sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con estrategias para sobrellevar el cáncer, incluidas las preocupaciones sobre cómo afrontar el costo de la atención del cáncer.

Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimente, aun cuando crea que no son graves. En ocasiones, los efectos secundarios pueden durar más allá del período de tratamiento, lo que se denomina efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que se produce meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es una parte importante de la atención para sobrevivientes. Obtenga más información leyendo la sección de Atención de seguimiento de esta guía o hablando con su médico.

La siguiente sección de esta guía es Atención de seguimiento y explica la importancia de los controles después de que finalice el tratamiento del cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Atención de seguimiento

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: leerá acerca de su atención médica después de finalizar el tratamiento del cáncer y la importancia de este tipo de atención de seguimiento. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

El cuidado de las personas que tienen un diagnóstico de cáncer no finaliza cuando termina el tratamiento activo. Su equipo de atención médica seguirá realizando controles para asegurarse de que el cáncer no haya regresado, manejar cualquier efecto secundario y monitorear su salud general. Esto se denomina atención de seguimiento.

Este plan puede incluir exámenes físicos regulares y/o pruebas médicas para monitorear su recuperación durante los próximos meses y años. La American Society of Clinical Oncology brinda recomendaciones sobre las pruebas y el programa de atención de seguimiento.

Obtenga más información sobre la importancia de la atención de seguimiento.

Detectar una recurrencia

Un objetivo de la atención de seguimiento es detectar una recurrencia. El cáncer vuelve a aparecer porque áreas pequeñas de células cancerosas pueden no haberse detectado en el cuerpo. Con el tiempo, la cantidad de estas células puede aumentar hasta que aparecen en los resultados de pruebas o causan signos o síntomas. Durante la atención de seguimiento, un médico familiarizado con sus antecedentes médicos puede brindarle información personalizada sobre el riesgo de recurrencia. Su médico también le hará preguntas específicas sobre su salud. Algunas personas pueden realizarse análisis de sangre o pruebas por imágenes como parte de su atención de seguimiento habitual, pero las recomendaciones sobre las pruebas dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer diagnosticado originalmente y los tipos de tratamiento proporcionados.

Cómo manejar los efectos secundarios a largo plazo y tardíos

La mayoría de las personas espera tener efectos secundarios durante el tratamiento. Sin embargo, a menudo es sorprendente para los sobrevivientes que algunos efectos secundarios puedan persistir después del período de tratamiento. Estos efectos se denominan efectos secundarios a largo plazo. Además, otros efectos secundarios denominados efectos tardíos pueden desarrollarse meses o incluso años después. Los efectos a largo plazo y tardíos pueden incluir cambios tanto emocionales como físicos.

Hable con su médico sobre el riesgo de desarrollar dichos efectos secundarios según el tipo de cáncer, su plan de tratamiento individual y su salud general. Si le realizaron un tratamiento del cual se sabe que causa efectos tardíos específicos, es posible que también se le realicen determinados exámenes físicos, exploraciones o análisis de sangre para ayudar a identificarlos y controlarlos.

Llevar registros de salud personal

Usted y su médico deben trabajar en conjunto para desarrollar un plan de atención de seguimiento personalizado. Asegúrese de preguntar cualquier inquietud que tenga sobre su salud física o emocional futura. La American Society of Clinical Oncology ofrece formularios en inglés para ayudar a crear un resumen del tratamiento para llevar un registro del tratamiento del cáncer que recibió y desarrollar un plan de cuidados para sobrevivientes al finalizar el tratamiento.

Este también es un buen momento para decidir quién dirigirá su atención de seguimiento. Algunos sobrevivientes siguen viendo a su oncólogo, mientras que otros vuelven a la atención general de su médico familiar u otro profesional de atención médica. Esta decisión depende de varios factores, incluidos el tipo y el estadio del cáncer, los efectos secundarios, las normas del seguro médico y las preferencias personales que usted tenga.

Si un médico que no participó directamente en la atención del cáncer liderará la atención de seguimiento, asegúrese de compartir el resumen de tratamiento del cáncer y los formularios del plan de atención de sobrevivencia con él, así como con todos los proveedores de atención médica futuros. Los detalles sobre el tratamiento del cáncer son muy valiosos para los profesionales de atención médica que cuidarán de usted durante toda su vida.

La siguiente sección de esta guía es Sobrevivencia y describe cómo sobrellevar los desafíos de la vida cotidiana después de un diagnóstico de cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Sobrevivencia

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: leerá sobre cómo sobrellevar los desafíos en la vida cotidiana después del diagnóstico de cáncer. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

¿Qué es la sobrevivencia?

La palabra sobrevivencia significa diferentes cosas para diferentes personas. Dos definiciones frecuentes incluyen lo siguiente:

  • No tener signos de cáncer luego de haber finalizado el tratamiento.

  • El proceso de vivir con cáncer, soportar el cáncer y sobrevivir a la enfermedad. Según esta definición, la sobrevivencia al cáncer comienza con el diagnóstico e incluye personas que continúan recibiendo tratamiento a largo plazo para reducir el riesgo de que el cáncer regrese o para controlar una enfermedad crónica.

En algunos aspectos, la sobrevivencia es uno de los aspectos más complejos de la experiencia con el cáncer debido a que es distinta para cada persona.

Los sobrevivientes pueden experimentar una mezcla de sensaciones fuertes, incluidas la alegría, la preocupación, el alivio, la culpa y el miedo. Algunas personas dicen que aprecian más la vida después de haber recibido el diagnóstico de cáncer y que han logrado una mayor aceptación de ellos mismos. Otras personas se mantienen muy ansiosas en lo que respecta a la salud y sienten cierta incertidumbre en cuanto a cómo sobrellevar la vida cotidiana.

Cuando las visitas frecuentes al equipo de atención médica finalizan después del tratamiento, los sobrevivientes pueden sentir algo de estrés. A menudo, las relaciones generadas con el equipo de atención del cáncer brindan una sensación de seguridad durante el tratamiento, y las personas extrañan este tipo de apoyo. Esto puede ser especialmente cierto cuando aparecen preocupaciones y desafíos nuevos con el tiempo, tales como cualquier efecto tardío del tratamiento, desafíos emocionales, incluidos el miedo a la recurrencia, problemas sexuales y de fertilidad, y problemas financieros y del lugar de trabajo.

Cada sobreviviente tiene inquietudes y desafíos individuales. Ante cualquier desafío, un buen primer paso es ser capaz de reconocer los miedos y hablar sobre ellos. Para sobrellevar con eficacia una situación se requiere:

  • entender el desafío al que se enfrenta;

  • pensar en soluciones;

  • pedir y permitir el apoyo de otros;

  • sentirse cómodo con el curso de acción que eligió seguir.

A muchos sobrevivientes les resulta útil unirse a un grupo de apoyo en persona o a una comunidad en línea de sobrevivientes. Esto le permite hablar con personas que tienen experiencias personales similares. Otras opciones para buscar apoyo incluyen hablar con un amigo o integrante de su equipo de atención médica, asesoramiento individual o pedir asistencia en el centro de recursos de aprendizaje del centro en donde recibió tratamiento.

Cómo cambiar el rol de cuidador

Los familiares y los amigos también pueden atravesar períodos de transición. Un cuidador juega un papel muy importante en cuanto a brindar apoyo a una persona a quien se le diagnosticó cáncer y brindar atención física, emocional y práctica todos los días o según sea necesario. Muchos cuidadores se centran en brindar este apoyo, especialmente si el período de tratamiento dura muchos meses o más.

No obstante, cuando se completa el tratamiento, el rol del cuidador generalmente cambia. Eventualmente, la necesidad de tener un cuidador relacionado con el diagnóstico de cáncer se vuelve mucho menor o llega a su fin. Los cuidadores también pueden obtener más información sobre cómo adaptar su vida después de haber sido un cuidador en este artículo (en inglés).

Una nueva perspectiva sobre su salud

Para muchas personas, la sobrevivencia es una gran motivación para realizar cambios positivos en cuanto al estilo de vida.

Se alienta a que las personas que se recuperan del cáncer colorrectal sigan pautas establecidas para tener una buena salud, como no fumar, limitar el alcohol, alimentarse bien y manejar el estrés. La actividad física regular puede ayudarlo a recobrar las fuerzas y el nivel de energía. Su equipo de atención médica puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su nivel físico. Obtenga más información sobre cómo hacer elecciones saludables de estilo de vida.

Además, es importante que se realice las pruebas y los controles médicos recomendados (consulte la sección Atención de seguimiento) para cuidar su salud. Es posible que también se recomiende la rehabilitación del cáncer, y esto podría incluir cualquier servicio de una amplia gama de servicios como fisioterapia, asesoramiento vocacional, manejo del dolor, planificación nutricional y/o asesoramiento emocional. El objetivo de la rehabilitación es ayudar a la persona a recobrar el control sobre muchos aspectos de su vida y a permanecer tan independiente y productiva como sea posible.

Hable con su médico para desarrollar el plan de atención de sobrevivencia que mejor se adapte a sus necesidades.

¿Está buscando más recursos de sobrevivencia?

Para obtener más información sobre la sobrevivencia del cáncer, explore estos artículos relacionados. Tenga en cuenta que estos enlaces llevan a otras secciones de Cancer.Net:

  • Guía de sobrevivencia al cáncer: este cuadernillo de 48 páginas (disponible en PDF) ayuda a las personas con la transición a la vida después del tratamiento. Incluye formularios de resumen de tratamiento y de plan de atención para sobrevivencia en blanco.

  • Video educativo de Cancer.Net para pacientes: vea un video corto en inglés conducido por un experto de la American Society of Clinical Oncology que proporciona información sobre lo que viene después de finalizar el tratamiento.

  • Recursos de sobrevivencia: Cancer.Net ofrece toda un área de este sitio web con recursos para ayudar a los sobrevivientes, incluidos aquellos de diferentes grupos de edades.

La siguiente sección ofrece Preguntas para hacer al médico, a fin de ayudar a iniciar conversaciones con su equipo de atención del cáncer. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Preguntas para hacerle al médico

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunas preguntas para hacerle al médico o a otros integrantes del equipo de atención médica, que lo ayudarán a comprender mejor su diagnóstico, el plan de tratamiento y la atención en general. Para ver otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Hablar con frecuencia con el médico es importante (en inglés) para tomar decisiones informadas respecto de la atención médica. Las preguntas que aquí se sugieren son un punto de partida para ayudarlo a obtener más información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. También se aconseja que haga preguntas adicionales que sean importantes para usted. Le recomendamos que imprima esta lista y que la lleve a su próxima cita o que descargue la aplicación móvil gratuita de Cancer.Net, a fin de obtener una lista electrónica y otras herramientas interactivas para manejar su atención.

Preguntas para hacer acerca de cómo elegir un tratamiento y manejar los efectos secundarios

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo de acuerdo con mi diagnóstico?

  • ¿En qué estudios clínicos puedo participar? ¿Dónde están ubicados y cómo averiguo más sobre ellos?

  • ¿Qué plan de tratamiento recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento? ¿Sirve para eliminar el cáncer, ayudar a que me sienta mejor o ambas cosas?

  • ¿Quiénes integrarán mi equipo de atención médica y qué función cumple cada integrante?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi tratamiento general?

  • ¿Cuáles son los riesgos y los efectos secundarios posibles de cada tratamiento para el corto plazo y el largo plazo?

  • ¿De qué manera este tratamiento afectará mi vida cotidiana? ¿Podré trabajar, hacer ejercicio y realizar mis actividades habituales?

  • ¿Podría este tratamiento afectar mi vida sexual? De ser así, ¿cómo y durante cuánto tiempo?

  • ¿Este tratamiento podría afectar mi capacidad de quedar embarazada o de tener hijos? De ser así, ¿debería hablar con un especialista en fertilidad antes del comienzo del tratamiento para el cáncer?

  • Si me preocupa cómo afrontar los costos relacionados con la atención del cáncer, ¿quién me puede ayudar con estas preocupaciones?

  • ¿Qué servicios de apoyo tengo a mi disposición? ¿Y a disposición de mi familia?

  • ¿A quién debo llamar si tengo preguntas o problemas?

Preguntas que puede formular antes de la cirugía

  • ¿Dónde está ubicado exactamente el cáncer?

  • ¿Qué sabe acerca de mi cáncer en este momento?

  • Si tengo cáncer colorrectal, ¿deberé recibir radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía para cáncer de recto?

  • ¿Qué otras pruebas se realizarán antes de la cirugía?

  • ¿Puede describir cómo será la cirugía?

  • ¿Qué tiene planeado extirparme durante la cirugía (colon, recto, ganglios linfáticos)?

  • ¿La biopsia es parte de la cirugía?

  • Después de la cirugía, ¿cuándo tendré los resultados de las pruebas y un diagnóstico seguro?

  • ¿Cree que podría llegar a necesitar una colostomía temporal o permanente?

  • ¿Es éste el tipo de cirugía estándar para mi afección?

  • ¿Cuántas veces ha realizado este tipo de operación con éxito?

  • ¿Quién me dará información acerca de cómo prepararme para la cirugía y para la hospitalización? ¿Cuánto tiempo estaré hospitalizado?

  • ¿Cómo podré controlar el dolor después de la cirugía?

  • ¿Cuáles son otros efectos secundarios posibles de este tipo de cirugía?

Preguntas que puede formular después de la cirugía

  • ¿Cuál es mi diagnóstico, según los resultados de la cirugía y los informes de la biopsia, de acuerdo con la clasificación TNM?

  • ¿Me puede explicar el informe de patología (resultados de los análisis de laboratorio)?

  • ¿Analizó el patólogo mi tumor para determinar si existe una posible causa genética? ¿Necesito más asesoramiento o pruebas genéticas?

  • ¿Cuál es mi pronóstico?

  • ¿Cómo afectará mi pronóstico el tratamiento adicional después de la cirugía?

  • ¿Qué tratamiento adicional recomienda? ¿Por qué?

  • ¿Cuál es el objetivo de cada tratamiento?

  • ¿Es un tratamiento estándar o forma parte de un estudio clínico?

  • ¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda volver a trabajar después de la cirugía?

  • Si necesito una colostomía, ¿me derivará a personal de enfermería especialista capacitado para decidir el mejor lugar de mi colostomía y para que me enseñe los cuidados necesarios después de la cirugía?

  • ¿Mi diagnóstico significa que mis parientes tienen un riesgo mayor de padecer cáncer colorrectal? ¿Deberían consultar a sus médicos acerca de realizar un control?

Preguntas para hacer sobre la realización de radioterapia, quimioterapia o terapia dirigida.

  • ¿Qué tipo de tratamiento se recomienda?

  • ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?

  • ¿Cuánto tiempo llevará administrar este tratamiento?

  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar durante el tratamiento?

  • ¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo de realizar este tratamiento?

  • ¿Qué puedo hacer para aliviar los efectos secundarios?

Preguntas para realizar sobre cómo planificar la atención de seguimiento

  • ¿Cuál es el riesgo de que el cáncer regrese? ¿Hay signos y síntomas que debería observar para ver si aparecen?

  • ¿Qué efectos secundarios a largo plazo o efectos tardíos son posibles en función del tratamiento del cáncer que recibí?

  • ¿Qué pruebas de seguimiento necesitaré y con qué frecuencia?

  • ¿Cómo obtengo un resumen del tratamiento y un plan de atención de sobrevivencia para conservar en mis registros personales?

  • ¿Quién se encargará de coordinar mi atención de seguimiento?

  • ¿Qué servicios de apoyo de sobrevivencia están disponibles para mí? ¿Y a disposición de mi familia?

La siguiente sección de esta guía es Recursos adicionales y ofrece algunos recursos más de este sitio web, más allá de esta guía, que pueden ser útiles para usted. O bien use el menú ubicado al costado de la pantalla para elegir otra sección, a fin de continuar leyendo esta guía.

Cáncer colorrectal - Recursos adicionales

Esta sección ha sido revisada y aprobada por la Junta editorial de Cancer.Net, 08/2015

EN ESTA PÁGINA: encontrará algunos enlaces útiles a otras áreas de Cancer.Net que proporcionan información sobre la atención y el tratamiento del cáncer. Esta es la última página de la Guía para el cáncer colorrectal de Cancer.Net. Para regresar y revisar otras páginas, use el menú ubicado al costado de la pantalla.

Cancer.Net incluye muchas otras secciones sobre los aspectos médicos y emocionales del cáncer, tanto para la persona que ha recibido el diagnóstico como para sus familiares y amigos. Este sitio web pretende ser un recurso para usted y sus seres queridos desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y después de este.

Más allá de esta guía, se incluyen a continuación algunos enlaces para ayudarle a explorar otras partes de Cancer.Net:

Este es el final de la Guía para el cáncer colorrectal de Cancer.Net. Use el menú ubicado al costado de la pantalla para seleccionar otra sección a fin de continuar leyendo esta guía.